Opel Zafira 2.0 Turbo OPC

Los ingenieros y diseñadores del Opel Performance Centre (de ahí la denominación OPC) habrán encontrado no pocas contradicciones en el desarrollo de este producto. Exteriormente, estamos ante un monovolumen de 5+2 plazas destinado, al parecer, a un uso familiar. Los diferencias estéticas exteriores con el Zafira “normal” apenas si se notan en unas más amplias tomas de aire en el frontal, un faldón trasero, incorporación de faldones laterales y llantas específicas, además del diminuto distintivo OPC cruzado por el rayo de Opel en la parrilla central, en los laterales y en el portón trasero.
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Opel Zafira 2.0 Turbo OPC
Opel Zafira 2.0 Turbo OPC

Sin embargo, los cambios más acusados están en el interior. Y no sólo nos referimos al habitáculo, donde podremos encontrar asientos Recaro, volante forrado en cuero o inserciones metálicas en el pomo de la palanca de cambios. Bajo el capó se encuentra la principal diferencia: un propulsor de gasolina con turbocompresor que ofrece casi 206 CV de potencia a 5.560 vueltas, según nuestros datos, a pesar de que la marca alemana anuncia una potencia oficial de 192 CV. Esta mecánica es capaz de desarrollar un destacable par motor de 30 mkg a 3.000 giros, responsable de unas recuperaciones estupendas en carretera y de una rapidez de reacción muy útil en circuitos urbanos.

Esta motorización, que comparten diversos modelos del fabricante germano y que Opel utilizará sin duda alguna en su futura berlina Signum2, no es la única diferencia mecánica. La marca del rayo ha pasado a su modelo familiar más famoso por el “túnel de la deportividad” y le ha optimizado el chasis con unas suspensiones más firmes. Además, le ha dotado de unos neumáticos más anchos y frenos de mayor dimensión -se ha aumentado el paso de rueda como consecuencia de esto- y se ha reprogramado la gestión del sistema de control de estabilidad. Para dotar al Zafira OPC de un comportamiento más deportivo, se ha retrasado el momento de acción del ESP hasta el instante justo en que comienza a perder tracción. Sin embargo, en ningún caso, estos ajustes provocan sensación de inseguridad a bordo del coche.

Con una mecánica tan potente y una puesta a punto tan afinada, nos encontramos ante un monovolumen deportivo. Un concepto que puede llevar a algunos a confusión, puesto que la filosofía puede parecer un poco contradictoria. O tenemos un monovolumen para llevar a la familia. O tenemos un deportivo para disfrutar de la conducción. Opel ha conjugado las dos vertientes con un resultado muy satisfactorio.

El comportamiento en carretera resulta intachable. Es posible mantener cruceros con una velocidad alta sin comprometer en ningún momento ni la seguridad ni el confort de nuestros acompañantes. La seguridad en maniobras como el adelantamiento está asegurada debido a una respuesta muy buena del motor, que tarda apenas 8 segundos en pasar de 80 km/h a 120 en cuarta marcha u 11 segundos en quinta.

La aceleración es muy buena, tarda 8,1 segundos, según los datos de nuestro Centro Técnico, en pasar de 0 a 100 km/h. En recorrer el primer kilómetro, desde parado, emplea 29 segundos. Esta cifra puede ayudar a hacernos una idea de lo que será capaz cuando ya lleva velocidad, es decir, en condiciones normales. Pero no sólo en aceleraciones y en recuperaciones este Zafira OPC saca buenas notas. En el caso de frenadas y eso sí, ayudado por discos de freno macizos (detrás) y ventilados (delante) más grandes que los de la versión normal, el sistema antibloqueo y el sistema de asistencia a la frenada, se consiguen también unas buenas cifras (emplea 72 metros desde 140 km/h en detenerse). Además, la frenada es limpia y el tren trasero no tiende a darse a la fuga, a no ser que comprometamos esta acción en una curva pronunciada. Una de las características más destacables de los frenos de esta Zafira es su alto grado de mordiente, es decir, al pisar el pedal enseguida sentimos como las pinzas empiezan a hacer su trabajo. Esto confiere al conductor una grata sensación de seguridad y de control sobre el coche.

Sin embargo, donde de verdad se disfruta de este Zafira OPC es en zonas un tanto viradas. Aquí, a pesar de su más alto centro de gravedad que un turismo, no se ve comprometida la estabilidad en ningún momento. El trabajo de unas suspensiones más duras y unos muelles con un tarado específico permiten que la carrocería no se balancee en la transferencia de masas del coche mientras pasa rápido por curvas enlazadas.

Como hemos comentado con anterioridad, se ha retrasado el punto de entrada en acción del programa de estabilidad (ESP), por lo que al conductor se le permiten ciertas licencias deportivas sin que sean coartadas por la electrónica.

Pese a que se trata de un monovolumen no estamos ante un “gigantesco” coche de dimensiones difíciles de controlar en ciudad. Estamos ante un vehículo de 4,3 metros de longitud, 1,7 metros de anchura y 1,6 de altura. Las mencionadas dimensiones y 3,1 vueltas de volante permiten un manejo cómodo del Zafira en la ciudad. La posición elevada del conductor le dota, además, de muy buena visibilidad hacia cualquier ángulo.

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