Porsche Boxster S

Si algo podían echarle en cara al Boxster los puristas era una cierta falta de potencia para un automóvil con el anagrama Porsche en el capó. Esta versión, con sus 250 CV, se encarga de volver a poner las cosas en su sitio ¡y de qué manera!
-
Porsche Boxster S
Porsche Boxster S

Pues muy sencillo. Se ha obtenido una especie de 911 con motor central, que resulta ligeramente más lento en cuanto a prestaciones puras que un Carrera 2, pero endiabladamente eficaz en terrenos virados y mucho más ágil que aquél. Claro que todo tiene su contrapartida, y es que, la docilidad y progresividad de reacciones del Boxster «normal» desaparecen de la versión S como por ensalmo. Mientras nos mantengamos dentro de los límites de adherencia -por cierto, altísimos- el Boxster circula como por raíles.

La dirección transmite una excelente información al conductor y disponemos de una precisión de trayectoria encomiable. La buena distribución de pesos -algo más cargada hacia el tren posterior- y el grueso de los kilos situado entre ambos ejes proporcionan una estabilidad notable. Los problemas comienzan cuando empezamos a explorar por encima de los límites de los neumáticos. En estas condiciones, la actitud neutra y ligeramente subviradora del Boxster puede transformarse en un acusado sobreviraje no siempre fácil de controlar.

El bastidor resulta sumamente sensible a nuestras maniobras con el acelerador y el volante, que requieren una suavidad exquisita. La corta batalla es uno de los factores responsables de ese efecto, pero el que más incide es el motor central, que evita cualquier tendencia uniforme.

Acostumbrarse a este comportamiento requiere un tiempo y «domarlo» requiere bastante tiempo más. Sin embargo, una vez acoplados al coche, circular por carreteras de montaña se convierte en una experiencia sumamente gratificante y también agotadora. La mejor manera de definir las cualidades del Boxster S tal vez sea decir que da igual subir puertos que bajarlos. En las subidas, las seis marchas y el abundante par disponible nos catapultan entre curva y curva a una velocidad pasmosa. A la hora de bajar los inagotables frenos autorizan unas apuradas de frenada dignas de un vehículo de competición. La postura de conducción, con el volante muy vertical y los pedales dispuestos perfectamente para efectuar el punta/tacón, también ayuda a crear la atmósfera necesaria.

Al final es el propio piloto el que desfallece antes que el coche, el cual, tras 50 ó 60 km de conducción al límite no emite la menor queja, mientras que nosotros ya empezamos a perder «fuelle». Poco más que añadir. Podemos terminar como empezamos, diciendo que el Boxster S muestra un espíritu deportivo más puro que su hermano pequeño, un comportamiento más radical y extraordinarias prestaciones. Aunque, eso sí, disfrutar de sus encantos nos costará 1,3 millones de pesetas más que la versión de 200 CV, pero ya se sabe, lo divertido o engorda o es pecado o cuesta «una pasta».

Galería relacionada

Porsche Boxster S

Te recomendamos

SEAT, Autopista y el Máster en Styling y Diseño de la Universidad Politécnica de Vale...

Range Rover sorprendió a todos con la llegada de su último SUV. El Range Rover Velar ...

Hablar del MINI Countryman Híbrido Enchufable es hablar de un SUV camaleónico, que aú...

Uno de los motivos principales a la hora de comprar un coche de segunda mano es el pr...

Casi todo cuanto imaginas se puede comprar con dinero, menos tu tiempo, pero MINI te ...

Las capacidades dinámicas del nuevo VW Touareg lo convierten en un poderoso rodador, ...