Comparativa: Toyota Avensis Verso D4-D / Renault Espace 1.9 dTi

Aunque el modelo monovolumen grande de Renault mantiene su vigencia gracias a sus innumerables detalles prácticos, queda ahora como algo más rústico que el Avensis Verso, no sólo por su interior, sino sobre todo por el tacto del veterano motor de dTi de 1,9 litros.
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Comparativa: Toyota Avensis Verso D4-D / Renault Espace 1.9 dTi
Comparativa: Toyota Avensis Verso D4-D / Renault Espace 1.9 dTi

Pionero de los vehículos monovolumen familiares en Europa, el actual Espace constituye casi una leyenda en su segmento. Por lo tanto, puede ser una buena vara contra la cual comparar aquellos productos recientemente incorporados a este segmento. Renault se ha preocupado por mantener actualizado un modelo que data en su primera generación de 1984 y que, después de tres remodelaciones mantiene una arquitectura interior básica muy práctica, pero con detalles que desde el punto de visto ergonómico podrían criticarse.

El diseño del interior resulta muy personal y llamativo, con el salpicadero con revestimiento textil y el cuadro digital situado al centro. Todo bastante inusual incluyendo los mandos de climatización que se ubican en el extremo izquierdo del salpicadero y que no son muy cómodos de manipular. Esta posición, así como la ubicación baja de la radio son casi obligadas porque el centro del salpicadero está ocupado por un gran cofre, espacioso y práctico con una doble tapa que abre hacia arriba y hacia abajo. La practicidad del Espace, que ha sido siempre su “caballo de batalla”, contrasta con los acabados y diseños con aires de berlina de muchos de sus rivales que han primado un halo de categoría sobre la flexibilidad de utilización.

Respecto del Avensis Verso, el Espace se diferencia en la orientación que se ha dado a las soluciones en el habitáculo. Mientras el Renault, con sus dobles puntos de anclaje de los asientos, el cofre central, un cajón deslizante debajo del asiento del acompañante y una práctica cortinilla tapa equipajes con un extremo rígido, es más espartano, pero bastante más práctico y versátil, el Avensis Verso sólo hace algunas concesiones a la practicidad.

El Toyota resulta más confortable y con mayor agrado de conducción porque su motor hace menos ruido y vibra menos que el del Espace. El propulsor dTi de 100 CV de la marca francesa se queda algo tosco. Transmite algo más de ruido y vibraciones que el del Toyota, aunque resulta más prestacional y agradable que otro Diesel con bomba de inyección rotativa, que poco a poco van desapareciendo. Esta tecnología se ha quedado ligeramente desfasada y el rendimiento de este 1.9 no llega a ser tan eficaz como la alimentación por conducto común con inyección pilotada de Toyota que permite un consumo más reducido y, adicionalmente, extraer más potencia, sin volver sobre su funcionamiento más refinado. En realidad este dTi de Renault instalado en el Espace es el escalón de entrada a la gama Diesel y, en función de ello, tiene un precio atractivo que, sin la tercera fila de asientos de serie en el Toyota, se queda incluso por debajo de su rival (y de otros de la categoría). Más ambicioso dentro de la gama resulta el nuevo dCi 2.2 con 130 CV multiválvulas, que ya es otra historia…

En el apartado del comportamiento, la dirección del Espace es más sensible que la del Toyota, pero se nota más el tren delantero en apoyos enérgicos y resulta menos ágil en los cambios de dirección. El Espace se siente más cómodo en autopistas, hábitat natural de este vehículo que, lo mismo que el Verso, es un gran rodador.

Pionero de los vehículos monovolumen familiares en Europa, el actual Espace constituye casi una leyenda en su segmento. Por lo tanto, puede ser una buena vara contra la cual comparar aquellos productos recientemente incorporados a este segmento. Renault se ha preocupado por mantener actualizado un modelo que data en su primera generación de 1984 y que, después de tres remodelaciones mantiene una arquitectura interior básica muy práctica, pero con detalles que desde el punto de visto ergonómico podrían criticarse.

El diseño del interior resulta muy personal y llamativo, con el salpicadero con revestimiento textil y el cuadro digital situado al centro. Todo bastante inusual incluyendo los mandos de climatización que se ubican en el extremo izquierdo del salpicadero y que no son muy cómodos de manipular. Esta posición, así como la ubicación baja de la radio son casi obligadas porque el centro del salpicadero está ocupado por un gran cofre, espacioso y práctico con una doble tapa que abre hacia arriba y hacia abajo. La practicidad del Espace, que ha sido siempre su “caballo de batalla”, contrasta con los acabados y diseños con aires de berlina de muchos de sus rivales que han primado un halo de categoría sobre la flexibilidad de utilización.

Respecto del Avensis Verso, el Espace se diferencia en la orientación que se ha dado a las soluciones en el habitáculo. Mientras el Renault, con sus dobles puntos de anclaje de los asientos, el cofre central, un cajón deslizante debajo del asiento del acompañante y una práctica cortinilla tapa equipajes con un extremo rígido, es más espartano, pero bastante más práctico y versátil, el Avensis Verso sólo hace algunas concesiones a la practicidad.

El Toyota resulta más confortable y con mayor agrado de conducción porque su motor hace menos ruido y vibra menos que el del Espace. El propulsor dTi de 100 CV de la marca francesa se queda algo tosco. Transmite algo más de ruido y vibraciones que el del Toyota, aunque resulta más prestacional y agradable que otro Diesel con bomba de inyección rotativa, que poco a poco van desapareciendo. Esta tecnología se ha quedado ligeramente desfasada y el rendimiento de este 1.9 no llega a ser tan eficaz como la alimentación por conducto común con inyección pilotada de Toyota que permite un consumo más reducido y, adicionalmente, extraer más potencia, sin volver sobre su funcionamiento más refinado. En realidad este dTi de Renault instalado en el Espace es el escalón de entrada a la gama Diesel y, en función de ello, tiene un precio atractivo que, sin la tercera fila de asientos de serie en el Toyota, se queda incluso por debajo de su rival (y de otros de la categoría). Más ambicioso dentro de la gama resulta el nuevo dCi 2.2 con 130 CV multiválvulas, que ya es otra historia…

En el apartado del comportamiento, la dirección del Espace es más sensible que la del Toyota, pero se nota más el tren delantero en apoyos enérgicos y resulta menos ágil en los cambios de dirección. El Espace se siente más cómodo en autopistas, hábitat natural de este vehículo que, lo mismo que el Verso, es un gran rodador.

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