Comparativa: Citroën Xsara Picasso HDI / Fiat Multipla JTD ELX / Opel Zafira 2.0 16V Di Elegance / Renault Scénic dTi RXE

El segmento de los vehículos monovolumen compactos se va completando. Aunque en general el Citroën Picasso no aporta novedades desde el punto de vista funcional, continúa confirmándonos la idea de que llegar el último significa dar dos veces.
Autopista -
Comparativa: Citroën Xsara Picasso HDI / Fiat Multipla JTD ELX / Opel Zafira 2.0 16V Di Elegance / Renault Scénic dTi RXE
Comparativa: Citroën Xsara Picasso HDI / Fiat Multipla JTD ELX / Opel Zafira 2.0 16V Di Elegance / Renault Scénic dTi RXE

Citroën ha jugado con el espacio interior y especialmente con la capacidad de carga -más que con la innovación- para ofrecer un vehículo completo y acertado. Llega después del Scénic y podemos decir que se inspira en el representante de Renault, líder indiscutible de este segmento en nuestro país y en el resto de Europa. Comparte, por lo tanto, con él una buena parte de sus elementos, aunque como recién llegado incorpora algunas interesantes innovaciones que sirven para perfeccionar el concepto.

Entre estos cuatro rivales existen bastantes diferencias funcionales. Ya hemos comentado que Scénic y Picasso comparten buena parte de las soluciones. Sin embargo, tanto Multipla como Zafira se separan de esta pareja, ya que ofrecen un importante plus: ambos proporcionan espacio y acomodo para más de las cinco plazas convencionales. En concreto son seis para el Multipla -colocadas en dos filas de tres- y siete para el Zafira, mediante una genial solución de esconder una tercera fila de asientos en el piso del maletero. La elección por lo tanto en este sentido dependerá de nuestras necesidades. La plaza suplementaria en el Multipla ha obligado a replantearse la cota de anchura, adoptando una especialmente dimensionada, lo que provoca un único problema: cuando se aparca en batería puede que tengamos problemas para subir o abandonar el vehículo. Para el Zafira su sistema Flex 7 también ha tenido como consecuencia una cota de longitud quizás exagerada -432 cm-, por lo menos si la comparamos con los 399 cm del Multipla, o los 417 cm del Scénic. El Xsara Picasso ha venido a situarse en el centro gracias a sus 427 cm, como ya explicábamos, por elegir el criterio de proporcionar un interior muy habitable, con gran maletero y una zona de carga, si eliminamos la segunda fila de asientos, digna de un vehículo de transporte.

Volviendo al Opel Zafira las dos butacas escamoteables son una buena solución, pero siempre que tengamos en cuenta que perdemos maletero y que en ellas dos adultos pueden acomodarse, pero no para cubrir grandes distancias, ya que la altura de la banqueta al suelo es muy reducida. Otro de los inconvenientes del Zafira se refleja en la imposibilidad de eliminar asientos. La banqueta central puede echarse hacia delante, con lo que el espacio disponible se reparte entre las dos filas, pero no pueden eliminarse, con lo que la versatilidad y el volumen de carga se resienten. Tanto el Picasso como el Multipla o el Scénic disponen de asientos que son extraibles. Por cierto, el Picasso ha eliminado uno de sus mayores inconvenientes, ya que el peso de sus banquetas es muy reducido y pueden ser sacadas del coche y manejadas con facilidad. Ya hemos definido un poco del interior de estos cuatro prácticos vehículos. Para terminar de analizarlo, debemos mencionar los salpicaderos. El Picasso se separa del Scénic en la organización de su salpicadero, distribuyendo su instrumentación digital en el centro, justo encima de la palanca de cambios. Salvando las distancias, es un concepto similar al del Multipla. Como éste, el Picasso ha colocado la palanca de cambios en el salpicadero en una posición elevada y muy cómoda de accionar. Estos dos vehículos también coinciden en la carencia inexplicable de cuentarrevoluciones, que en el caso del Fiat se amplía hasta la ausencia de termómetro de agua. En este sentido el Scénic y el Zafira son más convencionales, con cuadros clásicos sobre salpicaderos más habituales. Los interiores también se adornan con múltiples detalles de tipo práctico. La similitud entre Picasso y Scénic se demuestra entre otras cosas por la presencia de grandes huecos con trampillas en el suelo de la segunda fila de asientos y múltiples lugares en donde depositar pequeños objetos. En el caso del Multipla incluso puede completarse con un frigorífico que anula la banqueta central delantera.

Las posturas de conducción son en los cuatro muy buenas, aunque responden a criterios diferentes. El Scénic es el que cambia más con relación a un turismo por la inclinación del volante, aunque no pierde un ápice de comodidad. El Multipla y el Picasso no llegan a esos extremos, aunque frente al volante no adoptamos una postura clásica, todo lo contrario que en el Zafira, que es de los cuatro el más asimilable a un turismo convencional. En cuanto al confort de marcha, el Citroën es, sin duda, el que gana, si no por amplio margen, sí por alguna diferencia. Comparte con el Zafira el reducido nivel sonoro, pero le gana por el confort que proporcionan sus excelentes suspensiones.

Puestos en carretera, cualquiera de estos modelos nos proporciona buenos rendimientos desde el punto de vista de las cualidades dinámicas, aunque hay que hacer una clara separación entre las dotes inherentes del bastidor y aquellas que son el resultado de sus propulsores. En las primeras, para las que habría que incluir el importante apartado de frenos, Picasso y Multipla están ligeramente por encima de los representantes de Opel y Renault, que en ningún momento se ponen en evidencia, pero no llegan a la calidad de rodaje y el buen comportamiento del Fiat y el Citroën. Puestos a ser puntillosos, al Renault le estropea la nota el apartado frenos, que, aunque fueron reforzados coincidiendo con el restyling, todavía acusan una mordiente inferior a la de sus rivales. Cuando analizamos los resultados de sus propulsores, rápidamente tenemos claro cuáles son más potentes y cuáles deben esperar a que los responsables de las marcas decidan añadir mecánicas más contundentes. Nos referimos, sin duda, al Citroën y al Zafira, aunque el Picasso se defienda con mucha dignidad y se destaque en solitario en cuanto tenemos que hablar de sus consumos, verdaderamente sobresalientes. El Multipla y el Scénic son los que ofrecen las mejores prestaciones, el primero, gracias a su propulsor JTD, excelente en cuanto a funcionamiento, pero un tanto glotón, mientras que el Scénic es quizás el que proporciona el mejor compromiso, es el más homogéneo.

De esta comparativa sacamos varias conclusiones. Salvando gustos y necesidades, cualquiera de estos cuatro modelos, o mejor dicho, el segmento de los monovolumen compactos, tienen una calidad y homogeneidad a la que no se llega en ninguno de los otros segmentos. El valor del Scénic se mantiene y le continúa situando como líder, pero el Picasso llegará al mercado con la fuerza de su buen diseño y, ya conocemos a los responsables comerciales de la marca, con la agresividad de unos precios que, sin duda, harán replantearse los suyos a todos sus rivales. El segmento en el que se integran estos cuatro rivales continuará viviendo una pletórica actividad. Este año llegará primero el Premacy de Mazda y después el Nissan Tino con un planteamiento muy parecido al del Picasso y Scénic; pero no serán ni mucho menos los últimos, ya que faltan los representantes de otras marcas que han confesado su interés de estar representados en este especial segmento.

Citroën ha jugado con el espacio interior y especialmente con la capacidad de carga -más que con la innovación- para ofrecer un vehículo completo y acertado. Llega después del Scénic y podemos decir que se inspira en el representante de Renault, líder indiscutible de este segmento en nuestro país y en el resto de Europa. Comparte, por lo tanto, con él una buena parte de sus elementos, aunque como recién llegado incorpora algunas interesantes innovaciones que sirven para perfeccionar el concepto.

Entre estos cuatro rivales existen bastantes diferencias funcionales. Ya hemos comentado que Scénic y Picasso comparten buena parte de las soluciones. Sin embargo, tanto Multipla como Zafira se separan de esta pareja, ya que ofrecen un importante plus: ambos proporcionan espacio y acomodo para más de las cinco plazas convencionales. En concreto son seis para el Multipla -colocadas en dos filas de tres- y siete para el Zafira, mediante una genial solución de esconder una tercera fila de asientos en el piso del maletero. La elección por lo tanto en este sentido dependerá de nuestras necesidades. La plaza suplementaria en el Multipla ha obligado a replantearse la cota de anchura, adoptando una especialmente dimensionada, lo que provoca un único problema: cuando se aparca en batería puede que tengamos problemas para subir o abandonar el vehículo. Para el Zafira su sistema Flex 7 también ha tenido como consecuencia una cota de longitud quizás exagerada -432 cm-, por lo menos si la comparamos con los 399 cm del Multipla, o los 417 cm del Scénic. El Xsara Picasso ha venido a situarse en el centro gracias a sus 427 cm, como ya explicábamos, por elegir el criterio de proporcionar un interior muy habitable, con gran maletero y una zona de carga, si eliminamos la segunda fila de asientos, digna de un vehículo de transporte.

Volviendo al Opel Zafira las dos butacas escamoteables son una buena solución, pero siempre que tengamos en cuenta que perdemos maletero y que en ellas dos adultos pueden acomodarse, pero no para cubrir grandes distancias, ya que la altura de la banqueta al suelo es muy reducida. Otro de los inconvenientes del Zafira se refleja en la imposibilidad de eliminar asientos. La banqueta central puede echarse hacia delante, con lo que el espacio disponible se reparte entre las dos filas, pero no pueden eliminarse, con lo que la versatilidad y el volumen de carga se resienten. Tanto el Picasso como el Multipla o el Scénic disponen de asientos que son extraibles. Por cierto, el Picasso ha eliminado uno de sus mayores inconvenientes, ya que el peso de sus banquetas es muy reducido y pueden ser sacadas del coche y manejadas con facilidad. Ya hemos definido un poco del interior de estos cuatro prácticos vehículos. Para terminar de analizarlo, debemos mencionar los salpicaderos. El Picasso se separa del Scénic en la organización de su salpicadero, distribuyendo su instrumentación digital en el centro, justo encima de la palanca de cambios. Salvando las distancias, es un concepto similar al del Multipla. Como éste, el Picasso ha colocado la palanca de cambios en el salpicadero en una posición elevada y muy cómoda de accionar. Estos dos vehículos también coinciden en la carencia inexplicable de cuentarrevoluciones, que en el caso del Fiat se amplía hasta la ausencia de termómetro de agua. En este sentido el Scénic y el Zafira son más convencionales, con cuadros clásicos sobre salpicaderos más habituales. Los interiores también se adornan con múltiples detalles de tipo práctico. La similitud entre Picasso y Scénic se demuestra entre otras cosas por la presencia de grandes huecos con trampillas en el suelo de la segunda fila de asientos y múltiples lugares en donde depositar pequeños objetos. En el caso del Multipla incluso puede completarse con un frigorífico que anula la banqueta central delantera.

Las posturas de conducción son en los cuatro muy buenas, aunque responden a criterios diferentes. El Scénic es el que cambia más con relación a un turismo por la inclinación del volante, aunque no pierde un ápice de comodidad. El Multipla y el Picasso no llegan a esos extremos, aunque frente al volante no adoptamos una postura clásica, todo lo contrario que en el Zafira, que es de los cuatro el más asimilable a un turismo convencional. En cuanto al confort de marcha, el Citroën es, sin duda, el que gana, si no por amplio margen, sí por alguna diferencia. Comparte con el Zafira el reducido nivel sonoro, pero le gana por el confort que proporcionan sus excelentes suspensiones.

Puestos en carretera, cualquiera de estos modelos nos proporciona buenos rendimientos desde el punto de vista de las cualidades dinámicas, aunque hay que hacer una clara separación entre las dotes inherentes del bastidor y aquellas que son el resultado de sus propulsores. En las primeras, para las que habría que incluir el importante apartado de frenos, Picasso y Multipla están ligeramente por encima de los representantes de Opel y Renault, que en ningún momento se ponen en evidencia, pero no llegan a la calidad de rodaje y el buen comportamiento del Fiat y el Citroën. Puestos a ser puntillosos, al Renault le estropea la nota el apartado frenos, que, aunque fueron reforzados coincidiendo con el restyling, todavía acusan una mordiente inferior a la de sus rivales. Cuando analizamos los resultados de sus propulsores, rápidamente tenemos claro cuáles son más potentes y cuáles deben esperar a que los responsables de las marcas decidan añadir mecánicas más contundentes. Nos referimos, sin duda, al Citroën y al Zafira, aunque el Picasso se defienda con mucha dignidad y se destaque en solitario en cuanto tenemos que hablar de sus consumos, verdaderamente sobresalientes. El Multipla y el Scénic son los que ofrecen las mejores prestaciones, el primero, gracias a su propulsor JTD, excelente en cuanto a funcionamiento, pero un tanto glotón, mientras que el Scénic es quizás el que proporciona el mejor compromiso, es el más homogéneo.

De esta comparativa sacamos varias conclusiones. Salvando gustos y necesidades, cualquiera de estos cuatro modelos, o mejor dicho, el segmento de los monovolumen compactos, tienen una calidad y homogeneidad a la que no se llega en ninguno de los otros segmentos. El valor del Scénic se mantiene y le continúa situando como líder, pero el Picasso llegará al mercado con la fuerza de su buen diseño y, ya conocemos a los responsables comerciales de la marca, con la agresividad de unos precios que, sin duda, harán replantearse los suyos a todos sus rivales. El segmento en el que se integran estos cuatro rivales continuará viviendo una pletórica actividad. Este año llegará primero el Premacy de Mazda y después el Nissan Tino con un planteamiento muy parecido al del Picasso y Scénic; pero no serán ni mucho menos los últimos, ya que faltan los representantes de otras marcas que han confesado su interés de estar representados en este especial segmento.

Citroën ha jugado con el espacio interior y especialmente con la capacidad de carga -más que con la innovación- para ofrecer un vehículo completo y acertado. Llega después del Scénic y podemos decir que se inspira en el representante de Renault, líder indiscutible de este segmento en nuestro país y en el resto de Europa. Comparte, por lo tanto, con él una buena parte de sus elementos, aunque como recién llegado incorpora algunas interesantes innovaciones que sirven para perfeccionar el concepto.

Entre estos cuatro rivales existen bastantes diferencias funcionales. Ya hemos comentado que Scénic y Picasso comparten buena parte de las soluciones. Sin embargo, tanto Multipla como Zafira se separan de esta pareja, ya que ofrecen un importante plus: ambos proporcionan espacio y acomodo para más de las cinco plazas convencionales. En concreto son seis para el Multipla -colocadas en dos filas de tres- y siete para el Zafira, mediante una genial solución de esconder una tercera fila de asientos en el piso del maletero. La elección por lo tanto en este sentido dependerá de nuestras necesidades. La plaza suplementaria en el Multipla ha obligado a replantearse la cota de anchura, adoptando una especialmente dimensionada, lo que provoca un único problema: cuando se aparca en batería puede que tengamos problemas para subir o abandonar el vehículo. Para el Zafira su sistema Flex 7 también ha tenido como consecuencia una cota de longitud quizás exagerada -432 cm-, por lo menos si la comparamos con los 399 cm del Multipla, o los 417 cm del Scénic. El Xsara Picasso ha venido a situarse en el centro gracias a sus 427 cm, como ya explicábamos, por elegir el criterio de proporcionar un interior muy habitable, con gran maletero y una zona de carga, si eliminamos la segunda fila de asientos, digna de un vehículo de transporte.

Volviendo al Opel Zafira las dos butacas escamoteables son una buena solución, pero siempre que tengamos en cuenta que perdemos maletero y que en ellas dos adultos pueden acomodarse, pero no para cubrir grandes distancias, ya que la altura de la banqueta al suelo es muy reducida. Otro de los inconvenientes del Zafira se refleja en la imposibilidad de eliminar asientos. La banqueta central puede echarse hacia delante, con lo que el espacio disponible se reparte entre las dos filas, pero no pueden eliminarse, con lo que la versatilidad y el volumen de carga se resienten. Tanto el Picasso como el Multipla o el Scénic disponen de asientos que son extraibles. Por cierto, el Picasso ha eliminado uno de sus mayores inconvenientes, ya que el peso de sus banquetas es muy reducido y pueden ser sacadas del coche y manejadas con facilidad. Ya hemos definido un poco del interior de estos cuatro prácticos vehículos. Para terminar de analizarlo, debemos mencionar los salpicaderos. El Picasso se separa del Scénic en la organización de su salpicadero, distribuyendo su instrumentación digital en el centro, justo encima de la palanca de cambios. Salvando las distancias, es un concepto similar al del Multipla. Como éste, el Picasso ha colocado la palanca de cambios en el salpicadero en una posición elevada y muy cómoda de accionar. Estos dos vehículos también coinciden en la carencia inexplicable de cuentarrevoluciones, que en el caso del Fiat se amplía hasta la ausencia de termómetro de agua. En este sentido el Scénic y el Zafira son más convencionales, con cuadros clásicos sobre salpicaderos más habituales. Los interiores también se adornan con múltiples detalles de tipo práctico. La similitud entre Picasso y Scénic se demuestra entre otras cosas por la presencia de grandes huecos con trampillas en el suelo de la segunda fila de asientos y múltiples lugares en donde depositar pequeños objetos. En el caso del Multipla incluso puede completarse con un frigorífico que anula la banqueta central delantera.

Las posturas de conducción son en los cuatro muy buenas, aunque responden a criterios diferentes. El Scénic es el que cambia más con relación a un turismo por la inclinación del volante, aunque no pierde un ápice de comodidad. El Multipla y el Picasso no llegan a esos extremos, aunque frente al volante no adoptamos una postura clásica, todo lo contrario que en el Zafira, que es de los cuatro el más asimilable a un turismo convencional. En cuanto al confort de marcha, el Citroën es, sin duda, el que gana, si no por amplio margen, sí por alguna diferencia. Comparte con el Zafira el reducido nivel sonoro, pero le gana por el confort que proporcionan sus excelentes suspensiones.

Puestos en carretera, cualquiera de estos modelos nos proporciona buenos rendimientos desde el punto de vista de las cualidades dinámicas, aunque hay que hacer una clara separación entre las dotes inherentes del bastidor y aquellas que son el resultado de sus propulsores. En las primeras, para las que habría que incluir el importante apartado de frenos, Picasso y Multipla están ligeramente por encima de los representantes de Opel y Renault, que en ningún momento se ponen en evidencia, pero no llegan a la calidad de rodaje y el buen comportamiento del Fiat y el Citroën. Puestos a ser puntillosos, al Renault le estropea la nota el apartado frenos, que, aunque fueron reforzados coincidiendo con el restyling, todavía acusan una mordiente inferior a la de sus rivales. Cuando analizamos los resultados de sus propulsores, rápidamente tenemos claro cuáles son más potentes y cuáles deben esperar a que los responsables de las marcas decidan añadir mecánicas más contundentes. Nos referimos, sin duda, al Citroën y al Zafira, aunque el Picasso se defienda con mucha dignidad y se destaque en solitario en cuanto tenemos que hablar de sus consumos, verdaderamente sobresalientes. El Multipla y el Scénic son los que ofrecen las mejores prestaciones, el primero, gracias a su propulsor JTD, excelente en cuanto a funcionamiento, pero un tanto glotón, mientras que el Scénic es quizás el que proporciona el mejor compromiso, es el más homogéneo.

De esta comparativa sacamos varias conclusiones. Salvando gustos y necesidades, cualquiera de estos cuatro modelos, o mejor dicho, el segmento de los monovolumen compactos, tienen una calidad y homogeneidad a la que no se llega en ninguno de los otros segmentos. El valor del Scénic se mantiene y le continúa situando como líder, pero el Picasso llegará al mercado con la fuerza de su buen diseño y, ya conocemos a los responsables comerciales de la marca, con la agresividad de unos precios que, sin duda, harán replantearse los suyos a todos sus rivales. El segmento en el que se integran estos cuatro rivales continuará viviendo una pletórica actividad. Este año llegará primero el Premacy de Mazda y después el Nissan Tino con un planteamiento muy parecido al del Picasso y Scénic; pero no serán ni mucho menos los últimos, ya que faltan los representantes de otras marcas que han confesado su interés de estar representados en este especial segmento.

Citroën ha jugado con el espacio interior y especialmente con la capacidad de carga -más que con la innovación- para ofrecer un vehículo completo y acertado. Llega después del Scénic y podemos decir que se inspira en el representante de Renault, líder indiscutible de este segmento en nuestro país y en el resto de Europa. Comparte, por lo tanto, con él una buena parte de sus elementos, aunque como recién llegado incorpora algunas interesantes innovaciones que sirven para perfeccionar el concepto.

Entre estos cuatro rivales existen bastantes diferencias funcionales. Ya hemos comentado que Scénic y Picasso comparten buena parte de las soluciones. Sin embargo, tanto Multipla como Zafira se separan de esta pareja, ya que ofrecen un importante plus: ambos proporcionan espacio y acomodo para más de las cinco plazas convencionales. En concreto son seis para el Multipla -colocadas en dos filas de tres- y siete para el Zafira, mediante una genial solución de esconder una tercera fila de asientos en el piso del maletero. La elección por lo tanto en este sentido dependerá de nuestras necesidades. La plaza suplementaria en el Multipla ha obligado a replantearse la cota de anchura, adoptando una especialmente dimensionada, lo que provoca un único problema: cuando se aparca en batería puede que tengamos problemas para subir o abandonar el vehículo. Para el Zafira su sistema Flex 7 también ha tenido como consecuencia una cota de longitud quizás exagerada -432 cm-, por lo menos si la comparamos con los 399 cm del Multipla, o los 417 cm del Scénic. El Xsara Picasso ha venido a situarse en el centro gracias a sus 427 cm, como ya explicábamos, por elegir el criterio de proporcionar un interior muy habitable, con gran maletero y una zona de carga, si eliminamos la segunda fila de asientos, digna de un vehículo de transporte.

Volviendo al Opel Zafira las dos butacas escamoteables son una buena solución, pero siempre que tengamos en cuenta que perdemos maletero y que en ellas dos adultos pueden acomodarse, pero no para cubrir grandes distancias, ya que la altura de la banqueta al suelo es muy reducida. Otro de los inconvenientes del Zafira se refleja en la imposibilidad de eliminar asientos. La banqueta central puede echarse hacia delante, con lo que el espacio disponible se reparte entre las dos filas, pero no pueden eliminarse, con lo que la versatilidad y el volumen de carga se resienten. Tanto el Picasso como el Multipla o el Scénic disponen de asientos que son extraibles. Por cierto, el Picasso ha eliminado uno de sus mayores inconvenientes, ya que el peso de sus banquetas es muy reducido y pueden ser sacadas del coche y manejadas con facilidad. Ya hemos definido un poco del interior de estos cuatro prácticos vehículos. Para terminar de analizarlo, debemos mencionar los salpicaderos. El Picasso se separa del Scénic en la organización de su salpicadero, distribuyendo su instrumentación digital en el centro, justo encima de la palanca de cambios. Salvando las distancias, es un concepto similar al del Multipla. Como éste, el Picasso ha colocado la palanca de cambios en el salpicadero en una posición elevada y muy cómoda de accionar. Estos dos vehículos también coinciden en la carencia inexplicable de cuentarrevoluciones, que en el caso del Fiat se amplía hasta la ausencia de termómetro de agua. En este sentido el Scénic y el Zafira son más convencionales, con cuadros clásicos sobre salpicaderos más habituales. Los interiores también se adornan con múltiples detalles de tipo práctico. La similitud entre Picasso y Scénic se demuestra entre otras cosas por la presencia de grandes huecos con trampillas en el suelo de la segunda fila de asientos y múltiples lugares en donde depositar pequeños objetos. En el caso del Multipla incluso puede completarse con un frigorífico que anula la banqueta central delantera.

Las posturas de conducción son en los cuatro muy buenas, aunque responden a criterios diferentes. El Scénic es el que cambia más con relación a un turismo por la inclinación del volante, aunque no pierde un ápice de comodidad. El Multipla y el Picasso no llegan a esos extremos, aunque frente al volante no adoptamos una postura clásica, todo lo contrario que en el Zafira, que es de los cuatro el más asimilable a un turismo convencional. En cuanto al confort de marcha, el Citroën es, sin duda, el que gana, si no por amplio margen, sí por alguna diferencia. Comparte con el Zafira el reducido nivel sonoro, pero le gana por el confort que proporcionan sus excelentes suspensiones.

Puestos en carretera, cualquiera de estos modelos nos proporciona buenos rendimientos desde el punto de vista de las cualidades dinámicas, aunque hay que hacer una clara separación entre las dotes inherentes del bastidor y aquellas que son el resultado de sus propulsores. En las primeras, para las que habría que incluir el importante apartado de frenos, Picasso y Multipla están ligeramente por encima de los representantes de Opel y Renault, que en ningún momento se ponen en evidencia, pero no llegan a la calidad de rodaje y el buen comportamiento del Fiat y el Citroën. Puestos a ser puntillosos, al Renault le estropea la nota el apartado frenos, que, aunque fueron reforzados coincidiendo con el restyling, todavía acusan una mordiente inferior a la de sus rivales. Cuando analizamos los resultados de sus propulsores, rápidamente tenemos claro cuáles son más potentes y cuáles deben esperar a que los responsables de las marcas decidan añadir mecánicas más contundentes. Nos referimos, sin duda, al Citroën y al Zafira, aunque el Picasso se defienda con mucha dignidad y se destaque en solitario en cuanto tenemos que hablar de sus consumos, verdaderamente sobresalientes. El Multipla y el Scénic son los que ofrecen las mejores prestaciones, el primero, gracias a su propulsor JTD, excelente en cuanto a funcionamiento, pero un tanto glotón, mientras que el Scénic es quizás el que proporciona el mejor compromiso, es el más homogéneo.

De esta comparativa sacamos varias conclusiones. Salvando gustos y necesidades, cualquiera de estos cuatro modelos, o mejor dicho, el segmento de los monovolumen compactos, tienen una calidad y homogeneidad a la que no se llega en ninguno de los otros segmentos. El valor del Scénic se mantiene y le continúa situando como líder, pero el Picasso llegará al mercado con la fuerza de su buen diseño y, ya conocemos a los responsables comerciales de la marca, con la agresividad de unos precios que, sin duda, harán replantearse los suyos a todos sus rivales. El segmento en el que se integran estos cuatro rivales continuará viviendo una pletórica actividad. Este año llegará primero el Premacy de Mazda y después el Nissan Tino con un planteamiento muy parecido al del Picasso y Scénic; pero no serán ni mucho menos los últimos, ya que faltan los representantes de otras marcas que han confesado su interés de estar representados en este especial segmento.

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