Citroën Saxo 1.5 D / Fiat Punto 1.9 JTD ELX / Renault Clio 1.9 D Alizé

Aunque han tardado bastante tiempo en actualizarse, tanto el nuevo Fiat Punto como el renovado Citroën Saxo vienen con mucha fuerza para competir duramente con uno de los líderes de ventas en su categoría, el Renault Clio.
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Citroën Saxo 1.5 D / Fiat Punto 1.9 JTD ELX / Renault Clio 1.9 D Alizé
Citroën Saxo 1.5 D / Fiat Punto 1.9 JTD ELX / Renault Clio 1.9 D Alizé

Los tres motores cumplen con honestidad con lo que se espera de una mecánica de esta potencia. Arrancan con rapidez, aunque su ruido es bastante elevado, sobre todo cuando se encuentran fríos. Una vez alcanzada su temperatura óptima de funcionamiento, los tres ofrecen una buena respuesta al acelerador, no son muy reacios a subir con cierta rapidez de vueltas y su zona de mejor respuesta está entre las 2.000 y las 3.500 revoluciones. Por supuesto que ninguno de los tres modelos que hoy comparamos nace con la filosofía y planteamiento de las grandes prestaciones como primer objetivo, pero hay cosas que no se pueden dejar pasar por alto. Una de ellas, la más importante, es dejar bien claro que el límite razonable de utilización para estos modelos está en el ámbito urbano/extraurbano, ya que para los viajes largos se necesita algo más, si queremos viajar con cierta soltura. Si tenemos en cuenta que una de las maniobras más peligrosas que hay que hacer cuando circulamos es el adelantamiento, y echamos un vistazo a las cifras que ofrecen estos modelos, comprenderemos que hay que calcular con mucha precisión la realización de estas maniobras para que salgan a la perfección, sobre todo en el caso del Citroën Saxo; en su descargo hay que apuntar que es el que menos cilindrada tiene de los tres, y esto se deja notar, sobre todo, cuando se trata de subir de vueltas desde la zona baja del cuentarrevoluciones. Lo cierto es que, mientras utilicemos el coche para desplazamientos urbanos o para hacer unos cuantos kilómetros hasta las zonas periféricas, cualquiera de los tres modelos nos resultará práctico y eficaz, al margen de económico en cuanto a gasto de combustible. Y precisamente este último es el punto en el que mejor se defienden estos modelos: su contenido consumo de combustible, sobre todo el Saxo, que en ciudad se muestra verdaderamente parco en el gasto, algo de agradecer, especialmente para nuestro bolsillo. En carretera y autopista también ofrece una rebaja con respecto a sus rivales de los consumos, por lo que se sitúa en el primer puesto en el apartado del consumo.

El comportamiento dinámico es bueno en los tres, aunque en este aspecto es el Clio el que ofrece el mejor de todos ellos. Su excelente aplomo y buena reacción a los cambios de apoyo hacen que el conductor se sienta seguro en cualquier circunstancia. El tren trasero es inamovible y, por mucho que nos empeñemos, mantiene su trayectoria sin desviarse lo más mínimo de la trazada. El Punto tampoco se queda atrás en este apartado, aunque no tiene la misma fidelidad de trazado que ofrece el Clio, pero también resulta bastante rápido y sencillo de conducir en curva. Además, ofrece de serie la servodirección eléctrica "Dualdrive" que modifica, simplemente apretando un botón situado en la consola, su asistencia y ofrece una gran suavidad hasta 30 km/h para endurecerse de forma gradual y suprimirse una vez superados los 70 km/h. El Saxo no ha variado en su concepción de bastidor y suspensiones, por lo que sigue siendo un coche sumamente ágil de conducir en las zonas viradas, aunque es el que tiene el tren trasero más "vivo" de los tres y se muestra más sensible a los cambios de carga; no por ello deja de ser un coche noble y seguro en todas las circunstancias.

A la hora de valorar su precio y equipamiento, es el Clio el que se sitúa en el primer escalón del podium. Y es que no sólo es el más barato del lote, sino que, además, es el que mayor equipamiento de serie ofrece. Si igualamos a los tres contando con la presencia del doble airbag, aire acondicionado, cierre centralizado, radiocasete y servodirección, comprobaremos que el Clio lleva todos estos elementos de serie, mientras que el Punto cuenta con algunos que hay que pagar aparte y en el Saxo todos son adicionales excepto el airbag del conductor, con lo que, aun con las 300.000 pesetas de descuento oficial que ofrece la marca, el Saxo sigue siendo más caro que el Renault Clio, dejando al Punto en un puesto intermedio.

Los tres motores cumplen con honestidad con lo que se espera de una mecánica de esta potencia. Arrancan con rapidez, aunque su ruido es bastante elevado, sobre todo cuando se encuentran fríos. Una vez alcanzada su temperatura óptima de funcionamiento, los tres ofrecen una buena respuesta al acelerador, no son muy reacios a subir con cierta rapidez de vueltas y su zona de mejor respuesta está entre las 2.000 y las 3.500 revoluciones. Por supuesto que ninguno de los tres modelos que hoy comparamos nace con la filosofía y planteamiento de las grandes prestaciones como primer objetivo, pero hay cosas que no se pueden dejar pasar por alto. Una de ellas, la más importante, es dejar bien claro que el límite razonable de utilización para estos modelos está en el ámbito urbano/extraurbano, ya que para los viajes largos se necesita algo más, si queremos viajar con cierta soltura. Si tenemos en cuenta que una de las maniobras más peligrosas que hay que hacer cuando circulamos es el adelantamiento, y echamos un vistazo a las cifras que ofrecen estos modelos, comprenderemos que hay que calcular con mucha precisión la realización de estas maniobras para que salgan a la perfección, sobre todo en el caso del Citroën Saxo; en su descargo hay que apuntar que es el que menos cilindrada tiene de los tres, y esto se deja notar, sobre todo, cuando se trata de subir de vueltas desde la zona baja del cuentarrevoluciones. Lo cierto es que, mientras utilicemos el coche para desplazamientos urbanos o para hacer unos cuantos kilómetros hasta las zonas periféricas, cualquiera de los tres modelos nos resultará práctico y eficaz, al margen de económico en cuanto a gasto de combustible. Y precisamente este último es el punto en el que mejor se defienden estos modelos: su contenido consumo de combustible, sobre todo el Saxo, que en ciudad se muestra verdaderamente parco en el gasto, algo de agradecer, especialmente para nuestro bolsillo. En carretera y autopista también ofrece una rebaja con respecto a sus rivales de los consumos, por lo que se sitúa en el primer puesto en el apartado del consumo.

El comportamiento dinámico es bueno en los tres, aunque en este aspecto es el Clio el que ofrece el mejor de todos ellos. Su excelente aplomo y buena reacción a los cambios de apoyo hacen que el conductor se sienta seguro en cualquier circunstancia. El tren trasero es inamovible y, por mucho que nos empeñemos, mantiene su trayectoria sin desviarse lo más mínimo de la trazada. El Punto tampoco se queda atrás en este apartado, aunque no tiene la misma fidelidad de trazado que ofrece el Clio, pero también resulta bastante rápido y sencillo de conducir en curva. Además, ofrece de serie la servodirección eléctrica "Dualdrive" que modifica, simplemente apretando un botón situado en la consola, su asistencia y ofrece una gran suavidad hasta 30 km/h para endurecerse de forma gradual y suprimirse una vez superados los 70 km/h. El Saxo no ha variado en su concepción de bastidor y suspensiones, por lo que sigue siendo un coche sumamente ágil de conducir en las zonas viradas, aunque es el que tiene el tren trasero más "vivo" de los tres y se muestra más sensible a los cambios de carga; no por ello deja de ser un coche noble y seguro en todas las circunstancias.

A la hora de valorar su precio y equipamiento, es el Clio el que se sitúa en el primer escalón del podium. Y es que no sólo es el más barato del lote, sino que, además, es el que mayor equipamiento de serie ofrece. Si igualamos a los tres contando con la presencia del doble airbag, aire acondicionado, cierre centralizado, radiocasete y servodirección, comprobaremos que el Clio lleva todos estos elementos de serie, mientras que el Punto cuenta con algunos que hay que pagar aparte y en el Saxo todos son adicionales excepto el airbag del conductor, con lo que, aun con las 300.000 pesetas de descuento oficial que ofrece la marca, el Saxo sigue siendo más caro que el Renault Clio, dejando al Punto en un puesto intermedio.

Los tres motores cumplen con honestidad con lo que se espera de una mecánica de esta potencia. Arrancan con rapidez, aunque su ruido es bastante elevado, sobre todo cuando se encuentran fríos. Una vez alcanzada su temperatura óptima de funcionamiento, los tres ofrecen una buena respuesta al acelerador, no son muy reacios a subir con cierta rapidez de vueltas y su zona de mejor respuesta está entre las 2.000 y las 3.500 revoluciones. Por supuesto que ninguno de los tres modelos que hoy comparamos nace con la filosofía y planteamiento de las grandes prestaciones como primer objetivo, pero hay cosas que no se pueden dejar pasar por alto. Una de ellas, la más importante, es dejar bien claro que el límite razonable de utilización para estos modelos está en el ámbito urbano/extraurbano, ya que para los viajes largos se necesita algo más, si queremos viajar con cierta soltura. Si tenemos en cuenta que una de las maniobras más peligrosas que hay que hacer cuando circulamos es el adelantamiento, y echamos un vistazo a las cifras que ofrecen estos modelos, comprenderemos que hay que calcular con mucha precisión la realización de estas maniobras para que salgan a la perfección, sobre todo en el caso del Citroën Saxo; en su descargo hay que apuntar que es el que menos cilindrada tiene de los tres, y esto se deja notar, sobre todo, cuando se trata de subir de vueltas desde la zona baja del cuentarrevoluciones. Lo cierto es que, mientras utilicemos el coche para desplazamientos urbanos o para hacer unos cuantos kilómetros hasta las zonas periféricas, cualquiera de los tres modelos nos resultará práctico y eficaz, al margen de económico en cuanto a gasto de combustible. Y precisamente este último es el punto en el que mejor se defienden estos modelos: su contenido consumo de combustible, sobre todo el Saxo, que en ciudad se muestra verdaderamente parco en el gasto, algo de agradecer, especialmente para nuestro bolsillo. En carretera y autopista también ofrece una rebaja con respecto a sus rivales de los consumos, por lo que se sitúa en el primer puesto en el apartado del consumo.

El comportamiento dinámico es bueno en los tres, aunque en este aspecto es el Clio el que ofrece el mejor de todos ellos. Su excelente aplomo y buena reacción a los cambios de apoyo hacen que el conductor se sienta seguro en cualquier circunstancia. El tren trasero es inamovible y, por mucho que nos empeñemos, mantiene su trayectoria sin desviarse lo más mínimo de la trazada. El Punto tampoco se queda atrás en este apartado, aunque no tiene la misma fidelidad de trazado que ofrece el Clio, pero también resulta bastante rápido y sencillo de conducir en curva. Además, ofrece de serie la servodirección eléctrica "Dualdrive" que modifica, simplemente apretando un botón situado en la consola, su asistencia y ofrece una gran suavidad hasta 30 km/h para endurecerse de forma gradual y suprimirse una vez superados los 70 km/h. El Saxo no ha variado en su concepción de bastidor y suspensiones, por lo que sigue siendo un coche sumamente ágil de conducir en las zonas viradas, aunque es el que tiene el tren trasero más "vivo" de los tres y se muestra más sensible a los cambios de carga; no por ello deja de ser un coche noble y seguro en todas las circunstancias.

A la hora de valorar su precio y equipamiento, es el Clio el que se sitúa en el primer escalón del podium. Y es que no sólo es el más barato del lote, sino que, además, es el que mayor equipamiento de serie ofrece. Si igualamos a los tres contando con la presencia del doble airbag, aire acondicionado, cierre centralizado, radiocasete y servodirección, comprobaremos que el Clio lleva todos estos elementos de serie, mientras que el Punto cuenta con algunos que hay que pagar aparte y en el Saxo todos son adicionales excepto el airbag del conductor, con lo que, aun con las 300.000 pesetas de descuento oficial que ofrece la marca, el Saxo sigue siendo más caro que el Renault Clio, dejando al Punto en un puesto intermedio.

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