Audi A8 2.5 V6 Tdi 180 CV / Mercedes S320 CDi

Casi 200 CV bajo el acelerador, el más sofisticado equipamiento técnico y de lujo, velocidades máximas superiores a los 220 km/h y consumos medios entorno a nueve litros. No es un sueño, es lo mejor en Diesel de Mercedes y Audi.
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Audi A8 2.5 V6 Tdi 180 CV / Mercedes S320 CDi
Audi A8 2.5 V6 Tdi 180 CV / Mercedes S320 CDi

Imponente presencia y sensacionales propulsores: tan sólo falta disponer de un buen bastidor, pues al casi interminable apartado del equipamiento le dedicamos un párrafo más adelante. Ambos modelos disponen de bastidores exquisitamente puestos a punto, pensados para soportar las más altas velocidades sin que nada perturbe el confort.

El Mercedes se impone, y hace valer su precio superior. No es que el Audi vaya mal, sino que el Mercedes riza el rizo hasta el punto de que no creemos que haya un sistema de suspensión en el mercado más eficaz y completo.

El Audi dispone de dos ejes independientes de paralelogramos deformables con barras estabilizadoras y una deportiva monta de neumáticos de 225 mm en perfil 55 sobre llantas de 17 pulgadas. Sobre asfalto en perfectas condiciones el resultado es sensacional, suave y estable, pero a nada que la superficie sea defectuosa, los baches e, incluso, los cambios de asfalto se transmiten al interior con claridad. Con unas llantas de menor tamaño y un perfil menos deportivo el problema sería menor. El esquema de suspensiones del Mercedes es más complejo. Emplea un dispositivo multibrazo en ambos trenes apoyado por un sistema hidroneumático autoadaptatipo de control electrónico. La suspensión varía sus tarados e incluso la altura de la carrocería de forma instantánea en función de las condiciones del firme. La altura del coche desciende hasta en quince milímetros cuando se superan los 140 km/h para mejorar la aerodinámica y, para superar baches pronunciados, puede subir por medio de un botón ubicado en la consola, hasta veinticinco milímetros. Además, dispone de regulación electrónica para la dureza de la amortiguación con tres posiciones. La posición normal, ideal para viajar, es extremadamente suave y su única pega es que consiente aparatosas inclinaciones laterales. En la primera posición de dureza, se alcanza un compromiso óptimo, ni demasiado blando ni demasiado duro, ideal para cualquier superficie tanto por confort como por estabilidad y mantenimiento en la compostura del coche en los apoyos más pronunciados. En la posición más dura, se notan demasiado los baches. Sobresaliente, pues el comportamiento está muy por encima de lo esperado, por agilidad y dinamismo, en gran medida gracias a la comparecencia de las más sofisticadas y eficaces ayudas electrónicas a la conducción como ABS, ESP, ASR... (comunes a ambos modelos), que actúan sin que el conductor perciba sus operaciones; sólo un testigo luminoso en el cuadro de mandos delata su trabajo.

Circulando por carreteras tipo autovía o autopista, el silencio de marcha es apabullante. Sólo a partir de los 200 km/h el conductor comienza a apreciar cierta sensación de velocidad. Por encima de estas velocidades quizá cabría matizar la rumorosidad mecánica y aerodinámica que emiten: en el caso del Mercedes razonable y muy ajustada, y en el caso del Audi, al menos en nuestra unidad, bastante más acusada, por ajuste de ventanillas a alta velocidad. Valorando la diferencia en prestaciones y comportamiento, incluso el equipamiento de tipo electrónico y de confort, resulta obvio que Mercedes ha reaccionado con «clase» colocando su nuevo buque insignia como referencia para todo un Audi A8 o para la Serie 7 de BMW.

La dotación de equipamiento de ambos modelos lo incluye prácticamente todo. Lo considerado como máximo lujo para el resto de los coches es de serie para estos: reglaje eléctrico de asientos y volante, mando a distancia para las puertas y el maletero, remates de madera o similar en el salpicadero, computadora de a bordo... Aquí el equipamiento opcional a tener en cuenta arranca con el monitor de televisión, conexión automática de las luces y limpiaparabrisas, reposacabezas traseros abatibles de forma electrónica y un interminable etcétera. El elemento interesante es el sistema de climatización automática, pues no basta con que enfríe o caliente el habitáculo. Además de una inusitada potencia, debe ser capaz de programarse en función del número de ocupantes e, incluso, de la incidencia de los rayos del sol. Además, ambos poseen interminables listas de posibilidades de personalización. En el caso del Mercedes alguna tan sofisticadas como el Distronic, que, combinado con control automático de la velocidad, regula automáticamente la velocidad en función del vehículo que circula delante. El «Command Copkit Management» es un dispositivo que agrupa, en la consola central, el sistema de navegación vía satélite, el teléfono, el equipo Hi-Fi y la televisión. Su única pega es el precio que hay que sumar, 505.728 pesetas. Este sofisticado dispositivo también lo tiene el Audi, que, además, cuenta con la posibilidad de adquirirlo por partes, de modo que el usuario puede elegir la función que más le convenga: el sistema de navegación se ofrece por 322.000 pesetas. Si a éste se le añade la televisión el precio pasa a 568.000 y, si, además, se completa con el sistema de sonido desarrollado por la firma Bose específicamente para el A8, el precio sube hasta las 652.000. Un precio elevado, pero el interior del Audi pasa a tener la calidad de sonido de una gran sala de conciertos.

Imponente presencia y sensacionales propulsores: tan sólo falta disponer de un buen bastidor, pues al casi interminable apartado del equipamiento le dedicamos un párrafo más adelante. Ambos modelos disponen de bastidores exquisitamente puestos a punto, pensados para soportar las más altas velocidades sin que nada perturbe el confort.

El Mercedes se impone, y hace valer su precio superior. No es que el Audi vaya mal, sino que el Mercedes riza el rizo hasta el punto de que no creemos que haya un sistema de suspensión en el mercado más eficaz y completo.

El Audi dispone de dos ejes independientes de paralelogramos deformables con barras estabilizadoras y una deportiva monta de neumáticos de 225 mm en perfil 55 sobre llantas de 17 pulgadas. Sobre asfalto en perfectas condiciones el resultado es sensacional, suave y estable, pero a nada que la superficie sea defectuosa, los baches e, incluso, los cambios de asfalto se transmiten al interior con claridad. Con unas llantas de menor tamaño y un perfil menos deportivo el problema sería menor. El esquema de suspensiones del Mercedes es más complejo. Emplea un dispositivo multibrazo en ambos trenes apoyado por un sistema hidroneumático autoadaptatipo de control electrónico. La suspensión varía sus tarados e incluso la altura de la carrocería de forma instantánea en función de las condiciones del firme. La altura del coche desciende hasta en quince milímetros cuando se superan los 140 km/h para mejorar la aerodinámica y, para superar baches pronunciados, puede subir por medio de un botón ubicado en la consola, hasta veinticinco milímetros. Además, dispone de regulación electrónica para la dureza de la amortiguación con tres posiciones. La posición normal, ideal para viajar, es extremadamente suave y su única pega es que consiente aparatosas inclinaciones laterales. En la primera posición de dureza, se alcanza un compromiso óptimo, ni demasiado blando ni demasiado duro, ideal para cualquier superficie tanto por confort como por estabilidad y mantenimiento en la compostura del coche en los apoyos más pronunciados. En la posición más dura, se notan demasiado los baches. Sobresaliente, pues el comportamiento está muy por encima de lo esperado, por agilidad y dinamismo, en gran medida gracias a la comparecencia de las más sofisticadas y eficaces ayudas electrónicas a la conducción como ABS, ESP, ASR... (comunes a ambos modelos), que actúan sin que el conductor perciba sus operaciones; sólo un testigo luminoso en el cuadro de mandos delata su trabajo.

Circulando por carreteras tipo autovía o autopista, el silencio de marcha es apabullante. Sólo a partir de los 200 km/h el conductor comienza a apreciar cierta sensación de velocidad. Por encima de estas velocidades quizá cabría matizar la rumorosidad mecánica y aerodinámica que emiten: en el caso del Mercedes razonable y muy ajustada, y en el caso del Audi, al menos en nuestra unidad, bastante más acusada, por ajuste de ventanillas a alta velocidad. Valorando la diferencia en prestaciones y comportamiento, incluso el equipamiento de tipo electrónico y de confort, resulta obvio que Mercedes ha reaccionado con «clase» colocando su nuevo buque insignia como referencia para todo un Audi A8 o para la Serie 7 de BMW.

La dotación de equipamiento de ambos modelos lo incluye prácticamente todo. Lo considerado como máximo lujo para el resto de los coches es de serie para estos: reglaje eléctrico de asientos y volante, mando a distancia para las puertas y el maletero, remates de madera o similar en el salpicadero, computadora de a bordo... Aquí el equipamiento opcional a tener en cuenta arranca con el monitor de televisión, conexión automática de las luces y limpiaparabrisas, reposacabezas traseros abatibles de forma electrónica y un interminable etcétera. El elemento interesante es el sistema de climatización automática, pues no basta con que enfríe o caliente el habitáculo. Además de una inusitada potencia, debe ser capaz de programarse en función del número de ocupantes e, incluso, de la incidencia de los rayos del sol. Además, ambos poseen interminables listas de posibilidades de personalización. En el caso del Mercedes alguna tan sofisticadas como el Distronic, que, combinado con control automático de la velocidad, regula automáticamente la velocidad en función del vehículo que circula delante. El «Command Copkit Management» es un dispositivo que agrupa, en la consola central, el sistema de navegación vía satélite, el teléfono, el equipo Hi-Fi y la televisión. Su única pega es el precio que hay que sumar, 505.728 pesetas. Este sofisticado dispositivo también lo tiene el Audi, que, además, cuenta con la posibilidad de adquirirlo por partes, de modo que el usuario puede elegir la función que más le convenga: el sistema de navegación se ofrece por 322.000 pesetas. Si a éste se le añade la televisión el precio pasa a 568.000 y, si, además, se completa con el sistema de sonido desarrollado por la firma Bose específicamente para el A8, el precio sube hasta las 652.000. Un precio elevado, pero el interior del Audi pasa a tener la calidad de sonido de una gran sala de conciertos.

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