Volkswagen Polo 1.2i / Volkswagen Polo1.4 TDi Trendline

Más grande, refinado y con aires de superioridad, el nuevo Polo contenta a quienes desean disfrutar de un modelo razonable y con marchamo de calidad. Sus versiones tricilíndricas de gasolina, 65 CV, y turbodiésel, de 75 CV, se dirigen a los que se sacian sin necesidad de buscar prestaciones elevadas.
-
Volkswagen Polo 1.2i / Volkswagen Polo1.4 TDi Trendline
Volkswagen Polo 1.2i / Volkswagen Polo1.4 TDi Trendline

Del nuevo Volkswagen Polo, estas dos versiones que aquí enfrentamos de forma fraternal deberían convertirse en las más vendidas de toda la gama, pues son las resultantes de combinar escalones bajos en cuanto a motorización y medios en lo referente a equipamiento. La experiencia muestra que estas dos señas de identidad califican a las versiones más vendidas dentro de los modelos de tipo polivalente.

¿Polivalente? ¿Es el nuevo Polo todavía un polivalente? Aceptada la definición de este tipo de turismos como aquéllos que se adaptan por igual al uso en ciudad —donde el tamaño recortado es una ventaja significativa— como en carretera —aquí las cualidades dinámicas mandan—, este Polo, pese a su crecimiento en tamaño, todavía parece resistirse a dejar su emplazamiento, al menos visto el equilibrio que en ambos campos ha demostrado en estas versiones mecánicas.

Porque, ¿de qué le valen estas nuevas proporciones exteriores, con ganancia de más de quince centímetros de longitud, dos en anchura y cuatro en altura? Pues, básicamente, y en la vertiente de usuario, para ofrecer más espacio a los dos lógicos usuarios de la banqueta posterior. Si en el anterior, un tercero sufría una falta evidente de espacio a lo ancho, ahora la situación no ha mejorado significativamente —dispone de un centímetro más— mientras que, eso sí, ahora aparecen unos cinco más para el conjunto de piernas y cabeza de los allí sentados. Curiosamente, tampoco el maletero ha mejorado, resultando una decena de litros inferior al anterior, según nuestras mediciones. Sin duda, ese aporte de extensión en la longitud ha permitido mejoras en la seguridad pasiva, aerodinámica, aislamiento del habitáculo de fuentes de ruido y separación entre los trenes delantero y trasero, todo ello muy loable, interesante y que trae múltiples ventajas añadidas. Pero también ha permitido endosar un buen puñado de euros al precio de esta versión con relación a la anterior, sin que parezca demasiado obvio, pues, en el fondo, se está vendiendo un coche más grande. ¿O no? Sin querer incidir en exceso en sus tarifas, sólo basta echar una ojeada a la lista de precios para cerciorarse que este Polo TDI de 75 CV, con las opciones nada exageradas que incorpora en la unidad de pruebas, no se aleja en exceso del precio de un Citroën C5 HDI, de 90 CV, con su correspondiente descuento oficial. Difícil de entender.

Volviendo al coche en sí, el nivel de equipamiento Trendline que personaliza estos dos Polos se beneficia de unos asientos de corte deportivo, de excelente comodidad y sujeción, que aún potencian más un nivel de comodidad alto, pero que necesita de desembolsos adicionales para contar, ya sea con un aire acondicionado semiautomático o un climatizador. La presentación interior es impecable en la sensación de calidad pese a que el diseño del salpicadero pudiera tener sus peros, como esas bandejas de pequeño tamaño que podrían interferir, la derecha, en la apertura de la tapa de la guantera, según sea la forma del objeto depositado.

Del nuevo Volkswagen Polo, estas dos versiones que aquí enfrentamos de forma fraternal deberían convertirse en las más vendidas de toda la gama, pues son las resultantes de combinar escalones bajos en cuanto a motorización y medios en lo referente a equipamiento. La experiencia muestra que estas dos señas de identidad califican a las versiones más vendidas dentro de los modelos de tipo polivalente.

¿Polivalente? ¿Es el nuevo Polo todavía un polivalente? Aceptada la definición de este tipo de turismos como aquéllos que se adaptan por igual al uso en ciudad —donde el tamaño recortado es una ventaja significativa— como en carretera —aquí las cualidades dinámicas mandan—, este Polo, pese a su crecimiento en tamaño, todavía parece resistirse a dejar su emplazamiento, al menos visto el equilibrio que en ambos campos ha demostrado en estas versiones mecánicas.

Porque, ¿de qué le valen estas nuevas proporciones exteriores, con ganancia de más de quince centímetros de longitud, dos en anchura y cuatro en altura? Pues, básicamente, y en la vertiente de usuario, para ofrecer más espacio a los dos lógicos usuarios de la banqueta posterior. Si en el anterior, un tercero sufría una falta evidente de espacio a lo ancho, ahora la situación no ha mejorado significativamente —dispone de un centímetro más— mientras que, eso sí, ahora aparecen unos cinco más para el conjunto de piernas y cabeza de los allí sentados. Curiosamente, tampoco el maletero ha mejorado, resultando una decena de litros inferior al anterior, según nuestras mediciones. Sin duda, ese aporte de extensión en la longitud ha permitido mejoras en la seguridad pasiva, aerodinámica, aislamiento del habitáculo de fuentes de ruido y separación entre los trenes delantero y trasero, todo ello muy loable, interesante y que trae múltiples ventajas añadidas. Pero también ha permitido endosar un buen puñado de euros al precio de esta versión con relación a la anterior, sin que parezca demasiado obvio, pues, en el fondo, se está vendiendo un coche más grande. ¿O no? Sin querer incidir en exceso en sus tarifas, sólo basta echar una ojeada a la lista de precios para cerciorarse que este Polo TDI de 75 CV, con las opciones nada exageradas que incorpora en la unidad de pruebas, no se aleja en exceso del precio de un Citroën C5 HDI, de 90 CV, con su correspondiente descuento oficial. Difícil de entender.

Volviendo al coche en sí, el nivel de equipamiento Trendline que personaliza estos dos Polos se beneficia de unos asientos de corte deportivo, de excelente comodidad y sujeción, que aún potencian más un nivel de comodidad alto, pero que necesita de desembolsos adicionales para contar, ya sea con un aire acondicionado semiautomático o un climatizador. La presentación interior es impecable en la sensación de calidad pese a que el diseño del salpicadero pudiera tener sus peros, como esas bandejas de pequeño tamaño que podrían interferir, la derecha, en la apertura de la tapa de la guantera, según sea la forma del objeto depositado.

Te recomendamos

No hay mejor manera de conocer un producto que poder probarlo a fondo. Bridgestone y ...

El retrato más personal que encontrarás de mítico piloto Ayrton Senna, con hasta 25 h...

SEAT, Autopista y el Máster en Styling y Diseño de la Universidad Politécnica de Vale...

Range Rover sorprendió a todos con la llegada de su último SUV. El Range Rover Velar ...

Hablar del MINI Countryman Híbrido Enchufable es hablar de un SUV camaleónico, que aú...

Uno de los motivos principales a la hora de comprar un coche de segunda mano es el pr...