Citroën Xsara Picasso 1.6i / Daewoo Tacuma 1.6 SX / Kia Carens 1.8 LS

Los tres modelos enfrentados conforman el escalón de acceso a sus respectivas gamas, ofrecen una capacidad destacable y logran unas prestaciones razonables. Aunque los coreanos se acercan en tamaño y precio a los productos europeos, todavía les separa una gran distancia.
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Citroën Xsara Picasso 1.6i / Daewoo Tacuma 1.6 SX / Kia Carens 1.8 LS
Citroën Xsara Picasso 1.6i / Daewoo Tacuma 1.6 SX / Kia Carens 1.8 LS

Cada día llegan nuevos representantes al nutrido grupo de los monovolumen compactos, no sólo de Oriente, sino también de Occidente, si bien es en Europa donde han tenido una mayor aceptación entre un público que demanda espacio y modularidad a precios económicos. La ventaja de los productos europeos es que ofrecen un mayor nivel de refinamiento, un diseño más moderno y, sobre todo, mayor variedad de mecánicas en gasolina y Diesel. Aunque los modelos coreanos están proliferando con productos de mayor tamaño, mejor equipados y con mayor calidad en cuanto al refinamiento de marcha, todavía no llegan a los niveles ofrecidos por los modelos que se producen en estas latitudes. Pero hay una cuestión que no está totalmente clara. Bien es cierto que el equipamiento de los coreanos suele ser ligeramente superior, pero este argumento no llega a justificar que su precio se encuentre prácticamente al mismo nivel que el de los modelos de la competencia fabricados en Europa. Si una herramienta, un electrodoméstico o un aparato electrónico fabricado en Corea del Sur cuesta aproximadamente la tercera parte que uno europeo, ¿por qué no ocurre lo mismo con los coches?

Está claro que los responsables de marketing de las marcas afinan sus cifras para intentar ofrecer una relación entre el equipamiento y el precio que sea lo más satisfactoria posible. Los tres modelos que hoy vienen a nuestras páginas, en su configuración básica y con los descuentos promocionales incluidos, tienen un precio de venta muy similar, con una sensible ventaja a favor de los productos coreanos. Citroën anuncia un precio de tarifa bastante elevado, al que aplica un descuento "promocional" -después de dos años en el mercado- de 400.000 pesetas; Daewoo utiliza como gancho el regalo del aire acondicionado en su versión 1.6 y, en el Carens, en cualquiera de sus versiones, se aplica un descuento de 250.000 pesetas. La diferencia entre ellos en la factura final no es tan abultada -142.000 pesetas- entre el Picasso y el Tacuma, si equipamos a los dos modelos únicamente con aire acondicionado. Esta diferencia es menor aún en el Carens que, incluso en su versión probada -la más cara y equipada- es de sólo 47.000 pesetas

Mientras el Picasso y el Tacuma se ofrecen con una mecánica de 1,6 litros -recién incorporada en este último-, el otro modelo coreano se ofrece únicamente con un motor de 1,8 litros en dos diferentes niveles de acabado. Pero hay importantes diferencias entre los tres, que no sólo tienen relación con la mecánica o las prestaciones.

En primer lugar, el tamaño de ellos varía sensiblemente y no tiene una relación directa con el interior. El Carens es el más largo de todos y también el más estrecho, lo que repercute negativamente en su capacidad interior. Este modelo no puede considerarse monovolumen como tal, al menos en lo que entendemos en referencia a modularidad y aprovechamiento del espacio. Su interior está más cerca de un break o familiar que de cualquier monovolumen compacto, pues no dispone de asientos independientes para las plazas posteriores; los asientos no pueden ser abatidos y ni siquiera disponen de sistema de desplazamiento longitudinal. Precisamente estas características son las más relevantes de los otros dos modelos, que, con una longitud inferior, ofrecen bastante más espacio para los ocupantes y un maletero muy grande, en el caso del Picasso y, satisfactorio en el Tacuma. La configuración interior más interesante es la que ofrece el Citroën, que permite viajar con holgura a cinco ocupantes con su correspondiente equipaje. El Daewoo se desmarca con superior espacio para las piernas, pero, a cambio, cede espacio en su maletero y dispone de una plaza central demasiado estrecha para acomodar adultos.

Cada día llegan nuevos representantes al nutrido grupo de los monovolumen compactos, no sólo de Oriente, sino también de Occidente, si bien es en Europa donde han tenido una mayor aceptación entre un público que demanda espacio y modularidad a precios económicos. La ventaja de los productos europeos es que ofrecen un mayor nivel de refinamiento, un diseño más moderno y, sobre todo, mayor variedad de mecánicas en gasolina y Diesel. Aunque los modelos coreanos están proliferando con productos de mayor tamaño, mejor equipados y con mayor calidad en cuanto al refinamiento de marcha, todavía no llegan a los niveles ofrecidos por los modelos que se producen en estas latitudes. Pero hay una cuestión que no está totalmente clara. Bien es cierto que el equipamiento de los coreanos suele ser ligeramente superior, pero este argumento no llega a justificar que su precio se encuentre prácticamente al mismo nivel que el de los modelos de la competencia fabricados en Europa. Si una herramienta, un electrodoméstico o un aparato electrónico fabricado en Corea del Sur cuesta aproximadamente la tercera parte que uno europeo, ¿por qué no ocurre lo mismo con los coches?

Está claro que los responsables de marketing de las marcas afinan sus cifras para intentar ofrecer una relación entre el equipamiento y el precio que sea lo más satisfactoria posible. Los tres modelos que hoy vienen a nuestras páginas, en su configuración básica y con los descuentos promocionales incluidos, tienen un precio de venta muy similar, con una sensible ventaja a favor de los productos coreanos. Citroën anuncia un precio de tarifa bastante elevado, al que aplica un descuento "promocional" -después de dos años en el mercado- de 400.000 pesetas; Daewoo utiliza como gancho el regalo del aire acondicionado en su versión 1.6 y, en el Carens, en cualquiera de sus versiones, se aplica un descuento de 250.000 pesetas. La diferencia entre ellos en la factura final no es tan abultada -142.000 pesetas- entre el Picasso y el Tacuma, si equipamos a los dos modelos únicamente con aire acondicionado. Esta diferencia es menor aún en el Carens que, incluso en su versión probada -la más cara y equipada- es de sólo 47.000 pesetas

Mientras el Picasso y el Tacuma se ofrecen con una mecánica de 1,6 litros -recién incorporada en este último-, el otro modelo coreano se ofrece únicamente con un motor de 1,8 litros en dos diferentes niveles de acabado. Pero hay importantes diferencias entre los tres, que no sólo tienen relación con la mecánica o las prestaciones.

En primer lugar, el tamaño de ellos varía sensiblemente y no tiene una relación directa con el interior. El Carens es el más largo de todos y también el más estrecho, lo que repercute negativamente en su capacidad interior. Este modelo no puede considerarse monovolumen como tal, al menos en lo que entendemos en referencia a modularidad y aprovechamiento del espacio. Su interior está más cerca de un break o familiar que de cualquier monovolumen compacto, pues no dispone de asientos independientes para las plazas posteriores; los asientos no pueden ser abatidos y ni siquiera disponen de sistema de desplazamiento longitudinal. Precisamente estas características son las más relevantes de los otros dos modelos, que, con una longitud inferior, ofrecen bastante más espacio para los ocupantes y un maletero muy grande, en el caso del Picasso y, satisfactorio en el Tacuma. La configuración interior más interesante es la que ofrece el Citroën, que permite viajar con holgura a cinco ocupantes con su correspondiente equipaje. El Daewoo se desmarca con superior espacio para las piernas, pero, a cambio, cede espacio en su maletero y dispone de una plaza central demasiado estrecha para acomodar adultos.

Cada día llegan nuevos representantes al nutrido grupo de los monovolumen compactos, no sólo de Oriente, sino también de Occidente, si bien es en Europa donde han tenido una mayor aceptación entre un público que demanda espacio y modularidad a precios económicos. La ventaja de los productos europeos es que ofrecen un mayor nivel de refinamiento, un diseño más moderno y, sobre todo, mayor variedad de mecánicas en gasolina y Diesel. Aunque los modelos coreanos están proliferando con productos de mayor tamaño, mejor equipados y con mayor calidad en cuanto al refinamiento de marcha, todavía no llegan a los niveles ofrecidos por los modelos que se producen en estas latitudes. Pero hay una cuestión que no está totalmente clara. Bien es cierto que el equipamiento de los coreanos suele ser ligeramente superior, pero este argumento no llega a justificar que su precio se encuentre prácticamente al mismo nivel que el de los modelos de la competencia fabricados en Europa. Si una herramienta, un electrodoméstico o un aparato electrónico fabricado en Corea del Sur cuesta aproximadamente la tercera parte que uno europeo, ¿por qué no ocurre lo mismo con los coches?

Está claro que los responsables de marketing de las marcas afinan sus cifras para intentar ofrecer una relación entre el equipamiento y el precio que sea lo más satisfactoria posible. Los tres modelos que hoy vienen a nuestras páginas, en su configuración básica y con los descuentos promocionales incluidos, tienen un precio de venta muy similar, con una sensible ventaja a favor de los productos coreanos. Citroën anuncia un precio de tarifa bastante elevado, al que aplica un descuento "promocional" -después de dos años en el mercado- de 400.000 pesetas; Daewoo utiliza como gancho el regalo del aire acondicionado en su versión 1.6 y, en el Carens, en cualquiera de sus versiones, se aplica un descuento de 250.000 pesetas. La diferencia entre ellos en la factura final no es tan abultada -142.000 pesetas- entre el Picasso y el Tacuma, si equipamos a los dos modelos únicamente con aire acondicionado. Esta diferencia es menor aún en el Carens que, incluso en su versión probada -la más cara y equipada- es de sólo 47.000 pesetas

Mientras el Picasso y el Tacuma se ofrecen con una mecánica de 1,6 litros -recién incorporada en este último-, el otro modelo coreano se ofrece únicamente con un motor de 1,8 litros en dos diferentes niveles de acabado. Pero hay importantes diferencias entre los tres, que no sólo tienen relación con la mecánica o las prestaciones.

En primer lugar, el tamaño de ellos varía sensiblemente y no tiene una relación directa con el interior. El Carens es el más largo de todos y también el más estrecho, lo que repercute negativamente en su capacidad interior. Este modelo no puede considerarse monovolumen como tal, al menos en lo que entendemos en referencia a modularidad y aprovechamiento del espacio. Su interior está más cerca de un break o familiar que de cualquier monovolumen compacto, pues no dispone de asientos independientes para las plazas posteriores; los asientos no pueden ser abatidos y ni siquiera disponen de sistema de desplazamiento longitudinal. Precisamente estas características son las más relevantes de los otros dos modelos, que, con una longitud inferior, ofrecen bastante más espacio para los ocupantes y un maletero muy grande, en el caso del Picasso y, satisfactorio en el Tacuma. La configuración interior más interesante es la que ofrece el Citroën, que permite viajar con holgura a cinco ocupantes con su correspondiente equipaje. El Daewoo se desmarca con superior espacio para las piernas, pero, a cambio, cede espacio en su maletero y dispone de una plaza central demasiado estrecha para acomodar adultos.

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