Audi TT Roadster 1.8 T 225 CV / Honda S2000 / Porsche Boxster S

Al margen de los temidos desbarajustes informáticos, el llamado efecto 2000 ha tenido diversas consecuencias en el mundo del automóvil. Una de ellas ha sido una ingente explosión de creatividad, que ha alcanzado su punto álgido en nichos tan sugerentes como el de los roadsters. Prueba de ello es la puesta en escena de creaciones tan logradas como el Audi TT Roadster o el Honda S2000, dos biplazas extremadamente deportivos que cuentan con todo lo necesario para plantar cara a la nueva versión S del hasta ahora intocable Porsche Boxster.
Autopista -
Audi TT Roadster 1.8 T 225 CV / Honda S2000 / Porsche Boxster S
Audi TT Roadster 1.8 T 225 CV / Honda S2000 / Porsche Boxster S

Como cabe esperar, el funcionamiento de los tres propulsores es bastante dispar. El 1.8 litros turboalimentado de Audi, a pesar de su escasa cilindrada, ofrece una fabulosa respuesta a bajo y medio régimen y goza de una impresionante capacidad de recuperación. En la zona alta del cuentavueltas también es muy brillante, aunque en estas lides no es comparable con el 2 litros de Honda, un motor que empuja con enorme poderío y una garra extraordinaria hasta la barrera de las 9.000 rpm. Lo más increíble es que hasta 6.000 rpm este motor se comporta como un magnífico 2 litros que desarrolla un excelente potencial en baja y que sube de vueltas con mucha alegría, dando muestras de una notable elasticidad.

Hay que reconocer el mérito que supone extraer tanta potencia de tan poca cilindrada, pero está claro que tanto el propulsor Audi como el Honda lo tienen bastante difícil para competir con el nuevo boxer de 3,2 litros que monta el Porsche. Porque el seis cilindros germano, merced a su elevada cilindrada, no sólo es muy potente cuando se le exprime a fondo, sino que además tiene un formidable rendimiento a cualquier régimen y una gran elasticidad. Resulta evidente que este motor no es tan excitante como el 2 litros de Honda y que el cinco válvulas por cilindro de Audi puede ser incluso algo más contundente en su respuesta a la hora de recuperar desde abajo, pero es justo reconocer que el Boxster de Porsche es en líneas generales el más completo del lote y también el más agradable y excitante de utilizar. Estos tres deportivos abiertos cuentan con cajas de cambios de seis velocidades con las que es posible aprovechar plenamente el potencial disponible. Esto es algo que se observa especialmente en el caso del S2000, un modelo que dispone de una relación cerradísima y un desarrollo final muy corto que permite mantener el motor en el la zona de máximo rendimiento.

Las prestaciones son siempre un factor a tener en cuenta para que un deportivo sea plenamente satisfactorio, pero todavía más importante es contar con un bastidor que ponga todo de su parte para que el conductor pueda compenetrarse perfectamente con la máquina para aprovechar con facilidad la caballería disponible. Y los tres disfrutan de un excelente equilibrio y una puesta a punto impecable en lo que atañe a las suspensiones, aunque también se pueden apuntar algunas matizaciones al respecto. El Audi TT, gracias a la tracción total y al sistema de control de estabilidad ESP (desconectable) que monta de serie, es, sin discusión, el más fácil de conducir y el más seguro, sobre todo en mojado. En todo tipo de trazados el roadster de los cuatro aros pone en evidencia una eficacia asombrosa, resultando, además, muy ágil, gracias a un tren trasero que se muestra muy receptivo a digerir correctamente los cambios de apoyo y a un monocasco muy reforzado que apenas flexa. No hay que olvidar que el TT Roadster pesa 100 kg más que la versión Coupé.

Con unas suspensiones que trabajan de forma impecable y que hacen gala de una puesta a punto muy deportiva, manejar el Honda se convierte en un ejercicio absolutamente placentero para los más entusiastas. Este biplaza tiene un tren delantero que atiende con total precisión y rapidez a las insinuaciones que se realizan con el volante, como si de un coche de competición se tratara. Sus reacciones son muy vivas, aunque también es lo suficientemente progresivo cuando se llevan las cosas al extremo. En estas circunstancias avisa con un ligero subviraje, mientras que el tren trasero tiende a insinuarse, si en los virajes más cerrados se abusa de la potencia disponible. Su equilibrado bastidor y la acción del autoblocante Torsen permiten gozar a tope de la conducción de un propulsión trasera puro y duro, aunque en estas circunstancias no vendría mal contar con un motor con más par. A los mandos del Porsche no es tan fácil realizar malabarismos, aunque hay que reconocer que en asfalto seco es el más eficaz del lote, beneficiado también por un equipo de frenos algo más potente que el de sus oponentes. Su configuración de motor central y unas suspensiones muy elaboradas, permiten a este descapotable una velocidad de paso por curva extraordinaria sin apenas esfuerzo. Aunque no tiene ni puede tener autoblocante, la motricidad es fabulosa en cualquier tipo de terreno. El límite de adherencia es muy alto, pero si no se tienen las ideas muy claras no conviene apurar demasiado. No hay que olvidar que se trata de un coche de motor central con una potencia superior a los 250 CV y que sus reacciones en caso de pérdida de adherencia pueden ser un tanto violentas. Para aprovechar a fondo sus posibilidades se precisa, por tanto, ideas claras, mano férrea y elevadas dosis de pilotaje a los mandos. Y es que está claro que el nuevo Boxster S es un coche muy serio, algo que se demuestra hasta en el precio, ya que en este apartado está claramente por encima del de sus rivales. El Honda también representa una excelente opción para los mas puristas y entendidos, aunque se trata de un automóvil bastante radical, con un motor que precisa mucha concentración para mantenerlo en la zona útil y un habitáculo estrecho y ruidoso en el que no hay espacio ni para el cenicero. Por su parte el Audi es un roadster más confortable, seguro, fácil de conducir y que tampoco tiene problemas para seducir a los amantes de la conducción deportiva a aire libre.

Como cabe esperar, el funcionamiento de los tres propulsores es bastante dispar. El 1.8 litros turboalimentado de Audi, a pesar de su escasa cilindrada, ofrece una fabulosa respuesta a bajo y medio régimen y goza de una impresionante capacidad de recuperación. En la zona alta del cuentavueltas también es muy brillante, aunque en estas lides no es comparable con el 2 litros de Honda, un motor que empuja con enorme poderío y una garra extraordinaria hasta la barrera de las 9.000 rpm. Lo más increíble es que hasta 6.000 rpm este motor se comporta como un magnífico 2 litros que desarrolla un excelente potencial en baja y que sube de vueltas con mucha alegría, dando muestras de una notable elasticidad.

Hay que reconocer el mérito que supone extraer tanta potencia de tan poca cilindrada, pero está claro que tanto el propulsor Audi como el Honda lo tienen bastante difícil para competir con el nuevo boxer de 3,2 litros que monta el Porsche. Porque el seis cilindros germano, merced a su elevada cilindrada, no sólo es muy potente cuando se le exprime a fondo, sino que además tiene un formidable rendimiento a cualquier régimen y una gran elasticidad. Resulta evidente que este motor no es tan excitante como el 2 litros de Honda y que el cinco válvulas por cilindro de Audi puede ser incluso algo más contundente en su respuesta a la hora de recuperar desde abajo, pero es justo reconocer que el Boxster de Porsche es en líneas generales el más completo del lote y también el más agradable y excitante de utilizar. Estos tres deportivos abiertos cuentan con cajas de cambios de seis velocidades con las que es posible aprovechar plenamente el potencial disponible. Esto es algo que se observa especialmente en el caso del S2000, un modelo que dispone de una relación cerradísima y un desarrollo final muy corto que permite mantener el motor en el la zona de máximo rendimiento.

Las prestaciones son siempre un factor a tener en cuenta para que un deportivo sea plenamente satisfactorio, pero todavía más importante es contar con un bastidor que ponga todo de su parte para que el conductor pueda compenetrarse perfectamente con la máquina para aprovechar con facilidad la caballería disponible. Y los tres disfrutan de un excelente equilibrio y una puesta a punto impecable en lo que atañe a las suspensiones, aunque también se pueden apuntar algunas matizaciones al respecto. El Audi TT, gracias a la tracción total y al sistema de control de estabilidad ESP (desconectable) que monta de serie, es, sin discusión, el más fácil de conducir y el más seguro, sobre todo en mojado. En todo tipo de trazados el roadster de los cuatro aros pone en evidencia una eficacia asombrosa, resultando, además, muy ágil, gracias a un tren trasero que se muestra muy receptivo a digerir correctamente los cambios de apoyo y a un monocasco muy reforzado que apenas flexa. No hay que olvidar que el TT Roadster pesa 100 kg más que la versión Coupé.

Con unas suspensiones que trabajan de forma impecable y que hacen gala de una puesta a punto muy deportiva, manejar el Honda se convierte en un ejercicio absolutamente placentero para los más entusiastas. Este biplaza tiene un tren delantero que atiende con total precisión y rapidez a las insinuaciones que se realizan con el volante, como si de un coche de competición se tratara. Sus reacciones son muy vivas, aunque también es lo suficientemente progresivo cuando se llevan las cosas al extremo. En estas circunstancias avisa con un ligero subviraje, mientras que el tren trasero tiende a insinuarse, si en los virajes más cerrados se abusa de la potencia disponible. Su equilibrado bastidor y la acción del autoblocante Torsen permiten gozar a tope de la conducción de un propulsión trasera puro y duro, aunque en estas circunstancias no vendría mal contar con un motor con más par. A los mandos del Porsche no es tan fácil realizar malabarismos, aunque hay que reconocer que en asfalto seco es el más eficaz del lote, beneficiado también por un equipo de frenos algo más potente que el de sus oponentes. Su configuración de motor central y unas suspensiones muy elaboradas, permiten a este descapotable una velocidad de paso por curva extraordinaria sin apenas esfuerzo. Aunque no tiene ni puede tener autoblocante, la motricidad es fabulosa en cualquier tipo de terreno. El límite de adherencia es muy alto, pero si no se tienen las ideas muy claras no conviene apurar demasiado. No hay que olvidar que se trata de un coche de motor central con una potencia superior a los 250 CV y que sus reacciones en caso de pérdida de adherencia pueden ser un tanto violentas. Para aprovechar a fondo sus posibilidades se precisa, por tanto, ideas claras, mano férrea y elevadas dosis de pilotaje a los mandos. Y es que está claro que el nuevo Boxster S es un coche muy serio, algo que se demuestra hasta en el precio, ya que en este apartado está claramente por encima del de sus rivales. El Honda también representa una excelente opción para los mas puristas y entendidos, aunque se trata de un automóvil bastante radical, con un motor que precisa mucha concentración para mantenerlo en la zona útil y un habitáculo estrecho y ruidoso en el que no hay espacio ni para el cenicero. Por su parte el Audi es un roadster más confortable, seguro, fácil de conducir y que tampoco tiene problemas para seducir a los amantes de la conducción deportiva a aire libre.

Como cabe esperar, el funcionamiento de los tres propulsores es bastante dispar. El 1.8 litros turboalimentado de Audi, a pesar de su escasa cilindrada, ofrece una fabulosa respuesta a bajo y medio régimen y goza de una impresionante capacidad de recuperación. En la zona alta del cuentavueltas también es muy brillante, aunque en estas lides no es comparable con el 2 litros de Honda, un motor que empuja con enorme poderío y una garra extraordinaria hasta la barrera de las 9.000 rpm. Lo más increíble es que hasta 6.000 rpm este motor se comporta como un magnífico 2 litros que desarrolla un excelente potencial en baja y que sube de vueltas con mucha alegría, dando muestras de una notable elasticidad.

Hay que reconocer el mérito que supone extraer tanta potencia de tan poca cilindrada, pero está claro que tanto el propulsor Audi como el Honda lo tienen bastante difícil para competir con el nuevo boxer de 3,2 litros que monta el Porsche. Porque el seis cilindros germano, merced a su elevada cilindrada, no sólo es muy potente cuando se le exprime a fondo, sino que además tiene un formidable rendimiento a cualquier régimen y una gran elasticidad. Resulta evidente que este motor no es tan excitante como el 2 litros de Honda y que el cinco válvulas por cilindro de Audi puede ser incluso algo más contundente en su respuesta a la hora de recuperar desde abajo, pero es justo reconocer que el Boxster de Porsche es en líneas generales el más completo del lote y también el más agradable y excitante de utilizar. Estos tres deportivos abiertos cuentan con cajas de cambios de seis velocidades con las que es posible aprovechar plenamente el potencial disponible. Esto es algo que se observa especialmente en el caso del S2000, un modelo que dispone de una relación cerradísima y un desarrollo final muy corto que permite mantener el motor en el la zona de máximo rendimiento.

Las prestaciones son siempre un factor a tener en cuenta para que un deportivo sea plenamente satisfactorio, pero todavía más importante es contar con un bastidor que ponga todo de su parte para que el conductor pueda compenetrarse perfectamente con la máquina para aprovechar con facilidad la caballería disponible. Y los tres disfrutan de un excelente equilibrio y una puesta a punto impecable en lo que atañe a las suspensiones, aunque también se pueden apuntar algunas matizaciones al respecto. El Audi TT, gracias a la tracción total y al sistema de control de estabilidad ESP (desconectable) que monta de serie, es, sin discusión, el más fácil de conducir y el más seguro, sobre todo en mojado. En todo tipo de trazados el roadster de los cuatro aros pone en evidencia una eficacia asombrosa, resultando, además, muy ágil, gracias a un tren trasero que se muestra muy receptivo a digerir correctamente los cambios de apoyo y a un monocasco muy reforzado que apenas flexa. No hay que olvidar que el TT Roadster pesa 100 kg más que la versión Coupé.

Con unas suspensiones que trabajan de forma impecable y que hacen gala de una puesta a punto muy deportiva, manejar el Honda se convierte en un ejercicio absolutamente placentero para los más entusiastas. Este biplaza tiene un tren delantero que atiende con total precisión y rapidez a las insinuaciones que se realizan con el volante, como si de un coche de competición se tratara. Sus reacciones son muy vivas, aunque también es lo suficientemente progresivo cuando se llevan las cosas al extremo. En estas circunstancias avisa con un ligero subviraje, mientras que el tren trasero tiende a insinuarse, si en los virajes más cerrados se abusa de la potencia disponible. Su equilibrado bastidor y la acción del autoblocante Torsen permiten gozar a tope de la conducción de un propulsión trasera puro y duro, aunque en estas circunstancias no vendría mal contar con un motor con más par. A los mandos del Porsche no es tan fácil realizar malabarismos, aunque hay que reconocer que en asfalto seco es el más eficaz del lote, beneficiado también por un equipo de frenos algo más potente que el de sus oponentes. Su configuración de motor central y unas suspensiones muy elaboradas, permiten a este descapotable una velocidad de paso por curva extraordinaria sin apenas esfuerzo. Aunque no tiene ni puede tener autoblocante, la motricidad es fabulosa en cualquier tipo de terreno. El límite de adherencia es muy alto, pero si no se tienen las ideas muy claras no conviene apurar demasiado. No hay que olvidar que se trata de un coche de motor central con una potencia superior a los 250 CV y que sus reacciones en caso de pérdida de adherencia pueden ser un tanto violentas. Para aprovechar a fondo sus posibilidades se precisa, por tanto, ideas claras, mano férrea y elevadas dosis de pilotaje a los mandos. Y es que está claro que el nuevo Boxster S es un coche muy serio, algo que se demuestra hasta en el precio, ya que en este apartado está claramente por encima del de sus rivales. El Honda también representa una excelente opción para los mas puristas y entendidos, aunque se trata de un automóvil bastante radical, con un motor que precisa mucha concentración para mantenerlo en la zona útil y un habitáculo estrecho y ruidoso en el que no hay espacio ni para el cenicero. Por su parte el Audi es un roadster más confortable, seguro, fácil de conducir y que tampoco tiene problemas para seducir a los amantes de la conducción deportiva a aire libre.

Historias
LOS MEJORES VÍDEOS
Te recomendamos

Una historia de amor de ida y vuelta a bordo de un MINI....

Por espacio y tecnología, el MINI Countryman se establece como una de las opciones má...

No es una afirmación gratuita, sino el resultado de un estudio del INSIA, uno de los ...

Por la ciudad, a la montaña, de viaje, solo, en pareja o en familia... pero siempre d...

Con las proporciones más deportivas y el dinamismo de conducción de un turismo, pero ...

Los ganadores de un juego de neumáticos todo tiempo Bridgestone Weather Control A005 ...