Comparativa: Jaguar X-Type 3.0 Executive automático / BMW 330 XI Steptronic

Comparten la misma cifra de potencia, similar esquema de transmisión y un precio casi calcado. ¿Alguien cree en las casualidades?. Jaguar piensa poner muy difícil a BMW cada una de las ventas de su 330 con un X-Type que destaca por una presentación impecable.
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Comparativa: Jaguar X-Type 3.0 Executive automático / BMW 330 XI Steptronic
Comparativa: Jaguar X-Type 3.0 Executive automático / BMW 330 XI Steptronic

¿En qué basa Jaguar su pretensión de luchar a cara de perro frente a todo un gigante del segmento de prestigio, y sin embargo en continuo crecimiento, como es BMW? Básicamente, el X-Type posee una veintena de centímetros más de longitud -espacio que, por cierto, no se traslada a una ganancia en habitabilidad-, un paquete de equipamiento de serie que suma unas cuatrocientas mil pesetas de más que el BMW -en el esquema que habitualmente incluimos en nuestras pruebas- y una estética diferenciada que, para muchos, todavía tiene su peso. Visto así, no hay duda de que tiene su oportunidad, pues en su funcionamiento diario tampoco se muestra tan en retraso frente al modelo alemán.

Empezando por cuestiones dinámicas, el Jaguar posee un diseño de suspensión muy válido, que le permite amplios desplazamientos de rueda sin demoledores cambios de geometría. Por ello, puede combinar una suspensión muy elástica con un comportamiento excelente. Pero enfrentarse al BMW es un reto de primer nivel. Cierto, el 330 es menos confortable, pero es claramente más dinámico y, en ciertas ocasiones, más rápido en curvas. Si entramos en temas de rapidez, el motor V6 del Jaguar puede mostrarse orgulloso de su rendimiento, pero se enfrenta a uno de los motores que mejor valoración tiene en el mundo del automóvil. El seis cilindros en línea de BMW le aventaja en unos dos mkg de par máximo, algo que queda reflejado en las prestaciones sobre la carretera, donde el BMW es más rápido en velocidad punta, acelera mejor y recupera y adelanta como un demonio.

La transmisión, en ambos modelos, reparte el par en proporciones muy similares -40/60 en el Jaguar y 38/62 en el BMW- lo que favorece la agilidad en curvas cerradas. El modelo alemán tiene control de estabilidad de serie mientras que en el Jaguar se obtiene en opción. En ambos casos, la motricidad es excelente, pero la diferencia se encuentra en el manejo manual del sistema, mucho más conseguido en el 330 Xi, que posee mando secuencial. Para detener el coche, la potencia de ambos sistemas de frenado es muy similar, de ahí las parecidísimas distancias de parada, pero la superior asistencia del BMW hace más confortable el acto de presionar el pedal, al ser necesario bastante menos esfuerzo.

Ya con el coche detenido, un primer vistazo a ambos modelos deja bien a las claras sus diferentes orígenes. La sobriedad y pragmatismo teutónico rebosa por cada milímetro del BMW, mientras el lujo y la nobleza británica es el marchamo del Jaguar. Aquí, el gusto individual prima por encima de todo, aunque muy espartano hay que ser como para elegir el modelo alemán. A la hora de juzgar la habitabilidad, los centímetros de más que el Jaguar ofrece en su carrocería no se trasladan al espacio vital disponible, siendo el modelo británico algo más estrecho en su parte trasera. Los maleteros casi empatan en volumen, aunque el del BMW es más cúbico, mientras el británico es más largo pero más bajo.

La comodidad interior, apartando el trabajo de las suspensiones, es bastante similar, pues ambos ofrecen buenos asientos y, para el conductor, una excelente posición al volante, casi perfecta en el BMW. Éste resulta más silencioso en todo momento, pero, como es lógico, se nota más cuanto más rápido se va, pues el nivel sonoro es más molesto. Ya hemos comentado que la lujosa presentación del Jaguar no tiene parangón en el BMW, aunque la sensación de solidez en algunos detalles -el ruido de las puertas al cerrar o los tiradores de abatimiento de los respaldos traseros, por ejemplo- queda retrasada frente al modelo germano.

El equipamiento de serie también es superior, pues en un platillo de la balanza -Jaguar- se pueden situar el tapizado de cuero, los asientos eléctricos y la alarma como extras que no posee su rival, mientras en el otro -BMW- se encuentra el control de estabilidad.

Cada coche va dirigido a un tipo específico de clientes, más dinámico para el BMW y señorial para el Jaguar. Pero ni el uno se encuentra en fuera de juego en campo contrario ni el otro resulta la antítesis del primero. Escasas diferencias entre magníficos productos.

¿En qué basa Jaguar su pretensión de luchar a cara de perro frente a todo un gigante del segmento de prestigio, y sin embargo en continuo crecimiento, como es BMW? Básicamente, el X-Type posee una veintena de centímetros más de longitud -espacio que, por cierto, no se traslada a una ganancia en habitabilidad-, un paquete de equipamiento de serie que suma unas cuatrocientas mil pesetas de más que el BMW -en el esquema que habitualmente incluimos en nuestras pruebas- y una estética diferenciada que, para muchos, todavía tiene su peso. Visto así, no hay duda de que tiene su oportunidad, pues en su funcionamiento diario tampoco se muestra tan en retraso frente al modelo alemán.

Empezando por cuestiones dinámicas, el Jaguar posee un diseño de suspensión muy válido, que le permite amplios desplazamientos de rueda sin demoledores cambios de geometría. Por ello, puede combinar una suspensión muy elástica con un comportamiento excelente. Pero enfrentarse al BMW es un reto de primer nivel. Cierto, el 330 es menos confortable, pero es claramente más dinámico y, en ciertas ocasiones, más rápido en curvas. Si entramos en temas de rapidez, el motor V6 del Jaguar puede mostrarse orgulloso de su rendimiento, pero se enfrenta a uno de los motores que mejor valoración tiene en el mundo del automóvil. El seis cilindros en línea de BMW le aventaja en unos dos mkg de par máximo, algo que queda reflejado en las prestaciones sobre la carretera, donde el BMW es más rápido en velocidad punta, acelera mejor y recupera y adelanta como un demonio.

La transmisión, en ambos modelos, reparte el par en proporciones muy similares -40/60 en el Jaguar y 38/62 en el BMW- lo que favorece la agilidad en curvas cerradas. El modelo alemán tiene control de estabilidad de serie mientras que en el Jaguar se obtiene en opción. En ambos casos, la motricidad es excelente, pero la diferencia se encuentra en el manejo manual del sistema, mucho más conseguido en el 330 Xi, que posee mando secuencial. Para detener el coche, la potencia de ambos sistemas de frenado es muy similar, de ahí las parecidísimas distancias de parada, pero la superior asistencia del BMW hace más confortable el acto de presionar el pedal, al ser necesario bastante menos esfuerzo.

Ya con el coche detenido, un primer vistazo a ambos modelos deja bien a las claras sus diferentes orígenes. La sobriedad y pragmatismo teutónico rebosa por cada milímetro del BMW, mientras el lujo y la nobleza británica es el marchamo del Jaguar. Aquí, el gusto individual prima por encima de todo, aunque muy espartano hay que ser como para elegir el modelo alemán. A la hora de juzgar la habitabilidad, los centímetros de más que el Jaguar ofrece en su carrocería no se trasladan al espacio vital disponible, siendo el modelo británico algo más estrecho en su parte trasera. Los maleteros casi empatan en volumen, aunque el del BMW es más cúbico, mientras el británico es más largo pero más bajo.

La comodidad interior, apartando el trabajo de las suspensiones, es bastante similar, pues ambos ofrecen buenos asientos y, para el conductor, una excelente posición al volante, casi perfecta en el BMW. Éste resulta más silencioso en todo momento, pero, como es lógico, se nota más cuanto más rápido se va, pues el nivel sonoro es más molesto. Ya hemos comentado que la lujosa presentación del Jaguar no tiene parangón en el BMW, aunque la sensación de solidez en algunos detalles -el ruido de las puertas al cerrar o los tiradores de abatimiento de los respaldos traseros, por ejemplo- queda retrasada frente al modelo germano.

El equipamiento de serie también es superior, pues en un platillo de la balanza -Jaguar- se pueden situar el tapizado de cuero, los asientos eléctricos y la alarma como extras que no posee su rival, mientras en el otro -BMW- se encuentra el control de estabilidad.

Cada coche va dirigido a un tipo específico de clientes, más dinámico para el BMW y señorial para el Jaguar. Pero ni el uno se encuentra en fuera de juego en campo contrario ni el otro resulta la antítesis del primero. Escasas diferencias entre magníficos productos.

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