Honda Accord / Opel Vectra / Toyota Avensis

Las berlinas enfrentadas cuentan con motores de gasolina de última generación, herederas de las tradicionales "berlinas dos litros", que desarrollan potencias en el entorno de los 150 CV, logran brillantes prestaciones y permiten viajar con excelente comodidad a sus ocupantes.
Autopista -
Honda Accord / Opel Vectra / Toyota Avensis
Honda Accord / Opel Vectra / Toyota Avensis

El habitáculo de los tres modelos ofrece unas cotas similares en cuanto a anchura delante y detrás, pero es el Avensis el que se descuelga con mayor generosidad para las piernas de los ocupantes de las plazas posteriores, con 78 centímetros, frente a los 72 del Accord, a pesar de ser el que dispone de mayor longitud y batalla de los tres. Tampoco en los maleteros existen diferencias apreciables: todos cubican alrededor de 500 dm3 y tienen formas bastante aprovechables.

El acabado interior lleva el sello identificativo de cada marca. Honda recurre a su tradicional configuración de tablero de instrumentos con relojes de enormes dimensiones, mandos clásicos y correcta terminación general. Llaman la atención algunos aspectos relacionados con la ergonomía, como la apertura de la tapa de la guantera, que bascula desde un punto muy alto, recayendo sobre las rodillas del ocupante de la derecha; tampoco resulta práctico el accionamiento de los limpiaparabrisas, mediante un mando giratorio, o la situación del interruptor de los faros antiniebla. El ajuste de los materiales es excelente y dispone de un equipamiento muy completo: techo corredizo eléctrico, climatizador automático, control de velocidad de crucero, equipo de sonido de alta fidelidad, etc. La unidad probada tenía tapicería de cuero y asientos con reglaje eléctrico ( 250.000 pesetas extras). Su aspecto es inmejorable, pero no ofrecen la misma sujeción que los de tela.

El interior del Vectra es conocido de hace más tiempo, aunque no por ello es menos interesante. Opel juega una baza importante con el precio final, a cambio de que muchos de los elementos que incluye el Honda como equipo de serie se ofrezcan en opción en el Vectra (climatizador automático, alarma antirrobo, ordenador de viaje y "check control", cuatro elevalunas eléctricos o el techo practicable). Pero a cambio dispone de faros de xenón, lavafaros y sistema de control de tracción —no desconectable—. La postura al volante está condicionada en gran medida por el ajuste del volante, ya que sólo puede regularse en altura mediante un mecanismo que bascula sobre una rótula en lugar de subir solidario con la caña de la dirección, lo que condiciona en gran medida su practicidad real. Los mandos e instrumentos del Vectra son los habituales en la mayoría de los modelos de la marca, de buen funcionamiento y fáciles de accionar, excepto los referentes al manejo de las ventanillas, que se encuentran situados a los lados de la palanca de cambios y que quedan escondidos.

El Avensis, que ha recibido ligeras modificaciones en esta última generación, presenta un habitáculo muy moderno. Aunque la posición de los asientos resulta algo elevada —incluso en la situación más baja—, una vez encontrada la postura ideal es bastante cómodo. Cuenta con multitud de bandejas, huecos y cajones para alojar la impedimenta y el aspecto en general es muy bueno. El manejo de los mandos resulta muy sencillo, se encuentran bien colocados al alcance de la vista y ofrecen un funcionamiento suave de excelente tacto y precisión. El equipo de serie de este modelo también es bastante completo, añadiendo el desempañador eléctrico del parabrisas y, sobre todo, el control de estabilidad, sobre sus competidores.

En el apartado dinámico quedan claras las preferencias de cada marca. El Accord cuenta con un esquema de suspensiones muy eficaz que absorbe sin problemas las imperfecciones del terreno. Resulta muy fácil de conducir en cualquier tipo de recorrido y nunca pierde la compostura. Tan sólo en curvas muy cerradas muestra cierta torpeza el tren delantero, que se resiste a tomar la curva si hemos cometido un error de apreciación. Destaca el funcionamiento del tren trasero, que no pierde la trayectoria deseada aunque se levante el pie del acelerador en plena curva. Por su parte, los frenos han mostrado un funcionamiento eficaz, con distancias de frenado bastante más cortas que las obtenidas por sus competidores.

El Vectra es bastante ágil, aunque la dirección no ofrece la precisión del Accord. Tiene un acusado efecto de autocentrado y menor asistencia, lo que obliga a ejercer bastante fuerza cuando hay que trazar curvas cerradas enlazadas. El tarado de las suspensiones es firme y proporciona mucha eficacia al comportamiento. Sin ser incómodas para los ocupantes permiten un paso por curva muy rápido y no se transmiten importantes oscilaciones de la carrocería. Dispone de un sistema de control de tracción que limita la entrega de potencia a las ruedas cuando hay pérdidas de adherencia. En condiciones normales no actúa con frecuencia, pero cuando el firme se encuentra mojado resulta de gran ayuda. El comportamiento del Avensis no difiere mucho del de otros modelos de la marca. El tren delantero ofrece precisión y transmite información de las ruedas, pero el trasero sigue siendo muy ligero. Cómodo y ágil en condiciones de utilización normal, resulta bastante nervioso ante imprevistos, especialmente si se levanta el pedal del acelerador en pleno apoyo o se frena en curva. Tiene un sistema de control de estabilidad que se encarga de contrarrestar estas posibles situaciones, aunque su funcionamiento llega algo tarde, cuando el coche ya se encuentra un poco descolocado. Si se tiene buen conocimiento del coche o manos expertas no plantea el más mínimo problema; en caso contrario un avisador acústico se encarga de advertirnos del peligro y el dispositivo en cuestión soluciona la situación, un alivio.

El habitáculo de los tres modelos ofrece unas cotas similares en cuanto a anchura delante y detrás, pero es el Avensis el que se descuelga con mayor generosidad para las piernas de los ocupantes de las plazas posteriores, con 78 centímetros, frente a los 72 del Accord, a pesar de ser el que dispone de mayor longitud y batalla de los tres. Tampoco en los maleteros existen diferencias apreciables: todos cubican alrededor de 500 dm3 y tienen formas bastante aprovechables.

El acabado interior lleva el sello identificativo de cada marca. Honda recurre a su tradicional configuración de tablero de instrumentos con relojes de enormes dimensiones, mandos clásicos y correcta terminación general. Llaman la atención algunos aspectos relacionados con la ergonomía, como la apertura de la tapa de la guantera, que bascula desde un punto muy alto, recayendo sobre las rodillas del ocupante de la derecha; tampoco resulta práctico el accionamiento de los limpiaparabrisas, mediante un mando giratorio, o la situación del interruptor de los faros antiniebla. El ajuste de los materiales es excelente y dispone de un equipamiento muy completo: techo corredizo eléctrico, climatizador automático, control de velocidad de crucero, equipo de sonido de alta fidelidad, etc. La unidad probada tenía tapicería de cuero y asientos con reglaje eléctrico ( 250.000 pesetas extras). Su aspecto es inmejorable, pero no ofrecen la misma sujeción que los de tela.

El interior del Vectra es conocido de hace más tiempo, aunque no por ello es menos interesante. Opel juega una baza importante con el precio final, a cambio de que muchos de los elementos que incluye el Honda como equipo de serie se ofrezcan en opción en el Vectra (climatizador automático, alarma antirrobo, ordenador de viaje y "check control", cuatro elevalunas eléctricos o el techo practicable). Pero a cambio dispone de faros de xenón, lavafaros y sistema de control de tracción —no desconectable—. La postura al volante está condicionada en gran medida por el ajuste del volante, ya que sólo puede regularse en altura mediante un mecanismo que bascula sobre una rótula en lugar de subir solidario con la caña de la dirección, lo que condiciona en gran medida su practicidad real. Los mandos e instrumentos del Vectra son los habituales en la mayoría de los modelos de la marca, de buen funcionamiento y fáciles de accionar, excepto los referentes al manejo de las ventanillas, que se encuentran situados a los lados de la palanca de cambios y que quedan escondidos.

El Avensis, que ha recibido ligeras modificaciones en esta última generación, presenta un habitáculo muy moderno. Aunque la posición de los asientos resulta algo elevada —incluso en la situación más baja—, una vez encontrada la postura ideal es bastante cómodo. Cuenta con multitud de bandejas, huecos y cajones para alojar la impedimenta y el aspecto en general es muy bueno. El manejo de los mandos resulta muy sencillo, se encuentran bien colocados al alcance de la vista y ofrecen un funcionamiento suave de excelente tacto y precisión. El equipo de serie de este modelo también es bastante completo, añadiendo el desempañador eléctrico del parabrisas y, sobre todo, el control de estabilidad, sobre sus competidores.

En el apartado dinámico quedan claras las preferencias de cada marca. El Accord cuenta con un esquema de suspensiones muy eficaz que absorbe sin problemas las imperfecciones del terreno. Resulta muy fácil de conducir en cualquier tipo de recorrido y nunca pierde la compostura. Tan sólo en curvas muy cerradas muestra cierta torpeza el tren delantero, que se resiste a tomar la curva si hemos cometido un error de apreciación. Destaca el funcionamiento del tren trasero, que no pierde la trayectoria deseada aunque se levante el pie del acelerador en plena curva. Por su parte, los frenos han mostrado un funcionamiento eficaz, con distancias de frenado bastante más cortas que las obtenidas por sus competidores.

El Vectra es bastante ágil, aunque la dirección no ofrece la precisión del Accord. Tiene un acusado efecto de autocentrado y menor asistencia, lo que obliga a ejercer bastante fuerza cuando hay que trazar curvas cerradas enlazadas. El tarado de las suspensiones es firme y proporciona mucha eficacia al comportamiento. Sin ser incómodas para los ocupantes permiten un paso por curva muy rápido y no se transmiten importantes oscilaciones de la carrocería. Dispone de un sistema de control de tracción que limita la entrega de potencia a las ruedas cuando hay pérdidas de adherencia. En condiciones normales no actúa con frecuencia, pero cuando el firme se encuentra mojado resulta de gran ayuda. El comportamiento del Avensis no difiere mucho del de otros modelos de la marca. El tren delantero ofrece precisión y transmite información de las ruedas, pero el trasero sigue siendo muy ligero. Cómodo y ágil en condiciones de utilización normal, resulta bastante nervioso ante imprevistos, especialmente si se levanta el pedal del acelerador en pleno apoyo o se frena en curva. Tiene un sistema de control de estabilidad que se encarga de contrarrestar estas posibles situaciones, aunque su funcionamiento llega algo tarde, cuando el coche ya se encuentra un poco descolocado. Si se tiene buen conocimiento del coche o manos expertas no plantea el más mínimo problema; en caso contrario un avisador acústico se encarga de advertirnos del peligro y el dispositivo en cuestión soluciona la situación, un alivio.

El habitáculo de los tres modelos ofrece unas cotas similares en cuanto a anchura delante y detrás, pero es el Avensis el que se descuelga con mayor generosidad para las piernas de los ocupantes de las plazas posteriores, con 78 centímetros, frente a los 72 del Accord, a pesar de ser el que dispone de mayor longitud y batalla de los tres. Tampoco en los maleteros existen diferencias apreciables: todos cubican alrededor de 500 dm3 y tienen formas bastante aprovechables.

El acabado interior lleva el sello identificativo de cada marca. Honda recurre a su tradicional configuración de tablero de instrumentos con relojes de enormes dimensiones, mandos clásicos y correcta terminación general. Llaman la atención algunos aspectos relacionados con la ergonomía, como la apertura de la tapa de la guantera, que bascula desde un punto muy alto, recayendo sobre las rodillas del ocupante de la derecha; tampoco resulta práctico el accionamiento de los limpiaparabrisas, mediante un mando giratorio, o la situación del interruptor de los faros antiniebla. El ajuste de los materiales es excelente y dispone de un equipamiento muy completo: techo corredizo eléctrico, climatizador automático, control de velocidad de crucero, equipo de sonido de alta fidelidad, etc. La unidad probada tenía tapicería de cuero y asientos con reglaje eléctrico ( 250.000 pesetas extras). Su aspecto es inmejorable, pero no ofrecen la misma sujeción que los de tela.

El interior del Vectra es conocido de hace más tiempo, aunque no por ello es menos interesante. Opel juega una baza importante con el precio final, a cambio de que muchos de los elementos que incluye el Honda como equipo de serie se ofrezcan en opción en el Vectra (climatizador automático, alarma antirrobo, ordenador de viaje y "check control", cuatro elevalunas eléctricos o el techo practicable). Pero a cambio dispone de faros de xenón, lavafaros y sistema de control de tracción —no desconectable—. La postura al volante está condicionada en gran medida por el ajuste del volante, ya que sólo puede regularse en altura mediante un mecanismo que bascula sobre una rótula en lugar de subir solidario con la caña de la dirección, lo que condiciona en gran medida su practicidad real. Los mandos e instrumentos del Vectra son los habituales en la mayoría de los modelos de la marca, de buen funcionamiento y fáciles de accionar, excepto los referentes al manejo de las ventanillas, que se encuentran situados a los lados de la palanca de cambios y que quedan escondidos.

El Avensis, que ha recibido ligeras modificaciones en esta última generación, presenta un habitáculo muy moderno. Aunque la posición de los asientos resulta algo elevada —incluso en la situación más baja—, una vez encontrada la postura ideal es bastante cómodo. Cuenta con multitud de bandejas, huecos y cajones para alojar la impedimenta y el aspecto en general es muy bueno. El manejo de los mandos resulta muy sencillo, se encuentran bien colocados al alcance de la vista y ofrecen un funcionamiento suave de excelente tacto y precisión. El equipo de serie de este modelo también es bastante completo, añadiendo el desempañador eléctrico del parabrisas y, sobre todo, el control de estabilidad, sobre sus competidores.

En el apartado dinámico quedan claras las preferencias de cada marca. El Accord cuenta con un esquema de suspensiones muy eficaz que absorbe sin problemas las imperfecciones del terreno. Resulta muy fácil de conducir en cualquier tipo de recorrido y nunca pierde la compostura. Tan sólo en curvas muy cerradas muestra cierta torpeza el tren delantero, que se resiste a tomar la curva si hemos cometido un error de apreciación. Destaca el funcionamiento del tren trasero, que no pierde la trayectoria deseada aunque se levante el pie del acelerador en plena curva. Por su parte, los frenos han mostrado un funcionamiento eficaz, con distancias de frenado bastante más cortas que las obtenidas por sus competidores.

El Vectra es bastante ágil, aunque la dirección no ofrece la precisión del Accord. Tiene un acusado efecto de autocentrado y menor asistencia, lo que obliga a ejercer bastante fuerza cuando hay que trazar curvas cerradas enlazadas. El tarado de las suspensiones es firme y proporciona mucha eficacia al comportamiento. Sin ser incómodas para los ocupantes permiten un paso por curva muy rápido y no se transmiten importantes oscilaciones de la carrocería. Dispone de un sistema de control de tracción que limita la entrega de potencia a las ruedas cuando hay pérdidas de adherencia. En condiciones normales no actúa con frecuencia, pero cuando el firme se encuentra mojado resulta de gran ayuda. El comportamiento del Avensis no difiere mucho del de otros modelos de la marca. El tren delantero ofrece precisión y transmite información de las ruedas, pero el trasero sigue siendo muy ligero. Cómodo y ágil en condiciones de utilización normal, resulta bastante nervioso ante imprevistos, especialmente si se levanta el pedal del acelerador en pleno apoyo o se frena en curva. Tiene un sistema de control de estabilidad que se encarga de contrarrestar estas posibles situaciones, aunque su funcionamiento llega algo tarde, cuando el coche ya se encuentra un poco descolocado. Si se tiene buen conocimiento del coche o manos expertas no plantea el más mínimo problema; en caso contrario un avisador acústico se encarga de advertirnos del peligro y el dispositivo en cuestión soluciona la situación, un alivio.

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