Volkswagen Polo 1.9 SDI Trendline / Volkswagen Polo 1.2 12V Trendline

Que el Volkswagen Polo sea uno de los modelos más vendidos del fabricante alemán en nuestro país no es una casualidad.
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Volkswagen Polo 1.9 SDI Trendline / Volkswagen Polo 1.2 12V Trendline
Volkswagen Polo 1.9 SDI Trendline / Volkswagen Polo 1.2 12V Trendline

El interior de ambos modelos es idéntico. Tan sólo se diferencia por la instalación opcional en uno de los vehículos que hemos probado del cargador de seis CD’s. Este cambio se refleja en un salpicadero más “tecnificado”, nada más.

La habitabilidad interior del Polo ha mejorado respecto a los dos últimos predecesores, el salpicadero también se ha renovado y los nuevos asientos resultan mucho más adecuados para el carácter del vehículo. La amplitud y comodidad de las plazas traseras ya las hemos comentado. No podemos hablar, sin embargo, de cinco plazas “enteras y verdaderas”. Es decir, pese a que el vehículo esté homologado para tres plazas traseras, tan sólo hay dos reposacabezas y dos cinturones con tres puntos de anclaje. La tercera plaza se puede utilizar, qué duda cabe, pero dispone de un cinturón de dos puntos de anclaje y sin reposacabezas. El acceso a estas plazas es sencillo y los asientos, agradables. El ángulo de inclinación es ligeramente mayor de 90 grados y resulta cómodo para los pasajeros.

Los asientos delanteros tienen un carácter deportivo, sujetan bien y mantienen la espalda recta, si atinamos a regularlos de manera correcta, claro. Los tres tipos de regulación de los asientos delanteros son mecánicos: longitudinal, mediante una palanquita; en altura, a través de una manivela, y la inclinación del respaldo, accionando una rueda. Esta última regulación es complicada, porque hay muy poco sitio entre la rueda y la puerta del vehículo, por lo que el acceso y accionamiento son bastantes molestos. La regulación en altura de la banqueta es una posibilidad que pocos de sus rivales ofrecen.

Dentro del nuevo diseño interior de este modelo, se ha primado la colocación de nuevos huecos a lo largo y ancho del salpicadero. Las guanteras de las puertas han reducido su espacio, al menos respecto al Polo inmediatamente anterior a la versión de 2000. Bajo el volante se ha colocado un utilísimo hueco, para dejar las llaves o el teléfono móvil. Encima del climatizador y equipo de música también hay una pequeña bandeja y debajo de dichos elementos, también. En la zona del copiloto, se ha habilitado una nueva bandeja en la que no se pueden colocar muchas cosas, si se quiere abrir la guantera en la que se suele guardar la documentación del vehículo. Esta guantera, que dispone posibilidad de cierre con la llave del coche, es de un tamaño reducido. La justificación se encuentra en el amplio espacio que ocupa el airbag del copiloto. Abriendo esta guantera se puede encontrar la activación/desactivación de dicho airbag, cuya forma de conexión/desconexión es muy sencilla: se acciona con la llave del vehículo.

Finalmente, la altura del puesto de conducción se queda algo corta para quienes tienen una estatura más baja, porque no aciertan a ver el morro del Polo. Quizás con unos centímetros más aún no llegaríamos a darnos en la cabeza con el techo y se permitiría una mayor sensación de control de la situación que la mayor altura otorga a quien conduce.

Los mandos principales se encuentran colocados de manera correcta y cómoda, aunque siempre teniendo en cuenta que son alemanes, para no distraer al conductor en su labor. La regulación eléctrica de los espejos, el cierre centralizado y los elevalunas eléctricos delanteros, elementos de serie, se encuentran insertados en la puerta del piloto. Éste podrá, además, controlar los del copiloto. La apertura remota del vehículo mediante mando a distancia, que tampoco está disponible, completan nuestras “peticiones” para hacer completamente apetecible el modelo germano.

Y es que el Volkswagen Polo 1.9 SDI tiene un precio de 13.180 euros y el Polo 1.2 12V cuesta 12.100 euros. Si atendemos al ahorro instantáneo que el modelo podría reportanos, deberíamos decantarnos por el gasolina. Si contabilizamos los 1.075 euros de diferencia y nos los gastamos en litros de gasolina de 95 octanos, podríamos recorrer con el 1.2 la friolera de 19.020 kilómetros. Con la misma cantidad de euros, podríamos recorrer 33.908 kilómetros con el Diesel. En definitiva, la eterna cuestión acerca de si es mejor un Diesel o un gasolina sólo tendría solución en este caso, si pensamos en el uso que le vamos a dar al vehículo.

Si a esta cuestión respondemos con un viajar a menudo y frecuentes desplazamientos en ciudad, siempre depende de los kilómetros que hagamos al año, claro está, la opción sería SDI. Sin embargo, si el vehículo está más destinado a desplazamientos largos no tan frecuentes y a movernos por la ciudad, la opción es 1.2 12V.

Sacrificaremos con el primero la alegría de conducción y la rápida capacidad de respuesta que tiene el segundo; nos costará un poco más, aunque podremos ahorrar con él, sobre todo en largos recorridos. Con el Polo de gasolina, sacrificaremos el ahorro en combustible. Las diferencias tampoco son tan abismales en cuanto a gasto se refiere, pero sí en cuanto a precio del combustible, pero ganaremos en percepción de dinamismo y placer de conducción.

Al fin y al cabo, estos dos polos no son opuestos…

El interior de ambos modelos es idéntico. Tan sólo se diferencia por la instalación opcional en uno de los vehículos que hemos probado del cargador de seis CD’s. Este cambio se refleja en un salpicadero más “tecnificado”, nada más.

La habitabilidad interior del Polo ha mejorado respecto a los dos últimos predecesores, el salpicadero también se ha renovado y los nuevos asientos resultan mucho más adecuados para el carácter del vehículo. La amplitud y comodidad de las plazas traseras ya las hemos comentado. No podemos hablar, sin embargo, de cinco plazas “enteras y verdaderas”. Es decir, pese a que el vehículo esté homologado para tres plazas traseras, tan sólo hay dos reposacabezas y dos cinturones con tres puntos de anclaje. La tercera plaza se puede utilizar, qué duda cabe, pero dispone de un cinturón de dos puntos de anclaje y sin reposacabezas. El acceso a estas plazas es sencillo y los asientos, agradables. El ángulo de inclinación es ligeramente mayor de 90 grados y resulta cómodo para los pasajeros.

Los asientos delanteros tienen un carácter deportivo, sujetan bien y mantienen la espalda recta, si atinamos a regularlos de manera correcta, claro. Los tres tipos de regulación de los asientos delanteros son mecánicos: longitudinal, mediante una palanquita; en altura, a través de una manivela, y la inclinación del respaldo, accionando una rueda. Esta última regulación es complicada, porque hay muy poco sitio entre la rueda y la puerta del vehículo, por lo que el acceso y accionamiento son bastantes molestos. La regulación en altura de la banqueta es una posibilidad que pocos de sus rivales ofrecen.

Dentro del nuevo diseño interior de este modelo, se ha primado la colocación de nuevos huecos a lo largo y ancho del salpicadero. Las guanteras de las puertas han reducido su espacio, al menos respecto al Polo inmediatamente anterior a la versión de 2000. Bajo el volante se ha colocado un utilísimo hueco, para dejar las llaves o el teléfono móvil. Encima del climatizador y equipo de música también hay una pequeña bandeja y debajo de dichos elementos, también. En la zona del copiloto, se ha habilitado una nueva bandeja en la que no se pueden colocar muchas cosas, si se quiere abrir la guantera en la que se suele guardar la documentación del vehículo. Esta guantera, que dispone posibilidad de cierre con la llave del coche, es de un tamaño reducido. La justificación se encuentra en el amplio espacio que ocupa el airbag del copiloto. Abriendo esta guantera se puede encontrar la activación/desactivación de dicho airbag, cuya forma de conexión/desconexión es muy sencilla: se acciona con la llave del vehículo.

Finalmente, la altura del puesto de conducción se queda algo corta para quienes tienen una estatura más baja, porque no aciertan a ver el morro del Polo. Quizás con unos centímetros más aún no llegaríamos a darnos en la cabeza con el techo y se permitiría una mayor sensación de control de la situación que la mayor altura otorga a quien conduce.

Los mandos principales se encuentran colocados de manera correcta y cómoda, aunque siempre teniendo en cuenta que son alemanes, para no distraer al conductor en su labor. La regulación eléctrica de los espejos, el cierre centralizado y los elevalunas eléctricos delanteros, elementos de serie, se encuentran insertados en la puerta del piloto. Éste podrá, además, controlar los del copiloto. La apertura remota del vehículo mediante mando a distancia, que tampoco está disponible, completan nuestras “peticiones” para hacer completamente apetecible el modelo germano.

Y es que el Volkswagen Polo 1.9 SDI tiene un precio de 13.180 euros y el Polo 1.2 12V cuesta 12.100 euros. Si atendemos al ahorro instantáneo que el modelo podría reportanos, deberíamos decantarnos por el gasolina. Si contabilizamos los 1.075 euros de diferencia y nos los gastamos en litros de gasolina de 95 octanos, podríamos recorrer con el 1.2 la friolera de 19.020 kilómetros. Con la misma cantidad de euros, podríamos recorrer 33.908 kilómetros con el Diesel. En definitiva, la eterna cuestión acerca de si es mejor un Diesel o un gasolina sólo tendría solución en este caso, si pensamos en el uso que le vamos a dar al vehículo.

Si a esta cuestión respondemos con un viajar a menudo y frecuentes desplazamientos en ciudad, siempre depende de los kilómetros que hagamos al año, claro está, la opción sería SDI. Sin embargo, si el vehículo está más destinado a desplazamientos largos no tan frecuentes y a movernos por la ciudad, la opción es 1.2 12V.

Sacrificaremos con el primero la alegría de conducción y la rápida capacidad de respuesta que tiene el segundo; nos costará un poco más, aunque podremos ahorrar con él, sobre todo en largos recorridos. Con el Polo de gasolina, sacrificaremos el ahorro en combustible. Las diferencias tampoco son tan abismales en cuanto a gasto se refiere, pero sí en cuanto a precio del combustible, pero ganaremos en percepción de dinamismo y placer de conducción.

Al fin y al cabo, estos dos polos no son opuestos…

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