Skoda Fabia 1.4 16V Elegance

Bien hecho. Hay pocos coches que presenten un perfil tan homogéneo como el Fabia. Un coche al que cuesta sacarle defectos: amplio, estable, con calidad suficiente como para destacar en su categoría… Un utilitario sin «brillos», pero capaz de encandilar por su equilibrio general.
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Skoda Fabia 1.4 16V Elegance
Skoda Fabia 1.4 16V Elegance

En cualquier caso, no hay ningún utilitario más ancho detrás y supera a modelos más grandes como el Opel Astra, el Audi A3 y el Honda Civic en este sentido, por citar algunos ejemplos. Además, el Fabia es también generoso con los ocupantes altos, pues hay más distancia entre el asiento y el techo delante que en cualquier coche de los pequeños —y que en la mayoría de los cuatro metros— y detrás cumple notablemente bien en altura y magníficamente por el espacio longitudinal disponible. No obstante, si vamos a viajar con frecuencia con ocupantes de estas características, una opción que puede estar de más es la del techo solar (88.000 pesetas), por otro lado, de diseño y manejo idéntico al que utilizan los modelos más altos de la gama Audi, por no salir de la «casa». Su instalación siempre roba centímetros en las plazas delanteras, pero, en el Fabia, al recogerse entre la chapa del techo y el guarnecido interior, también afecta algo a los pasajeros de atrás, más que eliminando altura efectiva, haciendo que la cabeza de quienes viajen atrás quede algo «encajada» en el hueco resultante del techo. Otra cualidad que da ventaja al Skoda Fabia es el maletero. No llega a ser tan grande como el que tiene el Seat Ibiza por sólo 10 litros, pero está por encima del resto de utilitarios. Sin recovecos, tiene, además, a su favor un acceso enormemente cómodo. El Fabia tiene rueda de repuesto de verdad y otra particularidad infrecuente en categorías «populares»: un mando de apertura eléctrico para el portón.

El puesto de conducción es excelente, aun contando con el retrovisor de la derecha pequeño, al estilo Audi. Al disponer el volante de doble regulación —altura y profundidad— y la banqueta con una regulación de altura que permite el ajuste milimétrico, cualquier persona puede colocarlo a su medida. Además, los asientos, aunque son de mullido tirando a blando, son cómodos y sujetan bien lateralmente. Menos nos gusta la instrumentación, de feo diseño (más por la grafía), sin nada de encanto, pero con mucha información, toda vez que se añade a los indicadores analógicos el ordenador de viaje en todos los Fabia, excepto en el Classic con motor 1.4.

En calidad, este Skoda aguanta perfectamente la comparación con el Ibiza e, incluso, con el Polo —dejando de lado algunos defectos de juventud relacionados con sus elevalunas eléctricos: funcionan caprichosamente y hay situaciones en las que el cristal no baja del todo donde debiera—, pero de lo que no hay duda es de lo poco imaginativo que es el diseño de su interior. Parece haberse buscado al máximo la simplicidad en las formas y se ha logrado a costa de perder algo de atractivo. Sin embargo, funcionalidad no le falta: los mandos auxiliares están en su sitio y el Fabia también se apunta a la moda de la búsqueda de huecos útiles. Así, la guantera convencional —por cierto, sin amortiguador de silicona como en otros coches del Grupo Volkswagen— está conectada con la climatización para convertirla en una mini-nevera y bajo el volante hay otro hueco del tamaño de un bote de refresco con la misma función.

Bolsas laterales en los asientos delanteros, otras detrás de éstos y un muy práctico cajón bajo la radio también apoyan esta practicidad. El tacto del selector del cambio nos ha gustado: es preciso y rápido y, en ambos aspectos, saca mucha ventaja al Seat Ibiza, por ejemplo. El volante, en maniobras, se mueve gracias a la asistencia mixta hidraúlica-eléctrica sin esfuerzo, en tanto que en carretera ofrece también un buen resultado. Sí encontramos, sin embargo, que, en determinadas curvas, sea porque el apoyo es muy fuerte —las más lentas de un puerto de montaña, por ejemplo— o porque son muy rápidas —los curvones de una autopista—, no transmite el mismo «feeling» que otros coches con asistencia hidráulica convencional. En este sentido, también hay que hacer mención al equipo de neumáticos de nuestra unidad de pruebas. Con los opcionales 195/50 en llanta de 15 pulgadas (185/60 14 de serie), se logra un agarre impecable, pero también repercuten en la dirección con su tendencia a buscar los baches.

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