BMW 325 ti / BMW 325 Ci

El carácter más dinámico que BMW quiere imprimir a sus modelos se refleja claramente en el nuevo Compact. Hasta el especializado Coupé tiene que aceptar cómo las evoluciones en el bastidor estrenadas por el Compact le otorgan un mejor comportamiento y calidad de rodadura a éste, como queriendo corresponder al actual mensaje publicitario de la marca "¿Te gusta conducir?"
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Esta nueva generación Compact es con todas las de la ley otra variante más de la numerosa Serie 3. Esta vez, por el hecho de ser el modelo pequeño de la marca, no conlleva síntomas que nos hagan dudar de su naturaleza -suspensiones menos evolucionadas, interior menos cuidado, sino más bien lo contrario.

El Compact es el primer beneficiado de la experiencia recogida en estos tres años de vida de la Serie 3 (en septiembre, junto al lavado de cara, serán la berlina y el Touring los siguientes), cuyos frutos pretenden exaltar el comportamiento dinámico como filosofía de marca y, de paso, zanjar las divergencias de opinión sobre algunas versiones de la Serie 3 respecto a su temperamento en conducción rápida. Esto ha llevado al Compact a estrenar trenes rodantes más deportivos y una dirección menos desmultiplicada, además de recurrir a silentblocks más rígidos para la suspensión y la propia dirección.

De esta manera se ha buscado minimizar cualquier efecto o pequeña sensación de filtración, flotación u holgura indeseada del tren delantero, consiguiendo un tacto mucho más preciso y directo, que a la postre lo hace ser, según nuestras apreciaciones, más eficaz y agradable en cualquier terreno

Aun con las reservas que pudieran suscitar los 3.000 kilómetros de nuestro Compact contra los 15.000 largos kilómetros de pruebas del Coupé, en cuanto a acentuar más las diferencias, el resultado obtenido en el Compact es para quitarse el sombrero. De hecho, por comportamiento y sensaciones nos ha parecido el mejor punto de referencia de toda la Serie 3 (en esta batalla no hemos incluido al M3).

El tacto que presenta el Compact es más firme y directo que el del Coupé en cualquier circunstancia, tanto por suspensión como por dirección, transmitiendo mejor información al conductor de cuanto sucede bajo las ruedas. Su dirección más directa (2,8 vueltas de volante entre topes, por 3,2 vueltas en el Coupé para prácticamente el mismo diámetro de giro), mayor firmeza de suspensión y soportes, le confiere un guiado milimétrico, muy incisivo, con reacciones instantáneas a nuestros mandatos. Pero esto no nos tiene que llevar a pensar en un vehículo excesivamente vivo y ágil, que conviertan la eficacia en una conducción estresante. Parece difícil explicarlo con palabras, pero es como si las reacciones del Compact fueran muy directas pero amortiguadas, excelentemente calibradas, sin juegos muertos de dirección y suspensión —apreciables, por comparación, en el Coupé— que buscan los mismos objetivos de no radicalizar las reacciones del coche para amoldarlo a todos los públicos.

Con estos cambios, queda muy claro que en zonas viradas rodando rápido, el Compact se sitúa un punto por encima del Coupé, por eficacia y sensaciones. El Compact se sujeta mejor y es más neutro y rápido en los apoyos fuertes. En estas circunstancias de zonas viradas, con cambios de rasante, apoyos y contraapoyos, el Coupé exige algo de fe para intentar —y no siempre conseguir— mantener el ritmo del Compact, y pide anticiparse dibujando antes y más suavemente la curva por su mayor pereza y menor rigidez. Su tren delantero no se muestra tan preciso ni incisivo como el del Compact, con una tendencia subviradora más clara e incontrolada —nuevamente, por comparación— y apoyos menos francos que lo penalizan en la entrada en curva. En la práctica ambos se apoyan en la electrónica para conseguir resultados muy parecidos con el control de estabilidad DSC conectado (en el Coupé tiene más trabajo), algo que no sucede si lo dejamos todo en nuestras manos.

Cambiando de paraje, en trazados abiertos de autopista, tanto el Compact como el Coupé ofrecen una inmensa estabilidad y comodidad, y las diferencias no son tan notorias. Nuevamente, el Compact además de ser algo más eficaz si circulamos decididamente rápido, lo transmite, por su mayor aplomo y sensación de control en curvas. Su amortiguación más retenida en extensión puede llegar a repercutir más en forma de pequeños saltitos los baches, pero nunca para enturbiar una gran comodidad. El Coupé mantiene la tónica ya comentada y nos aísla más de la carretera, pero ni siquiera en este terreno nos parece más equilibrado que el Compact.

Esta nueva generación Compact es con todas las de la ley otra variante más de la numerosa Serie 3. Esta vez, por el hecho de ser el modelo pequeño de la marca, no conlleva síntomas que nos hagan dudar de su naturaleza -suspensiones menos evolucionadas, interior menos cuidado, sino más bien lo contrario.

El Compact es el primer beneficiado de la experiencia recogida en estos tres años de vida de la Serie 3 (en septiembre, junto al lavado de cara, serán la berlina y el Touring los siguientes), cuyos frutos pretenden exaltar el comportamiento dinámico como filosofía de marca y, de paso, zanjar las divergencias de opinión sobre algunas versiones de la Serie 3 respecto a su temperamento en conducción rápida. Esto ha llevado al Compact a estrenar trenes rodantes más deportivos y una dirección menos desmultiplicada, además de recurrir a silentblocks más rígidos para la suspensión y la propia dirección.

De esta manera se ha buscado minimizar cualquier efecto o pequeña sensación de filtración, flotación u holgura indeseada del tren delantero, consiguiendo un tacto mucho más preciso y directo, que a la postre lo hace ser, según nuestras apreciaciones, más eficaz y agradable en cualquier terreno

Aun con las reservas que pudieran suscitar los 3.000 kilómetros de nuestro Compact contra los 15.000 largos kilómetros de pruebas del Coupé, en cuanto a acentuar más las diferencias, el resultado obtenido en el Compact es para quitarse el sombrero. De hecho, por comportamiento y sensaciones nos ha parecido el mejor punto de referencia de toda la Serie 3 (en esta batalla no hemos incluido al M3).

El tacto que presenta el Compact es más firme y directo que el del Coupé en cualquier circunstancia, tanto por suspensión como por dirección, transmitiendo mejor información al conductor de cuanto sucede bajo las ruedas. Su dirección más directa (2,8 vueltas de volante entre topes, por 3,2 vueltas en el Coupé para prácticamente el mismo diámetro de giro), mayor firmeza de suspensión y soportes, le confiere un guiado milimétrico, muy incisivo, con reacciones instantáneas a nuestros mandatos. Pero esto no nos tiene que llevar a pensar en un vehículo excesivamente vivo y ágil, que conviertan la eficacia en una conducción estresante. Parece difícil explicarlo con palabras, pero es como si las reacciones del Compact fueran muy directas pero amortiguadas, excelentemente calibradas, sin juegos muertos de dirección y suspensión —apreciables, por comparación, en el Coupé— que buscan los mismos objetivos de no radicalizar las reacciones del coche para amoldarlo a todos los públicos.

Con estos cambios, queda muy claro que en zonas viradas rodando rápido, el Compact se sitúa un punto por encima del Coupé, por eficacia y sensaciones. El Compact se sujeta mejor y es más neutro y rápido en los apoyos fuertes. En estas circunstancias de zonas viradas, con cambios de rasante, apoyos y contraapoyos, el Coupé exige algo de fe para intentar —y no siempre conseguir— mantener el ritmo del Compact, y pide anticiparse dibujando antes y más suavemente la curva por su mayor pereza y menor rigidez. Su tren delantero no se muestra tan preciso ni incisivo como el del Compact, con una tendencia subviradora más clara e incontrolada —nuevamente, por comparación— y apoyos menos francos que lo penalizan en la entrada en curva. En la práctica ambos se apoyan en la electrónica para conseguir resultados muy parecidos con el control de estabilidad DSC conectado (en el Coupé tiene más trabajo), algo que no sucede si lo dejamos todo en nuestras manos.

Cambiando de paraje, en trazados abiertos de autopista, tanto el Compact como el Coupé ofrecen una inmensa estabilidad y comodidad, y las diferencias no son tan notorias. Nuevamente, el Compact además de ser algo más eficaz si circulamos decididamente rápido, lo transmite, por su mayor aplomo y sensación de control en curvas. Su amortiguación más retenida en extensión puede llegar a repercutir más en forma de pequeños saltitos los baches, pero nunca para enturbiar una gran comodidad. El Coupé mantiene la tónica ya comentada y nos aísla más de la carretera, pero ni siquiera en este terreno nos parece más equilibrado que el Compact.

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