Citroën Xsara Picasso 1.6i / Daewoo Tacuma 1.6 SX / Kia Carens 1.8 LS

Los tres modelos enfrentados conforman el escalón de acceso a sus respectivas gamas, ofrecen una capacidad destacable y logran unas prestaciones razonables. Aunque los coreanos se acercan en tamaño y precio a los productos europeos, todavía les separa una gran distancia.
Autopista -
Citroën Xsara Picasso 1.6i / Daewoo Tacuma 1.6 SX / Kia Carens 1.8 LS
Citroën Xsara Picasso 1.6i / Daewoo Tacuma 1.6 SX / Kia Carens 1.8 LS

En el apartado mecánico también hay diferencias, si bien aquí los modelos coreanos ofrecen mayor potencia. El Tacuma estrena motor 1.6, utilizado anteriormente en Lanos y Nubira, que ofrece superior rendimiento y menor consumo que el 1.8 de la misma marca. El Carens, que equipa un motor de 1,8 litros es el más potente de los tres y se desmarca con unas prestaciones sensiblemente superiores a las de los otros modelos, especialmente en los ejercicios de aceleración y recuperación, donde el Picasso, con su motor de 1,6 litros y 95 CV, se muestra menos contundente. Sorprendentemente, también los consumos del Carens son los más bajos del trío, aunque ninguno de ellos pueda considerarse especialmente parco en consumo, con cifras reales que rondan los 10 litros cada 100 km de media en los tres.

En cuanto al comportamiento, son las medidas exteriores y la firmeza de las suspensiones los factores que más influyen en la dinámica del conjunto. El Picasso, con una batalla descomunal, no es tan ágil como sus contrincantes en trazados muy sinuosos, pero, a cambio, ofrece mayor aplomo al circular por autopista. También su diámetro de giro es bastante grande, lo que no facilita la circulación por zonas estrechas ni las maniobras de aparcamiento. Las suspensiones, aunque algo blandas, filtran muy bien y no producen rebotes de la carrocería, lo que unido al bajo nivel de ruido procedente del motor y de la rodadura se traduce en el mayor confort de marcha de los tres modelos. El Daewoo, con su mecánica 1.6 de 106 CV -que se han quedado en 103 CV en nuestro banco de rodillos- es más rápido que el modelo de la marca francesa, pero no llega a los niveles del otro coreano; su motor es algo ruidoso y no demasiado fino. Exige subir de vueltas hasta muy cerca de la zona de corte para poder lograr buen dinamismo, con lo que el ruido asciende hasta niveles poco satisfactorios. Tampoco el cambio de marchas contribuye a facilitar las cosas, con recorridos cortos y cierta imprecisión en su guiado que hace que fallemos en algunas ocasiones cuando se intenta efectuar rápidamente la operación. Las suspensiones son cómodas, aunque en zonas bacheadas rebota un poco el tren delantero. Además, la dirección, aunque rápida -tres vueltas de volante- no ofrece mucha precisión a la entrada de los virajes. Más ágil resulta el Carens, que logra unas prestaciones brillantes y ofrece suspensiones cómodas, pero se queda justo de frenos. Además de alargar la frenada en exceso, su agotamiento se produce ante un uso poco intensivo.

La dirección está bien desmultiplicada y los neumáticos con perfil alto propician cierta deriva. Por su parte, el cambio de marchas, no es muy rápido, pero permite un fácil y suave accionamiento. Quizá estas versiones no sean las más indicadas para realizar un gran número de kilómetros al año, con unos consumos que se resienten en carretera, pero sí resultan satisfactorias para quienes necesiten un vehículo espacioso, aprecien el equipamiento y sobre todo, no quieran efectuar un gran desembolso económico.

En el apartado mecánico también hay diferencias, si bien aquí los modelos coreanos ofrecen mayor potencia. El Tacuma estrena motor 1.6, utilizado anteriormente en Lanos y Nubira, que ofrece superior rendimiento y menor consumo que el 1.8 de la misma marca. El Carens, que equipa un motor de 1,8 litros es el más potente de los tres y se desmarca con unas prestaciones sensiblemente superiores a las de los otros modelos, especialmente en los ejercicios de aceleración y recuperación, donde el Picasso, con su motor de 1,6 litros y 95 CV, se muestra menos contundente. Sorprendentemente, también los consumos del Carens son los más bajos del trío, aunque ninguno de ellos pueda considerarse especialmente parco en consumo, con cifras reales que rondan los 10 litros cada 100 km de media en los tres.

En cuanto al comportamiento, son las medidas exteriores y la firmeza de las suspensiones los factores que más influyen en la dinámica del conjunto. El Picasso, con una batalla descomunal, no es tan ágil como sus contrincantes en trazados muy sinuosos, pero, a cambio, ofrece mayor aplomo al circular por autopista. También su diámetro de giro es bastante grande, lo que no facilita la circulación por zonas estrechas ni las maniobras de aparcamiento. Las suspensiones, aunque algo blandas, filtran muy bien y no producen rebotes de la carrocería, lo que unido al bajo nivel de ruido procedente del motor y de la rodadura se traduce en el mayor confort de marcha de los tres modelos. El Daewoo, con su mecánica 1.6 de 106 CV -que se han quedado en 103 CV en nuestro banco de rodillos- es más rápido que el modelo de la marca francesa, pero no llega a los niveles del otro coreano; su motor es algo ruidoso y no demasiado fino. Exige subir de vueltas hasta muy cerca de la zona de corte para poder lograr buen dinamismo, con lo que el ruido asciende hasta niveles poco satisfactorios. Tampoco el cambio de marchas contribuye a facilitar las cosas, con recorridos cortos y cierta imprecisión en su guiado que hace que fallemos en algunas ocasiones cuando se intenta efectuar rápidamente la operación. Las suspensiones son cómodas, aunque en zonas bacheadas rebota un poco el tren delantero. Además, la dirección, aunque rápida -tres vueltas de volante- no ofrece mucha precisión a la entrada de los virajes. Más ágil resulta el Carens, que logra unas prestaciones brillantes y ofrece suspensiones cómodas, pero se queda justo de frenos. Además de alargar la frenada en exceso, su agotamiento se produce ante un uso poco intensivo.

La dirección está bien desmultiplicada y los neumáticos con perfil alto propician cierta deriva. Por su parte, el cambio de marchas, no es muy rápido, pero permite un fácil y suave accionamiento. Quizá estas versiones no sean las más indicadas para realizar un gran número de kilómetros al año, con unos consumos que se resienten en carretera, pero sí resultan satisfactorias para quienes necesiten un vehículo espacioso, aprecien el equipamiento y sobre todo, no quieran efectuar un gran desembolso económico.

En el apartado mecánico también hay diferencias, si bien aquí los modelos coreanos ofrecen mayor potencia. El Tacuma estrena motor 1.6, utilizado anteriormente en Lanos y Nubira, que ofrece superior rendimiento y menor consumo que el 1.8 de la misma marca. El Carens, que equipa un motor de 1,8 litros es el más potente de los tres y se desmarca con unas prestaciones sensiblemente superiores a las de los otros modelos, especialmente en los ejercicios de aceleración y recuperación, donde el Picasso, con su motor de 1,6 litros y 95 CV, se muestra menos contundente. Sorprendentemente, también los consumos del Carens son los más bajos del trío, aunque ninguno de ellos pueda considerarse especialmente parco en consumo, con cifras reales que rondan los 10 litros cada 100 km de media en los tres.

En cuanto al comportamiento, son las medidas exteriores y la firmeza de las suspensiones los factores que más influyen en la dinámica del conjunto. El Picasso, con una batalla descomunal, no es tan ágil como sus contrincantes en trazados muy sinuosos, pero, a cambio, ofrece mayor aplomo al circular por autopista. También su diámetro de giro es bastante grande, lo que no facilita la circulación por zonas estrechas ni las maniobras de aparcamiento. Las suspensiones, aunque algo blandas, filtran muy bien y no producen rebotes de la carrocería, lo que unido al bajo nivel de ruido procedente del motor y de la rodadura se traduce en el mayor confort de marcha de los tres modelos. El Daewoo, con su mecánica 1.6 de 106 CV -que se han quedado en 103 CV en nuestro banco de rodillos- es más rápido que el modelo de la marca francesa, pero no llega a los niveles del otro coreano; su motor es algo ruidoso y no demasiado fino. Exige subir de vueltas hasta muy cerca de la zona de corte para poder lograr buen dinamismo, con lo que el ruido asciende hasta niveles poco satisfactorios. Tampoco el cambio de marchas contribuye a facilitar las cosas, con recorridos cortos y cierta imprecisión en su guiado que hace que fallemos en algunas ocasiones cuando se intenta efectuar rápidamente la operación. Las suspensiones son cómodas, aunque en zonas bacheadas rebota un poco el tren delantero. Además, la dirección, aunque rápida -tres vueltas de volante- no ofrece mucha precisión a la entrada de los virajes. Más ágil resulta el Carens, que logra unas prestaciones brillantes y ofrece suspensiones cómodas, pero se queda justo de frenos. Además de alargar la frenada en exceso, su agotamiento se produce ante un uso poco intensivo.

La dirección está bien desmultiplicada y los neumáticos con perfil alto propician cierta deriva. Por su parte, el cambio de marchas, no es muy rápido, pero permite un fácil y suave accionamiento. Quizá estas versiones no sean las más indicadas para realizar un gran número de kilómetros al año, con unos consumos que se resienten en carretera, pero sí resultan satisfactorias para quienes necesiten un vehículo espacioso, aprecien el equipamiento y sobre todo, no quieran efectuar un gran desembolso económico.

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