Audi A4 2.0 / Mercedes C 180

Disponer de la configuración y mecánica más modesta de sus respectivas gamas apenas resta enteros a nuestros protagonistas, cuya pertenencia a dos marcas de prestigio le permite ofrecer su distinción y capacidad de representación, eso sí, a un precio más asequible que el de sus hermanos.
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Audi A4 2.0 / Mercedes C 180
Audi A4 2.0 / Mercedes C 180

Tanto el Audi como el Mercedes presentan una configuración netamente mejorada respecto de sus antecesores con idéntica denominación, que se manifiesta en casi todos los apartados. Sin embargo, tal vez sea en el mecánico en el que la mejora se hacía más necesaria y para la ocasión los dos fabricantes se han inclinado por mecánicas de dos litros para reemplazar a sus anteriores 1.8 como arranque de sus respectivas gamas. Con un rendimiento absoluto bastante similar, que ronda los 130 CV, las cualidades dinámicas pasan a ser ahora ligeramente superiores y no desentonan con la imagen de estas berlinas. Aun así, las cifras absolutas de par quedan en un plano algo modesto para mover la casi tonelada y media que pesan cada uno de ellos. En el A4, se ha recurrido a una caja de cambios de cinco velocidades con un desarrollo final bastante corto, que hace que la velocidad punta se obtenga doscientas vueltas por encima del régimen de potencia máximo teórico. El resultado es una razonable capacidad de respuesta y unas cifras de consumo algo elevadas para lo que se lleva en la actualidad, pero es que tampoco se pueden pedir demasiados milagros con los mencionados condicionantes.

En Mercedes, han ido algo más allá y se han decantado por una transmisión de seis marchas, lo que tiene la ventaja de permitir que la sexta se pueda utilizar en recorridos por autopista y autovía a velocidades constantes altas, sin llevar el motor tan alto de vueltas, y cinco marchas inferiores cortas para disponer de una buena respuesta.

En la práctica, los resultados se ajustan a lo esperado en lo que se refiere a consumos, pero no así en lo tocante a prestaciones. El Audi se impone al Mercedes en todas las mediciones, excepto en la de recuperación en quinta. Las escasas diferencias no representan algo insalvable y en la práctica disponen de un andar equivalente. La ligera desventaja en peso del Mercedes, cifrada en 130 kilos sobre las cifras oficiales y que se ha quedado en 75 kg al pasar por la báscula, puede justificar su menor eficacia frente al cronómetro. La contrapartida está a la hora de pasar por el surtidor en donde la sexta de casi 40 km/h del C180 le permite disfrutar de unas cifras algo inferiores a las de su rival.

En el interior se pone de manifiesto el cuidado en la realización y terminación de ambos modelos y lo cierto es que su condición de versiones «básicas» no se traduce en carencias significativas de ningún tipo. Muy al contrario, su dotación de serie es tan completa que no hace necesario el recurso a las generosas listas de opciones salvo para personalizar nuestro coche. El confort es un apartado que en ambos se encuentra a un alto nivel. Tanto en la configuración de los asientos como en la climatización o en la rumorosidad interior, los pasajeros encuentran en ambos habitáculos unos excelentes compañeros de viaje. En este apartado existe una ligera ventaja para el Audi, cuyas plazas posteriores son ligeramente más amplias, salvo en la cota de anchura. A cambio, en el Mercedes la rumorosidad es más baja y la suspensión transmite en menor medida las irregularidades al habitáculo, todo ello con escasas, pero perceptibles diferencias.

Tanto el Audi como el Mercedes presentan una configuración netamente mejorada respecto de sus antecesores con idéntica denominación, que se manifiesta en casi todos los apartados. Sin embargo, tal vez sea en el mecánico en el que la mejora se hacía más necesaria y para la ocasión los dos fabricantes se han inclinado por mecánicas de dos litros para reemplazar a sus anteriores 1.8 como arranque de sus respectivas gamas. Con un rendimiento absoluto bastante similar, que ronda los 130 CV, las cualidades dinámicas pasan a ser ahora ligeramente superiores y no desentonan con la imagen de estas berlinas. Aun así, las cifras absolutas de par quedan en un plano algo modesto para mover la casi tonelada y media que pesan cada uno de ellos. En el A4, se ha recurrido a una caja de cambios de cinco velocidades con un desarrollo final bastante corto, que hace que la velocidad punta se obtenga doscientas vueltas por encima del régimen de potencia máximo teórico. El resultado es una razonable capacidad de respuesta y unas cifras de consumo algo elevadas para lo que se lleva en la actualidad, pero es que tampoco se pueden pedir demasiados milagros con los mencionados condicionantes.

En Mercedes, han ido algo más allá y se han decantado por una transmisión de seis marchas, lo que tiene la ventaja de permitir que la sexta se pueda utilizar en recorridos por autopista y autovía a velocidades constantes altas, sin llevar el motor tan alto de vueltas, y cinco marchas inferiores cortas para disponer de una buena respuesta.

En la práctica, los resultados se ajustan a lo esperado en lo que se refiere a consumos, pero no así en lo tocante a prestaciones. El Audi se impone al Mercedes en todas las mediciones, excepto en la de recuperación en quinta. Las escasas diferencias no representan algo insalvable y en la práctica disponen de un andar equivalente. La ligera desventaja en peso del Mercedes, cifrada en 130 kilos sobre las cifras oficiales y que se ha quedado en 75 kg al pasar por la báscula, puede justificar su menor eficacia frente al cronómetro. La contrapartida está a la hora de pasar por el surtidor en donde la sexta de casi 40 km/h del C180 le permite disfrutar de unas cifras algo inferiores a las de su rival.

En el interior se pone de manifiesto el cuidado en la realización y terminación de ambos modelos y lo cierto es que su condición de versiones «básicas» no se traduce en carencias significativas de ningún tipo. Muy al contrario, su dotación de serie es tan completa que no hace necesario el recurso a las generosas listas de opciones salvo para personalizar nuestro coche. El confort es un apartado que en ambos se encuentra a un alto nivel. Tanto en la configuración de los asientos como en la climatización o en la rumorosidad interior, los pasajeros encuentran en ambos habitáculos unos excelentes compañeros de viaje. En este apartado existe una ligera ventaja para el Audi, cuyas plazas posteriores son ligeramente más amplias, salvo en la cota de anchura. A cambio, en el Mercedes la rumorosidad es más baja y la suspensión transmite en menor medida las irregularidades al habitáculo, todo ello con escasas, pero perceptibles diferencias.

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