Fiat Punto 1.2 16V / Opel Corsa 1.2 16V / Renault Clio 1.2 16V

Estas versiones de Punto, Corsa y Clio todavía tienen hermanos menos motorizados, pero también menos versátiles. Estos tres vehículos pueden presumir de sus modernos motores y de ofrecer unos resultados dinámicos, si no sorprendentes, sí respetables.
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Fiat Punto 1.2 16V / Opel Corsa 1.2 16V / Renault Clio 1.2 16V
Fiat Punto 1.2 16V / Opel Corsa 1.2 16V / Renault Clio 1.2 16V

Estas tres versiones de Punto, Corsa y Clio son para nosotros los verdaderos accesos a sus respectivas gamas. Renault y Fiat ofrecen motorizaciones inferiores, pero más pensadas para alquiladores o flotas. Opel es la única que incluye un propulsor por debajo con un indudable y especial interés, con un litro de cilindrada y tres cilindros, que tiene en los bajos consumos su principal vocación. Sin embargo, hay que ascender hasta estos tres vehículos para encontrar la tan deseada y buscada versatilidad. Por sus dimensiones, son vehículos todo uso en recorridos interurbanos y ciudad. Y gracias a sus especiales propulsores, convierten los viajes por autovía en una actividad realizable, sin que las largas distancias nos lleguen a asustar, ya que los cruceros que podemos mantener no convierten estos desplazamientos en interminables.

Mucho han crecido los cada vez más utilitarios. Tanto, que han dejado por debajo un nuevo escalón que se rellena con modelos de lo más variado, desde especiales biplaza ciudadanos hasta prácticos vehículos monovolumen de tamaño compacto. Estos tres que ahora nos ocupan se mueven también entre ellos en una amplia horquilla que va desde los 3,83 m del Punto a los 3,77 m del Clio. Sin embargo, esta diferencia en las dimensiones no se traduce de forma directa en la distancia entre ejes, pero sí en la longitud interior, que es la causante de que el Clio sea el que menos espacio dispone para sus ocupantes posteriores. El hecho de haber crecido generación tras generación provoca también que la versatilidad de cualquiera de los tres sea una de sus virtudes, ya que si viajamos ligeros de equipaje -los tres rivales ofrecen maleteros de 280 litros bastante regulares en sus formas- no tendremos especiales problemas de espacio si nos desplazamos con cuatro personas a bordo. Un inciso para estas versiones de tres puertas: atrás se entra bien en el Corsa, sin muchas dificultades en el Punto y con alguna complicación en el Clio.

Sin problemas de espacio, lo que más dificulta sus viajes por carretera es el confort. Los tres son coches rumorosos en carretera, aunque sólo sea porque debemos llevar sus propulsores altos de vueltas, incluso por encima de las 5.000 rpm como en el caso del Clio, para mantener los rápidos cruceros de que son capaces y, por sus dimensiones, no pueden ir muy aislados. Su terminación, aunque ninguno trata de ocultar el plástico con que están terminados, es bastante buena. El puesto de conducción también, e incluso la postura de conducción tampoco establece entre los tres rivales grandes diferencias, a excepción del Fiat Punto, que sólo padece un defecto: los pedales de embrague y freno están bastante próximos, lo que obliga a adoptar una postura en las piernas ligeramente forzada. Otra crítica: extraña la ausencia de huecos para dejar pequeños objetos en el Clio, en el que todo, y que además debe ser poco, tiene que ser depositado en las bandejas de las puertas.

Debemos destacar los asientos del Clio en la terminación Tech Far, que son bastante buenos en todos los sentidos, incluida la comodidad -dejamos a un lado su abatimiento para acceder detrás-, aunque los de Punto y Corsa tampoco le van mucho a la zaga. Por último, y para completar el apartado de confort de marcha, mencionar que si añadimos la dureza de suspensiones nosotros personalmente nos quedamos con el Punto. Ofrece un compromiso perfecto entre dureza y confort. El Corsa resulta hasta incómodo por primar el confort con una amortiguación blanda, mientras que el Clio peca por todo lo contrario, lo que induce reacciones bastante secas.

Un aspecto muy importante en estos vehículos es, sin duda, la relación entre el valor del coche y lo que obligan a pagar. El estrecho marcaje comercial provoca que las diferencias entre los tres vehículos sean casi de matiz, con gran proximidad en sus precios y equipamientos. Sin embargo, es el Clio el que se adelanta, ya que las llantas de aleación y los antiniebla son de serie, lo que no sucede en sus rivales.

Estas tres versiones de Punto, Corsa y Clio son para nosotros los verdaderos accesos a sus respectivas gamas. Renault y Fiat ofrecen motorizaciones inferiores, pero más pensadas para alquiladores o flotas. Opel es la única que incluye un propulsor por debajo con un indudable y especial interés, con un litro de cilindrada y tres cilindros, que tiene en los bajos consumos su principal vocación. Sin embargo, hay que ascender hasta estos tres vehículos para encontrar la tan deseada y buscada versatilidad. Por sus dimensiones, son vehículos todo uso en recorridos interurbanos y ciudad. Y gracias a sus especiales propulsores, convierten los viajes por autovía en una actividad realizable, sin que las largas distancias nos lleguen a asustar, ya que los cruceros que podemos mantener no convierten estos desplazamientos en interminables.

Mucho han crecido los cada vez más utilitarios. Tanto, que han dejado por debajo un nuevo escalón que se rellena con modelos de lo más variado, desde especiales biplaza ciudadanos hasta prácticos vehículos monovolumen de tamaño compacto. Estos tres que ahora nos ocupan se mueven también entre ellos en una amplia horquilla que va desde los 3,83 m del Punto a los 3,77 m del Clio. Sin embargo, esta diferencia en las dimensiones no se traduce de forma directa en la distancia entre ejes, pero sí en la longitud interior, que es la causante de que el Clio sea el que menos espacio dispone para sus ocupantes posteriores. El hecho de haber crecido generación tras generación provoca también que la versatilidad de cualquiera de los tres sea una de sus virtudes, ya que si viajamos ligeros de equipaje -los tres rivales ofrecen maleteros de 280 litros bastante regulares en sus formas- no tendremos especiales problemas de espacio si nos desplazamos con cuatro personas a bordo. Un inciso para estas versiones de tres puertas: atrás se entra bien en el Corsa, sin muchas dificultades en el Punto y con alguna complicación en el Clio.

Sin problemas de espacio, lo que más dificulta sus viajes por carretera es el confort. Los tres son coches rumorosos en carretera, aunque sólo sea porque debemos llevar sus propulsores altos de vueltas, incluso por encima de las 5.000 rpm como en el caso del Clio, para mantener los rápidos cruceros de que son capaces y, por sus dimensiones, no pueden ir muy aislados. Su terminación, aunque ninguno trata de ocultar el plástico con que están terminados, es bastante buena. El puesto de conducción también, e incluso la postura de conducción tampoco establece entre los tres rivales grandes diferencias, a excepción del Fiat Punto, que sólo padece un defecto: los pedales de embrague y freno están bastante próximos, lo que obliga a adoptar una postura en las piernas ligeramente forzada. Otra crítica: extraña la ausencia de huecos para dejar pequeños objetos en el Clio, en el que todo, y que además debe ser poco, tiene que ser depositado en las bandejas de las puertas.

Debemos destacar los asientos del Clio en la terminación Tech Far, que son bastante buenos en todos los sentidos, incluida la comodidad -dejamos a un lado su abatimiento para acceder detrás-, aunque los de Punto y Corsa tampoco le van mucho a la zaga. Por último, y para completar el apartado de confort de marcha, mencionar que si añadimos la dureza de suspensiones nosotros personalmente nos quedamos con el Punto. Ofrece un compromiso perfecto entre dureza y confort. El Corsa resulta hasta incómodo por primar el confort con una amortiguación blanda, mientras que el Clio peca por todo lo contrario, lo que induce reacciones bastante secas.

Un aspecto muy importante en estos vehículos es, sin duda, la relación entre el valor del coche y lo que obligan a pagar. El estrecho marcaje comercial provoca que las diferencias entre los tres vehículos sean casi de matiz, con gran proximidad en sus precios y equipamientos. Sin embargo, es el Clio el que se adelanta, ya que las llantas de aleación y los antiniebla son de serie, lo que no sucede en sus rivales.

Estas tres versiones de Punto, Corsa y Clio son para nosotros los verdaderos accesos a sus respectivas gamas. Renault y Fiat ofrecen motorizaciones inferiores, pero más pensadas para alquiladores o flotas. Opel es la única que incluye un propulsor por debajo con un indudable y especial interés, con un litro de cilindrada y tres cilindros, que tiene en los bajos consumos su principal vocación. Sin embargo, hay que ascender hasta estos tres vehículos para encontrar la tan deseada y buscada versatilidad. Por sus dimensiones, son vehículos todo uso en recorridos interurbanos y ciudad. Y gracias a sus especiales propulsores, convierten los viajes por autovía en una actividad realizable, sin que las largas distancias nos lleguen a asustar, ya que los cruceros que podemos mantener no convierten estos desplazamientos en interminables.

Mucho han crecido los cada vez más utilitarios. Tanto, que han dejado por debajo un nuevo escalón que se rellena con modelos de lo más variado, desde especiales biplaza ciudadanos hasta prácticos vehículos monovolumen de tamaño compacto. Estos tres que ahora nos ocupan se mueven también entre ellos en una amplia horquilla que va desde los 3,83 m del Punto a los 3,77 m del Clio. Sin embargo, esta diferencia en las dimensiones no se traduce de forma directa en la distancia entre ejes, pero sí en la longitud interior, que es la causante de que el Clio sea el que menos espacio dispone para sus ocupantes posteriores. El hecho de haber crecido generación tras generación provoca también que la versatilidad de cualquiera de los tres sea una de sus virtudes, ya que si viajamos ligeros de equipaje -los tres rivales ofrecen maleteros de 280 litros bastante regulares en sus formas- no tendremos especiales problemas de espacio si nos desplazamos con cuatro personas a bordo. Un inciso para estas versiones de tres puertas: atrás se entra bien en el Corsa, sin muchas dificultades en el Punto y con alguna complicación en el Clio.

Sin problemas de espacio, lo que más dificulta sus viajes por carretera es el confort. Los tres son coches rumorosos en carretera, aunque sólo sea porque debemos llevar sus propulsores altos de vueltas, incluso por encima de las 5.000 rpm como en el caso del Clio, para mantener los rápidos cruceros de que son capaces y, por sus dimensiones, no pueden ir muy aislados. Su terminación, aunque ninguno trata de ocultar el plástico con que están terminados, es bastante buena. El puesto de conducción también, e incluso la postura de conducción tampoco establece entre los tres rivales grandes diferencias, a excepción del Fiat Punto, que sólo padece un defecto: los pedales de embrague y freno están bastante próximos, lo que obliga a adoptar una postura en las piernas ligeramente forzada. Otra crítica: extraña la ausencia de huecos para dejar pequeños objetos en el Clio, en el que todo, y que además debe ser poco, tiene que ser depositado en las bandejas de las puertas.

Debemos destacar los asientos del Clio en la terminación Tech Far, que son bastante buenos en todos los sentidos, incluida la comodidad -dejamos a un lado su abatimiento para acceder detrás-, aunque los de Punto y Corsa tampoco le van mucho a la zaga. Por último, y para completar el apartado de confort de marcha, mencionar que si añadimos la dureza de suspensiones nosotros personalmente nos quedamos con el Punto. Ofrece un compromiso perfecto entre dureza y confort. El Corsa resulta hasta incómodo por primar el confort con una amortiguación blanda, mientras que el Clio peca por todo lo contrario, lo que induce reacciones bastante secas.

Un aspecto muy importante en estos vehículos es, sin duda, la relación entre el valor del coche y lo que obligan a pagar. El estrecho marcaje comercial provoca que las diferencias entre los tres vehículos sean casi de matiz, con gran proximidad en sus precios y equipamientos. Sin embargo, es el Clio el que se adelanta, ya que las llantas de aleación y los antiniebla son de serie, lo que no sucede en sus rivales.

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