Nissan Micra 1.2

Aunque su enfoque y su diseño han cambiado notablemente, el nuevo Micra sigue respondiendo con creces a lo que se puede esperar de un modelo polivalente, aportando su buena dosis de practicidad a este segmento.
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Nissan Micra 1.2
Nissan Micra 1.2

Pocos rasgos tiene el nuevo Nissan Micra que recuerden a su antecesor. Sus líneas son ahora más convencionales y mucho menos arriesgadas, quizá para ampliar el espectro de público al que va dirigido. Respecto a su tamaño, pese a que ha crecido 8 cm de longitud, sigue estando por debajo de los 4 metros, cifra que la mayoría de sus rivales europeos ha superado ligeramente, no así otros modelos japoneses como el Toyota Yaris o el Suzuki Swift, que se han mantenido fieles la filosofía original del segmento polivalente en virtud de una mayor agilidad urbana.

A primera vista, el último Nissan Micra no aparenta una gran evolución si lo comparamos con el modelo anterior, ni en su diseño exterior, más "plano", ni en el aspecto del habitáculo. Todos los plásticos empleados en revestimientos y superficies son duros, por lo que la sensación de calidad percibida se asemeja mucho más al Pixo que a otros productos más sofisticados de Nissan, como el Juke o el Qashqai. Sólo las puertas, rematadas en tela, contrastan con la excesiva sobriedad de los materiales. Observando un poco más en profundidad, vemos que el pequeño Nissan está equipado hasta los dientes con prácticamente todo lo que puede ofrecer este segmento, al menos el acabado superior Tekna Premium. Incluye de serie navegador con pantalla táctil, sistema de apertura de puertas y arranque sin llave, puerto USB, control de velocidad de crucero, climatizador, faros automáticos, sensor de lluvia y sensor de proximidad trasero. También cuenta con un dispositivo de ayuda para el aparcamiento en línea, aunque únicamente mide el espacio disponible e informa si el coche cabe —muestra tres posibles resultados en la pantalla del ordenador de viaje: ok, difícil y no aconsejado—, pero no llega a realizar la maniobra de forma autónoma ni gira el volante automáticamente. Se puede configurar en modos principiante, normal y experto. Para que mida los huecos primero debemos activar el sistema pulsando un botón, luego seleccionar con el intermitente el lado de la calle en el que queremos aparcar y, por último, circular por debajo de 15 km/h a un metro de separación de los coches aparcados.

Otra de las virtudes que hay que "descubrir" en el nuevo Nissan Micra es su motor tricilíndrico de gasolina. Su peculiar sonido y vibraciones al ralentí no son demasiado habituales en el segmento B, sin embargo, el menor refinamiento respecto a un 4 cilindros se compensa con un alto grado de eficiencia y con unas solventes prestaciones. Haciendo una conducción relativamente "ecológica" y sin pasar de 4.000 rpm su consumo es comparable al de un Diesel, algo en lo que tiene mucho que ver su contenido peso (1.012 kg). Justo por encima de dicho régimen llega la zona prestacional de esta mecánica, cambia su carácter y gana vueltas con bastante mayor brío. No obstante, los desarrollos de la transmisión son larguísimos —supera los 100 km/h en 2ª—, en parte para reducir la sonoridad y en parte para optimizar consumos, y por lo tanto deberemos hacer una profusa utilización del cambio si queremos llevar a cabo una conducción dinámica o realizar un adelantamiento, ya que 4ª y sobre todo 5ª son básicamente de desahogo. En ambas se alcanza holgadamente la velocidad máxima, limitada electrónicamente a unos 162 km/h de marcador, pese a declarar oficialmente 170 km/h. Por otra parte, el salto que hay entre 1ª y 2ª es demasiado acusado, hasta el punto de tener que utilizar la 1ª en alguna ocasión en curvas muy cerradas de carreteras de montaña.

La nueva plataforma del Nissan Micra es sin duda lo mejor de este automóvil junto con el motor y juega con la ligereza a su favor, por lo que puede emplear un tarado de amortiguación relativamente suave sin perjudicar la estabilidad. El confort de marcha se combina con unas reacciones seguras y equilibradas y, aunque no hay que esperar un comportamiento deportivo, sí podemos calificarlo de eficaz, fácil y sin complicaciones. La carrocería balancea algo más de lo que nos gustaría, pero sin comprometer el límite de agarre, mientras que el tren trasero es capaz de redondear los giros en caso de tomar una curva a demasiada velocidad, aunque sin poner en aprietos al conductor. Paralelamente, el ESP (de serie) aporta un grado extra de tranquilidad, aunque prácticamente no interfiere con la conducción, ya que la electrónica no es intrusiva y sólo actúa cuando realmente es necesario. Destaca su aplomo en fuertes frenadas, en las que apenas deberemos realizar correcciones en la dirección. Por cierto que ésta, con poco más de tres vueltas entre topes, no es demasiado directa ni informativa, además resulta algo pesada en movimientos rápidos. Tampoco el tacto, tanto de los pedales como del cambio, está tan trabajado como en algunos de sus rivales. De hecho, aunque no es demasiado audible, al pisar el pedal de embrague podemos percibir un "clic" al inicio de su recorrido, y otro al final. Nada grave, pero da un poco de sensación "low cost" si además tenemos en cuenta los mencionados plásticos de los acabados, o las citadas vibraciones del motor.

Respecto a la habitabilidad, es buena teniendo en cuenta sus dimensiones exteriores, pero está en desventaja frente a otros modelos del segmento que han visto incrementado sensiblemente su tamaño. Comparado con el anterior Micra ha ganado sobre todo en amplitud para las plazas traseras, que ahora cuentan con casi 20 cm adicionales para estirar las piernas, una mejora nada despreciable. El resto de cotas apenas varía, y mantiene unos generosos 90 cm de altura libre entre el techo y la superficie de la banqueta de los pasajeros posteriores. El techo fijo de cristal consigue brindar mayor luminosidad y sensación de desahogo.

El maletero cuenta con 15 dm3 extra de capacidad, sin embargo, la mejor sorpresa que nos tiene reservada esta nueva generación del polivalente nipón es la posibilidad de plegar el asiento trasero al completo para ganar espacio de carga y poder así transportar casi cualquier tipo de bulto. Para aprovechar esta cualidad primero se abaten los respaldos y, después, se libera un seguro que permite a todo el conjunto banqueta-respaldo bascular hacia delante, quedando en posición vertical justo detrás de los respaldos delanteros. La postura conducción se encuentra rápido, aunque el volante sólo es regulable en altura y la palanca para ajustar la inclinación del respaldo resulta poco accesible cuando cerramos la puerta.

En definitiva, la apariencia del nuevo Nissan Micra es la de un coche más convencional, aunque esconde sofisticados elementos, tanto mecánicos como de equipamiento. Sigue siendo una alternativa diferente y con bastantes atractivos, entre ellos el precio si tenemos en cuenta el descuento oficial de 1.000 euros que ofrece la marca en estos momentos. A esta oferta hay que sumar otros 1.000 euros adicionales si ya somos usuarios de Nissan, o tenemos familiares directos que lo sean.

  • Equipamiento
  • Fila trasera plegable
  • Consumo
  • Recuperación en 5ª
  • Refinamiento mecánico
  • Aspecto interior austero

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