Audi A6 TDI 180 CV Quattro / BMW 530d / Mercedes 320 CDi

Suavidad de funcionamiento y un comportamiento dinámico impecable son cualidades intrínsecas de estos tres modelos, que, además, son los Diesel más eficaces del mundo y ofrecen unas prestaciones que ya quisieran para si muchos deportivos animados por potentes mecánicas de gasolina.
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Audi A6 TDI 180 CV Quattro / BMW 530d / Mercedes 320 CDi
Audi A6 TDI 180 CV Quattro / BMW 530d / Mercedes 320 CDi

Por lo que al cambio de marchas se refiere, lo primero que conviene matizar es que, mientras que en el Audi y en el BMW se puede escoger entre manual o automático en opción, en el caso del Mercedes sólo se ofrece la posibilidad de la caja automática. Las relaciones están muy bien escogidas en todos los casos, si bien para compensar el menor rendimiento mecánico y el lastre que supone la tracción total, el cambio manual del A6 montado en la unidad de pruebas dispone de seis velocidades con una primera muy corta y un escalonamiento muy cerrado, que permite aprovechar al máximo el potencial disponible. El selector de este último es rápido y suave, aunque los recorridos de palanca no son tan ajustados como en el caso del BMW y tampoco se disfruta de tanta precisión en las inserciones. La transmisión automática del E 320 CDI, al igual que la que se ofrece en opción para sus rivales, cuenta con cinco velocidades y un sistema de accionamiento secuencial que da todo tipo de satisfacciones.

Tanto los A6 como sobre todo los Clase E y Serie 5 siempre han brillado con luz propia en el apartado reservado al comportamiento y en este caso no iba a ser menos. En todos se puede hablar de coches seguros y muy fáciles de conducir, si bien cada uno demuestra una personalidad muy definida. Como suele ocurrir habitualmente con las realizaciones de la marca bávara, el 530d tiene un tacto bastante deportivo que se manifiesta con unas reacciones rápidas, pero muy suaves. Sumamente noble y predecible cuando se rueda a fondo, el BMW ofrece una conducción muy gratificante en todo tipo de escenarios, si bien cuando se conduce de forma decidida se echa de menos la opción de suspensión deportiva M, ya que el coche va muy blando de amortiguación y balancea bastante. Para redondear las cosas en este sentido, tampoco vendrían mal las llantas de 18" con neumáticos de 235/40 que aparecen en la lista de extras. Mercedes Benz también ofrece para el Clase E un kit de AMG que incluye llantas de 18" con neumáticos especiales y suspensiones deportivas que, afortunadamente, montaba la unidad de pruebas. Con esta opción, la berlina de la estrella se transforma completamente, convirtiéndose en un automóvil con un tacto muy deportivo. Gracias a un esquema de suspensiones muy bien resuelto, este modelo siempre ha hecho gala de nobleza y buenas maneras, y ahora se puede hablar también de una eficacia fuera de serie en cualquier circunstancia. El Mercedes ofrece un aplomo sobresaliente y las curvas rápidas se pueden trazar con una precisión milimétrica y a un ritmo no apto para cardiacos. Lo mejor de todo es que con el kit AMG el coche no pierde ni un ápice de sus refinados modales y la progresividad sigue siendo la nota dominante cuando se superan los límites de adherencia. Al igual que ocurre con el BMW, el 320 CDI es muy manejable en los trazados más tortuosos, resultando también muy neutro de reacciones. Gracias a la tracción total quattro que incorpora de serie, el A6 ofrece una estabilidad a toda prueba y un nivel de seguridad activa difícil de igualar. Es cierto que no es tan ágil como sus rivales y que tiene un comportamiento bastante subvirador, pero es justo reconocer que ninguno de sus oponentes es capaz de transmitir tanta confianza al conductor cuando se circula en mojado o con firme deslizante. En estas circunstancias, a los mandos del Audi es como si se estuviera conduciendo un tren de alta velocidad y la carretera fuera la vía. Su manejo no es especialmente excitante, pero es el más efectivo y fácil de manejar en condiciones adversas.

La seguridad es un aspecto que se ha cuidado al máximo en estas tres creaciones y prueba de ello es que todos incluyen de serie un verdadero despliegue de airbags y los más avanzados mecanismos de ayuda a la conducción. Entre otros cabe citar el ABS, el control electrónico de estabilidad, el servofreno de emergencia y los sistemas antipatinamiento. No se ha dejado nada al azar y cualquiera de ellos se sitúa al máximo nivel en estas lides.

Los frenos del BMW son los que ofrecen un tacto más consistente y una mayor resistencia a la fatiga, pero curiosamente han sido los menos eficaces en la mediciones efectuadas. Por contra, los del A6 son los que mejores registros han obtenido, si bien al pedal le falta consistencia y se vuelve muy esponjoso cuando se abusa del sistema. Por su parte, los frenos del Mercedes son potentes y se dosifican muy bien, aunque terminan perdiendo eficacia con bastante celeridad, entre otras cosas por el escaso poder de retención del cambio automático.

Con unas prestaciones, un confort de marcha y un comportamiento sobresalientes, está claro que cualquiera de estas berlinas se convierte en una maravillosa máquina para afrontar viajes de largo recorrido, máxime si se tiene en cuenta que los consumos son muy ajustados en todos los casos. No obstante, está claro que el Mercedes con un motor más potente y de mayor cilindrada, se sitúa por encima de sus rivales tanto en prestaciones como en agrado de conducción y empaque, aunque muchos se lo pensarán dos veces antes de decidirse por el modelo de la estrella cuando comprueben que el precio supera en algo más de un millón de pesetas al de sus contendientes. Parece lógico, por tanto, que, al tener un precio muy similar, sean muchas más las dudas que se puedan presentar para elegir entre el Audi y el BMW. En este caso la mayor deportividad o el superior rendimiento mecánico inclinaran la balanza en favor del modelo bávaro, mientras que la facilidad de conducción y la seguridad que otorga la tracción quattro, supondrán un atractivo reclamo para el A6.

Por lo que al cambio de marchas se refiere, lo primero que conviene matizar es que, mientras que en el Audi y en el BMW se puede escoger entre manual o automático en opción, en el caso del Mercedes sólo se ofrece la posibilidad de la caja automática. Las relaciones están muy bien escogidas en todos los casos, si bien para compensar el menor rendimiento mecánico y el lastre que supone la tracción total, el cambio manual del A6 montado en la unidad de pruebas dispone de seis velocidades con una primera muy corta y un escalonamiento muy cerrado, que permite aprovechar al máximo el potencial disponible. El selector de este último es rápido y suave, aunque los recorridos de palanca no son tan ajustados como en el caso del BMW y tampoco se disfruta de tanta precisión en las inserciones. La transmisión automática del E 320 CDI, al igual que la que se ofrece en opción para sus rivales, cuenta con cinco velocidades y un sistema de accionamiento secuencial que da todo tipo de satisfacciones.

Tanto los A6 como sobre todo los Clase E y Serie 5 siempre han brillado con luz propia en el apartado reservado al comportamiento y en este caso no iba a ser menos. En todos se puede hablar de coches seguros y muy fáciles de conducir, si bien cada uno demuestra una personalidad muy definida. Como suele ocurrir habitualmente con las realizaciones de la marca bávara, el 530d tiene un tacto bastante deportivo que se manifiesta con unas reacciones rápidas, pero muy suaves. Sumamente noble y predecible cuando se rueda a fondo, el BMW ofrece una conducción muy gratificante en todo tipo de escenarios, si bien cuando se conduce de forma decidida se echa de menos la opción de suspensión deportiva M, ya que el coche va muy blando de amortiguación y balancea bastante. Para redondear las cosas en este sentido, tampoco vendrían mal las llantas de 18" con neumáticos de 235/40 que aparecen en la lista de extras. Mercedes Benz también ofrece para el Clase E un kit de AMG que incluye llantas de 18" con neumáticos especiales y suspensiones deportivas que, afortunadamente, montaba la unidad de pruebas. Con esta opción, la berlina de la estrella se transforma completamente, convirtiéndose en un automóvil con un tacto muy deportivo. Gracias a un esquema de suspensiones muy bien resuelto, este modelo siempre ha hecho gala de nobleza y buenas maneras, y ahora se puede hablar también de una eficacia fuera de serie en cualquier circunstancia. El Mercedes ofrece un aplomo sobresaliente y las curvas rápidas se pueden trazar con una precisión milimétrica y a un ritmo no apto para cardiacos. Lo mejor de todo es que con el kit AMG el coche no pierde ni un ápice de sus refinados modales y la progresividad sigue siendo la nota dominante cuando se superan los límites de adherencia. Al igual que ocurre con el BMW, el 320 CDI es muy manejable en los trazados más tortuosos, resultando también muy neutro de reacciones. Gracias a la tracción total quattro que incorpora de serie, el A6 ofrece una estabilidad a toda prueba y un nivel de seguridad activa difícil de igualar. Es cierto que no es tan ágil como sus rivales y que tiene un comportamiento bastante subvirador, pero es justo reconocer que ninguno de sus oponentes es capaz de transmitir tanta confianza al conductor cuando se circula en mojado o con firme deslizante. En estas circunstancias, a los mandos del Audi es como si se estuviera conduciendo un tren de alta velocidad y la carretera fuera la vía. Su manejo no es especialmente excitante, pero es el más efectivo y fácil de manejar en condiciones adversas.

La seguridad es un aspecto que se ha cuidado al máximo en estas tres creaciones y prueba de ello es que todos incluyen de serie un verdadero despliegue de airbags y los más avanzados mecanismos de ayuda a la conducción. Entre otros cabe citar el ABS, el control electrónico de estabilidad, el servofreno de emergencia y los sistemas antipatinamiento. No se ha dejado nada al azar y cualquiera de ellos se sitúa al máximo nivel en estas lides.

Los frenos del BMW son los que ofrecen un tacto más consistente y una mayor resistencia a la fatiga, pero curiosamente han sido los menos eficaces en la mediciones efectuadas. Por contra, los del A6 son los que mejores registros han obtenido, si bien al pedal le falta consistencia y se vuelve muy esponjoso cuando se abusa del sistema. Por su parte, los frenos del Mercedes son potentes y se dosifican muy bien, aunque terminan perdiendo eficacia con bastante celeridad, entre otras cosas por el escaso poder de retención del cambio automático.

Con unas prestaciones, un confort de marcha y un comportamiento sobresalientes, está claro que cualquiera de estas berlinas se convierte en una maravillosa máquina para afrontar viajes de largo recorrido, máxime si se tiene en cuenta que los consumos son muy ajustados en todos los casos. No obstante, está claro que el Mercedes con un motor más potente y de mayor cilindrada, se sitúa por encima de sus rivales tanto en prestaciones como en agrado de conducción y empaque, aunque muchos se lo pensarán dos veces antes de decidirse por el modelo de la estrella cuando comprueben que el precio supera en algo más de un millón de pesetas al de sus contendientes. Parece lógico, por tanto, que, al tener un precio muy similar, sean muchas más las dudas que se puedan presentar para elegir entre el Audi y el BMW. En este caso la mayor deportividad o el superior rendimiento mecánico inclinaran la balanza en favor del modelo bávaro, mientras que la facilidad de conducción y la seguridad que otorga la tracción quattro, supondrán un atractivo reclamo para el A6.

Por lo que al cambio de marchas se refiere, lo primero que conviene matizar es que, mientras que en el Audi y en el BMW se puede escoger entre manual o automático en opción, en el caso del Mercedes sólo se ofrece la posibilidad de la caja automática. Las relaciones están muy bien escogidas en todos los casos, si bien para compensar el menor rendimiento mecánico y el lastre que supone la tracción total, el cambio manual del A6 montado en la unidad de pruebas dispone de seis velocidades con una primera muy corta y un escalonamiento muy cerrado, que permite aprovechar al máximo el potencial disponible. El selector de este último es rápido y suave, aunque los recorridos de palanca no son tan ajustados como en el caso del BMW y tampoco se disfruta de tanta precisión en las inserciones. La transmisión automática del E 320 CDI, al igual que la que se ofrece en opción para sus rivales, cuenta con cinco velocidades y un sistema de accionamiento secuencial que da todo tipo de satisfacciones.

Tanto los A6 como sobre todo los Clase E y Serie 5 siempre han brillado con luz propia en el apartado reservado al comportamiento y en este caso no iba a ser menos. En todos se puede hablar de coches seguros y muy fáciles de conducir, si bien cada uno demuestra una personalidad muy definida. Como suele ocurrir habitualmente con las realizaciones de la marca bávara, el 530d tiene un tacto bastante deportivo que se manifiesta con unas reacciones rápidas, pero muy suaves. Sumamente noble y predecible cuando se rueda a fondo, el BMW ofrece una conducción muy gratificante en todo tipo de escenarios, si bien cuando se conduce de forma decidida se echa de menos la opción de suspensión deportiva M, ya que el coche va muy blando de amortiguación y balancea bastante. Para redondear las cosas en este sentido, tampoco vendrían mal las llantas de 18" con neumáticos de 235/40 que aparecen en la lista de extras. Mercedes Benz también ofrece para el Clase E un kit de AMG que incluye llantas de 18" con neumáticos especiales y suspensiones deportivas que, afortunadamente, montaba la unidad de pruebas. Con esta opción, la berlina de la estrella se transforma completamente, convirtiéndose en un automóvil con un tacto muy deportivo. Gracias a un esquema de suspensiones muy bien resuelto, este modelo siempre ha hecho gala de nobleza y buenas maneras, y ahora se puede hablar también de una eficacia fuera de serie en cualquier circunstancia. El Mercedes ofrece un aplomo sobresaliente y las curvas rápidas se pueden trazar con una precisión milimétrica y a un ritmo no apto para cardiacos. Lo mejor de todo es que con el kit AMG el coche no pierde ni un ápice de sus refinados modales y la progresividad sigue siendo la nota dominante cuando se superan los límites de adherencia. Al igual que ocurre con el BMW, el 320 CDI es muy manejable en los trazados más tortuosos, resultando también muy neutro de reacciones. Gracias a la tracción total quattro que incorpora de serie, el A6 ofrece una estabilidad a toda prueba y un nivel de seguridad activa difícil de igualar. Es cierto que no es tan ágil como sus rivales y que tiene un comportamiento bastante subvirador, pero es justo reconocer que ninguno de sus oponentes es capaz de transmitir tanta confianza al conductor cuando se circula en mojado o con firme deslizante. En estas circunstancias, a los mandos del Audi es como si se estuviera conduciendo un tren de alta velocidad y la carretera fuera la vía. Su manejo no es especialmente excitante, pero es el más efectivo y fácil de manejar en condiciones adversas.

La seguridad es un aspecto que se ha cuidado al máximo en estas tres creaciones y prueba de ello es que todos incluyen de serie un verdadero despliegue de airbags y los más avanzados mecanismos de ayuda a la conducción. Entre otros cabe citar el ABS, el control electrónico de estabilidad, el servofreno de emergencia y los sistemas antipatinamiento. No se ha dejado nada al azar y cualquiera de ellos se sitúa al máximo nivel en estas lides.

Los frenos del BMW son los que ofrecen un tacto más consistente y una mayor resistencia a la fatiga, pero curiosamente han sido los menos eficaces en la mediciones efectuadas. Por contra, los del A6 son los que mejores registros han obtenido, si bien al pedal le falta consistencia y se vuelve muy esponjoso cuando se abusa del sistema. Por su parte, los frenos del Mercedes son potentes y se dosifican muy bien, aunque terminan perdiendo eficacia con bastante celeridad, entre otras cosas por el escaso poder de retención del cambio automático.

Con unas prestaciones, un confort de marcha y un comportamiento sobresalientes, está claro que cualquiera de estas berlinas se convierte en una maravillosa máquina para afrontar viajes de largo recorrido, máxime si se tiene en cuenta que los consumos son muy ajustados en todos los casos. No obstante, está claro que el Mercedes con un motor más potente y de mayor cilindrada, se sitúa por encima de sus rivales tanto en prestaciones como en agrado de conducción y empaque, aunque muchos se lo pensarán dos veces antes de decidirse por el modelo de la estrella cuando comprueben que el precio supera en algo más de un millón de pesetas al de sus contendientes. Parece lógico, por tanto, que, al tener un precio muy similar, sean muchas más las dudas que se puedan presentar para elegir entre el Audi y el BMW. En este caso la mayor deportividad o el superior rendimiento mecánico inclinaran la balanza en favor del modelo bávaro, mientras que la facilidad de conducción y la seguridad que otorga la tracción quattro, supondrán un atractivo reclamo para el A6.

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