Volkswagen Polo 1.9 TDI- 100 Highline

Anda el Polo siempre a la greña con sus primos-hermanos Ibiza y Fabia por dejar claro quién es el mejor de la clase dentro de este rango de polivalentes del grupo Volkswagen. Y, desde luego, lo consigue. Sin embargo, teniendo en cuenta que comparten motor, cambio y bastidor, hay que hilar fino para hallar las diferencias. Veamos qué hace especial al Polo frente a sus rivales.
Autopista -
Volkswagen Polo 1.9 TDI- 100 Highline
Volkswagen Polo 1.9 TDI- 100 Highline

La ventaja del pequeño Su relativamente poco peso, su exquisito bastidor, el buen trabajo de los frenos y una dirección muy rápida y precisa permiten que exprimamos a fondo el rendimiento del motor. El resultado final es un coche que ataca las curvas sin miedo, con un aplomo más propio de su hermano mayor el Golf. Llega a ellas a toda velocidad, frena sin fatiga, vira muy plano, sin balanceos ni vicios, apenas algún subviraje cuando se va al límite, y, sobre todo, sale de los giros espoleado por el tirón tremendo del TDI que, apenas se reduce, ya está empujando otra vez para lanzar el coche sobre la próxima curva. En conjunto, el cómputo es quizá algo más efectista que verdadero, pues se juega mucho con las impresiones. Pero lo cierto es que correr con el Polo por una carretera de montaña es una experiencia muy grata para los que gusten del volante.
La unidad que probamos llevaba ESP, que no es de serie, y su actuación, discreta pero muy acertada, nos hace recomendar su montaje sin dudarlo. Debería también estar en el equipo de fábrica.

Se ofrece como opción un Polo con suspensión deportiva, rebajada y endurecida que, si bien favorece algo el comportamiento “sport” del coche, lesiona notablemente su confort. No nos parece que sea este un vehículo tan llamado a la velocidad como para requerir estas suspensiones. Así, nos decantamos por las de serie, un excelente equilibrio entre agilidad y confort que favorece sobre todo los viajes largos.

Tras dos días de viaje por todo tipo de terreno con este coche, uno se queda con un agradable sabor de boca. Tiene clase y distinción, calidad, agilidad, velocidad y fuerza. Por si fuera poco, permite divertirse conduciendo. Quizá en esta suma de factores radica su empeño por situarse un poco más arriba que sus rivales . También ahí radica su precio: 15.860 euros que, a buen seguro, serán más a poco que añadamos equipamiento .

Cuenta el Polo con un interior que combina un diseño discreto y robusto con unos materiales de primera calidad y acabados que buscan claramente distinguir al coche dentro del segmento. Es, sin duda, el más refinado en cuanto a elegancia. Sin embargo, ante dibujos tan audaces como el del Ibiza, mucho más actual, el interior de Volkswagen empieza a perder vigencia. Al margen de este envejecimiento de las formas, el habitáculo está realmente bien hecho. Ya hemos visto que le vendría bien contar siempre con opciones como el Easy Entry, pero, a cambio, las banquetas resultan confortables y sujetan muy bien, algo de agradecer en un coche que invita al movimiento acelerado.

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