Chrysler Neon 1.6 LE / Hyundai Elantra 1.6 GLS / Renault Mégane 1.6 Classic

Berlinas medias y compactos con tres volúmenes comienzan a confundirse. Con menos pujanza que antes siguen llegando nuevos representantes de todo el mundo, con nuevas mecánicas, más económicas y a unos precios bastante interesantes.
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Chrysler Neon 1.6 LE / Hyundai Elantra 1.6 GLS / Renault Mégane 1.6 Classic
Chrysler Neon 1.6 LE / Hyundai Elantra 1.6 GLS / Renault Mégane 1.6 Classic

Sobre el papel hay muy pocas diferencias en cuanto a los motores, pues todos recurren a una cilindrada de 1,6 litros y culata multiválvula con potencias en el entorno de los 110 CV, pero en la práctica sí se revelan diferencias significativas entre ellos. La superior potencia del Neon no se traduce en unas mejores prestaciones, aunque son bastante buenas. En este capítulo el Mégane se desmarca con un funcionamiento más fino del motor y con unas cifras excelentes en todos los ejercicios, especialmente relevantes en las maniobras de adelantamiento, donde unos desarrollos más cortos del cambio y su diferencia de peso -150 kg respecto al Neon y casi 200 kg con el Elantra- se dejan sentir claramente. Este aspecto también determina el consumo de combustible a favor del modelo europeo, que se contenta con un litro menos de media que el americano y con medio menos que el coreano por cada 100 km de recorrido.

Los tres motores delatan la configuración de su culata multiválvula, pero el Renault ofrece mayor par y superior potencia a un régimen más bajo; el Chrysler estira un poco más y obtiene superior cifra de potencia y el Hyundai, si bien reacciona con contundencia a partir de las 3.500 rpm, decae a partir de las 6.000 revoluciones y tiene un funcionamiento más tosco que el de sus competidores, sobre todo a bajo régimen, donde se aprecian algunas vibraciones y mayor nivel de ruido. En su haber está que a velocidad de crucero constante en autopista logra los registros sonoros más bajos de los tres.

Uno de los aspectos más destacables del Neon se encuentra en su bastidor, con unas suspensiones cómodas y eficaces que otorgan al modelo bastante agilidad en todo tipo de trazados. Tan sólo un excesivo recorrido del tren trasero hace que éste quede muy descargado en las frenadas intensas o ante repentinas levantadas del acelerador cuando nos encontramos en pleno apoyo, lo que puede provocar leves reacciones de atrás, poco importantes. Destaca la agilidad con la que se desenvuelve en zonas sinuosas, con buena precisión de la dirección y gran facilidad de conducción, aunque puestos a pedir no le vendría mal una mayor potencia de frenos, pues pierden eficacia con el uso intensivo. Precisamente este último apartado resulta llamativo en el Elantra -nuestra unidad de pruebas logró detenerse en 4 metros menos que el Neon desde 140 km/h- ofreciendo muy buen tacto de pedal y gran mordiente. En general, el modelo coreano nos ha parecido bastante equilibrado, muy cómodo de suspensiones, pero menos eficaz en trazados muy virados. Su eje posterior es el más "nervioso" de los tres modelos -equivalente a un Corolla- que en condiciones normales no plantea dificultades, pero no conviene "ahuecar" sobre firmes deslizantes o con el pavimento mojado, pues las reacciones se producen con bastante rapidez.

El Mégane es el más noble y eficaz de los tres. Los frenos siguen estando entre los mejores de la categoría, si bien no han llegado a las sorprendentes distancias del Elantra. No desfallecen pronto y son fácilmente dosificables, pero el sistema de amplificación de frenada actúa con demasiada sensibilidad y resta agilidad en conducción a ritmo vivo, pues deja el coche literalmente parado. Sería idóneo si también entendiese cuándo nuestras intenciones no son esas. Al contenido peso del conjunto le ayudan unas suspensiones eficaces y una contundente respuesta del acelerador para salir airoso de los virajes. Transmite gran sensación de seguridad y no pierde la compostura aunque busquemos situaciones comprometidas para ponerlo a prueba.

Si analizamos el equipamiento y precio de cada uno de ellos podemos apreciar que el Renault resulta interesante y competitivo, el Elantra está muy bien equipado y es asequible y el Neon… el más exclusivo.

Sobre el papel hay muy pocas diferencias en cuanto a los motores, pues todos recurren a una cilindrada de 1,6 litros y culata multiválvula con potencias en el entorno de los 110 CV, pero en la práctica sí se revelan diferencias significativas entre ellos. La superior potencia del Neon no se traduce en unas mejores prestaciones, aunque son bastante buenas. En este capítulo el Mégane se desmarca con un funcionamiento más fino del motor y con unas cifras excelentes en todos los ejercicios, especialmente relevantes en las maniobras de adelantamiento, donde unos desarrollos más cortos del cambio y su diferencia de peso -150 kg respecto al Neon y casi 200 kg con el Elantra- se dejan sentir claramente. Este aspecto también determina el consumo de combustible a favor del modelo europeo, que se contenta con un litro menos de media que el americano y con medio menos que el coreano por cada 100 km de recorrido.

Los tres motores delatan la configuración de su culata multiválvula, pero el Renault ofrece mayor par y superior potencia a un régimen más bajo; el Chrysler estira un poco más y obtiene superior cifra de potencia y el Hyundai, si bien reacciona con contundencia a partir de las 3.500 rpm, decae a partir de las 6.000 revoluciones y tiene un funcionamiento más tosco que el de sus competidores, sobre todo a bajo régimen, donde se aprecian algunas vibraciones y mayor nivel de ruido. En su haber está que a velocidad de crucero constante en autopista logra los registros sonoros más bajos de los tres.

Uno de los aspectos más destacables del Neon se encuentra en su bastidor, con unas suspensiones cómodas y eficaces que otorgan al modelo bastante agilidad en todo tipo de trazados. Tan sólo un excesivo recorrido del tren trasero hace que éste quede muy descargado en las frenadas intensas o ante repentinas levantadas del acelerador cuando nos encontramos en pleno apoyo, lo que puede provocar leves reacciones de atrás, poco importantes. Destaca la agilidad con la que se desenvuelve en zonas sinuosas, con buena precisión de la dirección y gran facilidad de conducción, aunque puestos a pedir no le vendría mal una mayor potencia de frenos, pues pierden eficacia con el uso intensivo. Precisamente este último apartado resulta llamativo en el Elantra -nuestra unidad de pruebas logró detenerse en 4 metros menos que el Neon desde 140 km/h- ofreciendo muy buen tacto de pedal y gran mordiente. En general, el modelo coreano nos ha parecido bastante equilibrado, muy cómodo de suspensiones, pero menos eficaz en trazados muy virados. Su eje posterior es el más "nervioso" de los tres modelos -equivalente a un Corolla- que en condiciones normales no plantea dificultades, pero no conviene "ahuecar" sobre firmes deslizantes o con el pavimento mojado, pues las reacciones se producen con bastante rapidez.

El Mégane es el más noble y eficaz de los tres. Los frenos siguen estando entre los mejores de la categoría, si bien no han llegado a las sorprendentes distancias del Elantra. No desfallecen pronto y son fácilmente dosificables, pero el sistema de amplificación de frenada actúa con demasiada sensibilidad y resta agilidad en conducción a ritmo vivo, pues deja el coche literalmente parado. Sería idóneo si también entendiese cuándo nuestras intenciones no son esas. Al contenido peso del conjunto le ayudan unas suspensiones eficaces y una contundente respuesta del acelerador para salir airoso de los virajes. Transmite gran sensación de seguridad y no pierde la compostura aunque busquemos situaciones comprometidas para ponerlo a prueba.

Si analizamos el equipamiento y precio de cada uno de ellos podemos apreciar que el Renault resulta interesante y competitivo, el Elantra está muy bien equipado y es asequible y el Neon… el más exclusivo.

Sobre el papel hay muy pocas diferencias en cuanto a los motores, pues todos recurren a una cilindrada de 1,6 litros y culata multiválvula con potencias en el entorno de los 110 CV, pero en la práctica sí se revelan diferencias significativas entre ellos. La superior potencia del Neon no se traduce en unas mejores prestaciones, aunque son bastante buenas. En este capítulo el Mégane se desmarca con un funcionamiento más fino del motor y con unas cifras excelentes en todos los ejercicios, especialmente relevantes en las maniobras de adelantamiento, donde unos desarrollos más cortos del cambio y su diferencia de peso -150 kg respecto al Neon y casi 200 kg con el Elantra- se dejan sentir claramente. Este aspecto también determina el consumo de combustible a favor del modelo europeo, que se contenta con un litro menos de media que el americano y con medio menos que el coreano por cada 100 km de recorrido.

Los tres motores delatan la configuración de su culata multiválvula, pero el Renault ofrece mayor par y superior potencia a un régimen más bajo; el Chrysler estira un poco más y obtiene superior cifra de potencia y el Hyundai, si bien reacciona con contundencia a partir de las 3.500 rpm, decae a partir de las 6.000 revoluciones y tiene un funcionamiento más tosco que el de sus competidores, sobre todo a bajo régimen, donde se aprecian algunas vibraciones y mayor nivel de ruido. En su haber está que a velocidad de crucero constante en autopista logra los registros sonoros más bajos de los tres.

Uno de los aspectos más destacables del Neon se encuentra en su bastidor, con unas suspensiones cómodas y eficaces que otorgan al modelo bastante agilidad en todo tipo de trazados. Tan sólo un excesivo recorrido del tren trasero hace que éste quede muy descargado en las frenadas intensas o ante repentinas levantadas del acelerador cuando nos encontramos en pleno apoyo, lo que puede provocar leves reacciones de atrás, poco importantes. Destaca la agilidad con la que se desenvuelve en zonas sinuosas, con buena precisión de la dirección y gran facilidad de conducción, aunque puestos a pedir no le vendría mal una mayor potencia de frenos, pues pierden eficacia con el uso intensivo. Precisamente este último apartado resulta llamativo en el Elantra -nuestra unidad de pruebas logró detenerse en 4 metros menos que el Neon desde 140 km/h- ofreciendo muy buen tacto de pedal y gran mordiente. En general, el modelo coreano nos ha parecido bastante equilibrado, muy cómodo de suspensiones, pero menos eficaz en trazados muy virados. Su eje posterior es el más "nervioso" de los tres modelos -equivalente a un Corolla- que en condiciones normales no plantea dificultades, pero no conviene "ahuecar" sobre firmes deslizantes o con el pavimento mojado, pues las reacciones se producen con bastante rapidez.

El Mégane es el más noble y eficaz de los tres. Los frenos siguen estando entre los mejores de la categoría, si bien no han llegado a las sorprendentes distancias del Elantra. No desfallecen pronto y son fácilmente dosificables, pero el sistema de amplificación de frenada actúa con demasiada sensibilidad y resta agilidad en conducción a ritmo vivo, pues deja el coche literalmente parado. Sería idóneo si también entendiese cuándo nuestras intenciones no son esas. Al contenido peso del conjunto le ayudan unas suspensiones eficaces y una contundente respuesta del acelerador para salir airoso de los virajes. Transmite gran sensación de seguridad y no pierde la compostura aunque busquemos situaciones comprometidas para ponerlo a prueba.

Si analizamos el equipamiento y precio de cada uno de ellos podemos apreciar que el Renault resulta interesante y competitivo, el Elantra está muy bien equipado y es asequible y el Neon… el más exclusivo.

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