Fiat Punto 1.2 16V / Opel Corsa 1.2 16V / Renault Clio 1.2 16V

Estas versiones de Punto, Corsa y Clio todavía tienen hermanos menos motorizados, pero también menos versátiles. Estos tres vehículos pueden presumir de sus modernos motores y de ofrecer unos resultados dinámicos, si no sorprendentes, sí respetables.
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Fiat Punto 1.2 16V / Opel Corsa 1.2 16V / Renault Clio 1.2 16V
Fiat Punto 1.2 16V / Opel Corsa 1.2 16V / Renault Clio 1.2 16V

Si intentamos igualar los equipamientos, añadiendo a la dotación de serie de cada uno los cuatro airbags, el ABS, los faros antiniebla y la radio, el Corsa es el más barato, seguido por el Clio, al que en justicia habría que descontar las llantas de aleación que van de serie, y el Punto, aunque las diferencias no llegan a los diez mil duros entre el Punto, el más caro, y el Corsa, el más barato.

Lo que verdaderamente nos ha llamado la atención son las cualidades ruteras de estos tres rivales. Es cierto que si analizamos las cifras de prestaciones no son demasiado destacables, ya que todos superan los 35 segundos en cubrir el kilómetro y las recuperaciones tampoco son para tirar cohetes. Sin embargo, en todos ellos hay que tener en cuenta la facilidad que presentan para mantener cruceros del orden de 150 km/h sin que los consumos se disparen. Todos presentan propulsores con una acentuada personalidad. Justo la de los motores de cuatro válvulas por cilindro. Ésta es la característica que nos permite viajar a buenos cruceros, ya que estos coinciden con la mejor zona de utilización, y también la característica que penaliza el funcionamiento en baja. De los tres, el Clio es el que mejor disimula este defecto -aunque las cifras obtenidas no sean tampoco destacables-, ya que es, con mucho, el que utiliza unos desarrollos de transmisión más cortos. Justo en el lado opuesto está el Punto, que se inclina por desarrollos de transmisión más largos, sin que por otro lado obtenga grandes beneficios en forma de consumos más recortados. Si tuviéramos que destacar un propulsor en su conjunto, éste sería, sin duda, el recién lanzado del Clio, aunque el del Corsa no le anda a la zaga.

Si pasamos a analizar el comportamiento debemos volver a los razonamientos que empleamos cuando hablamos del confort. El Clio apuesta claramente por la rigidez tanto de amortiguación como de muelles. Es algo seco en carreteras poco cuidadas, pero va muy bien en carreteras despejadas con curvas de amplio radio. El Punto no se queda muy atrás, aunque exige un corto periodo de adaptación a su dirección eléctrica, por cierto, especialmente agradable y asistida en ciudad con su botón "City". El Corsa, como es tradicional en la marca, continúa apostando por la amortiguación tirando a blanda y los muelles duros. Con esta configuración, la suspensión es algo seca en carreteras con mal piso, pero agradable y bastante eficaz en trazados despejados con buen firme. La única pega tiene que ver con la dirección eléctrica, que también nos ha gustado, pero requiere un periodo de adaptación hasta que las trazadas nos salgan a la primera sin exigirnos ligeras correcciones, por su escasa información.

Lo que más nos ha llamado la atención cuando comparamos estos tres modernos rivales son sus parecidos, más que sus disparidades. Parecen cortados por el mismo patrón y únicamente los diversos criterios estéticos establecen las mayores diferencias. Además, los tres reniegan en parte de su, a priori, carácter ciudadano, para enfrentarse sin complejos a desplazamientos periurbanos e incluso autovía a buenos cruceros.

Si intentamos igualar los equipamientos, añadiendo a la dotación de serie de cada uno los cuatro airbags, el ABS, los faros antiniebla y la radio, el Corsa es el más barato, seguido por el Clio, al que en justicia habría que descontar las llantas de aleación que van de serie, y el Punto, aunque las diferencias no llegan a los diez mil duros entre el Punto, el más caro, y el Corsa, el más barato.

Lo que verdaderamente nos ha llamado la atención son las cualidades ruteras de estos tres rivales. Es cierto que si analizamos las cifras de prestaciones no son demasiado destacables, ya que todos superan los 35 segundos en cubrir el kilómetro y las recuperaciones tampoco son para tirar cohetes. Sin embargo, en todos ellos hay que tener en cuenta la facilidad que presentan para mantener cruceros del orden de 150 km/h sin que los consumos se disparen. Todos presentan propulsores con una acentuada personalidad. Justo la de los motores de cuatro válvulas por cilindro. Ésta es la característica que nos permite viajar a buenos cruceros, ya que estos coinciden con la mejor zona de utilización, y también la característica que penaliza el funcionamiento en baja. De los tres, el Clio es el que mejor disimula este defecto -aunque las cifras obtenidas no sean tampoco destacables-, ya que es, con mucho, el que utiliza unos desarrollos de transmisión más cortos. Justo en el lado opuesto está el Punto, que se inclina por desarrollos de transmisión más largos, sin que por otro lado obtenga grandes beneficios en forma de consumos más recortados. Si tuviéramos que destacar un propulsor en su conjunto, éste sería, sin duda, el recién lanzado del Clio, aunque el del Corsa no le anda a la zaga.

Si pasamos a analizar el comportamiento debemos volver a los razonamientos que empleamos cuando hablamos del confort. El Clio apuesta claramente por la rigidez tanto de amortiguación como de muelles. Es algo seco en carreteras poco cuidadas, pero va muy bien en carreteras despejadas con curvas de amplio radio. El Punto no se queda muy atrás, aunque exige un corto periodo de adaptación a su dirección eléctrica, por cierto, especialmente agradable y asistida en ciudad con su botón "City". El Corsa, como es tradicional en la marca, continúa apostando por la amortiguación tirando a blanda y los muelles duros. Con esta configuración, la suspensión es algo seca en carreteras con mal piso, pero agradable y bastante eficaz en trazados despejados con buen firme. La única pega tiene que ver con la dirección eléctrica, que también nos ha gustado, pero requiere un periodo de adaptación hasta que las trazadas nos salgan a la primera sin exigirnos ligeras correcciones, por su escasa información.

Lo que más nos ha llamado la atención cuando comparamos estos tres modernos rivales son sus parecidos, más que sus disparidades. Parecen cortados por el mismo patrón y únicamente los diversos criterios estéticos establecen las mayores diferencias. Además, los tres reniegan en parte de su, a priori, carácter ciudadano, para enfrentarse sin complejos a desplazamientos periurbanos e incluso autovía a buenos cruceros.

Si intentamos igualar los equipamientos, añadiendo a la dotación de serie de cada uno los cuatro airbags, el ABS, los faros antiniebla y la radio, el Corsa es el más barato, seguido por el Clio, al que en justicia habría que descontar las llantas de aleación que van de serie, y el Punto, aunque las diferencias no llegan a los diez mil duros entre el Punto, el más caro, y el Corsa, el más barato.

Lo que verdaderamente nos ha llamado la atención son las cualidades ruteras de estos tres rivales. Es cierto que si analizamos las cifras de prestaciones no son demasiado destacables, ya que todos superan los 35 segundos en cubrir el kilómetro y las recuperaciones tampoco son para tirar cohetes. Sin embargo, en todos ellos hay que tener en cuenta la facilidad que presentan para mantener cruceros del orden de 150 km/h sin que los consumos se disparen. Todos presentan propulsores con una acentuada personalidad. Justo la de los motores de cuatro válvulas por cilindro. Ésta es la característica que nos permite viajar a buenos cruceros, ya que estos coinciden con la mejor zona de utilización, y también la característica que penaliza el funcionamiento en baja. De los tres, el Clio es el que mejor disimula este defecto -aunque las cifras obtenidas no sean tampoco destacables-, ya que es, con mucho, el que utiliza unos desarrollos de transmisión más cortos. Justo en el lado opuesto está el Punto, que se inclina por desarrollos de transmisión más largos, sin que por otro lado obtenga grandes beneficios en forma de consumos más recortados. Si tuviéramos que destacar un propulsor en su conjunto, éste sería, sin duda, el recién lanzado del Clio, aunque el del Corsa no le anda a la zaga.

Si pasamos a analizar el comportamiento debemos volver a los razonamientos que empleamos cuando hablamos del confort. El Clio apuesta claramente por la rigidez tanto de amortiguación como de muelles. Es algo seco en carreteras poco cuidadas, pero va muy bien en carreteras despejadas con curvas de amplio radio. El Punto no se queda muy atrás, aunque exige un corto periodo de adaptación a su dirección eléctrica, por cierto, especialmente agradable y asistida en ciudad con su botón "City". El Corsa, como es tradicional en la marca, continúa apostando por la amortiguación tirando a blanda y los muelles duros. Con esta configuración, la suspensión es algo seca en carreteras con mal piso, pero agradable y bastante eficaz en trazados despejados con buen firme. La única pega tiene que ver con la dirección eléctrica, que también nos ha gustado, pero requiere un periodo de adaptación hasta que las trazadas nos salgan a la primera sin exigirnos ligeras correcciones, por su escasa información.

Lo que más nos ha llamado la atención cuando comparamos estos tres modernos rivales son sus parecidos, más que sus disparidades. Parecen cortados por el mismo patrón y únicamente los diversos criterios estéticos establecen las mayores diferencias. Además, los tres reniegan en parte de su, a priori, carácter ciudadano, para enfrentarse sin complejos a desplazamientos periurbanos e incluso autovía a buenos cruceros.

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