Volkswagen Golf 1.9 TDI DSG

La llegada del cambio DSG a los modelos con motores Diesel ha supuesto un verdadero salto cualitativo en cuanto a comodidad, deportividad y eficacia de uso. Un claro ejemplo lo tenemos en este interesante Golf 1.9 TDI de 105 CV.
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Volkswagen Golf 1.9 TDI DSG

La mecánica que incorpora esta versión es, quizá, la más conocida y popular de cuantas se emplean en el grupo automovilístico. La hemos conocido y probado en diversos modelos de Seat, Audi, Skoda y Volkswagen y siempre nos ha sorprendido por su economía y rendimiento. La mayoría de las unidades que han pasado por nuestro banco de rodillos han registrado cifras de potencia un 20 por ciento superiores a las anunciadas oficialmente, aunque, en este caso, debido al particular sistema de transmisión, no hemos podido medirlo.

Con una cilindrada que no llega a 1,9 litros, el turbodiésel de inyección directa con sistema de inyector bomba -independiente para cada cilindro- tiene un carácter impetuoso y algo brusco, aunque el sistema de gestión de cambio DSG tamiza un poco el brioso funcionamiento, transmitiendo el movimiento de forma más suave y eficaz.

Las prestaciones que logra son interesantes: nuestro Centro Técnico ha registrado 11,6 segundos para realizar el 0 a 100 km/h y 33,4 segundos para recorrer el kilómetro con salida parada, aunque son más representativas las cifras de adelantamiento: pasa de 80 a 120 km/h en cuarta velocidad en 9,8 segundos, cifra que resulta idéntica en quinta en el mismo ejercicio. No son unos datos espectaculares, pero resultan satisfactorios para un modelo de 1.300 kg de peso y 105 CV de potencia.

Como comentábamos anteriormente, el uso del coche con este cambio resulta delicioso, ya que se puede sacar un elevado rendimiento del motor sin necesidad de mucho trabajo, sólo hay que pisar el acelerador para que el movimiento se transmita de forma suave y continua. Para subir marchas no hay necesidad de manejar la palanca de cambios, pues, tanto en modo normal como en sport, el sistema se ocupa de hacerlo por nosotros. Para reducir, tampoco es necesaria la intervención del conductor, aunque, si queremos mejorar la eficacia dinámica, podemos recurrir a la palanca de cambios situada en el túnel central. Curiosamente, la parte de manejo manual (hacia arriba sube marchas y hacia abajo reduce) es la que se encuentra más alejada del conductor. No obstante, Volkswagen ofrece opcionalmente un volante multifunción de tres radios con levas en el volante para el cambio de marchas DSG.

Lo que sí resulta llamativo son las cifras de consumo, con una media real ponderada de 6,38 litros a los 100 km, un valor muy similar al logrado por la versión equivalente con caja de cambios manual de cinco relaciones. Con un poco de tacto en el pie derecho, se pueden realizar cruceros a la velocidad máxima legal sin que se superen los seis litros de gasóleo por cada 100 km.

El resto de elementos que acompañan a la mecánica son ya conocidos por todos y destacan por su buen funcionamiento. La dirección electrohidráulica con cremallera y piñón ofrece buen tacto y excelente precisión, aunque no es muy rápida (3 vueltas de volante entre topes).

También frenos y suspensiones se encuentran bien dimensionados a la mecánica. Los primeros ofrecen buen tacto y precisión, aunque acusan cierta fatiga en conducción deportiva (permiten detener el coche desde 140 km/h en 71 metros) y uso intensivo. Por su parte, las suspensiones han mejorado en cuanto a eficacia respecto a la edición anterior del Golf. El tren delantero produce menos rebotes, mientras que el trasero absorbe con mayor eficacia las posibles irregularidades del terreno. Nuestra unidad de pruebas, en acabado Sport, contaba con un tarado algo más firme en muelles y amortiguadores y altura rebajada en 15 mm, aunque no llega a ser incómodo para los ocupantes.

Lo que no nos ha parecido totalmente afinado ha sido el ruido de la mecánica. No es que sea elevado, pero si es algo tosco (48,8 dB al ralentí, 70 dB a 120 km/h y 74,5 a 160 km/h). Pero más que elevados en cuanto a valor absoluto, se trata de la “calidad” del ruido, que se ve acompañada de algunas vibraciones que se filtran a los pedales y el volante.

Como en el resto de las versiones de la familia Golf, el interior está bastante bien acabado, bien equipado y resulta amplio. Los pasajeros de las plazas delanteras disponen de bastante espacio y cuentan con unos asientos cómodos y envolventes que, además, permiten un buen acceso a las plazas posteriores, ya que se abaten y desplazan hacia delante para facilitar el paso. Las plazas traseras no son espectaculares, pero ofrecen cierta holgura para que dos adultos se acomoden sin problema.

En cuanto al equipamiento de serie, la versión TDI DSG añade el sistema de control de estabilidad ESP con control de tracción ASR, llantas de aleación de 16 pulgadas con neumáticos 205/55, molduras y manecillas de puertas pintadas en el mismo color de la carrocería, equipo de refrigeración semiautomático Climatic, ordenador de viaje, sistema de sonido con CD de alta potencia, volante y palanca de cambios forrados en cuero, asientos deportivos, etc.

La opción del cambio DSG de seis velocidades tiene un coste adicional de 1.600 euros frente a la versión con caja manual de cinco marchas, lo que eleva la factura final hasta los 22.770 euros. No se puede decir que sea económico, pero lo que sí te aseguramos es que resulta agradable y placentero, merece la pena el esfuerzo.

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