Peugeot 206 SW 2.0 HDI / Skoda Fabia 1.9 TDI

Con la fiebre desatada entre todos los fabricantes por buscar conceptos nuevos, la apuesta práctica por los familiares continúa mostrándose como una opción segura. En este segmento no es muy habitual, pero estos dos modelos presentan mucha brillantez en sus planteamientos.
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Peugeot 206 SW 2.0 HDI / Skoda Fabia 1.9 TDI
Peugeot 206 SW 2.0 HDI / Skoda Fabia 1.9 TDI

No deberíamos denominarlos familiares. Más bien tendríamos que adoptar otra denominación ya que esta definición de familiar lo cultiva mucho más un monovolumen de 7 plazas. Sin embargo, mantenemos esta definición por no adoptar el más exacto anglicismo Station Wagon, que describe básicamente una evolución en el estilo hacia la practicidad y un mayor maletero en un modelo convencional —break o berlina—, sin más que modificar más o menos la zaga

Es un ejercicio clásico que se mantiene desde hace muchos años, pero al que le está llegando la hora de refinar la imagen añadiendo más estilo a la carrocería. En nuestro país ha cuajado la oferta monovolumen, incluso en los segmentos inferiores, pero parece que este tipo de carrocerías familiares, muy arraigada en otros países europeos, no cuaja como debiera, aun a pesar de que tienen ventajas desde el punto de vista económico y llegan a solucionar de forma completa las necesidades de espacio de muchas familias. Todavía la imagen de coche fúnebre o simplemente vehículo para pequeños profesionales continúa pesando y mucho.

Muchos usuarios por este motivo se decantan sin embargo por vehículos más caros, más pesados, que consumen más a igualdad de propulsor, y por lo tanto andan menos, y que no aportan muchísimo más, a excepción de una mayor altura interior, más facilidad de acceso por la altura de asientos y en algunos casos, la misma rigidez en la organización del interior.

Peugeot, a la que le falta por cubrir en su gama muchos huecos de modelos monovolumen —sólo dispone del 807— parece decantarse por un término medio como el 307 SW y por un concepto clásico, el 206 SW. Este 206 es ya un familiar de corte muy convencional aunque con bastante estilo, quizás lo que le falta al Skoda, aunque en estética todo es siempre muy relativo. Este último, que no ofrece en su gama ningún monovolumen, ha aprovechado para configurar su familiar de la versión sedán de tres volúmenes, mientras que el Peugeot ha partido del dos volúmenes clásico. Da por cierto lo mismo, porque en este sentido ambos ofrecen una organización interior similar, en la que disponen de banquetas atrás plegables, que recogidas proporcionan una amplia superficie de carga. En este sentido es el Fabia el que gana aprovechando su mayor longitud, 422 cm, y mejora la habitabilidad del 206. El Peugeot continúa mostrándose ligeramente estrecho atrás y sobre todo presenta un espacio libre para las piernas en las plazas posteriores algo escaso.

Partir de una plataforma más corta que el Fabia le impide también mejorar a este último en espacio para el maletero. Tiene una altura libre al suelo muy conseguida, con sólo 53 cm, lo que sirve para facilitar la carga de objetos pesados, pero la disponibilidad de espacio en el maletero es menor que en el Fabia. Por ejemplo, con los asientos recogidos se dispone en este último de 150 cm de plataforma, mientras que en el 206 es de 130 cm. La capacidad de carga fluctúa entre los 450 y 780 litros en el Skoda, medidos ambos hasta el borde de la bandeja trasera, mientras que el Peugeot se queda en 360 y 700 litros. Como se ve, en este sentido el Fabia gana claramente.

No deberíamos denominarlos familiares. Más bien tendríamos que adoptar otra denominación ya que esta definición de familiar lo cultiva mucho más un monovolumen de 7 plazas. Sin embargo, mantenemos esta definición por no adoptar el más exacto anglicismo Station Wagon, que describe básicamente una evolución en el estilo hacia la practicidad y un mayor maletero en un modelo convencional —break o berlina—, sin más que modificar más o menos la zaga

Es un ejercicio clásico que se mantiene desde hace muchos años, pero al que le está llegando la hora de refinar la imagen añadiendo más estilo a la carrocería. En nuestro país ha cuajado la oferta monovolumen, incluso en los segmentos inferiores, pero parece que este tipo de carrocerías familiares, muy arraigada en otros países europeos, no cuaja como debiera, aun a pesar de que tienen ventajas desde el punto de vista económico y llegan a solucionar de forma completa las necesidades de espacio de muchas familias. Todavía la imagen de coche fúnebre o simplemente vehículo para pequeños profesionales continúa pesando y mucho.

Muchos usuarios por este motivo se decantan sin embargo por vehículos más caros, más pesados, que consumen más a igualdad de propulsor, y por lo tanto andan menos, y que no aportan muchísimo más, a excepción de una mayor altura interior, más facilidad de acceso por la altura de asientos y en algunos casos, la misma rigidez en la organización del interior.

Peugeot, a la que le falta por cubrir en su gama muchos huecos de modelos monovolumen —sólo dispone del 807— parece decantarse por un término medio como el 307 SW y por un concepto clásico, el 206 SW. Este 206 es ya un familiar de corte muy convencional aunque con bastante estilo, quizás lo que le falta al Skoda, aunque en estética todo es siempre muy relativo. Este último, que no ofrece en su gama ningún monovolumen, ha aprovechado para configurar su familiar de la versión sedán de tres volúmenes, mientras que el Peugeot ha partido del dos volúmenes clásico. Da por cierto lo mismo, porque en este sentido ambos ofrecen una organización interior similar, en la que disponen de banquetas atrás plegables, que recogidas proporcionan una amplia superficie de carga. En este sentido es el Fabia el que gana aprovechando su mayor longitud, 422 cm, y mejora la habitabilidad del 206. El Peugeot continúa mostrándose ligeramente estrecho atrás y sobre todo presenta un espacio libre para las piernas en las plazas posteriores algo escaso.

Partir de una plataforma más corta que el Fabia le impide también mejorar a este último en espacio para el maletero. Tiene una altura libre al suelo muy conseguida, con sólo 53 cm, lo que sirve para facilitar la carga de objetos pesados, pero la disponibilidad de espacio en el maletero es menor que en el Fabia. Por ejemplo, con los asientos recogidos se dispone en este último de 150 cm de plataforma, mientras que en el 206 es de 130 cm. La capacidad de carga fluctúa entre los 450 y 780 litros en el Skoda, medidos ambos hasta el borde de la bandeja trasera, mientras que el Peugeot se queda en 360 y 700 litros. Como se ve, en este sentido el Fabia gana claramente.

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