Audi A6 2.5 TDI 180 CV / BMW 530d / Renault Vel Satis 3.0 dCi / Saab 9-5 3.0 V6 TiD Arc

Entre las berlinas de representación, el atrevido Renault Vel Satis va mucho más allá en el propio valor o sentido de la imagen. En cualquier caso se apoya en un contenido tecnológico igual de sofisticado que el que aportan los rivales "convencionales" con los que aquí lo enfrentamos.
-
Audi A6 2.5 TDI 180 CV / BMW 530d / Renault Vel Satis 3.0 dCi / Saab 9-5 3.0 V6 TiD Arc
Audi A6 2.5 TDI 180 CV / BMW 530d / Renault Vel Satis 3.0 dCi / Saab 9-5 3.0 V6 TiD Arc

Y es que en movimiento el Audi resulta el vehículo más eficaz desde un punto de vista muy dinámico. Pero no sólo es cuestión de su transmisión integral, porque ésta viene asociada a una suspensión trasera independiente, en lugar de un eje torsional. Además, de serie el Audi sale con los trenes rodantes deportivos, claramente más firmes y con menor recorrido de lo que ofrecen sus rivales (a coste cero se puede elegir las suspensiones normales). Unida esta configuración con la tracción quattro, el Audi ofrece la pisada más sólida sobre la carretera, con los apoyos más planos y los balanceos más controlados de la carrocería.

En el extremo opuesto están el BMW y el Saab, los más suaves y cómodos de suspensión, si bien no afecta a la estabilidad en tramos abiertos. El Renault está en un término medio, con una suspensión enérgica encargada de controlar las mayores inercias de su peso y altura. Es en los tramos revirados cuando de verdad empieza a haber más diferencias. El Audi, ajeno al control de tracción -englobado en el ESP que lleva de serie-, mantiene una actitud muy eficaz y más cuanto más retorcido, bacheado o deslizante esté el piso. En el BMW hay más limitaciones por sensaciones que por efectividad real. Los balanceos y la suavidad de la suspensión convencional restan algo confianza (por sólo 481 euros está disponible la suspensión deportiva), pero sus trayectorias son limpísimas. De hecho, su tren delantero posiblemente sea el más neutro de todos y la zaga está siempre controlada por el control de tracción/estabilidad. El Saab es por sensaciones parejo al BMW, pero su tren delantero es claramente más subvirador y depende en muchas ocasiones del control de tracción para digerir el par motor, aunque la bondad define a todas sus reacciones. No obstante todo queda en manos del conductor, al no poder disponer del control de estabilidad, algo inexplicable hoy día en un coche de su potencial y categoría. El Renault para sus desmesurados peso y altura va francamente bien en tramos virados, no parece más limitado que el BMW o el Saab, se muestra razonablemente sólido y fiable, y digiere con mucha soltura las inercias, también apoyado por el control de estabilidad y por una monta de neumáticos muy generosa.

En cuanto a los frenos, todos los modelos consiguen unas distancias de frenado bastante correctas, así como una buena resistencia a la fatiga. Sólo en el caso del Saab, un pedal ya de por sí esponjoso pierde claramente firmeza a medida que se calienta.

En resumen, el Audi se muestra como el vehículo más deportivo de todos, básicamente por el planteamiento de su bastidor, a costa, eso sí, de mostrarse el más incómodo en su faceta de berlina de representación. En este caso, el Renault ofrece un habitáculo con una calidad de rodadura y un el trato a todos los pasajeros espléndido. Su precio puede parecer desorbitado teniendo en frente a los rivales que tiene, pero hay que valorar el inagotable equipamiento de serie que ofrece esta versión Initiale. Al Saab le falta el refinamiento final de sus adversarios, aunque también en el precio se refleja. El BMW destaca por un motor extraordinario, tanto por su poderío como por su suavidad de funcionamiento, y una calidad de marcha igualmente extraordinaria, en busca del equilibrio ideal entre la prestación y el confort.

Y es que en movimiento el Audi resulta el vehículo más eficaz desde un punto de vista muy dinámico. Pero no sólo es cuestión de su transmisión integral, porque ésta viene asociada a una suspensión trasera independiente, en lugar de un eje torsional. Además, de serie el Audi sale con los trenes rodantes deportivos, claramente más firmes y con menor recorrido de lo que ofrecen sus rivales (a coste cero se puede elegir las suspensiones normales). Unida esta configuración con la tracción quattro, el Audi ofrece la pisada más sólida sobre la carretera, con los apoyos más planos y los balanceos más controlados de la carrocería.

En el extremo opuesto están el BMW y el Saab, los más suaves y cómodos de suspensión, si bien no afecta a la estabilidad en tramos abiertos. El Renault está en un término medio, con una suspensión enérgica encargada de controlar las mayores inercias de su peso y altura. Es en los tramos revirados cuando de verdad empieza a haber más diferencias. El Audi, ajeno al control de tracción -englobado en el ESP que lleva de serie-, mantiene una actitud muy eficaz y más cuanto más retorcido, bacheado o deslizante esté el piso. En el BMW hay más limitaciones por sensaciones que por efectividad real. Los balanceos y la suavidad de la suspensión convencional restan algo confianza (por sólo 481 euros está disponible la suspensión deportiva), pero sus trayectorias son limpísimas. De hecho, su tren delantero posiblemente sea el más neutro de todos y la zaga está siempre controlada por el control de tracción/estabilidad. El Saab es por sensaciones parejo al BMW, pero su tren delantero es claramente más subvirador y depende en muchas ocasiones del control de tracción para digerir el par motor, aunque la bondad define a todas sus reacciones. No obstante todo queda en manos del conductor, al no poder disponer del control de estabilidad, algo inexplicable hoy día en un coche de su potencial y categoría. El Renault para sus desmesurados peso y altura va francamente bien en tramos virados, no parece más limitado que el BMW o el Saab, se muestra razonablemente sólido y fiable, y digiere con mucha soltura las inercias, también apoyado por el control de estabilidad y por una monta de neumáticos muy generosa.

En cuanto a los frenos, todos los modelos consiguen unas distancias de frenado bastante correctas, así como una buena resistencia a la fatiga. Sólo en el caso del Saab, un pedal ya de por sí esponjoso pierde claramente firmeza a medida que se calienta.

En resumen, el Audi se muestra como el vehículo más deportivo de todos, básicamente por el planteamiento de su bastidor, a costa, eso sí, de mostrarse el más incómodo en su faceta de berlina de representación. En este caso, el Renault ofrece un habitáculo con una calidad de rodadura y un el trato a todos los pasajeros espléndido. Su precio puede parecer desorbitado teniendo en frente a los rivales que tiene, pero hay que valorar el inagotable equipamiento de serie que ofrece esta versión Initiale. Al Saab le falta el refinamiento final de sus adversarios, aunque también en el precio se refleja. El BMW destaca por un motor extraordinario, tanto por su poderío como por su suavidad de funcionamiento, y una calidad de marcha igualmente extraordinaria, en busca del equilibrio ideal entre la prestación y el confort.

Y es que en movimiento el Audi resulta el vehículo más eficaz desde un punto de vista muy dinámico. Pero no sólo es cuestión de su transmisión integral, porque ésta viene asociada a una suspensión trasera independiente, en lugar de un eje torsional. Además, de serie el Audi sale con los trenes rodantes deportivos, claramente más firmes y con menor recorrido de lo que ofrecen sus rivales (a coste cero se puede elegir las suspensiones normales). Unida esta configuración con la tracción quattro, el Audi ofrece la pisada más sólida sobre la carretera, con los apoyos más planos y los balanceos más controlados de la carrocería.

En el extremo opuesto están el BMW y el Saab, los más suaves y cómodos de suspensión, si bien no afecta a la estabilidad en tramos abiertos. El Renault está en un término medio, con una suspensión enérgica encargada de controlar las mayores inercias de su peso y altura. Es en los tramos revirados cuando de verdad empieza a haber más diferencias. El Audi, ajeno al control de tracción -englobado en el ESP que lleva de serie-, mantiene una actitud muy eficaz y más cuanto más retorcido, bacheado o deslizante esté el piso. En el BMW hay más limitaciones por sensaciones que por efectividad real. Los balanceos y la suavidad de la suspensión convencional restan algo confianza (por sólo 481 euros está disponible la suspensión deportiva), pero sus trayectorias son limpísimas. De hecho, su tren delantero posiblemente sea el más neutro de todos y la zaga está siempre controlada por el control de tracción/estabilidad. El Saab es por sensaciones parejo al BMW, pero su tren delantero es claramente más subvirador y depende en muchas ocasiones del control de tracción para digerir el par motor, aunque la bondad define a todas sus reacciones. No obstante todo queda en manos del conductor, al no poder disponer del control de estabilidad, algo inexplicable hoy día en un coche de su potencial y categoría. El Renault para sus desmesurados peso y altura va francamente bien en tramos virados, no parece más limitado que el BMW o el Saab, se muestra razonablemente sólido y fiable, y digiere con mucha soltura las inercias, también apoyado por el control de estabilidad y por una monta de neumáticos muy generosa.

En cuanto a los frenos, todos los modelos consiguen unas distancias de frenado bastante correctas, así como una buena resistencia a la fatiga. Sólo en el caso del Saab, un pedal ya de por sí esponjoso pierde claramente firmeza a medida que se calienta.

En resumen, el Audi se muestra como el vehículo más deportivo de todos, básicamente por el planteamiento de su bastidor, a costa, eso sí, de mostrarse el más incómodo en su faceta de berlina de representación. En este caso, el Renault ofrece un habitáculo con una calidad de rodadura y un el trato a todos los pasajeros espléndido. Su precio puede parecer desorbitado teniendo en frente a los rivales que tiene, pero hay que valorar el inagotable equipamiento de serie que ofrece esta versión Initiale. Al Saab le falta el refinamiento final de sus adversarios, aunque también en el precio se refleja. El BMW destaca por un motor extraordinario, tanto por su poderío como por su suavidad de funcionamiento, y una calidad de marcha igualmente extraordinaria, en busca del equilibrio ideal entre la prestación y el confort.

Y es que en movimiento el Audi resulta el vehículo más eficaz desde un punto de vista muy dinámico. Pero no sólo es cuestión de su transmisión integral, porque ésta viene asociada a una suspensión trasera independiente, en lugar de un eje torsional. Además, de serie el Audi sale con los trenes rodantes deportivos, claramente más firmes y con menor recorrido de lo que ofrecen sus rivales (a coste cero se puede elegir las suspensiones normales). Unida esta configuración con la tracción quattro, el Audi ofrece la pisada más sólida sobre la carretera, con los apoyos más planos y los balanceos más controlados de la carrocería.

En el extremo opuesto están el BMW y el Saab, los más suaves y cómodos de suspensión, si bien no afecta a la estabilidad en tramos abiertos. El Renault está en un término medio, con una suspensión enérgica encargada de controlar las mayores inercias de su peso y altura. Es en los tramos revirados cuando de verdad empieza a haber más diferencias. El Audi, ajeno al control de tracción -englobado en el ESP que lleva de serie-, mantiene una actitud muy eficaz y más cuanto más retorcido, bacheado o deslizante esté el piso. En el BMW hay más limitaciones por sensaciones que por efectividad real. Los balanceos y la suavidad de la suspensión convencional restan algo confianza (por sólo 481 euros está disponible la suspensión deportiva), pero sus trayectorias son limpísimas. De hecho, su tren delantero posiblemente sea el más neutro de todos y la zaga está siempre controlada por el control de tracción/estabilidad. El Saab es por sensaciones parejo al BMW, pero su tren delantero es claramente más subvirador y depende en muchas ocasiones del control de tracción para digerir el par motor, aunque la bondad define a todas sus reacciones. No obstante todo queda en manos del conductor, al no poder disponer del control de estabilidad, algo inexplicable hoy día en un coche de su potencial y categoría. El Renault para sus desmesurados peso y altura va francamente bien en tramos virados, no parece más limitado que el BMW o el Saab, se muestra razonablemente sólido y fiable, y digiere con mucha soltura las inercias, también apoyado por el control de estabilidad y por una monta de neumáticos muy generosa.

En cuanto a los frenos, todos los modelos consiguen unas distancias de frenado bastante correctas, así como una buena resistencia a la fatiga. Sólo en el caso del Saab, un pedal ya de por sí esponjoso pierde claramente firmeza a medida que se calienta.

En resumen, el Audi se muestra como el vehículo más deportivo de todos, básicamente por el planteamiento de su bastidor, a costa, eso sí, de mostrarse el más incómodo en su faceta de berlina de representación. En este caso, el Renault ofrece un habitáculo con una calidad de rodadura y un el trato a todos los pasajeros espléndido. Su precio puede parecer desorbitado teniendo en frente a los rivales que tiene, pero hay que valorar el inagotable equipamiento de serie que ofrece esta versión Initiale. Al Saab le falta el refinamiento final de sus adversarios, aunque también en el precio se refleja. El BMW destaca por un motor extraordinario, tanto por su poderío como por su suavidad de funcionamiento, y una calidad de marcha igualmente extraordinaria, en busca del equilibrio ideal entre la prestación y el confort.

Te recomendamos

No hay mejor manera de conocer un producto que poder probarlo a fondo. Bridgestone y ...

El retrato más personal que encontrarás de mítico piloto Ayrton Senna, con hasta 25 h...

SEAT, Autopista y el Máster en Styling y Diseño de la Universidad Politécnica de Vale...

Range Rover sorprendió a todos con la llegada de su último SUV. El Range Rover Velar ...

Hablar del MINI Countryman Híbrido Enchufable es hablar de un SUV camaleónico, que aú...

Uno de los motivos principales a la hora de comprar un coche de segunda mano es el pr...