Porsche Cayenne S y Turbo

El nuevo modelo alemán nos ha sorprendido en todos los aspectos. Línea, tacto, sonido, comportamiento, prestaciones, frenos… Todo es Porsche. Pero además ofrece capacidad para cinco ocupantes con equipaje, hasta 450 CV de potencia y puede circular por campo. ¿Se puede pedir más?
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Porsche Cayenne S y Turbo
Porsche Cayenne S y Turbo

Como todas las cosas buenas, se ha hecho esperar. Llevábamos años con ganas de comprobar las bondades que anunciaba la marca alemana sobre el modelo que estaba desarrollando. La información sobre el Cayenne llegaba con cuentagotas en cada contacto que teníamos con la marca, en los que nos anunciaban que el nuevo producto nos iba a sorprender. Nunca dudamos de que se trataría de un excelente vehículo, en la línea de los otros dos productos conocidos de la marca, pero no podíamos imaginar que, dadas sus dimensiones y peso, lograría un comportamiento tan eficaz e, incluso, que pudiera alcanzar un nivel de prestaciones tan espectacular, capaz de dejar fuera de juego a todos los modelos de su posible competencia. La toma de contacto que hemos efectuado con las dos versiones del Cayenne nos ha permitido sacar unas conclusiones muy positivas y sorprendentes sobre el nuevo Porsche.

Se trata del tercer modelo de la marca en la gama, un producto ambicioso, tecnológicamente muy avanzado, que cuenta con cinco puertas, cinco plazas y motor delantero. Esta última característica, aunque no muy habitual en la marca, ya la conocimos en modelos como el 928 y más recientemente en el 968.

Porsche ha puesto el listón muy alto con el nuevo Cayenne; tanto, que va a poner contra las cuerdas a modelos de la talla del Range Rover, BMW X5 o Volvo XC 90. El motivo está claro. Por campo tiene capacidad para circular prácticamente con la facilidad de todos ellos y, sin embargo, en carretera, resulta demoledor. Incluso el musculoso BMW X5 4.6 se queda más de un centenar de caballos por debajo del nuevo Cayenne en su versión más enérgica.

Las cifras de prestaciones anunciadas por la marca revelan que el nuevo Porsche se encuentra a una distancia “años luz” de sus rivales. El Cayenne Turbo, con un peso que supera las 2,5 toneladas en orden de marcha, es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 5,6 segundos, de recorrer el kilómetro con salida parada en 25,2 segundos y de alcanzar una velocidad máxima de 266 km/h. Todo ello, con una facilidad asombrosa, como si se tratara de un juego de niños.

Precisamente uno de sus mejores atributos se encuentra bajo el capó, un motor V8 completamente nuevo, de 4,5 litros, 32 válvulas, con turbocompresores en el caso de la versión más potente, capaz de desarrollar una potencia máxima de 450 CV, lo que da una potencia específica de 100 CV por litro de capacidad. Si esta cifra puede impresionar, más aún lo hace el dato correspondiente al par motor: más de 67 mkg constantes entre 2.250 y 4.750 revoluciones. La versión “menos potente” cuenta con un propulsor de la misma cilindrada y configuración, pero no dispone de la ayuda extra de los turbocompresores, con lo que la potencia máxima se queda “sólo” en 340 CV. Aun así, el Cayenne S también promete unas cifras de prestaciones nada desdeñables, en la línea de otros turismos Porsche: aceleración de 0 a 100 km/h en 7,2 segundos y velocidad máxima de 242 km/h.

Para el desarrollo del nuevo motor se han aplicado las últimas tecnologías disponibles en la materia, con materiales ligeros de alta resistencia, elevado rendimiento térmico y un sistema de lubricación específica que permite llevar el lubricante a todas las partes que lo requieren cuando se circula deprisa por carretera o en condiciones difíciles por campo. Los dos motores recurren al sistema de admisión variable VarioCam, específico de Porsche, capaz de modificar el calado de los árboles de levas en 25 grados. Asimismo, la máxima presión de sobrealimentación en el Turbo alcanza 1,6 bares, que se obtiene a bajo régimen –2.250 rpm-, disminuyendo a 1,5 bares conforme aumenta la velocidad de giro del motor.

Ambas versiones se encuentran asociadas a una caja de cambios Tiptronic S de seis velocidades con pulsadores en el volante, hasta que a mediados del próximo año se ofrezca una variante manual de seis marchas para la versión S, que dejará la variante Tiptronic como una opción.

El conjunto de la transmisión está conectado a un sofisticado dispositivo electromecánico, denominado PTM (Porsche Traction Management), encargado de repartir la fuerza entre ambos ejes en una proporción delantero/trasero de 38/62. A través de un embrague multidisco se puede modificar el reparto de par de hasta un 100 por ciento a cada eje en función de las condiciones de adherencia. En situaciones de máxima dificultad, este dispositivo puede accionar la reductora y aplicar el bloqueo completo del diferencial central sin que el conductor tenga que realizar ninguna operación.

Como todas las cosas buenas, se ha hecho esperar. Llevábamos años con ganas de comprobar las bondades que anunciaba la marca alemana sobre el modelo que estaba desarrollando. La información sobre el Cayenne llegaba con cuentagotas en cada contacto que teníamos con la marca, en los que nos anunciaban que el nuevo producto nos iba a sorprender. Nunca dudamos de que se trataría de un excelente vehículo, en la línea de los otros dos productos conocidos de la marca, pero no podíamos imaginar que, dadas sus dimensiones y peso, lograría un comportamiento tan eficaz e, incluso, que pudiera alcanzar un nivel de prestaciones tan espectacular, capaz de dejar fuera de juego a todos los modelos de su posible competencia. La toma de contacto que hemos efectuado con las dos versiones del Cayenne nos ha permitido sacar unas conclusiones muy positivas y sorprendentes sobre el nuevo Porsche.

Se trata del tercer modelo de la marca en la gama, un producto ambicioso, tecnológicamente muy avanzado, que cuenta con cinco puertas, cinco plazas y motor delantero. Esta última característica, aunque no muy habitual en la marca, ya la conocimos en modelos como el 928 y más recientemente en el 968.

Porsche ha puesto el listón muy alto con el nuevo Cayenne; tanto, que va a poner contra las cuerdas a modelos de la talla del Range Rover, BMW X5 o Volvo XC 90. El motivo está claro. Por campo tiene capacidad para circular prácticamente con la facilidad de todos ellos y, sin embargo, en carretera, resulta demoledor. Incluso el musculoso BMW X5 4.6 se queda más de un centenar de caballos por debajo del nuevo Cayenne en su versión más enérgica.

Las cifras de prestaciones anunciadas por la marca revelan que el nuevo Porsche se encuentra a una distancia “años luz” de sus rivales. El Cayenne Turbo, con un peso que supera las 2,5 toneladas en orden de marcha, es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 5,6 segundos, de recorrer el kilómetro con salida parada en 25,2 segundos y de alcanzar una velocidad máxima de 266 km/h. Todo ello, con una facilidad asombrosa, como si se tratara de un juego de niños.

Precisamente uno de sus mejores atributos se encuentra bajo el capó, un motor V8 completamente nuevo, de 4,5 litros, 32 válvulas, con turbocompresores en el caso de la versión más potente, capaz de desarrollar una potencia máxima de 450 CV, lo que da una potencia específica de 100 CV por litro de capacidad. Si esta cifra puede impresionar, más aún lo hace el dato correspondiente al par motor: más de 67 mkg constantes entre 2.250 y 4.750 revoluciones. La versión “menos potente” cuenta con un propulsor de la misma cilindrada y configuración, pero no dispone de la ayuda extra de los turbocompresores, con lo que la potencia máxima se queda “sólo” en 340 CV. Aun así, el Cayenne S también promete unas cifras de prestaciones nada desdeñables, en la línea de otros turismos Porsche: aceleración de 0 a 100 km/h en 7,2 segundos y velocidad máxima de 242 km/h.

Para el desarrollo del nuevo motor se han aplicado las últimas tecnologías disponibles en la materia, con materiales ligeros de alta resistencia, elevado rendimiento térmico y un sistema de lubricación específica que permite llevar el lubricante a todas las partes que lo requieren cuando se circula deprisa por carretera o en condiciones difíciles por campo. Los dos motores recurren al sistema de admisión variable VarioCam, específico de Porsche, capaz de modificar el calado de los árboles de levas en 25 grados. Asimismo, la máxima presión de sobrealimentación en el Turbo alcanza 1,6 bares, que se obtiene a bajo régimen –2.250 rpm-, disminuyendo a 1,5 bares conforme aumenta la velocidad de giro del motor.

Ambas versiones se encuentran asociadas a una caja de cambios Tiptronic S de seis velocidades con pulsadores en el volante, hasta que a mediados del próximo año se ofrezca una variante manual de seis marchas para la versión S, que dejará la variante Tiptronic como una opción.

El conjunto de la transmisión está conectado a un sofisticado dispositivo electromecánico, denominado PTM (Porsche Traction Management), encargado de repartir la fuerza entre ambos ejes en una proporción delantero/trasero de 38/62. A través de un embrague multidisco se puede modificar el reparto de par de hasta un 100 por ciento a cada eje en función de las condiciones de adherencia. En situaciones de máxima dificultad, este dispositivo puede accionar la reductora y aplicar el bloqueo completo del diferencial central sin que el conductor tenga que realizar ninguna operación.

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