Mitsubishi Carisma / Renault Laguna / Volkswagen Passat

Aunque no destacan por unas brillantes prestaciones, las versiones de acceso a la gama Diesel se benefician de una tarifa económica, logran un comportamiento dinámico satisfactorio y permiten unos consumos bastante contenidos.
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Mitsubishi Carisma / Renault Laguna / Volkswagen Passat
Mitsubishi Carisma / Renault Laguna / Volkswagen Passat

Las versiones equipadas con mecánicas de gasóleo continúan siendo las más interesantes para la mayoría del público y, en este segmento, tienen un peso específico relevante. Prácticamente todas las marcas disponen de alguna berlina de tamaño medio animada por una modesta motorización Diesel que permite el acceso a un gran número de usuarios por su buena relación entre prestaciones, tamaño y precio. En esta ocasión nos hemos centrado en las variantes de 100 CV de potencia como punto de partida —nuestros representantes anuncian 100, 101 y 102 CV oficiales—, aunque en nuestro banco de potencia todos han rendido cerca de un 10 por ciento más.

El más desconocido, y no por ello menos interesante, es el Mitsubishi Carisma DI-D, que equipa la mecánica de origen Renault dCi con conducto común, turbocompresor de geometría estática e intercambiador térmico, que anuncia una potencia máxima de 102 CV. El funcionamiento del motor es aún más suave y progresivo montado sobre el Carisma que en el Laguna y ofrece un mejor filtrado de las vibraciones al habitáculo. Las diferencias con él se centran en la caja de cambios y en la gestión electrónica. Los datos que hemos obtenido han sido muy satisfactorios, con una cifra de par máximo superior a los 24 mkg a 2.600 rpm, mientras que el Laguna ha rendido una cifra más baja a un régimen superior.

En el caso del Laguna, no entendemos muy bien la política llevada a cabo por la marca, que actualmente ofrece variantes escalonadas de 100, 110 y 120 CV de potencia con precios bastante cercanos. Todas ellas cuentan con la misma mecánica de 1,9 litros, están alimentadas por conducto común y turbocompresor, aunque las dos primeras cuentan con turbo convencional y la última con turbo de geometría variable. Según afirman los responsables de la marca, los reglajes de la bomba y la gestión son diferentes, ya que trabajan con diversos proveedores. Para separarlas aún más, las variantes de 110 y 120 CV disponen de caja de seis marchas y más posibilidades de equipamiento

El tercer modelo es otra berlina bien reconocida por el público, que ahora cuenta con una mecánica TDI 1.9 actualizada de 100 CV alimentada por sistema monobomba-inyector, ya probada en otros modelos de diversas marcas, modelos y tamaños del grupo. Con ello se logra una cifra de par superior a los 28 mkg a poco más de 2.000 revoluciones y un consumo bastante contenido. No llega a las espectaculares cifras del Laguna, con una media ponderada de 6,3 litros a los 100 km, pero se permite el lujo de consumir sólo 5,5 litros circulando en autopista a un crucero de 120 km/h; todo un récord para un modelo de su tamaño y peso.

Sobre el papel todos se encuentran muy cercanos en prestaciones, con cifras reales comprendidas entre 108 y 110 CV pero, en la práctica hay importantes diferencias. El Carisma muestra una agilidad sorprendente, con una aceleración superior a la de los otros dos modelos, si bien en las recuperaciones el Passat impone su superioridad de par logrando unos registros excelentes en las dos últimas velocidades. El motor del Laguna es algo más perezoso y no consigue aventajar en rendimiento a sus rivales, aunque sí se desmarca con unas extraordinarias cifras de consumo. Pero este aspecto no es cuestión de desarrollos, ya que los tres disponen de una desmultiplicación muy similar, con velocidades en torno a 35 y 45 km/h a 1.000 rpm en 4ª y 5ª velocidad, respectivamente, ni de peso, pues apenas se distancian en 50 kg entre el más liviano —Carisma— y el más pesado —Laguna—, que llega a los 1.452 kg en orden de marcha.

Las versiones equipadas con mecánicas de gasóleo continúan siendo las más interesantes para la mayoría del público y, en este segmento, tienen un peso específico relevante. Prácticamente todas las marcas disponen de alguna berlina de tamaño medio animada por una modesta motorización Diesel que permite el acceso a un gran número de usuarios por su buena relación entre prestaciones, tamaño y precio. En esta ocasión nos hemos centrado en las variantes de 100 CV de potencia como punto de partida —nuestros representantes anuncian 100, 101 y 102 CV oficiales—, aunque en nuestro banco de potencia todos han rendido cerca de un 10 por ciento más.

El más desconocido, y no por ello menos interesante, es el Mitsubishi Carisma DI-D, que equipa la mecánica de origen Renault dCi con conducto común, turbocompresor de geometría estática e intercambiador térmico, que anuncia una potencia máxima de 102 CV. El funcionamiento del motor es aún más suave y progresivo montado sobre el Carisma que en el Laguna y ofrece un mejor filtrado de las vibraciones al habitáculo. Las diferencias con él se centran en la caja de cambios y en la gestión electrónica. Los datos que hemos obtenido han sido muy satisfactorios, con una cifra de par máximo superior a los 24 mkg a 2.600 rpm, mientras que el Laguna ha rendido una cifra más baja a un régimen superior.

En el caso del Laguna, no entendemos muy bien la política llevada a cabo por la marca, que actualmente ofrece variantes escalonadas de 100, 110 y 120 CV de potencia con precios bastante cercanos. Todas ellas cuentan con la misma mecánica de 1,9 litros, están alimentadas por conducto común y turbocompresor, aunque las dos primeras cuentan con turbo convencional y la última con turbo de geometría variable. Según afirman los responsables de la marca, los reglajes de la bomba y la gestión son diferentes, ya que trabajan con diversos proveedores. Para separarlas aún más, las variantes de 110 y 120 CV disponen de caja de seis marchas y más posibilidades de equipamiento

El tercer modelo es otra berlina bien reconocida por el público, que ahora cuenta con una mecánica TDI 1.9 actualizada de 100 CV alimentada por sistema monobomba-inyector, ya probada en otros modelos de diversas marcas, modelos y tamaños del grupo. Con ello se logra una cifra de par superior a los 28 mkg a poco más de 2.000 revoluciones y un consumo bastante contenido. No llega a las espectaculares cifras del Laguna, con una media ponderada de 6,3 litros a los 100 km, pero se permite el lujo de consumir sólo 5,5 litros circulando en autopista a un crucero de 120 km/h; todo un récord para un modelo de su tamaño y peso.

Sobre el papel todos se encuentran muy cercanos en prestaciones, con cifras reales comprendidas entre 108 y 110 CV pero, en la práctica hay importantes diferencias. El Carisma muestra una agilidad sorprendente, con una aceleración superior a la de los otros dos modelos, si bien en las recuperaciones el Passat impone su superioridad de par logrando unos registros excelentes en las dos últimas velocidades. El motor del Laguna es algo más perezoso y no consigue aventajar en rendimiento a sus rivales, aunque sí se desmarca con unas extraordinarias cifras de consumo. Pero este aspecto no es cuestión de desarrollos, ya que los tres disponen de una desmultiplicación muy similar, con velocidades en torno a 35 y 45 km/h a 1.000 rpm en 4ª y 5ª velocidad, respectivamente, ni de peso, pues apenas se distancian en 50 kg entre el más liviano —Carisma— y el más pesado —Laguna—, que llega a los 1.452 kg en orden de marcha.

Las versiones equipadas con mecánicas de gasóleo continúan siendo las más interesantes para la mayoría del público y, en este segmento, tienen un peso específico relevante. Prácticamente todas las marcas disponen de alguna berlina de tamaño medio animada por una modesta motorización Diesel que permite el acceso a un gran número de usuarios por su buena relación entre prestaciones, tamaño y precio. En esta ocasión nos hemos centrado en las variantes de 100 CV de potencia como punto de partida —nuestros representantes anuncian 100, 101 y 102 CV oficiales—, aunque en nuestro banco de potencia todos han rendido cerca de un 10 por ciento más.

El más desconocido, y no por ello menos interesante, es el Mitsubishi Carisma DI-D, que equipa la mecánica de origen Renault dCi con conducto común, turbocompresor de geometría estática e intercambiador térmico, que anuncia una potencia máxima de 102 CV. El funcionamiento del motor es aún más suave y progresivo montado sobre el Carisma que en el Laguna y ofrece un mejor filtrado de las vibraciones al habitáculo. Las diferencias con él se centran en la caja de cambios y en la gestión electrónica. Los datos que hemos obtenido han sido muy satisfactorios, con una cifra de par máximo superior a los 24 mkg a 2.600 rpm, mientras que el Laguna ha rendido una cifra más baja a un régimen superior.

En el caso del Laguna, no entendemos muy bien la política llevada a cabo por la marca, que actualmente ofrece variantes escalonadas de 100, 110 y 120 CV de potencia con precios bastante cercanos. Todas ellas cuentan con la misma mecánica de 1,9 litros, están alimentadas por conducto común y turbocompresor, aunque las dos primeras cuentan con turbo convencional y la última con turbo de geometría variable. Según afirman los responsables de la marca, los reglajes de la bomba y la gestión son diferentes, ya que trabajan con diversos proveedores. Para separarlas aún más, las variantes de 110 y 120 CV disponen de caja de seis marchas y más posibilidades de equipamiento

El tercer modelo es otra berlina bien reconocida por el público, que ahora cuenta con una mecánica TDI 1.9 actualizada de 100 CV alimentada por sistema monobomba-inyector, ya probada en otros modelos de diversas marcas, modelos y tamaños del grupo. Con ello se logra una cifra de par superior a los 28 mkg a poco más de 2.000 revoluciones y un consumo bastante contenido. No llega a las espectaculares cifras del Laguna, con una media ponderada de 6,3 litros a los 100 km, pero se permite el lujo de consumir sólo 5,5 litros circulando en autopista a un crucero de 120 km/h; todo un récord para un modelo de su tamaño y peso.

Sobre el papel todos se encuentran muy cercanos en prestaciones, con cifras reales comprendidas entre 108 y 110 CV pero, en la práctica hay importantes diferencias. El Carisma muestra una agilidad sorprendente, con una aceleración superior a la de los otros dos modelos, si bien en las recuperaciones el Passat impone su superioridad de par logrando unos registros excelentes en las dos últimas velocidades. El motor del Laguna es algo más perezoso y no consigue aventajar en rendimiento a sus rivales, aunque sí se desmarca con unas extraordinarias cifras de consumo. Pero este aspecto no es cuestión de desarrollos, ya que los tres disponen de una desmultiplicación muy similar, con velocidades en torno a 35 y 45 km/h a 1.000 rpm en 4ª y 5ª velocidad, respectivamente, ni de peso, pues apenas se distancian en 50 kg entre el más liviano —Carisma— y el más pesado —Laguna—, que llega a los 1.452 kg en orden de marcha.

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