Hyundai Matrix 1.5 CRDi GLS / Mitsubishi Space Star DI-D

Con su variante Diesel 1.5 Hyundai propone al Matrix como escalón de ingreso al segmento de los monovolúmenes compactos Diesel. Precisamente un papel que antes jugó con maestría el Space Star, con su carrocería próxima a la berlina familiar, un motor más potente... y mayor precio.
Autopista -
Hyundai Matrix 1.5 CRDi GLS / Mitsubishi Space Star DI-D
Hyundai Matrix 1.5 CRDi GLS / Mitsubishi Space Star DI-D

El equipamiento del Matrix y del Space Star, en la versión básica de ambos es muy similar con lo que, la diferencia de precio —más allá de percepciones subjetivas sobre cada marca— se debe, fundamentalmente, a la presencia del ABS en el Mitsubishi y, cómo no, a los 20 CV de potencia que separan ambos motores. El del Space Star es de funcionamiento más suave y conducción más agradable por disponer, obviamente, de mayor par motor derivado de su mayor capacidad cúbica (1,9 litros) y por el hecho de contar con un cilindro más. También se desplaza con una velocidad muy respetable en autopistas, con mayor contundencia que lo que podría esperarse del aspecto del vehículo.

La habitabilidad es otra cuestión que debe considerarse en este tipo de coches. Contra lo que pudiera parecer por ser más bajo (1,52 metros contra 1,63 del Matrix) el Space Star deja mayor holgura al techo tanto delante como atrás. Pero a partir de allí, sus medidas más contenidas, le dejan en inferioridad de condiciones respecto al Matrix, que lo supera en espacio para las piernas atrás cuando se desplazan las banquetas posteriores a su posición más retrasada. También el producto surcoreano dispone de mayor capacidad en el maletero, muy próximo al de un Scénic. Y es que con una longitud de tan sólo 4,02 metros el Matrix se pone en casi todos los parámetros de habitabilidad a la altura del Renault Scénic, sobre todo en las plazas traseras y en espacio para la cabeza. A cambio, en el Matrix tres adultos van con apreturas detrás. Quizá por razones de coste, Hyundai no ha podido ir tan a fondo como Renault con su Scénic en versatilidad y equipamiento del habitáculo, aunque se le ha acercado bastante, inclusive en un detalle como la bandeja con portavaso abatible situada en los respaldos de los asientos delanteros.

Hyundai ha posicionado al Matrix Diesel como escalón básico de ingreso al segmento de los monovolúmenes, mientras las marcas europeas tradicionales colocan sus productos más arriba, en precio, motorización y equipamiento. La solución técnica expeditiva para "Dieselizar" al Matrix ha sido cortar uno de los cuatro cilindros del motor 2.0 CDRi ya montado en el Elantra y en el 4x4 Terracan. Con alimentación por conducto común, turbocompresor e intercooler, se consiguen 80 CV —los mismos que el dTi de Renault— aunque, debido a la menor cilindrada, la entrega de par no resulta tan generosa como en la motorización del Space Star. Esto implica que las prestaciones sean más modestas que en los rivales. Por otra parte, a pesar del eje contrarrotante y todos los esfuerzos técnicos para suavizar el funcionamiento, el desequilibrado inherente a un tres cilindros en línea hace que el motor se sienta algo áspero y vibrador a bajo régimen, un poco en la línea del tricilíndrico 1.4 TDI que montan Lupo o Arosa. Su banda de trabajo natural tampoco es de las más amplias encontrándose a gusto entre 2.500 y 3.700 rpm, mientras otros Diesel más convencionales empujan con convicción desde 2.000/2.200 rpm.

El desarrollo dinámico del Matrix se realizó en Europa y el tacto que se siente al volante, sin duda, lo deja traslucir. Sin ser particularmente brillante, puede considerarse dentro de lo que se puede esperar hoy en día de un vehículo de estas características.

El equipamiento del Matrix y del Space Star, en la versión básica de ambos es muy similar con lo que, la diferencia de precio —más allá de percepciones subjetivas sobre cada marca— se debe, fundamentalmente, a la presencia del ABS en el Mitsubishi y, cómo no, a los 20 CV de potencia que separan ambos motores. El del Space Star es de funcionamiento más suave y conducción más agradable por disponer, obviamente, de mayor par motor derivado de su mayor capacidad cúbica (1,9 litros) y por el hecho de contar con un cilindro más. También se desplaza con una velocidad muy respetable en autopistas, con mayor contundencia que lo que podría esperarse del aspecto del vehículo.

La habitabilidad es otra cuestión que debe considerarse en este tipo de coches. Contra lo que pudiera parecer por ser más bajo (1,52 metros contra 1,63 del Matrix) el Space Star deja mayor holgura al techo tanto delante como atrás. Pero a partir de allí, sus medidas más contenidas, le dejan en inferioridad de condiciones respecto al Matrix, que lo supera en espacio para las piernas atrás cuando se desplazan las banquetas posteriores a su posición más retrasada. También el producto surcoreano dispone de mayor capacidad en el maletero, muy próximo al de un Scénic. Y es que con una longitud de tan sólo 4,02 metros el Matrix se pone en casi todos los parámetros de habitabilidad a la altura del Renault Scénic, sobre todo en las plazas traseras y en espacio para la cabeza. A cambio, en el Matrix tres adultos van con apreturas detrás. Quizá por razones de coste, Hyundai no ha podido ir tan a fondo como Renault con su Scénic en versatilidad y equipamiento del habitáculo, aunque se le ha acercado bastante, inclusive en un detalle como la bandeja con portavaso abatible situada en los respaldos de los asientos delanteros.

Hyundai ha posicionado al Matrix Diesel como escalón básico de ingreso al segmento de los monovolúmenes, mientras las marcas europeas tradicionales colocan sus productos más arriba, en precio, motorización y equipamiento. La solución técnica expeditiva para "Dieselizar" al Matrix ha sido cortar uno de los cuatro cilindros del motor 2.0 CDRi ya montado en el Elantra y en el 4x4 Terracan. Con alimentación por conducto común, turbocompresor e intercooler, se consiguen 80 CV —los mismos que el dTi de Renault— aunque, debido a la menor cilindrada, la entrega de par no resulta tan generosa como en la motorización del Space Star. Esto implica que las prestaciones sean más modestas que en los rivales. Por otra parte, a pesar del eje contrarrotante y todos los esfuerzos técnicos para suavizar el funcionamiento, el desequilibrado inherente a un tres cilindros en línea hace que el motor se sienta algo áspero y vibrador a bajo régimen, un poco en la línea del tricilíndrico 1.4 TDI que montan Lupo o Arosa. Su banda de trabajo natural tampoco es de las más amplias encontrándose a gusto entre 2.500 y 3.700 rpm, mientras otros Diesel más convencionales empujan con convicción desde 2.000/2.200 rpm.

El desarrollo dinámico del Matrix se realizó en Europa y el tacto que se siente al volante, sin duda, lo deja traslucir. Sin ser particularmente brillante, puede considerarse dentro de lo que se puede esperar hoy en día de un vehículo de estas características.

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