Citroën Xsara Picasso / Nissan Almera Tino / Renault Mégane Scénic

El Renault Scénic se mantiene a la cabeza de un segmento inventado por él. Resulta el más vendido, lo que tiene una conclusión clara: es el más aceptado. Sin embargo, su posición de privilegio está amenazada. El Citroën Xsara Picasso y el recién llegado Nissan Tino disponen también de sólidos argumentos.
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Citroën Xsara Picasso / Nissan Almera Tino / Renault Mégane Scénic
Citroën Xsara Picasso / Nissan Almera Tino / Renault Mégane Scénic

Si hay un segmento de mercado que vive casi una explosiva expansión es justamente este que nos ocupa. No es un fenómeno peculiar de nuestro mercado, toda Europa aplaude esta idea casi genial, obligando a las marcas que los ofrecen a replantearse sus gamas y su cadencia de producción para adecuarlas a las nuevas exigencias del mercado. No tenemos más que recordar el problema que supuso para Renault el lanzamiento del Scénic, para el que se había previsto una producción muy por debajo del número de peticiones que ha generado.

El Renault Scénic es el líder europeo por excelencia del segmento. Inauguró un estilo y una funcionalidad que, con matices, algunas veces muy sutiles, ha sido imitada en muchos de sus rivales. Su inmediato seguidor en ventas en España, el Picasso, y el recién llegado Tino son similares por planteamientos internos, muy parecidos por potencia y cercanos por precio y equipamiento. Sobre esta misma idea han aparecido variantes, como los seis asientos del Fiat Múltipla o los siete del Zafira, que son rivales también bastante directos, pero que cubren unas necesidades más específicas, cuando no bastante diferentes.

¿En qué coinciden estos tres vehículos? Pues, básicamente, en su especial funcionalidad. Todos disponen de cinco asientos independientes, con los tres traseros eliminables para favorecer el espacio de carga. En este sentido, tanto Nissan como Renault eligen menos anchura para el asiento central, mientras en el Citroën los tres son iguales. Salvado este matiz, que puede favorecer a un adulto que viaje en la banqueta central en el caso del Picasso, a costa de penalizar ligeramente los dos de los extremos, en los tres se pueden conseguir espacios diáfanos propios de un furgón eliminando las tres butacas. Citroën también aporta otra diferencia, que en este caso se puede clasificar de ventaja: se han estudiado profundamente los asientos y se ha conseguido rebajar bastante el peso de estos, lo que aumenta la comodidad de transporte fuera del coche. Sin embargo, excepto el central, los otros dos son fijos, mientras que en el Scénic y el Tino los tres son deslizables.

Donde Citroën se destaca plenamente de sus otros dos rivales es en el espacio interior. Longitudinalmente es el más habitable, llegando a 180 cm de cota de confort, ya que hace valer sus gran distancia entre ejes y su mayor longitud exterior. Además, su maletero llega hasta unos respetables 540 litros, sólo superado en su categoría por el Zafira en configuración de cinco plazas. El Tino, a pesar de ser casi como el Picasso, se queda en un término medio, pero como el Scénic, al disponer de los mencionados asientos traseros deslizables, se puede dar prioridad al maletero, de bastante capacidad, o a las plazas posteriores, según nuestras necesidades. En este sentido hay que realizar una matización. Se podría pensar que los 63 cm de longitud para las piernas es una cota ajustada para viajar detrás con comodidad, pero conviene tener en cuanta que, al ir sentados tan altos, la necesidad de espacio para las piernas no es tan crítica como en una berlina convencional.

Sin ningún género de dudas, el Citroën Picasso es el más monovolumen de los tres. La definición del salpicadero y la excelente situación de la palanca de cambios sobre la consola central, lo que permite más movilidad en el interior, le confieren una apreciada diferencia. El salpicadero cuenta con huecos y espacios en donde depositar todo aquello que suele llevarse en los viajes. Lo que menos nos convence es la instrumentación. Preferimos relojes convencionales frente al conductor que la instrumentación digital en el centro, pero es cuestión de preferencias. Lo que no tiene nada que ver con los gustos es la falta de visibilidad de la información cuando hay mucha claridad en el interior y viajamos con las gafas de sol y la inexplicable ausencia de cuentavueltas. Por número de huecos empata prácticamente con el Scénic y ambos superan por utilidad al Tino. Los tres tienen los útiles huecos en el suelo frente a las plazas posteriores y el Tino y Scénic -como prueba de sus más especiales parecidos- sitúan bajo los asientos posteriores unos huecos ocultos y protegidos de bastante capacidad

En general, a la vista de la organización interior de los tres rivales, de la definición de los tarados de suspensión y del nivel sonoro, podemos afirmar que todos proporcionan un elevado nivel de confort. Sin embargo, las dimensiones de los asientos del Picasso, con diferencia más envolventes y más grandes, su posición de conducción y las suspensiones, permiten afirmar que, en general, son los que mejor cuidan de los pasajeros. En este sentido, el Nissan Tino y el Renault Scénic están prácticamente al mismo nivel, ya que lo que gana uno por sonoridad, lo pierde el otro por la dureza de asientos y suspensiones. Sin duda alguna, el concepto en el que se encuadran cualquiera de estos tres modelos incluye los viajes, o los frecuentes desplazamientos por carretera, como una de sus facetas más importantes. Por este motivo, le hemos dado especial importancia a los juicios que hemos realizado sobre el interior y el confort.

Si hay un segmento de mercado que vive casi una explosiva expansión es justamente este que nos ocupa. No es un fenómeno peculiar de nuestro mercado, toda Europa aplaude esta idea casi genial, obligando a las marcas que los ofrecen a replantearse sus gamas y su cadencia de producción para adecuarlas a las nuevas exigencias del mercado. No tenemos más que recordar el problema que supuso para Renault el lanzamiento del Scénic, para el que se había previsto una producción muy por debajo del número de peticiones que ha generado.

El Renault Scénic es el líder europeo por excelencia del segmento. Inauguró un estilo y una funcionalidad que, con matices, algunas veces muy sutiles, ha sido imitada en muchos de sus rivales. Su inmediato seguidor en ventas en España, el Picasso, y el recién llegado Tino son similares por planteamientos internos, muy parecidos por potencia y cercanos por precio y equipamiento. Sobre esta misma idea han aparecido variantes, como los seis asientos del Fiat Múltipla o los siete del Zafira, que son rivales también bastante directos, pero que cubren unas necesidades más específicas, cuando no bastante diferentes.

¿En qué coinciden estos tres vehículos? Pues, básicamente, en su especial funcionalidad. Todos disponen de cinco asientos independientes, con los tres traseros eliminables para favorecer el espacio de carga. En este sentido, tanto Nissan como Renault eligen menos anchura para el asiento central, mientras en el Citroën los tres son iguales. Salvado este matiz, que puede favorecer a un adulto que viaje en la banqueta central en el caso del Picasso, a costa de penalizar ligeramente los dos de los extremos, en los tres se pueden conseguir espacios diáfanos propios de un furgón eliminando las tres butacas. Citroën también aporta otra diferencia, que en este caso se puede clasificar de ventaja: se han estudiado profundamente los asientos y se ha conseguido rebajar bastante el peso de estos, lo que aumenta la comodidad de transporte fuera del coche. Sin embargo, excepto el central, los otros dos son fijos, mientras que en el Scénic y el Tino los tres son deslizables.

Donde Citroën se destaca plenamente de sus otros dos rivales es en el espacio interior. Longitudinalmente es el más habitable, llegando a 180 cm de cota de confort, ya que hace valer sus gran distancia entre ejes y su mayor longitud exterior. Además, su maletero llega hasta unos respetables 540 litros, sólo superado en su categoría por el Zafira en configuración de cinco plazas. El Tino, a pesar de ser casi como el Picasso, se queda en un término medio, pero como el Scénic, al disponer de los mencionados asientos traseros deslizables, se puede dar prioridad al maletero, de bastante capacidad, o a las plazas posteriores, según nuestras necesidades. En este sentido hay que realizar una matización. Se podría pensar que los 63 cm de longitud para las piernas es una cota ajustada para viajar detrás con comodidad, pero conviene tener en cuanta que, al ir sentados tan altos, la necesidad de espacio para las piernas no es tan crítica como en una berlina convencional.

Sin ningún género de dudas, el Citroën Picasso es el más monovolumen de los tres. La definición del salpicadero y la excelente situación de la palanca de cambios sobre la consola central, lo que permite más movilidad en el interior, le confieren una apreciada diferencia. El salpicadero cuenta con huecos y espacios en donde depositar todo aquello que suele llevarse en los viajes. Lo que menos nos convence es la instrumentación. Preferimos relojes convencionales frente al conductor que la instrumentación digital en el centro, pero es cuestión de preferencias. Lo que no tiene nada que ver con los gustos es la falta de visibilidad de la información cuando hay mucha claridad en el interior y viajamos con las gafas de sol y la inexplicable ausencia de cuentavueltas. Por número de huecos empata prácticamente con el Scénic y ambos superan por utilidad al Tino. Los tres tienen los útiles huecos en el suelo frente a las plazas posteriores y el Tino y Scénic -como prueba de sus más especiales parecidos- sitúan bajo los asientos posteriores unos huecos ocultos y protegidos de bastante capacidad

En general, a la vista de la organización interior de los tres rivales, de la definición de los tarados de suspensión y del nivel sonoro, podemos afirmar que todos proporcionan un elevado nivel de confort. Sin embargo, las dimensiones de los asientos del Picasso, con diferencia más envolventes y más grandes, su posición de conducción y las suspensiones, permiten afirmar que, en general, son los que mejor cuidan de los pasajeros. En este sentido, el Nissan Tino y el Renault Scénic están prácticamente al mismo nivel, ya que lo que gana uno por sonoridad, lo pierde el otro por la dureza de asientos y suspensiones. Sin duda alguna, el concepto en el que se encuadran cualquiera de estos tres modelos incluye los viajes, o los frecuentes desplazamientos por carretera, como una de sus facetas más importantes. Por este motivo, le hemos dado especial importancia a los juicios que hemos realizado sobre el interior y el confort.

Si hay un segmento de mercado que vive casi una explosiva expansión es justamente este que nos ocupa. No es un fenómeno peculiar de nuestro mercado, toda Europa aplaude esta idea casi genial, obligando a las marcas que los ofrecen a replantearse sus gamas y su cadencia de producción para adecuarlas a las nuevas exigencias del mercado. No tenemos más que recordar el problema que supuso para Renault el lanzamiento del Scénic, para el que se había previsto una producción muy por debajo del número de peticiones que ha generado.

El Renault Scénic es el líder europeo por excelencia del segmento. Inauguró un estilo y una funcionalidad que, con matices, algunas veces muy sutiles, ha sido imitada en muchos de sus rivales. Su inmediato seguidor en ventas en España, el Picasso, y el recién llegado Tino son similares por planteamientos internos, muy parecidos por potencia y cercanos por precio y equipamiento. Sobre esta misma idea han aparecido variantes, como los seis asientos del Fiat Múltipla o los siete del Zafira, que son rivales también bastante directos, pero que cubren unas necesidades más específicas, cuando no bastante diferentes.

¿En qué coinciden estos tres vehículos? Pues, básicamente, en su especial funcionalidad. Todos disponen de cinco asientos independientes, con los tres traseros eliminables para favorecer el espacio de carga. En este sentido, tanto Nissan como Renault eligen menos anchura para el asiento central, mientras en el Citroën los tres son iguales. Salvado este matiz, que puede favorecer a un adulto que viaje en la banqueta central en el caso del Picasso, a costa de penalizar ligeramente los dos de los extremos, en los tres se pueden conseguir espacios diáfanos propios de un furgón eliminando las tres butacas. Citroën también aporta otra diferencia, que en este caso se puede clasificar de ventaja: se han estudiado profundamente los asientos y se ha conseguido rebajar bastante el peso de estos, lo que aumenta la comodidad de transporte fuera del coche. Sin embargo, excepto el central, los otros dos son fijos, mientras que en el Scénic y el Tino los tres son deslizables.

Donde Citroën se destaca plenamente de sus otros dos rivales es en el espacio interior. Longitudinalmente es el más habitable, llegando a 180 cm de cota de confort, ya que hace valer sus gran distancia entre ejes y su mayor longitud exterior. Además, su maletero llega hasta unos respetables 540 litros, sólo superado en su categoría por el Zafira en configuración de cinco plazas. El Tino, a pesar de ser casi como el Picasso, se queda en un término medio, pero como el Scénic, al disponer de los mencionados asientos traseros deslizables, se puede dar prioridad al maletero, de bastante capacidad, o a las plazas posteriores, según nuestras necesidades. En este sentido hay que realizar una matización. Se podría pensar que los 63 cm de longitud para las piernas es una cota ajustada para viajar detrás con comodidad, pero conviene tener en cuanta que, al ir sentados tan altos, la necesidad de espacio para las piernas no es tan crítica como en una berlina convencional.

Sin ningún género de dudas, el Citroën Picasso es el más monovolumen de los tres. La definición del salpicadero y la excelente situación de la palanca de cambios sobre la consola central, lo que permite más movilidad en el interior, le confieren una apreciada diferencia. El salpicadero cuenta con huecos y espacios en donde depositar todo aquello que suele llevarse en los viajes. Lo que menos nos convence es la instrumentación. Preferimos relojes convencionales frente al conductor que la instrumentación digital en el centro, pero es cuestión de preferencias. Lo que no tiene nada que ver con los gustos es la falta de visibilidad de la información cuando hay mucha claridad en el interior y viajamos con las gafas de sol y la inexplicable ausencia de cuentavueltas. Por número de huecos empata prácticamente con el Scénic y ambos superan por utilidad al Tino. Los tres tienen los útiles huecos en el suelo frente a las plazas posteriores y el Tino y Scénic -como prueba de sus más especiales parecidos- sitúan bajo los asientos posteriores unos huecos ocultos y protegidos de bastante capacidad

En general, a la vista de la organización interior de los tres rivales, de la definición de los tarados de suspensión y del nivel sonoro, podemos afirmar que todos proporcionan un elevado nivel de confort. Sin embargo, las dimensiones de los asientos del Picasso, con diferencia más envolventes y más grandes, su posición de conducción y las suspensiones, permiten afirmar que, en general, son los que mejor cuidan de los pasajeros. En este sentido, el Nissan Tino y el Renault Scénic están prácticamente al mismo nivel, ya que lo que gana uno por sonoridad, lo pierde el otro por la dureza de asientos y suspensiones. Sin duda alguna, el concepto en el que se encuadran cualquiera de estos tres modelos incluye los viajes, o los frecuentes desplazamientos por carretera, como una de sus facetas más importantes. Por este motivo, le hemos dado especial importancia a los juicios que hemos realizado sobre el interior y el confort.

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