Audi A6 1.9 TDI 6 vel / Volvo S80 2.4D Óptima

Puede que sus 130 caballos parezcan pocos, pero estos Diesel no renuncian a su papel de ambiciosas berlinas de lujo en todas sus facetas. El Audi es rotundo por sus prestaciones. El Volvo destaca por una suavidad de marcha exquisita.
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Audi A6 1.9 TDI 6 vel / Volvo S80 2.4D Óptima
Audi A6 1.9 TDI 6 vel / Volvo S80 2.4D Óptima

Es injusto menospreciar con el pensamiento estas versiones de arranque de gama por el mero hecho de relacionar hoy día, "por lógica", la estampa de unas berlinas de lujo con tener como mínimo una centena y media de CV.

Audi ya lleva tiempo comercializando su A6 con el motor 1.9 TDI de 130 CV, en el que, si hay algo que destacar, es, ante todo, sus convincentes prestaciones. De hecho, pone en entredicho al veterano aunque puesto al día 2.5 TDI V6 de 155 CV, que ofrece peores recuperaciones que este moderno 1.9 TDI bomba-inyector… y consume más. Por rendimiento, pagar casi 5.500 euros más por el V6 no parece justificado.

En el caso de Volvo, esta nueva variante de 130 CV sigue la línea que nos entusiasmó por la suavidad y el agrado de conducción del extraordinario propulsor 2.4 de 5 cilindros y 163 CV del que deriva, aunque se sitúa en un plano inferior en cuanto a prestaciones. Lo más destacable de esta refinada mecánica fabricada en aluminio es la suavidad de funcionamiento, claramente por encima en este sentido, del motor del Audi.

Mientras no se demuestre lo contrario, la tecnología por conducto común —en el caso del Volvo en una última evolución que inyecta a 1.600 bares— consigue una progresividad, rumorosidad y suavidad de giro que no consigue alcanzar hoy por hoy la tecnología por bomba-inyector. Pero igualmente este último sistema —inyecta a 2.050 bares— utilizado en exclusiva por el Grupo VW, se muestra como la mejor solución cuando se busca el máximo rendimiento, ya sea en consecución de par o en consumo de combustible.

Estos apuntes técnicos diferencian bien a las claras a estos dos motores y a estos dos modelos. Además, hay otros dos apuntes que realzan la actitud de cada motor. En el caso del Audi, la utilización de un cambio de seis velocidades, que con desarrollos hasta quinta más cortos que el cambio de cinco velocidades del Volvo, le permite unas maniobras de aceleración y recuperación francamente extraordinarias. De propina, la sexta le permite conseguir unos cruceros más desahogados y rebajar los consumos.

Pero el secreto no sólo radica aquí. Como es habitual en los motores TDI del Grupo Volkswagen, este 1.9 de 130 CV oficiales al pasar por el banco de rodillos ha ofrecido 146 CV y 34 mkg; ambos datos superiores a los oficiales. Estamos tratando con valores excepcionales para su cilindrada, que le reportan a este A6 un dinamismo sobresaliente. En cualquier marcha este motor tiene vida efectiva apenas alcanza las 1.400 rpm. Y a partir de sólo 1.800 su empuje es tan contundente que le permite aguantar perfectamente la sexta velocidad, prestándose a una respuesta sin perezas.

Volviendo al Volvo. En la suavidad y progresividad de funcionamiento de su motor también tiene mucho que ver su generosa cilindrada y el quinto cilindro, que "redondea" la acústica respecto a un cuatro cilindros. Los modales de este motor son exquisitos. Refinado y silencioso como pocos —si no el mejor— la suavidad con que empuja no tiene parangón entre los motores de su categoría, gracias en gran medida a su common-rail de segunda generación. No dispone del temperamento del Audi, pero empieza también a empujar desde 1.400 rpm sin la más mínima queja o vibración y, sobre las 2.000 rpm, la respuesta es muy fiable. La transición en la escalada de vueltas resulta muy limpia y, por comparación, convierte casi en abrupto por su acusado efecto turbo al Audi… todo depende desde el prisma por el que se mire. Lo que no puede evitar es cierta pereza al girar por debajo de las 2.000 rpm en las dos marchas superiores —muy perceptible en un estado alto de carga—, situación a la que nos lleva a menudo un escalonamiento entre marchas más abierto debido a sus cinco relaciones, que además conserva los mismos desarrollos que la versión D5 de 163 CV, destinados a una velocidad punta mucho más alta. También, todo hay que decirlo, este S80 se ciñe a los valores de potencia y par anunciados por el fabricante. Esto termina de sellar que dinámicamente el Audi se muestre superior al Volvo, aunque no resulte así por agrado de conducción.

Es injusto menospreciar con el pensamiento estas versiones de arranque de gama por el mero hecho de relacionar hoy día, "por lógica", la estampa de unas berlinas de lujo con tener como mínimo una centena y media de CV.

Audi ya lleva tiempo comercializando su A6 con el motor 1.9 TDI de 130 CV, en el que, si hay algo que destacar, es, ante todo, sus convincentes prestaciones. De hecho, pone en entredicho al veterano aunque puesto al día 2.5 TDI V6 de 155 CV, que ofrece peores recuperaciones que este moderno 1.9 TDI bomba-inyector… y consume más. Por rendimiento, pagar casi 5.500 euros más por el V6 no parece justificado.

En el caso de Volvo, esta nueva variante de 130 CV sigue la línea que nos entusiasmó por la suavidad y el agrado de conducción del extraordinario propulsor 2.4 de 5 cilindros y 163 CV del que deriva, aunque se sitúa en un plano inferior en cuanto a prestaciones. Lo más destacable de esta refinada mecánica fabricada en aluminio es la suavidad de funcionamiento, claramente por encima en este sentido, del motor del Audi.

Mientras no se demuestre lo contrario, la tecnología por conducto común —en el caso del Volvo en una última evolución que inyecta a 1.600 bares— consigue una progresividad, rumorosidad y suavidad de giro que no consigue alcanzar hoy por hoy la tecnología por bomba-inyector. Pero igualmente este último sistema —inyecta a 2.050 bares— utilizado en exclusiva por el Grupo VW, se muestra como la mejor solución cuando se busca el máximo rendimiento, ya sea en consecución de par o en consumo de combustible.

Estos apuntes técnicos diferencian bien a las claras a estos dos motores y a estos dos modelos. Además, hay otros dos apuntes que realzan la actitud de cada motor. En el caso del Audi, la utilización de un cambio de seis velocidades, que con desarrollos hasta quinta más cortos que el cambio de cinco velocidades del Volvo, le permite unas maniobras de aceleración y recuperación francamente extraordinarias. De propina, la sexta le permite conseguir unos cruceros más desahogados y rebajar los consumos.

Pero el secreto no sólo radica aquí. Como es habitual en los motores TDI del Grupo Volkswagen, este 1.9 de 130 CV oficiales al pasar por el banco de rodillos ha ofrecido 146 CV y 34 mkg; ambos datos superiores a los oficiales. Estamos tratando con valores excepcionales para su cilindrada, que le reportan a este A6 un dinamismo sobresaliente. En cualquier marcha este motor tiene vida efectiva apenas alcanza las 1.400 rpm. Y a partir de sólo 1.800 su empuje es tan contundente que le permite aguantar perfectamente la sexta velocidad, prestándose a una respuesta sin perezas.

Volviendo al Volvo. En la suavidad y progresividad de funcionamiento de su motor también tiene mucho que ver su generosa cilindrada y el quinto cilindro, que "redondea" la acústica respecto a un cuatro cilindros. Los modales de este motor son exquisitos. Refinado y silencioso como pocos —si no el mejor— la suavidad con que empuja no tiene parangón entre los motores de su categoría, gracias en gran medida a su common-rail de segunda generación. No dispone del temperamento del Audi, pero empieza también a empujar desde 1.400 rpm sin la más mínima queja o vibración y, sobre las 2.000 rpm, la respuesta es muy fiable. La transición en la escalada de vueltas resulta muy limpia y, por comparación, convierte casi en abrupto por su acusado efecto turbo al Audi… todo depende desde el prisma por el que se mire. Lo que no puede evitar es cierta pereza al girar por debajo de las 2.000 rpm en las dos marchas superiores —muy perceptible en un estado alto de carga—, situación a la que nos lleva a menudo un escalonamiento entre marchas más abierto debido a sus cinco relaciones, que además conserva los mismos desarrollos que la versión D5 de 163 CV, destinados a una velocidad punta mucho más alta. También, todo hay que decirlo, este S80 se ciñe a los valores de potencia y par anunciados por el fabricante. Esto termina de sellar que dinámicamente el Audi se muestre superior al Volvo, aunque no resulte así por agrado de conducción.

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