Renault Clio 1.4 16V / Skoda Fabia 1.4 16V

Más baratos que sus equivalentes dotados de motor turbodiesel, el Clio y el Fabia cuentan con suficientes argumentos para situarse en un buen equilibrio entre prestaciones, consumos y agrado de uso.
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Renault Clio 1.4 16V / Skoda Fabia 1.4 16V
Renault Clio 1.4 16V / Skoda Fabia 1.4 16V

Ambos modelos suponen una buena parte del número total de ventas que cada una de las marcas consigue cada año. Y los dos están situados en un punto intermedio de sus respectivas gamas de gasolina. Algo que, a priori, les da ese punto de equilibrio que mucha gente busca a la hora de plantearse la compra de un coche.

Las versiones que existen por debajo tienen motores de menor cilindrada y potencia, lo que supone un cierto inconveniente a la hora de plantearse un viaje largo con todas las plazas ocupadas. Por otro lado, sus hermanos más potentes cuentan con mecánicas de mayor cilindrada, potencia y consumo, con lo que su uso urbano supone, por decirlo de alguna manera, un cierto derroche de combustible. Si los comparamos -dentro de sus propias gamas- con versiones equivalentes dotadas de motores turbodiesel, que son los que en la actualidad más demanda el público, comprobamos que hay que desembolsar cerca de 1.800 euros menos por los de gasolina, lo que supone un interesante y sustancial ahorro de dinero y un argumento de peso más que suficiente como para colocarlos en el primer lugar de nuestra lista de posibles candidatos a la compra.

El Renault Clio juega con la ventaja de su veteranía en el mercado, al menos de nombre, ya que el resto del coche tras sus últimos y recientes cambios estéticos y de mecánicas le han dejado completamente renovado y listo para enfrentarse con una competencia cada día más dura y poblada. El Skoda Fabia, por su parte, tiene una estética menos vista -aunque también más convencional- y resulta más grande, pero sigue teniendo que luchar contra la reticencia de mucha gente a comprarse un coche de esta marca. En cualquier caso, ambos responden a la perfección ante lo que se espera de un modelo de estas características, tanto por facilidad de manejo en zonas urbanas e interurbanas, como por sus prestaciones cuando salimos a carretera.

El Clio es algo menos potente que su rival: 98 frente a 101 CV. Al menos en teoría, ya que en nuestro banco de potencia ha sido el Clio quien ha dado un mayor número de caballos, sobrepasando los 103. Las prestaciones son favorables al representante de Renault, en todas las mediciones, lo que dice mucho a favor del buen rendimiento de esta mecánica.

Ambos modelos suponen una buena parte del número total de ventas que cada una de las marcas consigue cada año. Y los dos están situados en un punto intermedio de sus respectivas gamas de gasolina. Algo que, a priori, les da ese punto de equilibrio que mucha gente busca a la hora de plantearse la compra de un coche.

Las versiones que existen por debajo tienen motores de menor cilindrada y potencia, lo que supone un cierto inconveniente a la hora de plantearse un viaje largo con todas las plazas ocupadas. Por otro lado, sus hermanos más potentes cuentan con mecánicas de mayor cilindrada, potencia y consumo, con lo que su uso urbano supone, por decirlo de alguna manera, un cierto derroche de combustible. Si los comparamos -dentro de sus propias gamas- con versiones equivalentes dotadas de motores turbodiesel, que son los que en la actualidad más demanda el público, comprobamos que hay que desembolsar cerca de 1.800 euros menos por los de gasolina, lo que supone un interesante y sustancial ahorro de dinero y un argumento de peso más que suficiente como para colocarlos en el primer lugar de nuestra lista de posibles candidatos a la compra.

El Renault Clio juega con la ventaja de su veteranía en el mercado, al menos de nombre, ya que el resto del coche tras sus últimos y recientes cambios estéticos y de mecánicas le han dejado completamente renovado y listo para enfrentarse con una competencia cada día más dura y poblada. El Skoda Fabia, por su parte, tiene una estética menos vista -aunque también más convencional- y resulta más grande, pero sigue teniendo que luchar contra la reticencia de mucha gente a comprarse un coche de esta marca. En cualquier caso, ambos responden a la perfección ante lo que se espera de un modelo de estas características, tanto por facilidad de manejo en zonas urbanas e interurbanas, como por sus prestaciones cuando salimos a carretera.

El Clio es algo menos potente que su rival: 98 frente a 101 CV. Al menos en teoría, ya que en nuestro banco de potencia ha sido el Clio quien ha dado un mayor número de caballos, sobrepasando los 103. Las prestaciones son favorables al representante de Renault, en todas las mediciones, lo que dice mucho a favor del buen rendimiento de esta mecánica.

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