Suzuki Liana 1.6 / Mitsubishi Space Star 1.6

El nuevo Suzuki Liana se incorpora al segmento de las berlinas compactas altas con un diseño muy personal y un brioso motor 1.6 que lo enfrenta directamente con un pionero de este mercado y un muy duro rival: el Mitsubishi Space Star.
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Suzuki Liana 1.6 / Mitsubishi Space Star 1.6
Suzuki Liana 1.6 / Mitsubishi Space Star 1.6

Los dos motores tienen un comportamiento "a la japonesa", es decir que se sienten cómodos por arriba de 4.000 rpm, régimen del par máximo y llegan a 6.500 rpm sin dudar. Ambos tienen desarrollos de cuarta y quinta muy largos, por lo que, con cierta frecuencia, en tráfico rápido en autopistas congestionadas o carretera se hace necesario reducir hasta tercera para adelantar con energía. De hecho, la cuarta de ambos permite aproximarse mucho a la velocidad punta, aunque la quinta resulta en terreno favorable un poco más rápida. Aunque la curva de par es favorable al motor del Mitsubishi en casi toda la banda útil de trabajo, pocas son las diferencias de prestaciones entre ambos modelos. El Space Star obtiene una ligera ventaja en los adelantamientos, mientras el Suzuki, porque pesa algo menos y tiene desarrollos más cortos, consigue inclinar por décimas la balanza a su favor en aceleración y recuperaciones. El Liana "respira mejor" entre 6.000 y 6.500 rpm y esto le ha favorecido en las aceleraciones. A cambio, su motor es más ruidoso. En este apartado, la insonorización del Mitsubishi resulta claramente superior a la del Suzuki. No en vano, a 120 km/h, el Space Star resulta uno de los compactos más silenciosos de su segmento.

Tal como era de esperar, con las suspensiones blandas típicas de un vehículo para uso familiar y con la altura del centro de gravedad incrementada, la agilidad en carretera no es el punto fuerte ni del Liana ni del Space Star. Son subviradores ambos y se inclinan bastante en curvas. El morro desliza tanto a la entrada como a la salida de los virajes y muestra cierta pereza para cambiar de dirección rápidamente, fruto de su equilibrio general y de amortiguadores suaves a los movimientos de compresión. El Space Star, conducido más cerca del límite de adherencia, corrige la trazada del morro recuperando dirección cuando se quita el pie del gas. Lo mismo hace el Suzuki, aunque en mayor grado y también se inclina más puesto que, tanto sus muelles como amortiguadores son ligeramente más blandos que los del Mitsubishi. Uno y otro poseen, por lo tanto, una buena capacidad de absorción para los baches a velocidades moderadas.

En cuanto a los frenos, la mordiente se siente más estable y firme en el Space Star. Y esta sensación se traduce también en números: el Space Star se detiene desde 140 km/h en cinco metros menos que el Liana. Ambas palancas de cambios se mueven con docilidad, aunque resulta más sensible y preciso el mecanismo del Mitsubishi.

El Liana, con su diseño más audaz y personal, gustará a quienes aprecien un mayor volumen de carrocería, aunque en el espacio interior ambos estén próximos. También gustará a quienes privilegien una suspensión muy suave. Por su parte, el Space Star, veinte centímetros más corto, hace gala de un aprovechamiento al máximo de las posibilidades de su habitáculo —gracias al asiento trasero desplazable— y será apreciado por quienes deseen un tacto más preciso o firme en la conducción, siempre dentro de la suavidad de marcha que deben ofrecer este tipo de berlinas de nueva generación, cuyo factor de diferenciación con las habituales bicuerpo del segmento es, más que nada, la mayor altura a la que se sienta el conductor.

Los dos motores tienen un comportamiento "a la japonesa", es decir que se sienten cómodos por arriba de 4.000 rpm, régimen del par máximo y llegan a 6.500 rpm sin dudar. Ambos tienen desarrollos de cuarta y quinta muy largos, por lo que, con cierta frecuencia, en tráfico rápido en autopistas congestionadas o carretera se hace necesario reducir hasta tercera para adelantar con energía. De hecho, la cuarta de ambos permite aproximarse mucho a la velocidad punta, aunque la quinta resulta en terreno favorable un poco más rápida. Aunque la curva de par es favorable al motor del Mitsubishi en casi toda la banda útil de trabajo, pocas son las diferencias de prestaciones entre ambos modelos. El Space Star obtiene una ligera ventaja en los adelantamientos, mientras el Suzuki, porque pesa algo menos y tiene desarrollos más cortos, consigue inclinar por décimas la balanza a su favor en aceleración y recuperaciones. El Liana "respira mejor" entre 6.000 y 6.500 rpm y esto le ha favorecido en las aceleraciones. A cambio, su motor es más ruidoso. En este apartado, la insonorización del Mitsubishi resulta claramente superior a la del Suzuki. No en vano, a 120 km/h, el Space Star resulta uno de los compactos más silenciosos de su segmento.

Tal como era de esperar, con las suspensiones blandas típicas de un vehículo para uso familiar y con la altura del centro de gravedad incrementada, la agilidad en carretera no es el punto fuerte ni del Liana ni del Space Star. Son subviradores ambos y se inclinan bastante en curvas. El morro desliza tanto a la entrada como a la salida de los virajes y muestra cierta pereza para cambiar de dirección rápidamente, fruto de su equilibrio general y de amortiguadores suaves a los movimientos de compresión. El Space Star, conducido más cerca del límite de adherencia, corrige la trazada del morro recuperando dirección cuando se quita el pie del gas. Lo mismo hace el Suzuki, aunque en mayor grado y también se inclina más puesto que, tanto sus muelles como amortiguadores son ligeramente más blandos que los del Mitsubishi. Uno y otro poseen, por lo tanto, una buena capacidad de absorción para los baches a velocidades moderadas.

En cuanto a los frenos, la mordiente se siente más estable y firme en el Space Star. Y esta sensación se traduce también en números: el Space Star se detiene desde 140 km/h en cinco metros menos que el Liana. Ambas palancas de cambios se mueven con docilidad, aunque resulta más sensible y preciso el mecanismo del Mitsubishi.

El Liana, con su diseño más audaz y personal, gustará a quienes aprecien un mayor volumen de carrocería, aunque en el espacio interior ambos estén próximos. También gustará a quienes privilegien una suspensión muy suave. Por su parte, el Space Star, veinte centímetros más corto, hace gala de un aprovechamiento al máximo de las posibilidades de su habitáculo —gracias al asiento trasero desplazable— y será apreciado por quienes deseen un tacto más preciso o firme en la conducción, siempre dentro de la suavidad de marcha que deben ofrecer este tipo de berlinas de nueva generación, cuyo factor de diferenciación con las habituales bicuerpo del segmento es, más que nada, la mayor altura a la que se sienta el conductor.

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