Comparativa: Citroën C3 1.4 HDI SX Plus / Ford Fiesta 1.4 TDCi Ghia / Peugeot 206 1.4 HDI XT / Seat Ibiza 1.9 SDI Stella

En muy poco tiempo el segmento inferior del mercado ha experimentando una profunda y atractiva revolución. Se ofrecen nuevos modelos que, a su decidida modernidad, añaden también originalidad y sobre todo nuevas y más señaladas ambiciones.
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Comparativa: Citroën C3 1.4 HDI SX Plus / Ford Fiesta 1.4 TDCi Ghia / Peugeot 206 1.4 HDI XT / Seat Ibiza 1.9 SDI Stella
Comparativa: Citroën C3 1.4 HDI SX Plus / Ford Fiesta 1.4 TDCi Ghia / Peugeot 206 1.4 HDI XT / Seat Ibiza 1.9 SDI Stella

La influencia del peso y los desarrollos de transmisión se demuestra de forma palmaria cuando analizamos las prestaciones en este modelo. Los desarrollos de cambio elegidos recortan ligeramente los del Fiesta en las tres primeras marchas y son más cortos que la totalidad de las relaciones del C3, por poner como ejemplo los dos modelos que se animan por el mismo propulsor.

Estas diferencias, que a priori pueden parecer poco importantes, establecen un auténtico salto entre la capacidad de aceleración del Peugeot 206 y sus rivales. Estas cualidades se acompañan de un bastidor bastante convincente si no pensamos en sacar en cierta manera las cosas de contexto, ya que la apuesta por el confort, con suspensiones bastante blandas, ha sido muy clara. Si no pretendemos que el 206 renuncie a su especial filosofía se convertirá en un buen aliado para moverse en ciudad y alrededores y además permitirnos viajes con bastante desahogo, pero sin pretender explorar los limites en terrenos sinuosos. Anda, como hemos comentado, lo suficiente, con un elevado confort de marcha, gasta muy poco, 6,1 litros en la media es una cifra excelente, y tiene un estilo exterior verdaderamente atractivo, que a pesar del tiempo, mantiene una personalidad acentuada y un indudable encanto.

No le sucede lo mismo al interior, con unas plazas posteriores más limitadas que en el C3, y algo agobiantes por la forma de las ventanillas, y un acabado, mejor dicho, unos materiales, que no pueden presumir de aspecto ni de tacto. Estas son algunas de las servidumbres que la edad establece y que pasan factura de forma inapelable.

La influencia del peso y los desarrollos de transmisión se demuestra de forma palmaria cuando analizamos las prestaciones en este modelo. Los desarrollos de cambio elegidos recortan ligeramente los del Fiesta en las tres primeras marchas y son más cortos que la totalidad de las relaciones del C3, por poner como ejemplo los dos modelos que se animan por el mismo propulsor.

Estas diferencias, que a priori pueden parecer poco importantes, establecen un auténtico salto entre la capacidad de aceleración del Peugeot 206 y sus rivales. Estas cualidades se acompañan de un bastidor bastante convincente si no pensamos en sacar en cierta manera las cosas de contexto, ya que la apuesta por el confort, con suspensiones bastante blandas, ha sido muy clara. Si no pretendemos que el 206 renuncie a su especial filosofía se convertirá en un buen aliado para moverse en ciudad y alrededores y además permitirnos viajes con bastante desahogo, pero sin pretender explorar los limites en terrenos sinuosos. Anda, como hemos comentado, lo suficiente, con un elevado confort de marcha, gasta muy poco, 6,1 litros en la media es una cifra excelente, y tiene un estilo exterior verdaderamente atractivo, que a pesar del tiempo, mantiene una personalidad acentuada y un indudable encanto.

No le sucede lo mismo al interior, con unas plazas posteriores más limitadas que en el C3, y algo agobiantes por la forma de las ventanillas, y un acabado, mejor dicho, unos materiales, que no pueden presumir de aspecto ni de tacto. Estas son algunas de las servidumbres que la edad establece y que pasan factura de forma inapelable.

La influencia del peso y los desarrollos de transmisión se demuestra de forma palmaria cuando analizamos las prestaciones en este modelo. Los desarrollos de cambio elegidos recortan ligeramente los del Fiesta en las tres primeras marchas y son más cortos que la totalidad de las relaciones del C3, por poner como ejemplo los dos modelos que se animan por el mismo propulsor.

Estas diferencias, que a priori pueden parecer poco importantes, establecen un auténtico salto entre la capacidad de aceleración del Peugeot 206 y sus rivales. Estas cualidades se acompañan de un bastidor bastante convincente si no pensamos en sacar en cierta manera las cosas de contexto, ya que la apuesta por el confort, con suspensiones bastante blandas, ha sido muy clara. Si no pretendemos que el 206 renuncie a su especial filosofía se convertirá en un buen aliado para moverse en ciudad y alrededores y además permitirnos viajes con bastante desahogo, pero sin pretender explorar los limites en terrenos sinuosos. Anda, como hemos comentado, lo suficiente, con un elevado confort de marcha, gasta muy poco, 6,1 litros en la media es una cifra excelente, y tiene un estilo exterior verdaderamente atractivo, que a pesar del tiempo, mantiene una personalidad acentuada y un indudable encanto.

No le sucede lo mismo al interior, con unas plazas posteriores más limitadas que en el C3, y algo agobiantes por la forma de las ventanillas, y un acabado, mejor dicho, unos materiales, que no pueden presumir de aspecto ni de tacto. Estas son algunas de las servidumbres que la edad establece y que pasan factura de forma inapelable.

La influencia del peso y los desarrollos de transmisión se demuestra de forma palmaria cuando analizamos las prestaciones en este modelo. Los desarrollos de cambio elegidos recortan ligeramente los del Fiesta en las tres primeras marchas y son más cortos que la totalidad de las relaciones del C3, por poner como ejemplo los dos modelos que se animan por el mismo propulsor.

Estas diferencias, que a priori pueden parecer poco importantes, establecen un auténtico salto entre la capacidad de aceleración del Peugeot 206 y sus rivales. Estas cualidades se acompañan de un bastidor bastante convincente si no pensamos en sacar en cierta manera las cosas de contexto, ya que la apuesta por el confort, con suspensiones bastante blandas, ha sido muy clara. Si no pretendemos que el 206 renuncie a su especial filosofía se convertirá en un buen aliado para moverse en ciudad y alrededores y además permitirnos viajes con bastante desahogo, pero sin pretender explorar los limites en terrenos sinuosos. Anda, como hemos comentado, lo suficiente, con un elevado confort de marcha, gasta muy poco, 6,1 litros en la media es una cifra excelente, y tiene un estilo exterior verdaderamente atractivo, que a pesar del tiempo, mantiene una personalidad acentuada y un indudable encanto.

No le sucede lo mismo al interior, con unas plazas posteriores más limitadas que en el C3, y algo agobiantes por la forma de las ventanillas, y un acabado, mejor dicho, unos materiales, que no pueden presumir de aspecto ni de tacto. Estas son algunas de las servidumbres que la edad establece y que pasan factura de forma inapelable.

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