Prueba: Renault Mégane 1.9 dCi Confort Expression

La acogida que ha tenido el nuevo Mégane no ha podido ser mejor: el título de “Coche del Año” y la máxima puntuación en los tests de choque que realiza EuroNCAP así lo atestiguan.
Autopista -
Prueba: Renault Mégane 1.9 dCi Confort Expression
Prueba: Renault Mégane 1.9 dCi Confort Expression

Entre las tendencias propuestas por el nuevo Mégane también está la realización de un poco de deporte, por lo que no tiene inconvenientes a la hora de afrontar carreras de obstáculos, en la ciudad, o al “sprint”, en las autopistas. En las primeras, la dirección con asistencia variable hace que el conductor cuente con una gran maniobrabilidad cuando es necesario, mientras que, en las segundas, el motor 1.9 dCi, con 120 CV, es capaz de otorgar velocidades de crucero bastante altas sin el ruido elevado que suele acompañar a estas mecánicas. La marca del rombo presume de haber logrado una importante reducción de la sonoridad en su nuevo modelo. Lo cierto es que se han conseguido unos valores bastante bajos, atenuados por la elección de unos desarrollos del cambio que contribuyen a desahogar el motor y por el empleo de materiales fonoabsorbentes muy eficaces.

El turbo de geometría variable exprime al máximo la capacidad del propulsor (de hecho, las mediciones de nuestro Centro Técnico revelan que es más potente de lo que declara la marca oficialmente) y su elevado par a bajas revoluciones permite que las cifras de recuperación o los adelantamientos se sitúen entre las mejores de su segmento. Por encima de las 1.700 rpm ofrece bastante contundencia, con valores superiores a 22 mkg, y alcanza su máximo por debajo de 2.800 rpm. Algo parecido ocurre con la potencia, que se muestra muy fuerte en ese entorno, con cifras superiores a 100 CV en la zona de par máximo y culmina con más de 123 CV muy por debajo del régimen oficial, concretamente a 3.700 revoluciones. Con estas virtudes, es fácil adivinar que los viajes por autopista resultan cómodos y relajados: el conductor apenas tendrá que preocuparse de otra cosa que de los vehículos que lo rodean –tarea simplificada gracias a unos amplios retrovisores- y de repostar cada vez que el automóvil lo necesite, lo que no ocurrirá muy a menudo, pues logra una autonomía superior a los 900 km. Puede que la aerodinámica penalice un poco este apartado (6,5 l/100 km no es una cifra espectacular, si bien hay que tener en cuenta que nos encontramos con uno de los modelos más potentes de su categoría), pero el Mégane se ve beneficiado por un cambio de seis marchas en el que no se esconde que la sexta relación es, simplemente, para ahorrar combustible. Cuando haya que detenerse en una estación de servicio, el nuevo sistema de Renault, con un tapón integrado en la tapa del depósito, hará que éste siempre se cierre correctamente.

Al llegar a carreteras de montaña, el nuevo Mégane no se acobarda y enlaza una curva tras otra con suavidad gracias a unas suspensiones con un recorrido amplio y que otorgan gran comodidad a los ocupantes sin restar efectividad al vehículo. Si lo que se pretende es forzar una actuación algo más “racing”, la palanca de cambios y los frenos responderán a la perfección: la primera cuenta con recorridos cortos y es muy precisa, mientras que los segundos ofrecen una distancia de detención sobresaliente –71,8 metros desde 140 km/h- y tienen una gran resistencia a la fatiga. Es una lástima que la dirección (de cremallera con asistencia eléctrica variable) no acompañe en este tipo de actuaciones, ya que –aunque es precisa- a veces da la sensación de no transmitir fielmente lo que ocurre entre las ruedas y el asfalto.

Si queremos permitirnos estas pequeñas licencias, será mejor que lo hagamos cuando haya luz natural, ya que los faros de serie del nuevo Mégane (opcionalmente pueden ser de xenón) ofrecen una estupenda visibilidad lateral –casi da la sensación de llevar “cuneteros”- pero no delantera: la diferencia entre las luces de cruce y carretera es poco acusada.

A pesar de estos “contras”, no cabe duda de que estamos ante uno de los vehículos más completos del mercado. Por 18.200 euros (poco más de 3 millones de pesetas) tendremos un coche cómodo, habitable y con dispositivos dignos de vehículos de categoría superior, como los sensores de lluvia o de luz, que activan, respectivamente, los limpiaparabrisas o los faros cuando es necesario. Además, pocos pueden presumir de la acogida lograda por las propuestas del Mégane.

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