Audi A6 1.9 TDI 6 vel / Volvo S80 2.4D Óptima

Puede que sus 130 caballos parezcan pocos, pero estos Diesel no renuncian a su papel de ambiciosas berlinas de lujo en todas sus facetas. El Audi es rotundo por sus prestaciones. El Volvo destaca por una suavidad de marcha exquisita.
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Audi A6 1.9 TDI 6 vel / Volvo S80 2.4D Óptima
Audi A6 1.9 TDI 6 vel / Volvo S80 2.4D Óptima

El comportamiento y tacto que ofrecen ambos modelos se corresponde también con la personalidad ya descrita de sus mecánicas. En el Volvo prima la suavidad tanto en las suspensiones como el cambio, los asientos, etc, de tacto más firme y duro en el Audi. En el coche alemán es muy explicativo que en España venga de serie con las suspensiones deportivas, que no obstante pueden ser sustituidas por unas más suaves sin coste alguno. Combinadas las suspensiones de serie con neumáticos de 16 pulgadas y menor perfil que el Volvo (205/55 R16 por 205/65 R15), el A6 ofrece un tacto más directo y un comportamiento más eficaz cuanto más retorcida sea la carretera o deprisa circulemos. En muchos casos las diferencias son simplemente de tacto, porque las trayectorias y actitud del Volvo son dignas de resaltar. En largos curvones en trazados abiertos el aplomo que consigue el modelo sueco es fenomenal, pero antes del apoyo se siente cierta flotación que inicialmente resta seguridad. Una vez apoyado en las ruedas externas, la trayectoria es muy sólida, y cualquier movimiento de la carrocería —que son más acusados que en el Audi— no afecta en ningún caso al camino marcado. El Audi se siente más firme y ágil en los apoyos, sin ser especialmente incómodo, pero sí más seco al pasar sobre badenes. La dirección es muy incisiva a la menor insinuación del volante, lo que no sucede en los primeros movimientos de volante del Volvo, que además filtra en demasía lo que sucede bajo las ruedas. Por cierto, no se entiende muy bien por qué Volvo, que se vanagloria de la seguridad de sus vehículos, ofrece el control de tracción —STC— y el de estabilidad —DSTC— como elementos opcionales. En el caso de Audi, el ESP que engloba a ambos viene de serie.

Ambos modelos frenan de forma parecida, con buenas actitudes y distancias de frenado reducidas para su tara. Pero, siguiendo la definida línea del producto, el Audi ofrece un tacto de pedal más consistente y modulable, cuando el Volvo tiene un tacto más suave y esponjoso.

Como ocupantes, ambos siguen con sus mismos argumentos. Los asientos del Audi son más firmes y sujetan mejor el cuerpo en zonas viradas, ofreciendo en general un puesto de conducción que nos integra más en el coche. El Volvo dispone de unos asientos más blandos y también con un elevado confort. La ergonomía está muy bien estudiada en ambos coches y la presentación interior sigue la tónica habitual de ambas marcas, de notable ejecución.

Si bien cada modelo acentúa o se especializa en una faceta, prestaciones en el caso del Audi y confort general en el Volvo, no hay diferencias sustanciales materialmente hablando para entender la diferencia de precios (3.950 euros) en contra del Volvo, que además tiene un equipamiento prioritario inferior (control de estabilidad y equipo de música, por ejemplo. No obstante, Volvo ofrece un acabado más básico que reduce esta diferencia a 1.305 euros (y el equipamiento). Y también Audi ofrece esta versión TDi 130 CV con cambio de cinco velocidades, 400 euros más barata que la que nos ocupa, que no parece que merezca la pena dada la diferencia.

El comportamiento y tacto que ofrecen ambos modelos se corresponde también con la personalidad ya descrita de sus mecánicas. En el Volvo prima la suavidad tanto en las suspensiones como el cambio, los asientos, etc, de tacto más firme y duro en el Audi. En el coche alemán es muy explicativo que en España venga de serie con las suspensiones deportivas, que no obstante pueden ser sustituidas por unas más suaves sin coste alguno. Combinadas las suspensiones de serie con neumáticos de 16 pulgadas y menor perfil que el Volvo (205/55 R16 por 205/65 R15), el A6 ofrece un tacto más directo y un comportamiento más eficaz cuanto más retorcida sea la carretera o deprisa circulemos. En muchos casos las diferencias son simplemente de tacto, porque las trayectorias y actitud del Volvo son dignas de resaltar. En largos curvones en trazados abiertos el aplomo que consigue el modelo sueco es fenomenal, pero antes del apoyo se siente cierta flotación que inicialmente resta seguridad. Una vez apoyado en las ruedas externas, la trayectoria es muy sólida, y cualquier movimiento de la carrocería —que son más acusados que en el Audi— no afecta en ningún caso al camino marcado. El Audi se siente más firme y ágil en los apoyos, sin ser especialmente incómodo, pero sí más seco al pasar sobre badenes. La dirección es muy incisiva a la menor insinuación del volante, lo que no sucede en los primeros movimientos de volante del Volvo, que además filtra en demasía lo que sucede bajo las ruedas. Por cierto, no se entiende muy bien por qué Volvo, que se vanagloria de la seguridad de sus vehículos, ofrece el control de tracción —STC— y el de estabilidad —DSTC— como elementos opcionales. En el caso de Audi, el ESP que engloba a ambos viene de serie.

Ambos modelos frenan de forma parecida, con buenas actitudes y distancias de frenado reducidas para su tara. Pero, siguiendo la definida línea del producto, el Audi ofrece un tacto de pedal más consistente y modulable, cuando el Volvo tiene un tacto más suave y esponjoso.

Como ocupantes, ambos siguen con sus mismos argumentos. Los asientos del Audi son más firmes y sujetan mejor el cuerpo en zonas viradas, ofreciendo en general un puesto de conducción que nos integra más en el coche. El Volvo dispone de unos asientos más blandos y también con un elevado confort. La ergonomía está muy bien estudiada en ambos coches y la presentación interior sigue la tónica habitual de ambas marcas, de notable ejecución.

Si bien cada modelo acentúa o se especializa en una faceta, prestaciones en el caso del Audi y confort general en el Volvo, no hay diferencias sustanciales materialmente hablando para entender la diferencia de precios (3.950 euros) en contra del Volvo, que además tiene un equipamiento prioritario inferior (control de estabilidad y equipo de música, por ejemplo. No obstante, Volvo ofrece un acabado más básico que reduce esta diferencia a 1.305 euros (y el equipamiento). Y también Audi ofrece esta versión TDi 130 CV con cambio de cinco velocidades, 400 euros más barata que la que nos ocupa, que no parece que merezca la pena dada la diferencia.

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