Comparativa: Renault Clio Sport 2.0 16v / Seat Ibiza 1.8i 10v

Renault ha apostado muy fuerte con el nuevo Clio Sport. El sucesor del mítico Williams cuenta con un motor 2 litros de 172 CV, un bastidor muy elaborado y una puesta a punto de marcado acento deportivo, argumentos definitivos para colocarlo a la cabeza entre los GTI de pequeño calibre. Sólo el hasta ahora intocable Ibiza Turbo 20v se atreve a hacerle sombra.
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Comparativa: Renault Clio Sport 2.0 16v / Seat Ibiza 1.8i 10v
Comparativa: Renault Clio Sport 2.0 16v / Seat Ibiza 1.8i 10v

Desde hace muchos años, Renault viene ofreciendo a su clientela versiones de marcado talante deportivo de sus modelos más populares. En la memoria de los aficionados quedarán para siempre los R8 TS y Gordini, R5 Copa y Copa Turbo, R5 GT Turbo y Clio Williams; este último marcó una época que muchos amantes de los deportivos echaban ya de menos. Precisamente el sucesor del Williams es el nuevo Clio Sport 2.0 16v, un automóvil desarrollado a partir de la gama actual que aparece con las máximas ambiciones para reinar entre los de su especie. El único que a priori se encuentra en condiciones de plantar cara al Clio Sport es el Seat Ibiza 1.8i 20vT, un vehículo que llegó al mercado el pasado mes de octubre como anticipo de la nueva versión Cupra, que próximamente estará en los concesionarios de la marca. El modelo español no presenta, sin embargo, demasiados cambios, ya que básicamente se distingue del protagonista de este comparativo por una decoración más deportiva. Como era obligado en un coche que viene a ocupar el hueco dejado por el Williams, el Clio Sport tiene un talante marcadamente deportivo, aunque su planteamiento no es tan extremo como el de su antecesor. Se trata de un coche menos ruidoso, más confortable y que cuenta con un completo equipamiento que, entre otras cosas, incluye aire acondicionado, tapicería en mezcla de piel y Alcantara, seis airbags, equipo de alta fidelidad y un ABS de última generación. Aunque en líneas generales el Clio Sport es un coche con un aspecto exterior bastante discreto, lo cierto es que no hace falta ser un experto para darse cuenta de cuáles son sus pretensiones. Un frontal rediseñado con tomas de aire más generosas, faros antiniebla integrados, vías y aletas ensanchadas (realizadas en material sintético) y un equipo de neumáticos específico con llantas OZ de aleación de 15" son las principales diferencias que se aprecian a simple vista con respecto a sus hermanos de gama. En el interior también se respira una atmósfera muy deportiva y el conductor se encuentra con unos asientos tipo baquet, un volante forrado en material sintético (de tacto similar al neopreno) y piel y un pedalier de aluminio. Por su parte, el Ibiza 1.8i no presenta apenas novedades con respecto a sus hermanos de gama y tan sólo se distingue por las llantas de aleación de 16" y por un interior que cuenta con asientos de diseño deportivo y una consola central que incluye relojes de temperatura de aceite y voltímetro. La nota de color llegará con el Cupra, una versión que dispondrá de algunos detalles como dobles salidas de escape, pedalier en aluminio, llantas de nuevo diseño, tapicerías de colores específicos, etc.

El motor que incorpora el Clio Sport está desarrollado a partir del 2 litros de 140 CV utilizado en los Scénic, Mégane y Laguna, aunque ha recibido importantes modificaciones que aumentan considerablemente su rendimiento. Así, por ejemplo, la culata está mecanizada por Mecacrome, empresa creada por Renault para el desarrollo de los motores de F1. Entre otros refinamientos, este motor también dispone de un evolucionado sistema de admisión variable, árboles de levas huecos, pistones especiales (que aumentan la relación de compresión) y nuevos colectores de admisión y escape que ayudan a mejorar la respiración a alto régimen. Se anuncia una potencia máxima de 172 CV y un par de 20,7 mkg, que se consigue a 5.400 rpm. Gracias a un turbo de bajo soplado y a la distribución de cinco válvulas por cilindro el tetracilíndrico que incorpora el Seat, a pesar de su menor cilindrada, no tiene problemas para continuar siendo una verdadera referencia en este categoría en lo que a rendimiento se refiere. Como se ha podido comprobar en el banco de rodillos, esta mecánica se permite el lujo de batir al afinado 2 litros de Renault tanto en potencia máxima, como sobre todo en par, donde consigue una ventaja de casi 4 mkg. Ahora bien, una cosa son las cifras y otra muy distinta las sensaciones que se obtienen a los mandos. En este sentido hay que tener en cuenta que se trata de automóviles con una personalidad muy diferente. Así por ejemplo, el 2 litros desarrollado por Renault Sport es un motor con un temperamento mucho más deportivo que el del Ibiza.

Todo corazón, este propulsor demuestra una garra extraordinaria y una impresionante facilidad para subir de régimen cuando se le exprime al máximo, aunque es un tanto ruidoso. Afortunadamente, el cuatro cilindros galo no sólo otorga fuertes sensaciones si se acelera con decisión, sino que gracias a la distribución variable también demuestra un gran capacidad de respuesta a bajo y medio régimen, así como una notable facilidad para recuperar desde abajo. En estas lides el afinado tetracilíndrico turboalimentado del Grupo VW resulta todavía más elástico y la sensación a los mandos es como si se estuviera manejando un motor de más cilindrada. Con todo esto no es de extrañar que en el Ibiza se haya optado por un cambio con un desarrollo final más largo y abierto que en el Clio Sport. Este último dispone de unas relaciones más ajustadas que permiten exprimir a fondo las posibilidades de su elaborado motor. Esto, lógicamente, obliga a mantener un régimen de giro muy alto cuando se circula a alta velocidad por autopista, con el consiguiente aumento en el nivel sonoro. Lo ideal en el Renault hubiera sido contar con una caja de seis velocidades y una desmultiplicación en 6ª más larga que la actual. En los dos casos el selector ofrece un manejo rápido y muy preciso, si bien el recorrido de la palanca tendría que ser más corto para rozar la perfección, sobre todo en el caso del Clio.

En lo referente a las prestaciones, se produce prácticamente un empate técnico entre los dos protagonistas de este test comparativo, con ligera ventaja para el Ibiza. El modelo español se impone por estrecho margen a su rival en la práctica totalidad de las mediciones a excepción de las recuperaciones en 5ª, donde el Clio saca a relucir la ventaja que supone contar con un desarrollo más corto. En este apartado estos dos pequeños purasangre se sitúan a un nivel muy alto y prueba de ello es que no tienen problemas para rivalizar con deportivos de la talla de un Audi TT 1.8T o un BMW 323 Ci, por citar algunos ejemplos. Los técnicos de Renault Sport siempre han tenido una especial sensibilidad para poner los bastidores a punto y en esta ocasión no iba a ser menos. Para esta versión se han montado muelles delanteros rebajados, amortiguadores de gas de enérgico tarado y también se han aumentado las vías en 27 mm la delantera y 14 mm la trasera. El equipo de neumáticos escogido puede parecer un tanto justo para lo que se estila hoy en día, aunque en la elección ha primado más la nobleza y progresividad de reacciones que la estética. Y hay que reconocer que en este sentido se ha acertado plenamente, ya que el Clio Sport ofrece un comportamiento absolutamente cautivador. Como si se estuviera pilotando un coche de competición, la dirección es muy rápida, goza de una enorme precisión en las trayectorias y sólo si se fuerzan mucho las cosas en los virajes más cerrados aparece un ligero y previsible subviraje. De todas formas, el coche francés resulta muy neutro y sus reacciones son siempre suaves cuando se rueda al límite, entre otras cosas, gracias a un tren trasero que se muestra muy receptivo —que no nervioso— a los cambios de apoyo. La diversión a los mandos está asegurada en cualquier circunstancia y hay motivos más que sobrados para afirmar que el Clio Sport es más que un digno sucesor del Williams. La única crítica que se le puede hacer es que el confort de marcha no es precisamente bueno —algo lógico en un modelo de estas características—, aunque en este sentido el Ibiza es todavía más radical sin que ello signifique que sea más eficaz, sino todo lo contrario. Unos muelles de suspensión demasiado enérgicos y un neumático de perfil ultra bajo condicionan en gran medida la capacidad de absorción de las suspensiones del Seat, algo que se pone especialmente de manifiesto sobre firme en mal estado. Las reacciones son también muy secas y el subviraje es la nota dominante cuando se rueda a fondo. Se trata de un coche seguro, fácil de manejar y que permite una elevada velocidad de paso por curva, pero en conducción deportiva no es tan gratificante como su rival, que emociona siempre a quien se sienta a los mandos ávido de divertirse al volante.

Los frenos cumplen bien con su misión en los dos modelos, aunque entre ambos se aprecian diferencias claras de funcionamiento. Así, por ejemplo, el Renault presenta un tacto de pedal más consistente y en un principio podría parecer que el sistema ofrece una mayor potencia. Sin embargo, cuando se pisa a fondo el pedal del freno, se aprecia que a las pastillas les falta un poco de mordiente y la frenada termina alargándose más que en el Ibiza. La resistencia a la fatiga es muy buena tanto en uno como en otro y hay que abusar mucho en los trazados de montaña para que muestren algún síntoma de fatiga. Con todo esto se llega a la conclusión de que el Seat Ibiza 1.8i es un automóvil que ofrece una excelente calidad de fabricación, una imagen fresca, un manejo muy agradable y un extraordinario nivel prestacional, aunque está claro que si lo que se pretende es disfrutar plenamente de la conducción, el Clio Sport no tiene rival. Porque no sólo es más recomendable, sino que, además, se presenta como uno de los automóviles más excitantes del mercado, una verdadera joya que hará las delicias de quienes busquen el máximo placer al volante que un tracción delantera puede ofrecer.

Desde hace muchos años, Renault viene ofreciendo a su clientela versiones de marcado talante deportivo de sus modelos más populares. En la memoria de los aficionados quedarán para siempre los R8 TS y Gordini, R5 Copa y Copa Turbo, R5 GT Turbo y Clio Williams; este último marcó una época que muchos amantes de los deportivos echaban ya de menos. Precisamente el sucesor del Williams es el nuevo Clio Sport 2.0 16v, un automóvil desarrollado a partir de la gama actual que aparece con las máximas ambiciones para reinar entre los de su especie. El único que a priori se encuentra en condiciones de plantar cara al Clio Sport es el Seat Ibiza 1.8i 20vT, un vehículo que llegó al mercado el pasado mes de octubre como anticipo de la nueva versión Cupra, que próximamente estará en los concesionarios de la marca. El modelo español no presenta, sin embargo, demasiados cambios, ya que básicamente se distingue del protagonista de este comparativo por una decoración más deportiva. Como era obligado en un coche que viene a ocupar el hueco dejado por el Williams, el Clio Sport tiene un talante marcadamente deportivo, aunque su planteamiento no es tan extremo como el de su antecesor. Se trata de un coche menos ruidoso, más confortable y que cuenta con un completo equipamiento que, entre otras cosas, incluye aire acondicionado, tapicería en mezcla de piel y Alcantara, seis airbags, equipo de alta fidelidad y un ABS de última generación. Aunque en líneas generales el Clio Sport es un coche con un aspecto exterior bastante discreto, lo cierto es que no hace falta ser un experto para darse cuenta de cuáles son sus pretensiones. Un frontal rediseñado con tomas de aire más generosas, faros antiniebla integrados, vías y aletas ensanchadas (realizadas en material sintético) y un equipo de neumáticos específico con llantas OZ de aleación de 15" son las principales diferencias que se aprecian a simple vista con respecto a sus hermanos de gama. En el interior también se respira una atmósfera muy deportiva y el conductor se encuentra con unos asientos tipo baquet, un volante forrado en material sintético (de tacto similar al neopreno) y piel y un pedalier de aluminio. Por su parte, el Ibiza 1.8i no presenta apenas novedades con respecto a sus hermanos de gama y tan sólo se distingue por las llantas de aleación de 16" y por un interior que cuenta con asientos de diseño deportivo y una consola central que incluye relojes de temperatura de aceite y voltímetro. La nota de color llegará con el Cupra, una versión que dispondrá de algunos detalles como dobles salidas de escape, pedalier en aluminio, llantas de nuevo diseño, tapicerías de colores específicos, etc.

El motor que incorpora el Clio Sport está desarrollado a partir del 2 litros de 140 CV utilizado en los Scénic, Mégane y Laguna, aunque ha recibido importantes modificaciones que aumentan considerablemente su rendimiento. Así, por ejemplo, la culata está mecanizada por Mecacrome, empresa creada por Renault para el desarrollo de los motores de F1. Entre otros refinamientos, este motor también dispone de un evolucionado sistema de admisión variable, árboles de levas huecos, pistones especiales (que aumentan la relación de compresión) y nuevos colectores de admisión y escape que ayudan a mejorar la respiración a alto régimen. Se anuncia una potencia máxima de 172 CV y un par de 20,7 mkg, que se consigue a 5.400 rpm. Gracias a un turbo de bajo soplado y a la distribución de cinco válvulas por cilindro el tetracilíndrico que incorpora el Seat, a pesar de su menor cilindrada, no tiene problemas para continuar siendo una verdadera referencia en este categoría en lo que a rendimiento se refiere. Como se ha podido comprobar en el banco de rodillos, esta mecánica se permite el lujo de batir al afinado 2 litros de Renault tanto en potencia máxima, como sobre todo en par, donde consigue una ventaja de casi 4 mkg. Ahora bien, una cosa son las cifras y otra muy distinta las sensaciones que se obtienen a los mandos. En este sentido hay que tener en cuenta que se trata de automóviles con una personalidad muy diferente. Así por ejemplo, el 2 litros desarrollado por Renault Sport es un motor con un temperamento mucho más deportivo que el del Ibiza.

Todo corazón, este propulsor demuestra una garra extraordinaria y una impresionante facilidad para subir de régimen cuando se le exprime al máximo, aunque es un tanto ruidoso. Afortunadamente, el cuatro cilindros galo no sólo otorga fuertes sensaciones si se acelera con decisión, sino que gracias a la distribución variable también demuestra un gran capacidad de respuesta a bajo y medio régimen, así como una notable facilidad para recuperar desde abajo. En estas lides el afinado tetracilíndrico turboalimentado del Grupo VW resulta todavía más elástico y la sensación a los mandos es como si se estuviera manejando un motor de más cilindrada. Con todo esto no es de extrañar que en el Ibiza se haya optado por un cambio con un desarrollo final más largo y abierto que en el Clio Sport. Este último dispone de unas relaciones más ajustadas que permiten exprimir a fondo las posibilidades de su elaborado motor. Esto, lógicamente, obliga a mantener un régimen de giro muy alto cuando se circula a alta velocidad por autopista, con el consiguiente aumento en el nivel sonoro. Lo ideal en el Renault hubiera sido contar con una caja de seis velocidades y una desmultiplicación en 6ª más larga que la actual. En los dos casos el selector ofrece un manejo rápido y muy preciso, si bien el recorrido de la palanca tendría que ser más corto para rozar la perfección, sobre todo en el caso del Clio.

En lo referente a las prestaciones, se produce prácticamente un empate técnico entre los dos protagonistas de este test comparativo, con ligera ventaja para el Ibiza. El modelo español se impone por estrecho margen a su rival en la práctica totalidad de las mediciones a excepción de las recuperaciones en 5ª, donde el Clio saca a relucir la ventaja que supone contar con un desarrollo más corto. En este apartado estos dos pequeños purasangre se sitúan a un nivel muy alto y prueba de ello es que no tienen problemas para rivalizar con deportivos de la talla de un Audi TT 1.8T o un BMW 323 Ci, por citar algunos ejemplos. Los técnicos de Renault Sport siempre han tenido una especial sensibilidad para poner los bastidores a punto y en esta ocasión no iba a ser menos. Para esta versión se han montado muelles delanteros rebajados, amortiguadores de gas de enérgico tarado y también se han aumentado las vías en 27 mm la delantera y 14 mm la trasera. El equipo de neumáticos escogido puede parecer un tanto justo para lo que se estila hoy en día, aunque en la elección ha primado más la nobleza y progresividad de reacciones que la estética. Y hay que reconocer que en este sentido se ha acertado plenamente, ya que el Clio Sport ofrece un comportamiento absolutamente cautivador. Como si se estuviera pilotando un coche de competición, la dirección es muy rápida, goza de una enorme precisión en las trayectorias y sólo si se fuerzan mucho las cosas en los virajes más cerrados aparece un ligero y previsible subviraje. De todas formas, el coche francés resulta muy neutro y sus reacciones son siempre suaves cuando se rueda al límite, entre otras cosas, gracias a un tren trasero que se muestra muy receptivo —que no nervioso— a los cambios de apoyo. La diversión a los mandos está asegurada en cualquier circunstancia y hay motivos más que sobrados para afirmar que el Clio Sport es más que un digno sucesor del Williams. La única crítica que se le puede hacer es que el confort de marcha no es precisamente bueno —algo lógico en un modelo de estas características—, aunque en este sentido el Ibiza es todavía más radical sin que ello signifique que sea más eficaz, sino todo lo contrario. Unos muelles de suspensión demasiado enérgicos y un neumático de perfil ultra bajo condicionan en gran medida la capacidad de absorción de las suspensiones del Seat, algo que se pone especialmente de manifiesto sobre firme en mal estado. Las reacciones son también muy secas y el subviraje es la nota dominante cuando se rueda a fondo. Se trata de un coche seguro, fácil de manejar y que permite una elevada velocidad de paso por curva, pero en conducción deportiva no es tan gratificante como su rival, que emociona siempre a quien se sienta a los mandos ávido de divertirse al volante.

Los frenos cumplen bien con su misión en los dos modelos, aunque entre ambos se aprecian diferencias claras de funcionamiento. Así, por ejemplo, el Renault presenta un tacto de pedal más consistente y en un principio podría parecer que el sistema ofrece una mayor potencia. Sin embargo, cuando se pisa a fondo el pedal del freno, se aprecia que a las pastillas les falta un poco de mordiente y la frenada termina alargándose más que en el Ibiza. La resistencia a la fatiga es muy buena tanto en uno como en otro y hay que abusar mucho en los trazados de montaña para que muestren algún síntoma de fatiga. Con todo esto se llega a la conclusión de que el Seat Ibiza 1.8i es un automóvil que ofrece una excelente calidad de fabricación, una imagen fresca, un manejo muy agradable y un extraordinario nivel prestacional, aunque está claro que si lo que se pretende es disfrutar plenamente de la conducción, el Clio Sport no tiene rival. Porque no sólo es más recomendable, sino que, además, se presenta como uno de los automóviles más excitantes del mercado, una verdadera joya que hará las delicias de quienes busquen el máximo placer al volante que un tracción delantera puede ofrecer.

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