Fiat Punto HGT / Peugeot 206 GTI / Volkswagen Polo GTI

Actualmente son muchos y variados los GTI que copan el mercado. De entre todos ellos, el Punto HGT, el 206 GTI y el Polo GTI representan fielmente el espíritu de dicha raza de automóviles entre los utilitarios. Porque combinan a la perfección agilidad de movimientos con un elevado nivel de prestaciones, lo que les permite poner en aprietos a más de un purasangre de reconocido prestigio y superior empaque.
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Fiat Punto HGT / Peugeot 206 GTI / Volkswagen Polo GTI
Fiat Punto HGT / Peugeot 206 GTI / Volkswagen Polo GTI

Tal como se comentó al comienzo del comparativo, los GTI actuales son cómodos y cuentan con un equipamiento abundante. Y esto se traslada también a la categoría de los utilitarios. El Punto, por ejemplo, posee una dirección de servo eléctrico denominada Dual Drive que permite, mediante un pulsador situado en la consola central, aumentar la asistencia cuando se circula por ciudad. El puesto de conducción es cómodo, aunque a pesar de contar con regulación en altura el asiento del conductor, en la posición más baja se sigue estando algo elevado, algo propio del modelo en cuestión. El control de tracción es también de serie, así como el volante y el pomo de la palanca forrados en piel. Por supuesto, el resto de equipamiento habitual, como el aire acondicionado, airbags frontales y laterales o equipo de música con CD, están igualmente incluidos.

El 206 sobresale de la misma forma por su cuidado interior, específico para la versión GTI. El cuadro dispone incluso de indicador de la temperatura del aceite, aunque no de presión. El aluminio está presente en los pedales y en el pomo de la palanca de cambios, recreando un ambiente deportivo a la par que elegante. Los asientos son muy envolventes y sujetan el cuerpo perfectamente, si bien el sistema de regulación de inclinación del respaldo dispone de pocas posiciones. Por su parte, Volkswagen ha demostrado una vez más con el Polo que es capaz de conseguir un nivel de calidad muy elevado, tan sólo comparable al de sus hermanos mayores. Tanto los plásticos como la totalidad de los materiales empleados son mejores que los de sus rivales, al igual que el equipamiento. De hecho, es el único que de serie incorpora luces de Xenón con lavafaros, ABS con control electrónico de tracción EDS, control de estabilidad ESP y tapicería de piel.

Queda claro así que con cualquiera de los tres matagigantes de este comparativo GTI se pueden satisfacer de sobra las aspiraciones deportivas de todo conductor medio. Si se desea experimentar las sensaciones más fuertes, conviene entonces decantarse por el 206, ya que es el más rápido y el que tiene un comportamiento más deportivo. Por su parte, el Punto permite rodar también muy deprisa y disfrutando de unos excelentes registros de prestaciones, aunque resulta dinámicamente más conservador que el automóvil galo y tiene un comportamiento menos divertido y ágil que el alemán. Este último, el Polo, además de ser el que dispone del equipamiento de serie más nutrido, es el que goza de una mayor calidad de realización. Su motor, a pesar de ser un 1,6 litros, ofrece un excelente rendimiento, aunque no llega a hacerle sombra a ninguno de sus rivales.

Tal como se comentó al comienzo del comparativo, los GTI actuales son cómodos y cuentan con un equipamiento abundante. Y esto se traslada también a la categoría de los utilitarios. El Punto, por ejemplo, posee una dirección de servo eléctrico denominada Dual Drive que permite, mediante un pulsador situado en la consola central, aumentar la asistencia cuando se circula por ciudad. El puesto de conducción es cómodo, aunque a pesar de contar con regulación en altura el asiento del conductor, en la posición más baja se sigue estando algo elevado, algo propio del modelo en cuestión. El control de tracción es también de serie, así como el volante y el pomo de la palanca forrados en piel. Por supuesto, el resto de equipamiento habitual, como el aire acondicionado, airbags frontales y laterales o equipo de música con CD, están igualmente incluidos.

El 206 sobresale de la misma forma por su cuidado interior, específico para la versión GTI. El cuadro dispone incluso de indicador de la temperatura del aceite, aunque no de presión. El aluminio está presente en los pedales y en el pomo de la palanca de cambios, recreando un ambiente deportivo a la par que elegante. Los asientos son muy envolventes y sujetan el cuerpo perfectamente, si bien el sistema de regulación de inclinación del respaldo dispone de pocas posiciones. Por su parte, Volkswagen ha demostrado una vez más con el Polo que es capaz de conseguir un nivel de calidad muy elevado, tan sólo comparable al de sus hermanos mayores. Tanto los plásticos como la totalidad de los materiales empleados son mejores que los de sus rivales, al igual que el equipamiento. De hecho, es el único que de serie incorpora luces de Xenón con lavafaros, ABS con control electrónico de tracción EDS, control de estabilidad ESP y tapicería de piel.

Queda claro así que con cualquiera de los tres matagigantes de este comparativo GTI se pueden satisfacer de sobra las aspiraciones deportivas de todo conductor medio. Si se desea experimentar las sensaciones más fuertes, conviene entonces decantarse por el 206, ya que es el más rápido y el que tiene un comportamiento más deportivo. Por su parte, el Punto permite rodar también muy deprisa y disfrutando de unos excelentes registros de prestaciones, aunque resulta dinámicamente más conservador que el automóvil galo y tiene un comportamiento menos divertido y ágil que el alemán. Este último, el Polo, además de ser el que dispone del equipamiento de serie más nutrido, es el que goza de una mayor calidad de realización. Su motor, a pesar de ser un 1,6 litros, ofrece un excelente rendimiento, aunque no llega a hacerle sombra a ninguno de sus rivales.

Tal como se comentó al comienzo del comparativo, los GTI actuales son cómodos y cuentan con un equipamiento abundante. Y esto se traslada también a la categoría de los utilitarios. El Punto, por ejemplo, posee una dirección de servo eléctrico denominada Dual Drive que permite, mediante un pulsador situado en la consola central, aumentar la asistencia cuando se circula por ciudad. El puesto de conducción es cómodo, aunque a pesar de contar con regulación en altura el asiento del conductor, en la posición más baja se sigue estando algo elevado, algo propio del modelo en cuestión. El control de tracción es también de serie, así como el volante y el pomo de la palanca forrados en piel. Por supuesto, el resto de equipamiento habitual, como el aire acondicionado, airbags frontales y laterales o equipo de música con CD, están igualmente incluidos.

El 206 sobresale de la misma forma por su cuidado interior, específico para la versión GTI. El cuadro dispone incluso de indicador de la temperatura del aceite, aunque no de presión. El aluminio está presente en los pedales y en el pomo de la palanca de cambios, recreando un ambiente deportivo a la par que elegante. Los asientos son muy envolventes y sujetan el cuerpo perfectamente, si bien el sistema de regulación de inclinación del respaldo dispone de pocas posiciones. Por su parte, Volkswagen ha demostrado una vez más con el Polo que es capaz de conseguir un nivel de calidad muy elevado, tan sólo comparable al de sus hermanos mayores. Tanto los plásticos como la totalidad de los materiales empleados son mejores que los de sus rivales, al igual que el equipamiento. De hecho, es el único que de serie incorpora luces de Xenón con lavafaros, ABS con control electrónico de tracción EDS, control de estabilidad ESP y tapicería de piel.

Queda claro así que con cualquiera de los tres matagigantes de este comparativo GTI se pueden satisfacer de sobra las aspiraciones deportivas de todo conductor medio. Si se desea experimentar las sensaciones más fuertes, conviene entonces decantarse por el 206, ya que es el más rápido y el que tiene un comportamiento más deportivo. Por su parte, el Punto permite rodar también muy deprisa y disfrutando de unos excelentes registros de prestaciones, aunque resulta dinámicamente más conservador que el automóvil galo y tiene un comportamiento menos divertido y ágil que el alemán. Este último, el Polo, además de ser el que dispone del equipamiento de serie más nutrido, es el que goza de una mayor calidad de realización. Su motor, a pesar de ser un 1,6 litros, ofrece un excelente rendimiento, aunque no llega a hacerle sombra a ninguno de sus rivales.

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