Lancia Lybra / Opel Vectra / Saab 9-3 / Volkswagen Passat

Con motorizaciones Diesel de última generación, estas berlinas medias muy equipadas alcanzan altas cotas de confort y prestaciones, con un especial equilibrio entre la generosidad de su dotación y su precio.
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Lancia Lybra / Opel Vectra / Saab 9-3 / Volkswagen Passat
Lancia Lybra / Opel Vectra / Saab 9-3 / Volkswagen Passat

Los grandes constructores están mejorando sus motores Diesel, ofreciendo cada vez más par y potencia en todos los segmentos. A esta tendencia no escapan las berlinas medias, donde la batalla por ganar clientes se desarrolla en estos momentos con gran virulencia. No importa que sean escalones de ingreso o aquellos más equipados; tal es el caso de estos cuatro ejemplos. El Lancia Lybra se presenta con el ya probado motor 2.4 JTD, mientras que el Opel Vectra, el Saab 9-3 y el VW Passat juegan sus bazas con motorizaciones "frescas" de cilindrada incrementada o con mayor potencia específica, como en el caso del Passat.

Mientras el producto italiano tiene sus argumentos en el diseño interior y en la suavidad de entrega de par, aprovechando la mayor cilindrada de su motor pentacílindrico; el Opel y el Saab comparten el mismo propulsor de tecnología Ecotec, con cuatro válvulas por cilindro, cada vez más instaladas en los propulsores Diesel y ligeramente por encima de los 2 litros, que era considerada hasta hace poco una cilindrada adecuada para motores de cuatro cilindros aplicados a berlinas medias. Por su parte, VW contrarresta esta tendencia recurriendo a su singular tecnología de inyector-bomba al que añade un turbocompresor con geometría variable para configurar un motor realmente espectacular. No sólo por las prestaciones que es capaz de proporcionar unido a un especial cambio de seis marchas, sino también por los consumos casi de mechero.

El planteamiento de cada uno de nuestros actores varía ligeramente, aunque en algo coinciden tanto el Lancia Lybra, como el Saab 9-3 y el Volkswagen Passat: ofrecen acabados superiores con precios en torno a los cuatro millones y medio de pesetas justificados por un cierto elitismo y un alto nivel de equipamiento. El Opel juega la baza de la funcionalidad y la calidad justas, sin pretensiones altisonantes, pero, al mismo tiempo, ofrece un generoso equipamiento a un precio casi imbatible. Además, Opel permite elegir entre carrocerías de cinco y cuatro puertas, lo que representa una ventaja. El Lancia Lybra y el VW Passat sólo se suministran con cuatro puertas y si se necesita mayor flexibilidad hay que optar por las carrocerías familiares. Vale la pena aclarar, sin embargo, que de todas estas berlinas hay versiones básicas, menos equipadas, que resultan bastante más baratas.

En el plano de la seguridad pasiva destaca el Passat, porque, además de ofrecer airbags para la cabeza —como el Saab—, además de los frontales y laterales, añade de serie control de tracción y de estabilidad, un extra muy importante en estos momentos. Sus rivales se limitan, por el momento, a ofrecer de serie el ABS, mientras que el control de tracción es una opción en el Lybra, pero no está disponible en el Vectra y el Saab.

Es verdad que el producto Volkswagen, una marca, en teoría, popular, se ofrece, casi, al precio de un coche considerado "de elite" como el Saab 9-3, pero su contenido lo justifica y en todo caso no resulta tan directamente comparable con el Vectra, el más económico de todos. La idea que domina la configuración del Opel es la de un equilibrio entre acabados, contenido y prestaciones. A la variante Sport que incluimos en esta prueba, muy poco se le puede agregar: asientos deportivos y calefactables, faros de xenón, llantas de aleación, radio con mando en el volante y cambiador de CD de serie. Acaso podría servirse sin cargo el climatizador, que cuesta 80.000 pesetas para dejarlo completo. El Passat lo incluye, así como el Saab 9-3 y el Lancia Lybra, pero VW lo cobra aparte. Sin embargo, los faros de xenón no están disponibles ni en el Lancia ni el Saab. En todo caso, en el Passat se echan en falta los mandos de la radio en el volante, detalle que sí tienen sus otros tres rivales.

Saab ha adoptado una política comercial agresiva y el acabado SE es tan completo que deja una exigua lista de opcionales, vendiéndose a un precio de 4.535.280 pesetas. Incluso los asientos de piel con regulación eléctrica, el control de crucero, el ordenador de a bordo, los lavafaros y el cambiador de CD vienen de serie.

Por su parte, el Lancia Lybra destaca por el agradable diseño del interior y sus acabados casi al nivel de los del Passat, aunque con tonos más vivos y menos formales. El producto italiano se decanta por un diseño personal del interior, de los asientos, revestidos en Alcantara, como lo están —parcialmente— los del Volkswagen Passat, y del salpicadero que incluye inserciones de madera. En este Lancia, como en el VW, los volantes se regulan tanto en altura como en distancia.

Los grandes constructores están mejorando sus motores Diesel, ofreciendo cada vez más par y potencia en todos los segmentos. A esta tendencia no escapan las berlinas medias, donde la batalla por ganar clientes se desarrolla en estos momentos con gran virulencia. No importa que sean escalones de ingreso o aquellos más equipados; tal es el caso de estos cuatro ejemplos. El Lancia Lybra se presenta con el ya probado motor 2.4 JTD, mientras que el Opel Vectra, el Saab 9-3 y el VW Passat juegan sus bazas con motorizaciones "frescas" de cilindrada incrementada o con mayor potencia específica, como en el caso del Passat.

Mientras el producto italiano tiene sus argumentos en el diseño interior y en la suavidad de entrega de par, aprovechando la mayor cilindrada de su motor pentacílindrico; el Opel y el Saab comparten el mismo propulsor de tecnología Ecotec, con cuatro válvulas por cilindro, cada vez más instaladas en los propulsores Diesel y ligeramente por encima de los 2 litros, que era considerada hasta hace poco una cilindrada adecuada para motores de cuatro cilindros aplicados a berlinas medias. Por su parte, VW contrarresta esta tendencia recurriendo a su singular tecnología de inyector-bomba al que añade un turbocompresor con geometría variable para configurar un motor realmente espectacular. No sólo por las prestaciones que es capaz de proporcionar unido a un especial cambio de seis marchas, sino también por los consumos casi de mechero.

El planteamiento de cada uno de nuestros actores varía ligeramente, aunque en algo coinciden tanto el Lancia Lybra, como el Saab 9-3 y el Volkswagen Passat: ofrecen acabados superiores con precios en torno a los cuatro millones y medio de pesetas justificados por un cierto elitismo y un alto nivel de equipamiento. El Opel juega la baza de la funcionalidad y la calidad justas, sin pretensiones altisonantes, pero, al mismo tiempo, ofrece un generoso equipamiento a un precio casi imbatible. Además, Opel permite elegir entre carrocerías de cinco y cuatro puertas, lo que representa una ventaja. El Lancia Lybra y el VW Passat sólo se suministran con cuatro puertas y si se necesita mayor flexibilidad hay que optar por las carrocerías familiares. Vale la pena aclarar, sin embargo, que de todas estas berlinas hay versiones básicas, menos equipadas, que resultan bastante más baratas.

En el plano de la seguridad pasiva destaca el Passat, porque, además de ofrecer airbags para la cabeza —como el Saab—, además de los frontales y laterales, añade de serie control de tracción y de estabilidad, un extra muy importante en estos momentos. Sus rivales se limitan, por el momento, a ofrecer de serie el ABS, mientras que el control de tracción es una opción en el Lybra, pero no está disponible en el Vectra y el Saab.

Es verdad que el producto Volkswagen, una marca, en teoría, popular, se ofrece, casi, al precio de un coche considerado "de elite" como el Saab 9-3, pero su contenido lo justifica y en todo caso no resulta tan directamente comparable con el Vectra, el más económico de todos. La idea que domina la configuración del Opel es la de un equilibrio entre acabados, contenido y prestaciones. A la variante Sport que incluimos en esta prueba, muy poco se le puede agregar: asientos deportivos y calefactables, faros de xenón, llantas de aleación, radio con mando en el volante y cambiador de CD de serie. Acaso podría servirse sin cargo el climatizador, que cuesta 80.000 pesetas para dejarlo completo. El Passat lo incluye, así como el Saab 9-3 y el Lancia Lybra, pero VW lo cobra aparte. Sin embargo, los faros de xenón no están disponibles ni en el Lancia ni el Saab. En todo caso, en el Passat se echan en falta los mandos de la radio en el volante, detalle que sí tienen sus otros tres rivales.

Saab ha adoptado una política comercial agresiva y el acabado SE es tan completo que deja una exigua lista de opcionales, vendiéndose a un precio de 4.535.280 pesetas. Incluso los asientos de piel con regulación eléctrica, el control de crucero, el ordenador de a bordo, los lavafaros y el cambiador de CD vienen de serie.

Por su parte, el Lancia Lybra destaca por el agradable diseño del interior y sus acabados casi al nivel de los del Passat, aunque con tonos más vivos y menos formales. El producto italiano se decanta por un diseño personal del interior, de los asientos, revestidos en Alcantara, como lo están —parcialmente— los del Volkswagen Passat, y del salpicadero que incluye inserciones de madera. En este Lancia, como en el VW, los volantes se regulan tanto en altura como en distancia.

Los grandes constructores están mejorando sus motores Diesel, ofreciendo cada vez más par y potencia en todos los segmentos. A esta tendencia no escapan las berlinas medias, donde la batalla por ganar clientes se desarrolla en estos momentos con gran virulencia. No importa que sean escalones de ingreso o aquellos más equipados; tal es el caso de estos cuatro ejemplos. El Lancia Lybra se presenta con el ya probado motor 2.4 JTD, mientras que el Opel Vectra, el Saab 9-3 y el VW Passat juegan sus bazas con motorizaciones "frescas" de cilindrada incrementada o con mayor potencia específica, como en el caso del Passat.

Mientras el producto italiano tiene sus argumentos en el diseño interior y en la suavidad de entrega de par, aprovechando la mayor cilindrada de su motor pentacílindrico; el Opel y el Saab comparten el mismo propulsor de tecnología Ecotec, con cuatro válvulas por cilindro, cada vez más instaladas en los propulsores Diesel y ligeramente por encima de los 2 litros, que era considerada hasta hace poco una cilindrada adecuada para motores de cuatro cilindros aplicados a berlinas medias. Por su parte, VW contrarresta esta tendencia recurriendo a su singular tecnología de inyector-bomba al que añade un turbocompresor con geometría variable para configurar un motor realmente espectacular. No sólo por las prestaciones que es capaz de proporcionar unido a un especial cambio de seis marchas, sino también por los consumos casi de mechero.

El planteamiento de cada uno de nuestros actores varía ligeramente, aunque en algo coinciden tanto el Lancia Lybra, como el Saab 9-3 y el Volkswagen Passat: ofrecen acabados superiores con precios en torno a los cuatro millones y medio de pesetas justificados por un cierto elitismo y un alto nivel de equipamiento. El Opel juega la baza de la funcionalidad y la calidad justas, sin pretensiones altisonantes, pero, al mismo tiempo, ofrece un generoso equipamiento a un precio casi imbatible. Además, Opel permite elegir entre carrocerías de cinco y cuatro puertas, lo que representa una ventaja. El Lancia Lybra y el VW Passat sólo se suministran con cuatro puertas y si se necesita mayor flexibilidad hay que optar por las carrocerías familiares. Vale la pena aclarar, sin embargo, que de todas estas berlinas hay versiones básicas, menos equipadas, que resultan bastante más baratas.

En el plano de la seguridad pasiva destaca el Passat, porque, además de ofrecer airbags para la cabeza —como el Saab—, además de los frontales y laterales, añade de serie control de tracción y de estabilidad, un extra muy importante en estos momentos. Sus rivales se limitan, por el momento, a ofrecer de serie el ABS, mientras que el control de tracción es una opción en el Lybra, pero no está disponible en el Vectra y el Saab.

Es verdad que el producto Volkswagen, una marca, en teoría, popular, se ofrece, casi, al precio de un coche considerado "de elite" como el Saab 9-3, pero su contenido lo justifica y en todo caso no resulta tan directamente comparable con el Vectra, el más económico de todos. La idea que domina la configuración del Opel es la de un equilibrio entre acabados, contenido y prestaciones. A la variante Sport que incluimos en esta prueba, muy poco se le puede agregar: asientos deportivos y calefactables, faros de xenón, llantas de aleación, radio con mando en el volante y cambiador de CD de serie. Acaso podría servirse sin cargo el climatizador, que cuesta 80.000 pesetas para dejarlo completo. El Passat lo incluye, así como el Saab 9-3 y el Lancia Lybra, pero VW lo cobra aparte. Sin embargo, los faros de xenón no están disponibles ni en el Lancia ni el Saab. En todo caso, en el Passat se echan en falta los mandos de la radio en el volante, detalle que sí tienen sus otros tres rivales.

Saab ha adoptado una política comercial agresiva y el acabado SE es tan completo que deja una exigua lista de opcionales, vendiéndose a un precio de 4.535.280 pesetas. Incluso los asientos de piel con regulación eléctrica, el control de crucero, el ordenador de a bordo, los lavafaros y el cambiador de CD vienen de serie.

Por su parte, el Lancia Lybra destaca por el agradable diseño del interior y sus acabados casi al nivel de los del Passat, aunque con tonos más vivos y menos formales. El producto italiano se decanta por un diseño personal del interior, de los asientos, revestidos en Alcantara, como lo están —parcialmente— los del Volkswagen Passat, y del salpicadero que incluye inserciones de madera. En este Lancia, como en el VW, los volantes se regulan tanto en altura como en distancia.

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