Contacto: Nissan Primera

Apoyado en buenos argumentos tecnológicos, el nuevo Primera hace del diseño su mejor carta de presentación y rompe con un pasado anodino que Nissan quiere olvidar.
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Hace un año el vicepresidente de la División de Diseño de Nissan Motor, Shiro Nakamura, reconocía que Nissan había descuidado el diseño de sus productos en las últimas dos décadas por otras prioridades que la marca había asignado al desarrollo y aplicación de modernas tecnologías, pero que con el futuro Primera se volvería a los diseños arriesgados y vanguardistas que históricamente habían representado a Nissan. Era con motivo de la presentación del concept-car Fusion, el modelo que prefiguraba a este nuevo Primera.

Indudablemente el cambio ha llegado. Más que una evolución, el nuevo Primera supone una revolución con su pasado. Y tanto, que quizás un cambio de nombre hubiera servido para transmitir mejor al usuario los nuevos aires que se respiran en Nissan.

En plena fiebre por hacer las berlinas cada vez más grandes, en Nissan lo han hecho respecto a la generación saliente del Primera, pero no ha entrado en una lucha directa con sus principales rivales europeos. De hecho, es el modelo más corto y con la menor batalla entre los Citroën C5, Ford Mondeo, Renault Laguna, Peugeot 406 y VW Passat... a la vez que el más alto, junto al C5. Esta relación y sus líneas curvas no esconden cierto formato monovolumen -incluso la altura de asientos es ligeramente superior a una berlina convencional-, con los tres cuerpos de la carrocería formando uno solo, lo que en Nissan llaman monosilueta. Interiormente se ha ganado espacio en todas las direcciones, pero es en altura donde aparecen las mayores diferencias -aún mayor en el Wagon-. El salpicadero también ha roto con todo lo pasado, diseñando uno simétrico que acoge en el centro el cuadro de relojes, una pantalla multifución y una moderna consola con la instrumentación agrupada en tres campos, con un mando tipo joystick para enlazar todas las funciones, una solución en todo su conjunto que requiere cierto tiempo de adaptación. Dinámicamente una optimización de las suspensiones ha servido para que el Primera siga siendo un vehículo muy brillante. Nissan ha apostado por la firmeza de sus elementos, con lo que se ha primado la efectividad dinámica sobre la comodidad, pero que en cualquier caso mantiene una saludable respuesta en este último aspecto. De esta manera, el Primera es un coche que se siente muy bien en las manos, con reacciones muy fiables y transparentes sobre la carretera. Ágil y muy bien apoyado, el Primera afronta las curvas con mucha solidez, sin movimientos de carrocería, e incluso llega a sorprender por lo activo que se muestra el tren trasero por agilizar la trazada en tramos sinuosos, pero siempre con unos modales muy contenidos.

Hace un año el vicepresidente de la División de Diseño de Nissan Motor, Shiro Nakamura, reconocía que Nissan había descuidado el diseño de sus productos en las últimas dos décadas por otras prioridades que la marca había asignado al desarrollo y aplicación de modernas tecnologías, pero que con el futuro Primera se volvería a los diseños arriesgados y vanguardistas que históricamente habían representado a Nissan. Era con motivo de la presentación del concept-car Fusion, el modelo que prefiguraba a este nuevo Primera.

Indudablemente el cambio ha llegado. Más que una evolución, el nuevo Primera supone una revolución con su pasado. Y tanto, que quizás un cambio de nombre hubiera servido para transmitir mejor al usuario los nuevos aires que se respiran en Nissan.

En plena fiebre por hacer las berlinas cada vez más grandes, en Nissan lo han hecho respecto a la generación saliente del Primera, pero no ha entrado en una lucha directa con sus principales rivales europeos. De hecho, es el modelo más corto y con la menor batalla entre los Citroën C5, Ford Mondeo, Renault Laguna, Peugeot 406 y VW Passat... a la vez que el más alto, junto al C5. Esta relación y sus líneas curvas no esconden cierto formato monovolumen -incluso la altura de asientos es ligeramente superior a una berlina convencional-, con los tres cuerpos de la carrocería formando uno solo, lo que en Nissan llaman monosilueta. Interiormente se ha ganado espacio en todas las direcciones, pero es en altura donde aparecen las mayores diferencias -aún mayor en el Wagon-. El salpicadero también ha roto con todo lo pasado, diseñando uno simétrico que acoge en el centro el cuadro de relojes, una pantalla multifución y una moderna consola con la instrumentación agrupada en tres campos, con un mando tipo joystick para enlazar todas las funciones, una solución en todo su conjunto que requiere cierto tiempo de adaptación. Dinámicamente una optimización de las suspensiones ha servido para que el Primera siga siendo un vehículo muy brillante. Nissan ha apostado por la firmeza de sus elementos, con lo que se ha primado la efectividad dinámica sobre la comodidad, pero que en cualquier caso mantiene una saludable respuesta en este último aspecto. De esta manera, el Primera es un coche que se siente muy bien en las manos, con reacciones muy fiables y transparentes sobre la carretera. Ágil y muy bien apoyado, el Primera afronta las curvas con mucha solidez, sin movimientos de carrocería, e incluso llega a sorprender por lo activo que se muestra el tren trasero por agilizar la trazada en tramos sinuosos, pero siempre con unos modales muy contenidos.

Hace un año el vicepresidente de la División de Diseño de Nissan Motor, Shiro Nakamura, reconocía que Nissan había descuidado el diseño de sus productos en las últimas dos décadas por otras prioridades que la marca había asignado al desarrollo y aplicación de modernas tecnologías, pero que con el futuro Primera se volvería a los diseños arriesgados y vanguardistas que históricamente habían representado a Nissan. Era con motivo de la presentación del concept-car Fusion, el modelo que prefiguraba a este nuevo Primera.

Indudablemente el cambio ha llegado. Más que una evolución, el nuevo Primera supone una revolución con su pasado. Y tanto, que quizás un cambio de nombre hubiera servido para transmitir mejor al usuario los nuevos aires que se respiran en Nissan.

En plena fiebre por hacer las berlinas cada vez más grandes, en Nissan lo han hecho respecto a la generación saliente del Primera, pero no ha entrado en una lucha directa con sus principales rivales europeos. De hecho, es el modelo más corto y con la menor batalla entre los Citroën C5, Ford Mondeo, Renault Laguna, Peugeot 406 y VW Passat... a la vez que el más alto, junto al C5. Esta relación y sus líneas curvas no esconden cierto formato monovolumen -incluso la altura de asientos es ligeramente superior a una berlina convencional-, con los tres cuerpos de la carrocería formando uno solo, lo que en Nissan llaman monosilueta. Interiormente se ha ganado espacio en todas las direcciones, pero es en altura donde aparecen las mayores diferencias -aún mayor en el Wagon-. El salpicadero también ha roto con todo lo pasado, diseñando uno simétrico que acoge en el centro el cuadro de relojes, una pantalla multifución y una moderna consola con la instrumentación agrupada en tres campos, con un mando tipo joystick para enlazar todas las funciones, una solución en todo su conjunto que requiere cierto tiempo de adaptación. Dinámicamente una optimización de las suspensiones ha servido para que el Primera siga siendo un vehículo muy brillante. Nissan ha apostado por la firmeza de sus elementos, con lo que se ha primado la efectividad dinámica sobre la comodidad, pero que en cualquier caso mantiene una saludable respuesta en este último aspecto. De esta manera, el Primera es un coche que se siente muy bien en las manos, con reacciones muy fiables y transparentes sobre la carretera. Ágil y muy bien apoyado, el Primera afronta las curvas con mucha solidez, sin movimientos de carrocería, e incluso llega a sorprender por lo activo que se muestra el tren trasero por agilizar la trazada en tramos sinuosos, pero siempre con unos modales muy contenidos.

Hace un año el vicepresidente de la División de Diseño de Nissan Motor, Shiro Nakamura, reconocía que Nissan había descuidado el diseño de sus productos en las últimas dos décadas por otras prioridades que la marca había asignado al desarrollo y aplicación de modernas tecnologías, pero que con el futuro Primera se volvería a los diseños arriesgados y vanguardistas que históricamente habían representado a Nissan. Era con motivo de la presentación del concept-car Fusion, el modelo que prefiguraba a este nuevo Primera.

Indudablemente el cambio ha llegado. Más que una evolución, el nuevo Primera supone una revolución con su pasado. Y tanto, que quizás un cambio de nombre hubiera servido para transmitir mejor al usuario los nuevos aires que se respiran en Nissan.

En plena fiebre por hacer las berlinas cada vez más grandes, en Nissan lo han hecho respecto a la generación saliente del Primera, pero no ha entrado en una lucha directa con sus principales rivales europeos. De hecho, es el modelo más corto y con la menor batalla entre los Citroën C5, Ford Mondeo, Renault Laguna, Peugeot 406 y VW Passat... a la vez que el más alto, junto al C5. Esta relación y sus líneas curvas no esconden cierto formato monovolumen -incluso la altura de asientos es ligeramente superior a una berlina convencional-, con los tres cuerpos de la carrocería formando uno solo, lo que en Nissan llaman monosilueta. Interiormente se ha ganado espacio en todas las direcciones, pero es en altura donde aparecen las mayores diferencias -aún mayor en el Wagon-. El salpicadero también ha roto con todo lo pasado, diseñando uno simétrico que acoge en el centro el cuadro de relojes, una pantalla multifución y una moderna consola con la instrumentación agrupada en tres campos, con un mando tipo joystick para enlazar todas las funciones, una solución en todo su conjunto que requiere cierto tiempo de adaptación. Dinámicamente una optimización de las suspensiones ha servido para que el Primera siga siendo un vehículo muy brillante. Nissan ha apostado por la firmeza de sus elementos, con lo que se ha primado la efectividad dinámica sobre la comodidad, pero que en cualquier caso mantiene una saludable respuesta en este último aspecto. De esta manera, el Primera es un coche que se siente muy bien en las manos, con reacciones muy fiables y transparentes sobre la carretera. Ágil y muy bien apoyado, el Primera afronta las curvas con mucha solidez, sin movimientos de carrocería, e incluso llega a sorprender por lo activo que se muestra el tren trasero por agilizar la trazada en tramos sinuosos, pero siempre con unos modales muy contenidos.

Hace un año el vicepresidente de la División de Diseño de Nissan Motor, Shiro Nakamura, reconocía que Nissan había descuidado el diseño de sus productos en las últimas dos décadas por otras prioridades que la marca había asignado al desarrollo y aplicación de modernas tecnologías, pero que con el futuro Primera se volvería a los diseños arriesgados y vanguardistas que históricamente habían representado a Nissan. Era con motivo de la presentación del concept-car Fusion, el modelo que prefiguraba a este nuevo Primera.

Indudablemente el cambio ha llegado. Más que una evolución, el nuevo Primera supone una revolución con su pasado. Y tanto, que quizás un cambio de nombre hubiera servido para transmitir mejor al usuario los nuevos aires que se respiran en Nissan.

En plena fiebre por hacer las berlinas cada vez más grandes, en Nissan lo han hecho respecto a la generación saliente del Primera, pero no ha entrado en una lucha directa con sus principales rivales europeos. De hecho, es el modelo más corto y con la menor batalla entre los Citroën C5, Ford Mondeo, Renault Laguna, Peugeot 406 y VW Passat... a la vez que el más alto, junto al C5. Esta relación y sus líneas curvas no esconden cierto formato monovolumen -incluso la altura de asientos es ligeramente superior a una berlina convencional-, con los tres cuerpos de la carrocería formando uno solo, lo que en Nissan llaman monosilueta. Interiormente se ha ganado espacio en todas las direcciones, pero es en altura donde aparecen las mayores diferencias -aún mayor en el Wagon-. El salpicadero también ha roto con todo lo pasado, diseñando uno simétrico que acoge en el centro el cuadro de relojes, una pantalla multifución y una moderna consola con la instrumentación agrupada en tres campos, con un mando tipo joystick para enlazar todas las funciones, una solución en todo su conjunto que requiere cierto tiempo de adaptación. Dinámicamente una optimización de las suspensiones ha servido para que el Primera siga siendo un vehículo muy brillante. Nissan ha apostado por la firmeza de sus elementos, con lo que se ha primado la efectividad dinámica sobre la comodidad, pero que en cualquier caso mantiene una saludable respuesta en este último aspecto. De esta manera, el Primera es un coche que se siente muy bien en las manos, con reacciones muy fiables y transparentes sobre la carretera. Ágil y muy bien apoyado, el Primera afronta las curvas con mucha solidez, sin movimientos de carrocería, e incluso llega a sorprender por lo activo que se muestra el tren trasero por agilizar la trazada en tramos sinuosos, pero siempre con unos modales muy contenidos.

Hace un año el vicepresidente de la División de Diseño de Nissan Motor, Shiro Nakamura, reconocía que Nissan había descuidado el diseño de sus productos en las últimas dos décadas por otras prioridades que la marca había asignado al desarrollo y aplicación de modernas tecnologías, pero que con el futuro Primera se volvería a los diseños arriesgados y vanguardistas que históricamente habían representado a Nissan. Era con motivo de la presentación del concept-car Fusion, el modelo que prefiguraba a este nuevo Primera.

Indudablemente el cambio ha llegado. Más que una evolución, el nuevo Primera supone una revolución con su pasado. Y tanto, que quizás un cambio de nombre hubiera servido para transmitir mejor al usuario los nuevos aires que se respiran en Nissan.

En plena fiebre por hacer las berlinas cada vez más grandes, en Nissan lo han hecho respecto a la generación saliente del Primera, pero no ha entrado en una lucha directa con sus principales rivales europeos. De hecho, es el modelo más corto y con la menor batalla entre los Citroën C5, Ford Mondeo, Renault Laguna, Peugeot 406 y VW Passat... a la vez que el más alto, junto al C5. Esta relación y sus líneas curvas no esconden cierto formato monovolumen -incluso la altura de asientos es ligeramente superior a una berlina convencional-, con los tres cuerpos de la carrocería formando uno solo, lo que en Nissan llaman monosilueta. Interiormente se ha ganado espacio en todas las direcciones, pero es en altura donde aparecen las mayores diferencias -aún mayor en el Wagon-. El salpicadero también ha roto con todo lo pasado, diseñando uno simétrico que acoge en el centro el cuadro de relojes, una pantalla multifución y una moderna consola con la instrumentación agrupada en tres campos, con un mando tipo joystick para enlazar todas las funciones, una solución en todo su conjunto que requiere cierto tiempo de adaptación. Dinámicamente una optimización de las suspensiones ha servido para que el Primera siga siendo un vehículo muy brillante. Nissan ha apostado por la firmeza de sus elementos, con lo que se ha primado la efectividad dinámica sobre la comodidad, pero que en cualquier caso mantiene una saludable respuesta en este último aspecto. De esta manera, el Primera es un coche que se siente muy bien en las manos, con reacciones muy fiables y transparentes sobre la carretera. Ágil y muy bien apoyado, el Primera afronta las curvas con mucha solidez, sin movimientos de carrocería, e incluso llega a sorprender por lo activo que se muestra el tren trasero por agilizar la trazada en tramos sinuosos, pero siempre con unos modales muy contenidos.

Hace un año el vicepresidente de la División de Diseño de Nissan Motor, Shiro Nakamura, reconocía que Nissan había descuidado el diseño de sus productos en las últimas dos décadas por otras prioridades que la marca había asignado al desarrollo y aplicación de modernas tecnologías, pero que con el futuro Primera se volvería a los diseños arriesgados y vanguardistas que históricamente habían representado a Nissan. Era con motivo de la presentación del concept-car Fusion, el modelo que prefiguraba a este nuevo Primera.

Indudablemente el cambio ha llegado. Más que una evolución, el nuevo Primera supone una revolución con su pasado. Y tanto, que quizás un cambio de nombre hubiera servido para transmitir mejor al usuario los nuevos aires que se respiran en Nissan.

En plena fiebre por hacer las berlinas cada vez más grandes, en Nissan lo han hecho respecto a la generación saliente del Primera, pero no ha entrado en una lucha directa con sus principales rivales europeos. De hecho, es el modelo más corto y con la menor batalla entre los Citroën C5, Ford Mondeo, Renault Laguna, Peugeot 406 y VW Passat... a la vez que el más alto, junto al C5. Esta relación y sus líneas curvas no esconden cierto formato monovolumen -incluso la altura de asientos es ligeramente superior a una berlina convencional-, con los tres cuerpos de la carrocería formando uno solo, lo que en Nissan llaman monosilueta. Interiormente se ha ganado espacio en todas las direcciones, pero es en altura donde aparecen las mayores diferencias -aún mayor en el Wagon-. El salpicadero también ha roto con todo lo pasado, diseñando uno simétrico que acoge en el centro el cuadro de relojes, una pantalla multifución y una moderna consola con la instrumentación agrupada en tres campos, con un mando tipo joystick para enlazar todas las funciones, una solución en todo su conjunto que requiere cierto tiempo de adaptación. Dinámicamente una optimización de las suspensiones ha servido para que el Primera siga siendo un vehículo muy brillante. Nissan ha apostado por la firmeza de sus elementos, con lo que se ha primado la efectividad dinámica sobre la comodidad, pero que en cualquier caso mantiene una saludable respuesta en este último aspecto. De esta manera, el Primera es un coche que se siente muy bien en las manos, con reacciones muy fiables y transparentes sobre la carretera. Ágil y muy bien apoyado, el Primera afronta las curvas con mucha solidez, sin movimientos de carrocería, e incluso llega a sorprender por lo activo que se muestra el tren trasero por agilizar la trazada en tramos sinuosos, pero siempre con unos modales muy contenidos.

Hace un año el vicepresidente de la División de Diseño de Nissan Motor, Shiro Nakamura, reconocía que Nissan había descuidado el diseño de sus productos en las últimas dos décadas por otras prioridades que la marca había asignado al desarrollo y aplicación de modernas tecnologías, pero que con el futuro Primera se volvería a los diseños arriesgados y vanguardistas que históricamente habían representado a Nissan. Era con motivo de la presentación del concept-car Fusion, el modelo que prefiguraba a este nuevo Primera.

Indudablemente el cambio ha llegado. Más que una evolución, el nuevo Primera supone una revolución con su pasado. Y tanto, que quizás un cambio de nombre hubiera servido para transmitir mejor al usuario los nuevos aires que se respiran en Nissan.

En plena fiebre por hacer las berlinas cada vez más grandes, en Nissan lo han hecho respecto a la generación saliente del Primera, pero no ha entrado en una lucha directa con sus principales rivales europeos. De hecho, es el modelo más corto y con la menor batalla entre los Citroën C5, Ford Mondeo, Renault Laguna, Peugeot 406 y VW Passat... a la vez que el más alto, junto al C5. Esta relación y sus líneas curvas no esconden cierto formato monovolumen -incluso la altura de asientos es ligeramente superior a una berlina convencional-, con los tres cuerpos de la carrocería formando uno solo, lo que en Nissan llaman monosilueta. Interiormente se ha ganado espacio en todas las direcciones, pero es en altura donde aparecen las mayores diferencias -aún mayor en el Wagon-. El salpicadero también ha roto con todo lo pasado, diseñando uno simétrico que acoge en el centro el cuadro de relojes, una pantalla multifución y una moderna consola con la instrumentación agrupada en tres campos, con un mando tipo joystick para enlazar todas las funciones, una solución en todo su conjunto que requiere cierto tiempo de adaptación. Dinámicamente una optimización de las suspensiones ha servido para que el Primera siga siendo un vehículo muy brillante. Nissan ha apostado por la firmeza de sus elementos, con lo que se ha primado la efectividad dinámica sobre la comodidad, pero que en cualquier caso mantiene una saludable respuesta en este último aspecto. De esta manera, el Primera es un coche que se siente muy bien en las manos, con reacciones muy fiables y transparentes sobre la carretera. Ágil y muy bien apoyado, el Primera afronta las curvas con mucha solidez, sin movimientos de carrocería, e incluso llega a sorprender por lo activo que se muestra el tren trasero por agilizar la trazada en tramos sinuosos, pero siempre con unos modales muy contenidos.

Hace un año el vicepresidente de la División de Diseño de Nissan Motor, Shiro Nakamura, reconocía que Nissan había descuidado el diseño de sus productos en las últimas dos décadas por otras prioridades que la marca había asignado al desarrollo y aplicación de modernas tecnologías, pero que con el futuro Primera se volvería a los diseños arriesgados y vanguardistas que históricamente habían representado a Nissan. Era con motivo de la presentación del concept-car Fusion, el modelo que prefiguraba a este nuevo Primera.

Indudablemente el cambio ha llegado. Más que una evolución, el nuevo Primera supone una revolución con su pasado. Y tanto, que quizás un cambio de nombre hubiera servido para transmitir mejor al usuario los nuevos aires que se respiran en Nissan.

En plena fiebre por hacer las berlinas cada vez más grandes, en Nissan lo han hecho respecto a la generación saliente del Primera, pero no ha entrado en una lucha directa con sus principales rivales europeos. De hecho, es el modelo más corto y con la menor batalla entre los Citroën C5, Ford Mondeo, Renault Laguna, Peugeot 406 y VW Passat... a la vez que el más alto, junto al C5. Esta relación y sus líneas curvas no esconden cierto formato monovolumen -incluso la altura de asientos es ligeramente superior a una berlina convencional-, con los tres cuerpos de la carrocería formando uno solo, lo que en Nissan llaman monosilueta. Interiormente se ha ganado espacio en todas las direcciones, pero es en altura donde aparecen las mayores diferencias -aún mayor en el Wagon-. El salpicadero también ha roto con todo lo pasado, diseñando uno simétrico que acoge en el centro el cuadro de relojes, una pantalla multifución y una moderna consola con la instrumentación agrupada en tres campos, con un mando tipo joystick para enlazar todas las funciones, una solución en todo su conjunto que requiere cierto tiempo de adaptación. Dinámicamente una optimización de las suspensiones ha servido para que el Primera siga siendo un vehículo muy brillante. Nissan ha apostado por la firmeza de sus elementos, con lo que se ha primado la efectividad dinámica sobre la comodidad, pero que en cualquier caso mantiene una saludable respuesta en este último aspecto. De esta manera, el Primera es un coche que se siente muy bien en las manos, con reacciones muy fiables y transparentes sobre la carretera. Ágil y muy bien apoyado, el Primera afronta las curvas con mucha solidez, sin movimientos de carrocería, e incluso llega a sorprender por lo activo que se muestra el tren trasero por agilizar la trazada en tramos sinuosos, pero siempre con unos modales muy contenidos.

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