Toyota Prius Hybrid 1.5

No es un recién llegado, pero continúa siendo uno de los modelos más novedosos en cuanto a tecnología que rueda por nuestras calles. El Toyota Prius es todo un coche de gasolina con alma eléctrica y es precisamente esta combinación la que hace de este vehículo japonés algo distinto, aunque su aspecto no nos lo indique.
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Toyota Prius Hybrid 1.5
Toyota Prius Hybrid 1.5

Lo poco habitual de su presencia en nuestras calles hace que más de uno se detenga para ver “qué coche es ese” que suena tan poco y que “debe ser nuevo”. Está claro que los aficionados al motor conocen de sobra la evolución de Toyota en el campo de los híbridos (ahora acaba de anunciar que pondrá a la venta las primeras 20 unidades de su prototipo FCHV-4, un modelo con célula de combustible, para ver si será posible tenerlo listo para que esté en la calle en 2010) y que ya saben de qué va el Prius, pero la gran mayoría del público sólo conoce su nombre y, en todo caso, que se trata de algo “fuera de lo habitual”.

El Prius es uno de los pocos modelos híbridos viables, ya que prototipos en este sentido existen muchos, pero que se vendan, poquísimos. En la línea del Prius está el Honda Insight, sólo que este último cuenta con el motor eléctrico incorporado al propulsor de gasolina, es un modelo más ligero (cuenta con muchos elementos en aluminio) y es un coupé de dos plazas.

Lo primero que identifica al Prius es su carácter mestizo. No es un coche eléctrico, tampoco uno de gasolina, sino que se trata del fruto de la unión de ambas fuentes de energía. En el Prius, Toyota ha montado un equipo formado por un propulsor de gasolina con una cilindrada de 1.496 centímetros cúbicos y que ofrece una potencia de más de 80 CV y un par máximo de 13,9 mkg a 1.750 rpm (según los datos obtenidos por nuestro Centro Técnico), un motor eléctrico y un grupo de baterías de pequeño tamaño. Ambas mecánicas pueden entrar en funcionamiento por sí solas o a la vez, dependiendo de las necesidades de potencia que el conductor tenga en determinados momentos, de la forma de conducir o de la velocidad. El relevo de los motores se realiza de forma automática, sin requerir la intervención del conductor; además, el mismo sistema electrónico que “decide” por un propulsor u otro o los dos, también canaliza la fuerza de los motores hacia las ruedas o hacia la batería , para que ésta se recargue.

El sistema de baterías que lleva el Prius es lo más costoso del vehículo, pero su duración es mucho más elevada a la de cualquier batería normal. Toyota incorpora en su híbrido un sistema que reaprovecha toda la energía que "sobra" o que se desperdiciaría en otras situaciones para recargar la batería. Así, cuando se levanta el pie del acelerador o se frena, se produce un cambio en el flujo de la energía a través del motor eléctrico por el que la fuerza cinemática (fruto del movimiento del vehículo) se convierte en eléctrica, gracias a un generador, y ésta se almacena en la batería. Además, el fabricante japonés ha conseguido reducir al máximo el tamaño de esta batería, gracias a que su almacenamiento no tiene que ser muy grande al recargarse por sí sola. La duración estimada es de al menos 10 años.

Es precisamente el hecho de que el grupo de baterías conseguido por Toyota no sea demasiado grande ni pesado, gracias a que se aprovechan para recargarlas todas las energías generadas por el coche (frenada, movimiento de las ruedas…) y que de otra forma se perderían, lo que hace al Prius un modelo más viable, ya que admite espacio para cargar y no requiere de un especial mantenimiento. Es una pila sin fin (al menos en teoría y si nada falla) y, si se ve en apuros, ya se encarga de avisar con la aparición de la imagen de una tortuga en la pantalla informativa para que reduzcamos la velocidad o frenemos, por ejemplo, que son dos formas de generar potencia para la batería.

Además, el conductor es consciente en todo momento del nivel de carga de su batería y de si su conducción está “tirando” en exceso de ésta. En el salpicadero, el Prius nos presenta una curiosa pantalla táctil que nos representa el flujo de energía de un motor a otro, de los propulsores hacia las ruedas, de las mecánicas hacia las baterías y viceversa. Así, de un vistazo se ve si sólo funciona un motor, si la fuerza que genera el gasolina, por ejemplo, está sirviendo además de para mover el coche, para alimentar la batería o si la potencia requerida necesita del trabajo de ambos propulsores. Es difícil conducir el Prius y no ir viendo cómo fluye toda esta energía y cómo se reutiliza la potencia que de otro modo podría desperdiciarse.

La misma pantalla táctil facilita información sobre la carga de la “pila” y de si el tipo de conducción que se está realizando es “ecológica” o de bajo consumo. Si el ritmo es constante, por ejemplo, es fácil que el sistema “premie” al conductor con unas pequeñas “estrellitas” que indican que el nivel de carga de la batería es bueno.

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