Citroën Xsara Picasso 1.6 / Renault Scénic 1.6 RXE

Aunque ambos modelos están situados en el primer escalón de la oferta de sus respectivas gamas, ofrecen un buen equipamiento, son cómodos, amplios y cuentan con un precio base muy ajustado, motivos más que suficientes para que su éxito de ventas esté prácticamente asegurado.
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Citroën Xsara Picasso 1.6 / Renault Scénic 1.6 RXE
Citroën Xsara Picasso 1.6 / Renault Scénic 1.6 RXE

Las prestaciones son el juez implacable en este sentido y si bien es cierto que en modelos de estas características y planteamiento no son lo más importante, no por ello debemos dejarlo de lado. El Scénic impone su mayor potencia y par en todas las mediciones con diferencias bastante considerables en , pero, donde más se destaca el Scénic de su rival es a la hora de las recuperaciones, donde llega a ser, en el peor de los casos, más de 3 segundos más rápido. Estas diferencias se notan con total claridad a la hora de circular con ellos por carretera, ya que, mientras en el Scénic podemos ir deprisa sin apurar las marchas ni el acelerador, en el caso del Picasso hay que estirar el motor hasta arriba del todo, si queremos ir ganando velocidad de forma rápida. Y es que, sobre todo, los largos desarrollos finales del cambio que lleva el Picasso en las dos últimas marchas hacen de verdadero freno para que el motor suba de vueltas con facilidad.

En ambos, la dirección ofrece un buen aplomo a alta velocidad y se maneja con total suavidad cuando circulamos despacio o hacemos maniobras. Como consecuencia de su menor batalla, el Scénic cuenta con un radio de giro menor, lo que se traduce en una mejora bastante considerable a la hora de aparcar y, sobre todo, de callejear por sitios estrechos.

El apartado de frenos se salda con una buena nota para ambos, aunque en esta ocasión es el Picasso el que necesita menos distancia para parar; además, el pedal del freno resulta más dosificable que el de su rival. Eso sí, se contenta con unos tambores detrás. En carretera, ambos cuentan con un comportamiento sumamente seguro y noble en cualquier tipo de circunstancias. La mayor altura al suelo hace que la carrocería incline más y ofrezca una inicial aprensión a sus ocupantes, -justo al contrario que al rodar en ciudad- algo que, con el paso de los kilómetros, va desapareciendo por completo. Bastidor y suspensiones realizan un trabajo conjunto muy eficaz y hacen que las irregularidades del terreno se absorban con total precisión y no se dejen notar demasiado en el interior, aunque la calidad de rodaje del Picasso es ligeramente superior a la de su rival.

Las prestaciones son el juez implacable en este sentido y si bien es cierto que en modelos de estas características y planteamiento no son lo más importante, no por ello debemos dejarlo de lado. El Scénic impone su mayor potencia y par en todas las mediciones con diferencias bastante considerables en , pero, donde más se destaca el Scénic de su rival es a la hora de las recuperaciones, donde llega a ser, en el peor de los casos, más de 3 segundos más rápido. Estas diferencias se notan con total claridad a la hora de circular con ellos por carretera, ya que, mientras en el Scénic podemos ir deprisa sin apurar las marchas ni el acelerador, en el caso del Picasso hay que estirar el motor hasta arriba del todo, si queremos ir ganando velocidad de forma rápida. Y es que, sobre todo, los largos desarrollos finales del cambio que lleva el Picasso en las dos últimas marchas hacen de verdadero freno para que el motor suba de vueltas con facilidad.

En ambos, la dirección ofrece un buen aplomo a alta velocidad y se maneja con total suavidad cuando circulamos despacio o hacemos maniobras. Como consecuencia de su menor batalla, el Scénic cuenta con un radio de giro menor, lo que se traduce en una mejora bastante considerable a la hora de aparcar y, sobre todo, de callejear por sitios estrechos.

El apartado de frenos se salda con una buena nota para ambos, aunque en esta ocasión es el Picasso el que necesita menos distancia para parar; además, el pedal del freno resulta más dosificable que el de su rival. Eso sí, se contenta con unos tambores detrás. En carretera, ambos cuentan con un comportamiento sumamente seguro y noble en cualquier tipo de circunstancias. La mayor altura al suelo hace que la carrocería incline más y ofrezca una inicial aprensión a sus ocupantes, -justo al contrario que al rodar en ciudad- algo que, con el paso de los kilómetros, va desapareciendo por completo. Bastidor y suspensiones realizan un trabajo conjunto muy eficaz y hacen que las irregularidades del terreno se absorban con total precisión y no se dejen notar demasiado en el interior, aunque la calidad de rodaje del Picasso es ligeramente superior a la de su rival.

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