Fiat Punto HGT / Peugeot 206 GTi

Cualquier deportivo que se precie de serlo debe combinar una estética agresiva, motor potente, bastidor ágil y eficaz, un peso contenido y unos frenos que aguanten el trato duro. Si el precio acompaña, mejor. Peugeot y Fiat tienen, en el 206 GTi y el Punto HGT respectivamente, un fiel reflejo de lo que significa la actual categoría GTi.
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Fiat Punto HGT / Peugeot 206 GTi
Fiat Punto HGT / Peugeot 206 GTi

La categoría GTi ha sufrido una «transformación» en los últimos años, pero, afortunadamente, se ha ido avivando. Entre los más pequeños tan sólo quedaban los primos del grupo francés PSA (106/Saxo), equipados con la mecánica de 1,6 litros doble árbol y 120 CV. Y Fiat, sobre la carrocería inmediatamente anterior a la actual, montaba el motor 1.4 turbo de 130 CV en el Punto que, si bien hacía de él un auténtico tiro, adolecía del típico problema de los propulsores turbo antiguos; o todo o nada. Aquí se acababa la oferta en el segmento. Ahora, Peugeot ha resucitado dignamente el «mito 205» en su nueva variante GTi sobre el 206. Inmediatamente después, Seat se lanzó con el Ibiza 1.8T, equipado con el motor de cuatro cilindros turbo 20 válvulas de 156 CV de potencia. Y Fiat ha hecho del Punto HGT un GTi mucho más racional que el anterior Turbo, con la utilización del motor 1.8 16V que también se monta en otros modelos del grupo, como el Barchetta o el Coupé. Peugeot y Fiat ofrecen con el 206 GTi y el Punto HGT, respectivamente, dos de las mejores ofertas para quien desee un pequeño GTi «de verdad», con permiso del Ibiza 1.8T, en otra órbita de precio.

Peugeot no ha querido sobrecargar la línea de su modelo GTi. Es poderosamente llamativo por su estilizada figura, pero el mismo adjetivo vale si hablamos de discreción. Tan sólo los espejos pintados en color negro brillante o las llantas de aleación de 15 pulgadas y el equipo de ruedas específico (en medida 185/55) le delatan. En el interior, sí se crea una atmósfera más racing, gracias a los asientos combinados en cuero y Alcantara, los pedales de aluminio perforados y sobredimensionados para realizar a la perfección la maniobra de punta-tacón, el pomo del cambio en el mismo material o el cuadro principal con un diseño específico, en el que se incluye un práctico indicador del nivel y temperatura de aceite. Por el contrario, el Punto HGT es el «nene guapo» de la pandilla, vestido a la última y perfectamente «repeinao». Gracias al predominio de afiladas aristas en todo su perímetro y a la presencia de detalles como los spoilers delanteros y traseros con tomas de aire mediante rejillas, el resultado final es mucho más llamativo, aunque también es cierto que el color de nuestra unidad de pruebas colaboraba en gran medida a crear un profundo impacto a primera vista. En el interior predomina la consola central en plástico de color aluminio, un volante de pequeñas dimensiones forrado en cuero, por cierto, de excelente tacto, y unos asientos combinados en dos tonalidades.

Poco que comentar sobre el interior que no se sepa de otras versiones: el modelo francés adolece de una anchura muy escasa para las plazas traseras, mientras que el italiano destaca por una habitabilidad muy superior a lo que desde fuera pueda parecer por su tamaño exterior. Como nota negativa, en ambos se podría mejorar un poco el acceso a las plazas traseras (en especial el manejo del abatimiento del respaldo en el Peugeot). Y en cuanto a maletero, lo justo; el del 206 es más profundo y el del Punto tiene mayor altura.

Donde sí hay una clara diferencia es en la postura de conducción. En el modelo francés, los asientos sujetan la espalda a la perfección, pero son muy cortos de banqueta, y el volante tiene muy poca regulación, pues no hay en profundidad y en altura apenas se mueve unos centímetros. En el Punto, la postura es mejor; un poco elevada aún en la posición más baja del asiento, pero más acertada. En el 206 no falta una excelente guantera principal, un pequeño hueco delante de la palanca y unas gavetas en las puertas muy aprovechables por sus grandes dimensiones. En el Punto sobra algún que otro receptáculo que no vale para mucho. Se agradecen las redes de las puertas y la gaveta dividida de la puerta. Los otros huecos pequeños son muy poco prácticos y no valen más que para acumular suciedad con el tiempo.

La categoría GTi ha sufrido una «transformación» en los últimos años, pero, afortunadamente, se ha ido avivando. Entre los más pequeños tan sólo quedaban los primos del grupo francés PSA (106/Saxo), equipados con la mecánica de 1,6 litros doble árbol y 120 CV. Y Fiat, sobre la carrocería inmediatamente anterior a la actual, montaba el motor 1.4 turbo de 130 CV en el Punto que, si bien hacía de él un auténtico tiro, adolecía del típico problema de los propulsores turbo antiguos; o todo o nada. Aquí se acababa la oferta en el segmento. Ahora, Peugeot ha resucitado dignamente el «mito 205» en su nueva variante GTi sobre el 206. Inmediatamente después, Seat se lanzó con el Ibiza 1.8T, equipado con el motor de cuatro cilindros turbo 20 válvulas de 156 CV de potencia. Y Fiat ha hecho del Punto HGT un GTi mucho más racional que el anterior Turbo, con la utilización del motor 1.8 16V que también se monta en otros modelos del grupo, como el Barchetta o el Coupé. Peugeot y Fiat ofrecen con el 206 GTi y el Punto HGT, respectivamente, dos de las mejores ofertas para quien desee un pequeño GTi «de verdad», con permiso del Ibiza 1.8T, en otra órbita de precio.

Peugeot no ha querido sobrecargar la línea de su modelo GTi. Es poderosamente llamativo por su estilizada figura, pero el mismo adjetivo vale si hablamos de discreción. Tan sólo los espejos pintados en color negro brillante o las llantas de aleación de 15 pulgadas y el equipo de ruedas específico (en medida 185/55) le delatan. En el interior, sí se crea una atmósfera más racing, gracias a los asientos combinados en cuero y Alcantara, los pedales de aluminio perforados y sobredimensionados para realizar a la perfección la maniobra de punta-tacón, el pomo del cambio en el mismo material o el cuadro principal con un diseño específico, en el que se incluye un práctico indicador del nivel y temperatura de aceite. Por el contrario, el Punto HGT es el «nene guapo» de la pandilla, vestido a la última y perfectamente «repeinao». Gracias al predominio de afiladas aristas en todo su perímetro y a la presencia de detalles como los spoilers delanteros y traseros con tomas de aire mediante rejillas, el resultado final es mucho más llamativo, aunque también es cierto que el color de nuestra unidad de pruebas colaboraba en gran medida a crear un profundo impacto a primera vista. En el interior predomina la consola central en plástico de color aluminio, un volante de pequeñas dimensiones forrado en cuero, por cierto, de excelente tacto, y unos asientos combinados en dos tonalidades.

Poco que comentar sobre el interior que no se sepa de otras versiones: el modelo francés adolece de una anchura muy escasa para las plazas traseras, mientras que el italiano destaca por una habitabilidad muy superior a lo que desde fuera pueda parecer por su tamaño exterior. Como nota negativa, en ambos se podría mejorar un poco el acceso a las plazas traseras (en especial el manejo del abatimiento del respaldo en el Peugeot). Y en cuanto a maletero, lo justo; el del 206 es más profundo y el del Punto tiene mayor altura.

Donde sí hay una clara diferencia es en la postura de conducción. En el modelo francés, los asientos sujetan la espalda a la perfección, pero son muy cortos de banqueta, y el volante tiene muy poca regulación, pues no hay en profundidad y en altura apenas se mueve unos centímetros. En el Punto, la postura es mejor; un poco elevada aún en la posición más baja del asiento, pero más acertada. En el 206 no falta una excelente guantera principal, un pequeño hueco delante de la palanca y unas gavetas en las puertas muy aprovechables por sus grandes dimensiones. En el Punto sobra algún que otro receptáculo que no vale para mucho. Se agradecen las redes de las puertas y la gaveta dividida de la puerta. Los otros huecos pequeños son muy poco prácticos y no valen más que para acumular suciedad con el tiempo.

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