Citroën C3 / Ford Fiesta / Peugeot 206 / Seat Ibiza

En muy poco tiempo el segmento inferior del mercado ha experimentando una profunda y atractiva revolución. Se ofrecen nuevos modelos que, a su decidida modernidad, añaden también originalidad y sobre todo nuevas y más señaladas ambiciones.
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Citroën C3 / Ford Fiesta / Peugeot 206  / Seat Ibiza
Citroën C3 / Ford Fiesta / Peugeot 206 / Seat Ibiza

A pesar de que el C3 dispone de unos desarrollos de transmisión más largos que el Peugeot y el Fiesta, el peso más contenido que en el Ford, y sólo 40 kilos más que en el 206 le confieren en conjunto ciertas ventajas, aunque la elección de los desarrollos se ha realizado desde una óptica puramente economicista.

El más reciente representante de Citroën aprovecha de una manera muy rentable la mayor potencia de su propulsor, que en nuestro banco ha proporcionado algo más de 75 CV. Anda claramente más que el Fiesta e Ibiza, y se encuentra en cifras muy similares a las del Peugeot 206 con las diferencias que provoca la elección de desarrollos en uno y otro. El propulsor HDI montado en esta carrocería es el que menos consumo ha proporcionado.

Dejando al margen la ciudad, el consumo en carretera ha sido especialmente recortado, con sólo 4,1 litros mientras que el Peugeot sube hasta 4,5 y el Fiesta precisó una décima de litro más que el 206. Lo que mantiene el propulsor es el mismo carácter. No se nota la entrada de la turbina y se acaba también muy pronto. Los desarrollos son más largos que en el Peugeot y Fiesta y el manejo del cambio no es tan suave como en el Ford, pero mantiene un excelente nivel, desde luego mejor que en el Peugeot, que es demasiado gomoso. En líneas generales el comportamiento del C3 hace valer su buena amortiguación. Sorprende por su contenido balanceo.

Aunque el centro de gravedad se sitúa más alto, no inclina tanto como el Fiesta, manteniendo una postura bastante digna en este sentido. Lleva bastante más sujeto el tren delantero que en el 1.6 16v ya probado. Le ha sentado muy bien la adaptación al tipo de propulsor Diesel. Sin embargo mantiene la dirección electrohidráulica que tiene en maniobra una elevada asistencia lo que se traduce en una disminución de tacto. El confort, sin embargo, en cualquier tipo de terreno es bastante alto. Mejor claramente que en el Fiesta, similar al Peugeot y ligeramente peor que en el Ibiza, que apuesta claramente por unas suspensiones blandas, con sus virtudes, pero también con sus defectos cuando se analizan en puro comportamiento dinámico.

A pesar de que el C3 dispone de unos desarrollos de transmisión más largos que el Peugeot y el Fiesta, el peso más contenido que en el Ford, y sólo 40 kilos más que en el 206 le confieren en conjunto ciertas ventajas, aunque la elección de los desarrollos se ha realizado desde una óptica puramente economicista.

El más reciente representante de Citroën aprovecha de una manera muy rentable la mayor potencia de su propulsor, que en nuestro banco ha proporcionado algo más de 75 CV. Anda claramente más que el Fiesta e Ibiza, y se encuentra en cifras muy similares a las del Peugeot 206 con las diferencias que provoca la elección de desarrollos en uno y otro. El propulsor HDI montado en esta carrocería es el que menos consumo ha proporcionado.

Dejando al margen la ciudad, el consumo en carretera ha sido especialmente recortado, con sólo 4,1 litros mientras que el Peugeot sube hasta 4,5 y el Fiesta precisó una décima de litro más que el 206. Lo que mantiene el propulsor es el mismo carácter. No se nota la entrada de la turbina y se acaba también muy pronto. Los desarrollos son más largos que en el Peugeot y Fiesta y el manejo del cambio no es tan suave como en el Ford, pero mantiene un excelente nivel, desde luego mejor que en el Peugeot, que es demasiado gomoso. En líneas generales el comportamiento del C3 hace valer su buena amortiguación. Sorprende por su contenido balanceo.

Aunque el centro de gravedad se sitúa más alto, no inclina tanto como el Fiesta, manteniendo una postura bastante digna en este sentido. Lleva bastante más sujeto el tren delantero que en el 1.6 16v ya probado. Le ha sentado muy bien la adaptación al tipo de propulsor Diesel. Sin embargo mantiene la dirección electrohidráulica que tiene en maniobra una elevada asistencia lo que se traduce en una disminución de tacto. El confort, sin embargo, en cualquier tipo de terreno es bastante alto. Mejor claramente que en el Fiesta, similar al Peugeot y ligeramente peor que en el Ibiza, que apuesta claramente por unas suspensiones blandas, con sus virtudes, pero también con sus defectos cuando se analizan en puro comportamiento dinámico.

A pesar de que el C3 dispone de unos desarrollos de transmisión más largos que el Peugeot y el Fiesta, el peso más contenido que en el Ford, y sólo 40 kilos más que en el 206 le confieren en conjunto ciertas ventajas, aunque la elección de los desarrollos se ha realizado desde una óptica puramente economicista.

El más reciente representante de Citroën aprovecha de una manera muy rentable la mayor potencia de su propulsor, que en nuestro banco ha proporcionado algo más de 75 CV. Anda claramente más que el Fiesta e Ibiza, y se encuentra en cifras muy similares a las del Peugeot 206 con las diferencias que provoca la elección de desarrollos en uno y otro. El propulsor HDI montado en esta carrocería es el que menos consumo ha proporcionado.

Dejando al margen la ciudad, el consumo en carretera ha sido especialmente recortado, con sólo 4,1 litros mientras que el Peugeot sube hasta 4,5 y el Fiesta precisó una décima de litro más que el 206. Lo que mantiene el propulsor es el mismo carácter. No se nota la entrada de la turbina y se acaba también muy pronto. Los desarrollos son más largos que en el Peugeot y Fiesta y el manejo del cambio no es tan suave como en el Ford, pero mantiene un excelente nivel, desde luego mejor que en el Peugeot, que es demasiado gomoso. En líneas generales el comportamiento del C3 hace valer su buena amortiguación. Sorprende por su contenido balanceo.

Aunque el centro de gravedad se sitúa más alto, no inclina tanto como el Fiesta, manteniendo una postura bastante digna en este sentido. Lleva bastante más sujeto el tren delantero que en el 1.6 16v ya probado. Le ha sentado muy bien la adaptación al tipo de propulsor Diesel. Sin embargo mantiene la dirección electrohidráulica que tiene en maniobra una elevada asistencia lo que se traduce en una disminución de tacto. El confort, sin embargo, en cualquier tipo de terreno es bastante alto. Mejor claramente que en el Fiesta, similar al Peugeot y ligeramente peor que en el Ibiza, que apuesta claramente por unas suspensiones blandas, con sus virtudes, pero también con sus defectos cuando se analizan en puro comportamiento dinámico.

A pesar de que el C3 dispone de unos desarrollos de transmisión más largos que el Peugeot y el Fiesta, el peso más contenido que en el Ford, y sólo 40 kilos más que en el 206 le confieren en conjunto ciertas ventajas, aunque la elección de los desarrollos se ha realizado desde una óptica puramente economicista.

El más reciente representante de Citroën aprovecha de una manera muy rentable la mayor potencia de su propulsor, que en nuestro banco ha proporcionado algo más de 75 CV. Anda claramente más que el Fiesta e Ibiza, y se encuentra en cifras muy similares a las del Peugeot 206 con las diferencias que provoca la elección de desarrollos en uno y otro. El propulsor HDI montado en esta carrocería es el que menos consumo ha proporcionado.

Dejando al margen la ciudad, el consumo en carretera ha sido especialmente recortado, con sólo 4,1 litros mientras que el Peugeot sube hasta 4,5 y el Fiesta precisó una décima de litro más que el 206. Lo que mantiene el propulsor es el mismo carácter. No se nota la entrada de la turbina y se acaba también muy pronto. Los desarrollos son más largos que en el Peugeot y Fiesta y el manejo del cambio no es tan suave como en el Ford, pero mantiene un excelente nivel, desde luego mejor que en el Peugeot, que es demasiado gomoso. En líneas generales el comportamiento del C3 hace valer su buena amortiguación. Sorprende por su contenido balanceo.

Aunque el centro de gravedad se sitúa más alto, no inclina tanto como el Fiesta, manteniendo una postura bastante digna en este sentido. Lleva bastante más sujeto el tren delantero que en el 1.6 16v ya probado. Le ha sentado muy bien la adaptación al tipo de propulsor Diesel. Sin embargo mantiene la dirección electrohidráulica que tiene en maniobra una elevada asistencia lo que se traduce en una disminución de tacto. El confort, sin embargo, en cualquier tipo de terreno es bastante alto. Mejor claramente que en el Fiesta, similar al Peugeot y ligeramente peor que en el Ibiza, que apuesta claramente por unas suspensiones blandas, con sus virtudes, pero también con sus defectos cuando se analizan en puro comportamiento dinámico.

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