Citroën Xsara Picasso / Nissan Almera Tino / Renault Mégane Scénic

El Renault Scénic se mantiene a la cabeza de un segmento inventado por él. Resulta el más vendido, lo que tiene una conclusión clara: es el más aceptado. Sin embargo, su posición de privilegio está amenazada. El Citroën Xsara Picasso y el recién llegado Nissan Tino disponen también de sólidos argumentos.
Autopista -
Citroën Xsara Picasso / Nissan Almera Tino / Renault Mégane Scénic
Citroën Xsara Picasso / Nissan Almera Tino / Renault Mégane Scénic

Sólo falta el análisis de sus cualidades ruteras, vistas desde la óptica de un vehículo para la familia, susceptible de ser cargado con generosidad. En este sentido ninguno de los tres nos ha sorprendido, aunque el Scénic, animado por un motor más pequeño y menos potente, se apunta, por estrecho margen, la victoria. La explicación hay que buscarla en unos desarrollos de transmisión bastante mejor elegidos que sus rivales. En Renault no han caído en la tentación de ir a unos desarrollos muy largos, lo que le permite aprovechar las cualidades de un propulsor que prefiere girar por encima de las 4.500 rpm. El Citroën se queda en un buen término medio, pero, a diferencia del Renault, sus últimas tres relaciones se desplazan hacia arriba, mientras que el Tino se decanta por un cambio excesivamente largo, lo que le sitúa el último en el apartado de prestaciones. Hay que comentar, sin embargo, que, a vehículo cargado, ninguno de los tres proporciona un nivel de recuperaciones que nos permita afirmar que estamos ante vehículos medianamente rápidos. Curiosamente los consumos no siguen de forma directa estos planteamientos. El Scénic, que como hemos dicho aventaja a sus rivales ligeramente por su capacidad de andar, también se muestra como el más parco por los consumos en nuestros recorridos habituales, bajando de los 8 litros en nuestra medición compensada, mientras que el Nissan Tino pasa con claridad de los 8,5 litros y el Picasso supera los 10,5, penalizado, todo hay que decirlo, por unas cifras en ciudad muy poco favorables.

Cualquiera de los tres cumple más que sobradamente cuando analizamos su comportamiento. La mayor batalla del Picasso le confiere el mayor aplomo, pero también le convierte en el menos ágil en zona de curvas y ciudad por sus 12,0 m de diámetro de giro. El Scénic es el más homogéneo en todos los terrenos, mientras que el recién llegado Tino se coloca en un virtuoso término medio. Tiene mayor agilidad que el Picasso, siendo ligeramente más torpe que el Scénic, pero, en general, y sobre todo si la carretera se estropea, circula más aplomado que el Renault. Otro de los análisis fundamentales que debe realizarse en estos vehículos, que se han mostrado tan parecidos, es la comparación de precios. El recién llegado Nissan Tino es, en este sentido, el que queda un poco descolgado, sencillamente porque no tiene ninguna oferta promocional. Renault, por el momento, regala cinco cuotas, pero, en el caso de pagar al contado, también están realizando alguna sustancial rebaja. Y Citroën, abiertamente, tiene medio millón de pesetas de descuento en las versiones de gasolina.

No hemos querido ser Salomón al otorgar nuestra puntuación final, saldada con un empate. Las diferencias son tan cerradas que cualquiera de los tres cumple con brillantez, cada uno con sus especiales matizaciones, el pliego de condiciones atribuible a este tipo de vehículos. De lo que no cabe ninguna duda es que este segmento se ha convertido en uno de los actuales protagonistas del mercado, y del que se espera tenga aún más repercusión cuando entren en liza otros constructores de peso aún ausentes.

Sólo falta el análisis de sus cualidades ruteras, vistas desde la óptica de un vehículo para la familia, susceptible de ser cargado con generosidad. En este sentido ninguno de los tres nos ha sorprendido, aunque el Scénic, animado por un motor más pequeño y menos potente, se apunta, por estrecho margen, la victoria. La explicación hay que buscarla en unos desarrollos de transmisión bastante mejor elegidos que sus rivales. En Renault no han caído en la tentación de ir a unos desarrollos muy largos, lo que le permite aprovechar las cualidades de un propulsor que prefiere girar por encima de las 4.500 rpm. El Citroën se queda en un buen término medio, pero, a diferencia del Renault, sus últimas tres relaciones se desplazan hacia arriba, mientras que el Tino se decanta por un cambio excesivamente largo, lo que le sitúa el último en el apartado de prestaciones. Hay que comentar, sin embargo, que, a vehículo cargado, ninguno de los tres proporciona un nivel de recuperaciones que nos permita afirmar que estamos ante vehículos medianamente rápidos. Curiosamente los consumos no siguen de forma directa estos planteamientos. El Scénic, que como hemos dicho aventaja a sus rivales ligeramente por su capacidad de andar, también se muestra como el más parco por los consumos en nuestros recorridos habituales, bajando de los 8 litros en nuestra medición compensada, mientras que el Nissan Tino pasa con claridad de los 8,5 litros y el Picasso supera los 10,5, penalizado, todo hay que decirlo, por unas cifras en ciudad muy poco favorables.

Cualquiera de los tres cumple más que sobradamente cuando analizamos su comportamiento. La mayor batalla del Picasso le confiere el mayor aplomo, pero también le convierte en el menos ágil en zona de curvas y ciudad por sus 12,0 m de diámetro de giro. El Scénic es el más homogéneo en todos los terrenos, mientras que el recién llegado Tino se coloca en un virtuoso término medio. Tiene mayor agilidad que el Picasso, siendo ligeramente más torpe que el Scénic, pero, en general, y sobre todo si la carretera se estropea, circula más aplomado que el Renault. Otro de los análisis fundamentales que debe realizarse en estos vehículos, que se han mostrado tan parecidos, es la comparación de precios. El recién llegado Nissan Tino es, en este sentido, el que queda un poco descolgado, sencillamente porque no tiene ninguna oferta promocional. Renault, por el momento, regala cinco cuotas, pero, en el caso de pagar al contado, también están realizando alguna sustancial rebaja. Y Citroën, abiertamente, tiene medio millón de pesetas de descuento en las versiones de gasolina.

No hemos querido ser Salomón al otorgar nuestra puntuación final, saldada con un empate. Las diferencias son tan cerradas que cualquiera de los tres cumple con brillantez, cada uno con sus especiales matizaciones, el pliego de condiciones atribuible a este tipo de vehículos. De lo que no cabe ninguna duda es que este segmento se ha convertido en uno de los actuales protagonistas del mercado, y del que se espera tenga aún más repercusión cuando entren en liza otros constructores de peso aún ausentes.

Sólo falta el análisis de sus cualidades ruteras, vistas desde la óptica de un vehículo para la familia, susceptible de ser cargado con generosidad. En este sentido ninguno de los tres nos ha sorprendido, aunque el Scénic, animado por un motor más pequeño y menos potente, se apunta, por estrecho margen, la victoria. La explicación hay que buscarla en unos desarrollos de transmisión bastante mejor elegidos que sus rivales. En Renault no han caído en la tentación de ir a unos desarrollos muy largos, lo que le permite aprovechar las cualidades de un propulsor que prefiere girar por encima de las 4.500 rpm. El Citroën se queda en un buen término medio, pero, a diferencia del Renault, sus últimas tres relaciones se desplazan hacia arriba, mientras que el Tino se decanta por un cambio excesivamente largo, lo que le sitúa el último en el apartado de prestaciones. Hay que comentar, sin embargo, que, a vehículo cargado, ninguno de los tres proporciona un nivel de recuperaciones que nos permita afirmar que estamos ante vehículos medianamente rápidos. Curiosamente los consumos no siguen de forma directa estos planteamientos. El Scénic, que como hemos dicho aventaja a sus rivales ligeramente por su capacidad de andar, también se muestra como el más parco por los consumos en nuestros recorridos habituales, bajando de los 8 litros en nuestra medición compensada, mientras que el Nissan Tino pasa con claridad de los 8,5 litros y el Picasso supera los 10,5, penalizado, todo hay que decirlo, por unas cifras en ciudad muy poco favorables.

Cualquiera de los tres cumple más que sobradamente cuando analizamos su comportamiento. La mayor batalla del Picasso le confiere el mayor aplomo, pero también le convierte en el menos ágil en zona de curvas y ciudad por sus 12,0 m de diámetro de giro. El Scénic es el más homogéneo en todos los terrenos, mientras que el recién llegado Tino se coloca en un virtuoso término medio. Tiene mayor agilidad que el Picasso, siendo ligeramente más torpe que el Scénic, pero, en general, y sobre todo si la carretera se estropea, circula más aplomado que el Renault. Otro de los análisis fundamentales que debe realizarse en estos vehículos, que se han mostrado tan parecidos, es la comparación de precios. El recién llegado Nissan Tino es, en este sentido, el que queda un poco descolgado, sencillamente porque no tiene ninguna oferta promocional. Renault, por el momento, regala cinco cuotas, pero, en el caso de pagar al contado, también están realizando alguna sustancial rebaja. Y Citroën, abiertamente, tiene medio millón de pesetas de descuento en las versiones de gasolina.

No hemos querido ser Salomón al otorgar nuestra puntuación final, saldada con un empate. Las diferencias son tan cerradas que cualquiera de los tres cumple con brillantez, cada uno con sus especiales matizaciones, el pliego de condiciones atribuible a este tipo de vehículos. De lo que no cabe ninguna duda es que este segmento se ha convertido en uno de los actuales protagonistas del mercado, y del que se espera tenga aún más repercusión cuando entren en liza otros constructores de peso aún ausentes.

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