Saab 9-5 Aero 2.3 SW / Volvo V70 T5 Óptima

Además de ofrecer comodidad, buena habitabilidad y razonable capacidad de carga, los dos modelos suecos enfrentados permiten unas prestaciones extraordinarias, dignas de modelos deportivos de alto nivel.
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Saab 9-5 Aero 2.3 SW / Volvo V70 T5 Óptima
Saab 9-5 Aero 2.3 SW / Volvo V70 T5 Óptima

En cuanto a los motores, los dos recurren a unidades de cuatro o cinco cilindros turboalimentadas de 2.3 litros de capacidad, que desarrollan potencias de 230 CV en el Aero y 250 CV en el T5. Esta diferencia de potencia no tiene una clara repercusión en las cifras de prestaciones, ya que se encuentran aparejadas en casi todas nuestras mediciones. Bien es cierto que la potencia que hemos obtenido en el Saab ha sido ligeramente superior a la oficial, y que en el T5 nos ha ocurrido lo contrario, con lo que las cifras finales se encuentran muy igualadas. Las únicas diferencias apreciables se encuentran en las recuperaciones y en los adelantamientos con el Aero, que mejoran en más de un segundo en la mayoría de los apartados. De ello es responsable en gran medida el sistema de gestión del turbo del Saab, que permite mantener una sobrepresión durante 20 segundos, aumentando así el par hasta los 37,7 mkg nominales. Eso, más la alta compresión y una cuarta marcha corta, convierten al Saab en un misil a la hora de adelantar.

Respecto a los frenos, vuelve a ocurrir lo mismo: las diferencias son casi inapreciables en la distancia de frenada, aunque en el Volvo el pedal no ofrece tanta resistencia y permite una mejor dosificación. También hemos obtenido unos datos similares en los consumos de combustible, aunque las cifras son más favorables para el Saab, con algo más de un litro de diferencia en las mediciones en carretera y autopista. En cualquier caso, estas cifras son prácticamente anecdóticas y poco representativas, pues en una conducción algo más deportiva, casi llegan a duplicarse. En definitiva, los dos modelos permiten similar tipo de utilización, logran similares prestaciones y garantizan disfrutar en carretera de igual forma. Mientras en el Volvo se acentúan las características intrínsecas de su moderno diseño, en el Saab destacan las aptitudes de su motor. Las diferencias más significativas se encuentran en el precio: más de medio millón de pesetas cuesta el T5 en su configuración "básica" —no Óptima— sin opciones para algunos, el "plus" de seguridad y confianza que transmite disponer del sistema de control de estabilidad, bien podría merecer la pena su desembolso.

En cuanto a los motores, los dos recurren a unidades de cuatro o cinco cilindros turboalimentadas de 2.3 litros de capacidad, que desarrollan potencias de 230 CV en el Aero y 250 CV en el T5. Esta diferencia de potencia no tiene una clara repercusión en las cifras de prestaciones, ya que se encuentran aparejadas en casi todas nuestras mediciones. Bien es cierto que la potencia que hemos obtenido en el Saab ha sido ligeramente superior a la oficial, y que en el T5 nos ha ocurrido lo contrario, con lo que las cifras finales se encuentran muy igualadas. Las únicas diferencias apreciables se encuentran en las recuperaciones y en los adelantamientos con el Aero, que mejoran en más de un segundo en la mayoría de los apartados. De ello es responsable en gran medida el sistema de gestión del turbo del Saab, que permite mantener una sobrepresión durante 20 segundos, aumentando así el par hasta los 37,7 mkg nominales. Eso, más la alta compresión y una cuarta marcha corta, convierten al Saab en un misil a la hora de adelantar.

Respecto a los frenos, vuelve a ocurrir lo mismo: las diferencias son casi inapreciables en la distancia de frenada, aunque en el Volvo el pedal no ofrece tanta resistencia y permite una mejor dosificación. También hemos obtenido unos datos similares en los consumos de combustible, aunque las cifras son más favorables para el Saab, con algo más de un litro de diferencia en las mediciones en carretera y autopista. En cualquier caso, estas cifras son prácticamente anecdóticas y poco representativas, pues en una conducción algo más deportiva, casi llegan a duplicarse. En definitiva, los dos modelos permiten similar tipo de utilización, logran similares prestaciones y garantizan disfrutar en carretera de igual forma. Mientras en el Volvo se acentúan las características intrínsecas de su moderno diseño, en el Saab destacan las aptitudes de su motor. Las diferencias más significativas se encuentran en el precio: más de medio millón de pesetas cuesta el T5 en su configuración "básica" —no Óptima— sin opciones para algunos, el "plus" de seguridad y confianza que transmite disponer del sistema de control de estabilidad, bien podría merecer la pena su desembolso.

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