Audi A6 Avant 2.7T Quattro / Saab 9-5 Aero 2.3 TS SW

Mucha potencia, mucho confort. El nuevo Saab 9-5 Aero encuentra en el A6 2.7 Biturbo un directo rival, dotado de una mayor carga tecnológica en su motor V6 y la tracción total —que tiene fiel reflejo en el precio— pese a lo cual arrojan idéntica cifra de potencia: 230 CV.
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Audi A6 Avant 2.7T Quattro / Saab 9-5 Aero 2.3 TS SW
Audi A6 Avant 2.7T Quattro / Saab 9-5 Aero 2.3 TS SW

Todo ello convierte a estos dos modelos en auténticos especialistas en devorar kilómetros y kilómetros a ritmo desenfrenado, especialmente por autovías y autopistas. En este terreno, cualquiera de ellos permite cruceros por encima de los 200 con total sencillez, sin apenas ruidos —más aerodinámicos que del propio motor— y con un remanente de potencia para recuperar el ritmo o incrementarlo aún más con sólo insinuarlo en el pedal de acelerador, electrónico en ambos casos. El consumo, lógicamente, sufre las consecuencias de la enorme capacidad para mantener elevados cruceros y, en esas circunstancias, sobrepasar los 15 litros cada cien kilómetros es algo bastante normal. En cualquier caso, las cifras siempre favorecen al Saab, que demuestra un excelente rendimiento energético por parte de su mecánica, al ofrecer mejores prestaciones con un menor consumo. En el debe, anotar que resulta claramente menos agradable por su excesivo temperamento, más propio de un rabioso deportivo que de un confortable familiar. Este carácter más deportivo queda también patente a la hora de analizar el tren de rodaje.

Para empezar, el 9-5 Aero cuenta con unas espectaculares llantas de 17 pulgadas con neumáticos de medida 225/45 en busca de la máxima eficacia, mientras que el A6 opta por un mayor confort en el rodar a través de unas llantas de 16 pulgadas calzadas con neumáticos 215 de ancho y perfil 55. También el tarado de las suspensiones en el Audi favorece al confort de marcha, con una mayor suavidad en muelles y amortiguadores que, sin embargo, apenas condicionan el comportamiento dinámico. Por el contrario, el 9-5 Aero cuenta con una amortiguación más firme, con una altura al suelo 10 mm menor que en otras versiones del 9-5, y unas barras estabilizadoras más gruesas. Los discos de freno delanteros aumentan también su diámetro hasta los 308 mm —288 en otras variantes de la gama— para contrarrestar las excelentes prestaciones de este familiar tan especial. Los 72 metros medidos en el 140-0 km/h hablan por sí solos de la capacidad de frenada de un coche de casi 1.700 kilos de peso, complementada además por un tacto progresivo en el pedal del freno.

Tampoco frena mal el Audi, y sus 76 metros suponen una cifra ciertamente a la altura de lo esperado. Con todos estos argumentos, no resulta difícil que A6 y 9-5 brillen en sus cualidades dinámicas. Lógicamente, por tamaño y peso, donde mejor se desenvuelven es en las amplias carreteras de la red principal, o bien en autopistas. Las pequeñas y retorcidas vías que atraviesan los numerosos puertos de montaña de nuestra geografía no son precisamente el terreno más indicado para aprovechar las cualidades de uno y otro, aunque, si nos empeñamos, sorprenderá el grado de eficacia que pueden llegar a ofrecer. Para calibrar en su justa medida las cualidades de ambos, hay que decir que se alcanzan sin problemas y se superan con holgura velocidades y ritmos de crucero que en otros muchos familiares suponen ya rozar el límite. Y es que rodar por encima de los 200 km/h es tan sencillo como seguras son las sensaciones que transmiten al volante, especialmente en el caso del Audi, cuya transmisión Quattro influye activamente sobre nuestros instintos favoreciendo a sacar el máximo partido con un menor esfuerzo. El Saab requiere una mayor atención por parte de su eje delantero, menos elaborado y más sensible a la entrada en acción del turbo.

Esas excelencias en cuanto a las cualidades ruteras se completan con unos interiores ciertamente confortables por calidad de acabado, habitabilidad y completísimos equipamientos de serie. Las plazas delanteras ofrecen unas magníficas cotas de altura y anchura, aunque en el caso del A6 resulta más cómoda la postura de conducción gracias a la regulación en altura y profundidad del volante. Detrás, la ventaja en cuanto a cotas favorece ligeramente al A6, con algún centímetro de más tanto en espacio para las piernas como en altura al techo y una mayor capacidad de carga en el maletero. En cualquier caso, ambos cuentan con redes y diversas anillas de sujeción para bultos. Los respaldos se pueden abatir en ambos casos, aumentando así las posibilidades de carga, disponiendo de esta manera de un espacio longitudinal superior a los dos metros. De todas maneras, el propio diseño de las banquetas traseras hace que el máximo confort esté estudiado para dos pasajeros, aunque por espacio pudieran disfrutar incluso tres sin ningún problema. Por lo que a los equipamientos se refiere, ambos contemplan todo lo esperado en modelos que superan ampliamente los seis (Saab) y los ocho millones de pesetas (Audi), aunque, a la hora de ampliar la dotación inicial, el A6 ofrece una lista de opciones más extensa, con elementos no disponibles en el Saab como el sistema de navegación GPS, el control de estabilidad ESP o los faros de Xenon.

Aunque el aspecto económico juega a favor del Saab de manera clara, hay matices que en cierta medida justifican esa diferencia y otros que la reducen en mayor o menor proporción. Para empezar, existe un A6 Avant 2.7 sólo con tracción delantera (hay otras variantes de la gama A6 que sólo se combinan con la tracción quattro), lo que ya reduce la diferencia inicial entre nuestros dos rivales desde 1,8 a 1,2 millones de pesetas. Pero además, a nivel de equipamiento hay una serie de elementos que forman parte de la dotación de serie en el A6 y que en el Saab aparecen como opcionales. Entre ellos, la regulación eléctrica de los asientos delanteros y el equipo de sonido, que suman 340.000 pesetas y que dejan la diferencia por debajo del millón. Todavía es mucho, pero existe un valor añadido muy importante en el A6: el control de estabilidad es de serie y ni siquiera se ofrece en el Saab como opción. Al final, a pesar de la diferencia de precio, el Audi debe ser el elegido si se busca máximo equipo y máxima seguridad a cualquier precio (tiene opciones como sistema de navegación o faros de Xenon que no existen en el modelo sueco), y el Saab para quien no quiera gastar tanto, pero necesite un familiar de representación con unas altísimas prestaciones. Por último, apuntar que Audi "cobra" 350.000 ptas por su carrocería familiar frente a la versión de 3 volúmenes, mientras el Station Wagon de Saab supone 150.000 ptas más que la berlina. Y en ambos hay disponibles cambio automático, el Tiptronic de 5 marchas en el Audi (360.000 ptas) y uno convencional de 4 marchas en el Saab (330.000 ptas).

Todo ello convierte a estos dos modelos en auténticos especialistas en devorar kilómetros y kilómetros a ritmo desenfrenado, especialmente por autovías y autopistas. En este terreno, cualquiera de ellos permite cruceros por encima de los 200 con total sencillez, sin apenas ruidos —más aerodinámicos que del propio motor— y con un remanente de potencia para recuperar el ritmo o incrementarlo aún más con sólo insinuarlo en el pedal de acelerador, electrónico en ambos casos. El consumo, lógicamente, sufre las consecuencias de la enorme capacidad para mantener elevados cruceros y, en esas circunstancias, sobrepasar los 15 litros cada cien kilómetros es algo bastante normal. En cualquier caso, las cifras siempre favorecen al Saab, que demuestra un excelente rendimiento energético por parte de su mecánica, al ofrecer mejores prestaciones con un menor consumo. En el debe, anotar que resulta claramente menos agradable por su excesivo temperamento, más propio de un rabioso deportivo que de un confortable familiar. Este carácter más deportivo queda también patente a la hora de analizar el tren de rodaje.

Para empezar, el 9-5 Aero cuenta con unas espectaculares llantas de 17 pulgadas con neumáticos de medida 225/45 en busca de la máxima eficacia, mientras que el A6 opta por un mayor confort en el rodar a través de unas llantas de 16 pulgadas calzadas con neumáticos 215 de ancho y perfil 55. También el tarado de las suspensiones en el Audi favorece al confort de marcha, con una mayor suavidad en muelles y amortiguadores que, sin embargo, apenas condicionan el comportamiento dinámico. Por el contrario, el 9-5 Aero cuenta con una amortiguación más firme, con una altura al suelo 10 mm menor que en otras versiones del 9-5, y unas barras estabilizadoras más gruesas. Los discos de freno delanteros aumentan también su diámetro hasta los 308 mm —288 en otras variantes de la gama— para contrarrestar las excelentes prestaciones de este familiar tan especial. Los 72 metros medidos en el 140-0 km/h hablan por sí solos de la capacidad de frenada de un coche de casi 1.700 kilos de peso, complementada además por un tacto progresivo en el pedal del freno.

Tampoco frena mal el Audi, y sus 76 metros suponen una cifra ciertamente a la altura de lo esperado. Con todos estos argumentos, no resulta difícil que A6 y 9-5 brillen en sus cualidades dinámicas. Lógicamente, por tamaño y peso, donde mejor se desenvuelven es en las amplias carreteras de la red principal, o bien en autopistas. Las pequeñas y retorcidas vías que atraviesan los numerosos puertos de montaña de nuestra geografía no son precisamente el terreno más indicado para aprovechar las cualidades de uno y otro, aunque, si nos empeñamos, sorprenderá el grado de eficacia que pueden llegar a ofrecer. Para calibrar en su justa medida las cualidades de ambos, hay que decir que se alcanzan sin problemas y se superan con holgura velocidades y ritmos de crucero que en otros muchos familiares suponen ya rozar el límite. Y es que rodar por encima de los 200 km/h es tan sencillo como seguras son las sensaciones que transmiten al volante, especialmente en el caso del Audi, cuya transmisión Quattro influye activamente sobre nuestros instintos favoreciendo a sacar el máximo partido con un menor esfuerzo. El Saab requiere una mayor atención por parte de su eje delantero, menos elaborado y más sensible a la entrada en acción del turbo.

Esas excelencias en cuanto a las cualidades ruteras se completan con unos interiores ciertamente confortables por calidad de acabado, habitabilidad y completísimos equipamientos de serie. Las plazas delanteras ofrecen unas magníficas cotas de altura y anchura, aunque en el caso del A6 resulta más cómoda la postura de conducción gracias a la regulación en altura y profundidad del volante. Detrás, la ventaja en cuanto a cotas favorece ligeramente al A6, con algún centímetro de más tanto en espacio para las piernas como en altura al techo y una mayor capacidad de carga en el maletero. En cualquier caso, ambos cuentan con redes y diversas anillas de sujeción para bultos. Los respaldos se pueden abatir en ambos casos, aumentando así las posibilidades de carga, disponiendo de esta manera de un espacio longitudinal superior a los dos metros. De todas maneras, el propio diseño de las banquetas traseras hace que el máximo confort esté estudiado para dos pasajeros, aunque por espacio pudieran disfrutar incluso tres sin ningún problema. Por lo que a los equipamientos se refiere, ambos contemplan todo lo esperado en modelos que superan ampliamente los seis (Saab) y los ocho millones de pesetas (Audi), aunque, a la hora de ampliar la dotación inicial, el A6 ofrece una lista de opciones más extensa, con elementos no disponibles en el Saab como el sistema de navegación GPS, el control de estabilidad ESP o los faros de Xenon.

Aunque el aspecto económico juega a favor del Saab de manera clara, hay matices que en cierta medida justifican esa diferencia y otros que la reducen en mayor o menor proporción. Para empezar, existe un A6 Avant 2.7 sólo con tracción delantera (hay otras variantes de la gama A6 que sólo se combinan con la tracción quattro), lo que ya reduce la diferencia inicial entre nuestros dos rivales desde 1,8 a 1,2 millones de pesetas. Pero además, a nivel de equipamiento hay una serie de elementos que forman parte de la dotación de serie en el A6 y que en el Saab aparecen como opcionales. Entre ellos, la regulación eléctrica de los asientos delanteros y el equipo de sonido, que suman 340.000 pesetas y que dejan la diferencia por debajo del millón. Todavía es mucho, pero existe un valor añadido muy importante en el A6: el control de estabilidad es de serie y ni siquiera se ofrece en el Saab como opción. Al final, a pesar de la diferencia de precio, el Audi debe ser el elegido si se busca máximo equipo y máxima seguridad a cualquier precio (tiene opciones como sistema de navegación o faros de Xenon que no existen en el modelo sueco), y el Saab para quien no quiera gastar tanto, pero necesite un familiar de representación con unas altísimas prestaciones. Por último, apuntar que Audi "cobra" 350.000 ptas por su carrocería familiar frente a la versión de 3 volúmenes, mientras el Station Wagon de Saab supone 150.000 ptas más que la berlina. Y en ambos hay disponibles cambio automático, el Tiptronic de 5 marchas en el Audi (360.000 ptas) y uno convencional de 4 marchas en el Saab (330.000 ptas).

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