Toyota Prius Hybrid 1.5

No es un recién llegado, pero continúa siendo uno de los modelos más novedosos en cuanto a tecnología que rueda por nuestras calles. El Toyota Prius es todo un coche de gasolina con alma eléctrica y es precisamente esta combinación la que hace de este vehículo japonés algo distinto, aunque su aspecto no nos lo indique.
Autopista -
Toyota Prius Hybrid 1.5
Toyota Prius Hybrid 1.5

La visibilidad es buena, aunque la inclinación de la luna trasera no ayuda demasiado a ver hacia atrás por el espejo central. Los otros dos retrovisores son de buen tamaño y ofrecen una amplia panorámica de lo que hay en los laterales y detrás del Prius, aunque la regulación de estos espejos podría mejorarse, ya que el mando no está accesible.

Ponemos en marcha el Prius y… ¡sorpresa! no suena, ¿se habrá calado? No, simplemente, tras arrancar, entra en funcionamiento el motor eléctrico, que no suena. Por ciudad, a velocidades de hasta 40 kilómetros por hora, si no se requiere mucha aceleración, es el propulsor eléctrico el que mueve el coche, con lo que el nivel de ruido es prácticamente “cero”. Esta falta de “ronroneo” también es en el exterior, así que atención con los peatones, que no oyen llegar al coche.

Al principio se hace extraño que no se oiga nada, pero termina haciéndose muy agradable, sobre todo cuando se lleva un rato en atasco.

Cuando el gasolina entra en acción se nota, ya que éste sí suena, aunque Toyota ha logrado que la rumorosidad tanto del motor como del aire sean casi imperceptibles en el interior del habitáculo.

En rectas, el Prius funciona sin problema y alcanza velocidades de crucero de unos 140 kilómetros por hora con facilidad. Quizás, si se requiere una potencia extra de forma brusca, se nota que el propulsor es “pequeño” y que, si se busca reducir consumo y emisiones, no es fácil contar con un empuje muy repentino. En general las reacciones son suaves y, aunque no se queda fácilmente sin aliento, sí hay que prever los adelantamientos con tiempo y velocidad suficiente para no tener que desistir a la mitad, si el adelantado decide “resistirse”.

Las suspensiones no consiguen aislar los movimientos de la carrocería, aunque en zonas con muchas irregularidades en el asfalto éstas se transmiten en demasía al interior, sobre todo al volante. Es posible que la responsabilidad de esto corra a cargo de los neumáticos, ya que están pensados, cómo no, para ahorrar y no ayudan demasiado a los amortiguadores en su labor.

Las curvas las toma sin aparente problema. En caso de entrar con un pequeño exceso de velocidad, se nota cierto sobreviraje, pero se corrige sin mayor problema.

El Toyota Prius es, en definitiva, el primero de una larga lista que irán haciendo posible la sustitución de los combustibles tradicionales por otros más baratos y ecológicos. Su precio, principal hándicap, es elevado, sólo si se piensa en el coche con un medio de transporte y no importa ni el consumo ni las emisiones; si estas dos cuestiones son fundamentales dentro de tus criterios de compra, acabas de leer sobre tu vehículo ideal.

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