Seat Ibiza / Skoda Fabia / Seat León

¿Que qué tienen que ver un Ibiza, un Fabia y un León? No, nos hemos vuelto locos. En realidad, estos vehículos tienen muchos puntos de «roce» que van desde la utilización de recursos comunes, como motores o elementos del bastidor, hasta el tamaño, pasando por precios que se mueven en una franja muy estrecha. Todo esto provoca que, a la hora de buscar un coche nuevo, pueda aparecer una duda razonable que con este informe intentaremos solventar. No obstante, a priori, podemos adelantar que el Skoda Fabia es una opción de mucho peso incluso frente al homogéneo Seat León. Y que, comparado con el Ibiza, tan sólo puede no ser recomendable en casos muy determinados, que son aquellos en los que el Ibiza tiene presencia por carrocería o motor, frente a una gama Fabia que todavía está por crecer.
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Seat Ibiza / Skoda Fabia / Seat León
Seat Ibiza / Skoda Fabia / Seat León

Mucha igualdad, pero el Fabia dispone del bastidor más moderno y, también, del mejor comportamiento, lo que es mucho decir a la vista de los excelentes resultados que aportan en este terreno tanto el Ibiza como el León.

El Skoda Fabia utiliza la que será la plataforma de los próximos Seat Ibiza y Volkswagen Polo. Comparte con el Ibiza los elementos de suspensión del tren delantero: McPherson con triángulo inferior. Pero la distancia entre ejes aumenta dos centímetros, y el trasero, aunque sigue siendo un torsional con brazos longitudinales, ofrece mayor rigidez (el proceso de construcción es el hidroformado, de manera que mediante presión hidráulica se moldea un tubo hueco hasta conseguir un perfil en «U» con doble pared) hasta el punto de que se prescinde en todas las versiones de barras estabilizadoras en este tren, elemento que sí se encuentra en los Seat Ibiza más potentes. El Seat León —con la plataforma del Golf y 251 milímetros de batalla, cinco más que el Fabia— sí cuenta con estas barras en todas las versiones, en tanto que repite la arquitectura de suspensiones del Ibiza y Fabia.

Frente a la dirección asistida hidráulica convencional de los dos Seat, el Fabia utiliza una movida por una bomba electrohidáulica que sólo actúa cuando realmente es necesario. Con ello se evitan los rozamientos y la pérdida de energía que supone mover continuamente la servodirección. Resulta más suave que las de Seat a baja velocidad, lo que permite realizar las maniobras, sobre todo las de aparcamiento, con menos esfuerzos. A esto se añade la mayor agilidad en espacios reducidos del Fabia por diámetro de giro más reducido (10,5 metros frente a los 10,9 del Ibiza y los 11,2 del León) y una dirección con menos vueltas de volante entre topes (2,7 frente a 3 vueltas en ambos Seat). Su funcionamiento nos ha gustado, aunque hemos encontrado unidades en las que el accionamiento no ha sido del todo agradable, en concreto, con los 1.4 16V, que montaban ruedas de mayor tamaño. Los Seat Ibiza y León ofrecen un tacto de dirección muy agradable y una asistencia bastante acertada, aunque en los León que montan neumáticos de perfil muy alto acusa una cierta imprecisión.

El tipo de frenos utilizado varía considerablemente de una a otra versión, incluso dentro del mismo modelo. Como norma general, los tres modelos de esta comparativa emplean discos ventilados en el eje delantero que van desde los 240 milímetros de diámetro de los Ibiza que no son Sport (los que sí lo son utilizan 256 milímetros, además de discos atrás de 232) a los 280 de los más potentes (1.8 Turbo y TDi 110 CV). En los Fabia 1.4 16V se emplea el mismo equipo que en los Ibiza Sport y éste, así mismo, es el que se utiliza en la mayoría de los León, salvo los deportivos, en los que el disco delantero pasa a ser de 312 milímetros y el trasero de la versión de tracción total, además de ser ventilado, es de 256. Otro aspecto determinante en la frenada son los neumáticos y aquí resulta todavía mucho más complicado hacer generalizaciones. Los Skoda Fabia que hemos probado han contado siempre con los neumáticos opcionales, (mínimo 185/60 14), innecesariamente anchos, en tanto que en los Ibiza hemos encontrado medidas más conservadoras. En los León, desde 175/80 14 a los 205/55 16, se puede decir que hay medidas para todos los gustos. En cuanto a los resultados de nuestras habituales pruebas de frenado, el perdedor ha sido el Fabia, pese a su «ventaja» de mayor goma, aunque no muy lejos de los Ibiza, que están entre los mejores de su categoría. El León también obtiene unas buenas cifras de frenada, pero de la media hacia arriba.

De los tres, y salvando las lógicas diferencias entre versiones en cada uno de estos modelos, el que más nos gusta es el Fabia. Muy noble y quizás algo «soso», reacciona de manera muy predecible y dócil en todo momento, y tan sólo al límite puede iniciar un ligero subviraje —lo hemos detectado más en los 1.4 16V que en los SDi, por ejemplo—, pero que en ningún caso compromete al conductor. La zaga no toma protagonismo de no ser que nos empeñemos en sacarle de sus casillas frenando o levantando el pie del acelerador en pleno apoyo. Situación en la que tanto León como Ibiza reaccionan redondeando ligeramente la curva y proporcionando, por tanto, un comportamiento algo más divertido y, para algunos conductores, más efectivo. Todas las versiones del Fabia ofrecen un óptimo equilibrio entre confort y estabilidad, al igual que ocurre con las variantes Sport del Ibiza. Sin embargo, los modelos básicos y los de gama media de Seat adolecen de unas suspensiones un tanto «sueltas», en beneficio claramente del confort de marcha. Los dos Seat más deportivos, el Ibiza 1.8 20VT y el León 1.8 20 VT, ofrecen un tarado de suspensiones mucho más duro, que en determinadas ocasiones, como sobre firme muy roto, pasan factura a los ocupantes, pero a cambio de ofrecer un comportamiento de primera línea.

La disponibilidad de dos motores en el Ibiza, para compararlos con los que llevan Fabia y León, hace que en este caso tengamos que referirnos a un cuarteto. El Ibiza tiene, por una parte, el «veterano» 1.4 de 60 CV —también en el Arosa y Córdoba— y, por otro lado, el 1.6 de 75 CV, una versión de mayor cilindrada del anterior y en los dos casos con culata de ocho válvulas. Entre ambos se coloca el motor del Fabia menos potente, el 1.4 denominado MPI de 68 CV, un motor heredado de los Felicia y un tanto arcaico, con distribución por varillas y balancines para su culata de ocho válvulas. Curiosamente, cumple la normativa de emisiones Euro4. El más moderno del lote es el motor del León, el multiválvula de 75 CV y también 1,4 litros y que utilizan el Arosa y todos los Volkswagen hasta llegar al Golf. Dentro de que todos son de prestaciones modestas, los dos motores del Ibiza funcionan como un reloj y, puestos a preferir, nos quedamos con el segundo, el de 75 CV —incluso en el caso del León—, apoyado por unos desarrollos casi tan cortos, pese a su mayor capacidad de empuje, como el 1.4, que es el de mejor consumo. Este 1.6 estaría por delante de los 1.4 de Ibiza y Fabia, pero no tan aventajado con respecto al del León, que tiene la mejor respuesta a alto régimen de todos. El motor del Skoda Fabia está penalizado por los desarrollos más largos del grupo —34 km/h en quinta por cada 1.000 vueltas, frente a los 32 km/h del Ibiza o León 1.4— y aunque sube más de vueltas que los dos motores de los Seat —que se «acaban» antes de las 5.500 rpm—, es poco competitivo.

Las variantes SDi utilizan el veterano bloque 1.9 de inyección directa, pero sin turbocompresor. Su principal virtud es la suavidad de marcha que proporciona, ya que este motor empuja con constancia desde muy abajo y hasta casi las 4.500 rpm, sin mostrar en ningún momento desfallecimiento. Vibra muy poco y tan sólo acusa un fuerte nivel de ruidos en frío. En cuanto al consumo, sigue siendo todo una referencia frente a modelos equivalentes; de hecho, el Fabia SDi es el modelo que menos gasta entre todos los Diesel, algo a lo que contribuye un desarrollo de cambio más largo que en los dos Seat —en quinta casi 42 km/h por cada 1.000 rpm, frente a los 37,1 del Ibiza y 36,7 del León—, si bien los 1.200 kilos no le convierten en un vehículo especialmente ligero y le colocan entre los Seat. En los dos Seat este SDi anuncia 68 CV, aunque en el Fabia se queda en 64 por utilizar un sistema de escape diferente. Aun así, no hay vez que haya arrojado en nuestro banco de rodillos menos de 75 CV reales, así como una cota de par máximo muy por encima de lo declarado por el fabricante, con valores siempre por encima de los 145 Nm. De todos modos, el motor 1.9 SDi no proporciona un nivel de prestaciones especialmente brillante, lo que perjudica a la hora de realizar adelantamientos en carreteras de segundo orden o recuperarse desde marchas largas, pero para vías rápidas y despejadas cumple satisfactoriamente, especialmente en el Ibiza.

Ibiza y León utilizan el motor 1.6 con culata de 8 válvulas y 100 CV, frente al más moderno 1.4 16V del Fabia, heredado del Volkswagen Polo y Lupo y que, probablemente, no tardará mucho en pasar a los Seat. Los dos motores muestran buenas maneras y consiguen un nivel de prestaciones satisfactorio, pero el 1.6 es mucho más agradable de conducir que el 1.4, ya que entrega la potencia de manera mucho más lineal y desde un régimen muy inferior. Salvo en el Ibiza, como ya viene siendo habitual, la potencia real de los dos motores en nuestro banco de rodillos resulta algo mayor de lo que homologa el fabricante. La combinación de un peso muy contenido, junto a unos desarrollos de cambio muy cortos y cerrados entre sí, hacen que el nivel de prestaciones del Ibiza, sobre todo en el apartado de recuperaciones, sea mejor que el del Fabia, con más desarrollo y menos fuerza a bajo régimen. Al León le pasa factura el peso, en torno a un 10 por ciento más que los otros dos, y esto hace que tendamos a mover el cambio con más frecuencia para mantener velocidades similares, pero aun así resulta una alternativa muy válida.

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