Citroën Xsara 1.6 / Ford Focus 1.6 / Renault Mégane 1.6 / Seat León 1.6

Con algunas diferencias de carácter, a pesar de su similar planteamiento como berlinas compactas, estos cuatro modelos del segmento más disputado, destacan por el equilibrio entre su precio, prestaciones y consumo, siendo, quizás, las berlinas de gasolina más rentables del mercado.
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Citroën Xsara 1.6 / Ford Focus 1.6 / Renault Mégane 1.6 / Seat León 1.6
Citroën Xsara 1.6 / Ford Focus 1.6 / Renault Mégane 1.6 / Seat León 1.6

Parece un número mágico, 1.6, y todos juegan a él. Ningún constructor de coches populares puede dejar de estar en este sector del segmento de los compactos de gasolina, ya sea con configuración de tres, cuatro o cinco puertas. En parte, por la ventaja fiscal que representa por su menor impuesto de matriculación. En parte, también, porque esta relativamente reducida cilindrada, con las nuevas generaciones de motores de gasolina con mayores potencias específicas y suave entrega de par, es la más atractiva y equilibrada. Muchos de los constructores han aprovechado, además, para poner al día sus motores y cumplir con las normativas europeas futuras (Euro IV que regirá desde 2005) en materia de contaminación, con reducciones de consumo colaterales. Los recién llegados en este apartado son los motores 1.6 16 válvulas, que ahora embarcan el reestilizado Citroën Xsara y el Seat León. Mientras el Xsara recibe el 1.6 con sistema de admisión con longitud variable del grupo PSA, el León equipa un derivado del 1.4 75 CV del grupo VW y que, en esta cilindrada de 1.6, ya equipaban algunos Volkswagen y el Seat Toledo.

Estos modelos con cinco puertas, que existen en diversos niveles de equipamiento, procuran, por distintos caminos, satisfacer a un vasto perfil de clientes. Aquí entra todo -con el precio en un lugar destacado-, aunque se presume un uso familiar y relativamente tranquilo. Podría opinarse, por ejemplo, que Ford y Seat han preferido sensaciones "a la alemana" en el rodar del Focus y el León, diferentes de las más sensibles, vivas y latinas que dejan translucir los dos productos de origen francés, el Xsara y el Mégane.

El León resulta el mejor insonorizado de los cuatro, el que más placidez transmite a través de la conducción, debido a que su combinación de amortiguadores y muelles es más blanda, con un excelente confort de marcha. El Focus también está bien insonorizado, aunque no tanto como el León, pero como éste, ofrece un confort de marcha de primer orden, comparable en ambos al de berlinas de mayor porte. Aun así, sus amortiguadores son algo más firmes que los del León en la extensión. Ligeramente más sensitivos y dinámicos parecen el Mégane y el Xsara, ambos con motores que se dejan sentir más en el habitáculo, sobre todo el del Mégane y con chasis de ágil respuesta en el Xsara.

También hay una cierta correspondencia en los acabados: el diseño interior del Focus resulta, sin duda, el más audaz, muy moderno, realmente atrevido, con cierta tendencia técnica, pero no por ello menos ergonómico o práctico.

Particularmente elogiable en el Focus y el León es la situación y activación de los mandos de los elevalunas eléctricos situados de manera horizontal en una extensión del apoyabrazos sobre la puerta del conductor. En cambio, el Xsara los ha reposicionado abajo en la consola central y bastante separados, pero sigue sin ser cómodo. El León destaca por su acabado interior con materiales blandos sobre el salpicadero y formas con reminiscencias Audi, que son casi una constante en los vehículos del grupo VW. Formal, sin audacias, apostando por lo seguro, el interior del Xsara re-estilizado y algo más atrevido, con su propio estilo, el del Mégane.

Si es posible dejar que los estilistas imaginen sus propias soluciones para las carrocerías e interiores dentro de ciertos parámetros, en el apartado de equipamientos la mayoría de los constructores están obligados por lo que exigen el mercado y la competencia, sobre todo en materia de seguridad. Sistema de frenos ABS, airbags frontales y laterales son ya elementos insoslayables y están disponibles, ya sea de serie o en opción, en todos los modelos de esta comparativa. Muy interesantes pueden considerarse los controles de tracción y estabilidad, opcionales en el Seat León 1.6 y Ford Focus Ghia. Este último comparte con el Xsara y el Mégane la posibilidad de pedir un radiocasete integrado con mandos en el volante, una verdadera comodidad que también evita separar las manos del mismo. Muy bien conseguida en el Mégane, la relación precio-equipamiento con detalles muy prácticos, como los mandos de la radio en el volante y el sensor de nivel de aceite (presente también en el Xsara).

El León destaca por su amplio equipamiento, aunque con un precio de salida más alto, y porque tiene una amplia lista de opcionales con los que es posible enriquecer el acabado Signa con elementos de lujo y prestigio, propios de berlinas de mayor tamaño, como asientos de piel con memoria, control de crucero y sensor de lluvia.

En habitabilidad trasera, el León resulta algo más cómodo que sus rivales, con uno a dos centímetros más de espacio para las piernas que el Mégane y más anchura (137 centímetros), sobre todo respecto al Xsara, que, con 133 centímetros, queda cuatro centímetros por debajo. El Focus, con sus 72 centímetros, resulta un tanto ajustado en cuanto a habitabilidad a lo ancho, aunque compensa con una mayor altura al techo que sus rivales. También su maletero dispone de algo menos de capacidad. En general, los asientos sujetan bien para el uso al que se destinarán estos coches, aunque los del Renault son particularmente blandos, con todos sus pros y contras.

Parece un número mágico, 1.6, y todos juegan a él. Ningún constructor de coches populares puede dejar de estar en este sector del segmento de los compactos de gasolina, ya sea con configuración de tres, cuatro o cinco puertas. En parte, por la ventaja fiscal que representa por su menor impuesto de matriculación. En parte, también, porque esta relativamente reducida cilindrada, con las nuevas generaciones de motores de gasolina con mayores potencias específicas y suave entrega de par, es la más atractiva y equilibrada. Muchos de los constructores han aprovechado, además, para poner al día sus motores y cumplir con las normativas europeas futuras (Euro IV que regirá desde 2005) en materia de contaminación, con reducciones de consumo colaterales. Los recién llegados en este apartado son los motores 1.6 16 válvulas, que ahora embarcan el reestilizado Citroën Xsara y el Seat León. Mientras el Xsara recibe el 1.6 con sistema de admisión con longitud variable del grupo PSA, el León equipa un derivado del 1.4 75 CV del grupo VW y que, en esta cilindrada de 1.6, ya equipaban algunos Volkswagen y el Seat Toledo.

Estos modelos con cinco puertas, que existen en diversos niveles de equipamiento, procuran, por distintos caminos, satisfacer a un vasto perfil de clientes. Aquí entra todo -con el precio en un lugar destacado-, aunque se presume un uso familiar y relativamente tranquilo. Podría opinarse, por ejemplo, que Ford y Seat han preferido sensaciones "a la alemana" en el rodar del Focus y el León, diferentes de las más sensibles, vivas y latinas que dejan translucir los dos productos de origen francés, el Xsara y el Mégane.

El León resulta el mejor insonorizado de los cuatro, el que más placidez transmite a través de la conducción, debido a que su combinación de amortiguadores y muelles es más blanda, con un excelente confort de marcha. El Focus también está bien insonorizado, aunque no tanto como el León, pero como éste, ofrece un confort de marcha de primer orden, comparable en ambos al de berlinas de mayor porte. Aun así, sus amortiguadores son algo más firmes que los del León en la extensión. Ligeramente más sensitivos y dinámicos parecen el Mégane y el Xsara, ambos con motores que se dejan sentir más en el habitáculo, sobre todo el del Mégane y con chasis de ágil respuesta en el Xsara.

También hay una cierta correspondencia en los acabados: el diseño interior del Focus resulta, sin duda, el más audaz, muy moderno, realmente atrevido, con cierta tendencia técnica, pero no por ello menos ergonómico o práctico.

Particularmente elogiable en el Focus y el León es la situación y activación de los mandos de los elevalunas eléctricos situados de manera horizontal en una extensión del apoyabrazos sobre la puerta del conductor. En cambio, el Xsara los ha reposicionado abajo en la consola central y bastante separados, pero sigue sin ser cómodo. El León destaca por su acabado interior con materiales blandos sobre el salpicadero y formas con reminiscencias Audi, que son casi una constante en los vehículos del grupo VW. Formal, sin audacias, apostando por lo seguro, el interior del Xsara re-estilizado y algo más atrevido, con su propio estilo, el del Mégane.

Si es posible dejar que los estilistas imaginen sus propias soluciones para las carrocerías e interiores dentro de ciertos parámetros, en el apartado de equipamientos la mayoría de los constructores están obligados por lo que exigen el mercado y la competencia, sobre todo en materia de seguridad. Sistema de frenos ABS, airbags frontales y laterales son ya elementos insoslayables y están disponibles, ya sea de serie o en opción, en todos los modelos de esta comparativa. Muy interesantes pueden considerarse los controles de tracción y estabilidad, opcionales en el Seat León 1.6 y Ford Focus Ghia. Este último comparte con el Xsara y el Mégane la posibilidad de pedir un radiocasete integrado con mandos en el volante, una verdadera comodidad que también evita separar las manos del mismo. Muy bien conseguida en el Mégane, la relación precio-equipamiento con detalles muy prácticos, como los mandos de la radio en el volante y el sensor de nivel de aceite (presente también en el Xsara).

El León destaca por su amplio equipamiento, aunque con un precio de salida más alto, y porque tiene una amplia lista de opcionales con los que es posible enriquecer el acabado Signa con elementos de lujo y prestigio, propios de berlinas de mayor tamaño, como asientos de piel con memoria, control de crucero y sensor de lluvia.

En habitabilidad trasera, el León resulta algo más cómodo que sus rivales, con uno a dos centímetros más de espacio para las piernas que el Mégane y más anchura (137 centímetros), sobre todo respecto al Xsara, que, con 133 centímetros, queda cuatro centímetros por debajo. El Focus, con sus 72 centímetros, resulta un tanto ajustado en cuanto a habitabilidad a lo ancho, aunque compensa con una mayor altura al techo que sus rivales. También su maletero dispone de algo menos de capacidad. En general, los asientos sujetan bien para el uso al que se destinarán estos coches, aunque los del Renault son particularmente blandos, con todos sus pros y contras.

Parece un número mágico, 1.6, y todos juegan a él. Ningún constructor de coches populares puede dejar de estar en este sector del segmento de los compactos de gasolina, ya sea con configuración de tres, cuatro o cinco puertas. En parte, por la ventaja fiscal que representa por su menor impuesto de matriculación. En parte, también, porque esta relativamente reducida cilindrada, con las nuevas generaciones de motores de gasolina con mayores potencias específicas y suave entrega de par, es la más atractiva y equilibrada. Muchos de los constructores han aprovechado, además, para poner al día sus motores y cumplir con las normativas europeas futuras (Euro IV que regirá desde 2005) en materia de contaminación, con reducciones de consumo colaterales. Los recién llegados en este apartado son los motores 1.6 16 válvulas, que ahora embarcan el reestilizado Citroën Xsara y el Seat León. Mientras el Xsara recibe el 1.6 con sistema de admisión con longitud variable del grupo PSA, el León equipa un derivado del 1.4 75 CV del grupo VW y que, en esta cilindrada de 1.6, ya equipaban algunos Volkswagen y el Seat Toledo.

Estos modelos con cinco puertas, que existen en diversos niveles de equipamiento, procuran, por distintos caminos, satisfacer a un vasto perfil de clientes. Aquí entra todo -con el precio en un lugar destacado-, aunque se presume un uso familiar y relativamente tranquilo. Podría opinarse, por ejemplo, que Ford y Seat han preferido sensaciones "a la alemana" en el rodar del Focus y el León, diferentes de las más sensibles, vivas y latinas que dejan translucir los dos productos de origen francés, el Xsara y el Mégane.

El León resulta el mejor insonorizado de los cuatro, el que más placidez transmite a través de la conducción, debido a que su combinación de amortiguadores y muelles es más blanda, con un excelente confort de marcha. El Focus también está bien insonorizado, aunque no tanto como el León, pero como éste, ofrece un confort de marcha de primer orden, comparable en ambos al de berlinas de mayor porte. Aun así, sus amortiguadores son algo más firmes que los del León en la extensión. Ligeramente más sensitivos y dinámicos parecen el Mégane y el Xsara, ambos con motores que se dejan sentir más en el habitáculo, sobre todo el del Mégane y con chasis de ágil respuesta en el Xsara.

También hay una cierta correspondencia en los acabados: el diseño interior del Focus resulta, sin duda, el más audaz, muy moderno, realmente atrevido, con cierta tendencia técnica, pero no por ello menos ergonómico o práctico.

Particularmente elogiable en el Focus y el León es la situación y activación de los mandos de los elevalunas eléctricos situados de manera horizontal en una extensión del apoyabrazos sobre la puerta del conductor. En cambio, el Xsara los ha reposicionado abajo en la consola central y bastante separados, pero sigue sin ser cómodo. El León destaca por su acabado interior con materiales blandos sobre el salpicadero y formas con reminiscencias Audi, que son casi una constante en los vehículos del grupo VW. Formal, sin audacias, apostando por lo seguro, el interior del Xsara re-estilizado y algo más atrevido, con su propio estilo, el del Mégane.

Si es posible dejar que los estilistas imaginen sus propias soluciones para las carrocerías e interiores dentro de ciertos parámetros, en el apartado de equipamientos la mayoría de los constructores están obligados por lo que exigen el mercado y la competencia, sobre todo en materia de seguridad. Sistema de frenos ABS, airbags frontales y laterales son ya elementos insoslayables y están disponibles, ya sea de serie o en opción, en todos los modelos de esta comparativa. Muy interesantes pueden considerarse los controles de tracción y estabilidad, opcionales en el Seat León 1.6 y Ford Focus Ghia. Este último comparte con el Xsara y el Mégane la posibilidad de pedir un radiocasete integrado con mandos en el volante, una verdadera comodidad que también evita separar las manos del mismo. Muy bien conseguida en el Mégane, la relación precio-equipamiento con detalles muy prácticos, como los mandos de la radio en el volante y el sensor de nivel de aceite (presente también en el Xsara).

El León destaca por su amplio equipamiento, aunque con un precio de salida más alto, y porque tiene una amplia lista de opcionales con los que es posible enriquecer el acabado Signa con elementos de lujo y prestigio, propios de berlinas de mayor tamaño, como asientos de piel con memoria, control de crucero y sensor de lluvia.

En habitabilidad trasera, el León resulta algo más cómodo que sus rivales, con uno a dos centímetros más de espacio para las piernas que el Mégane y más anchura (137 centímetros), sobre todo respecto al Xsara, que, con 133 centímetros, queda cuatro centímetros por debajo. El Focus, con sus 72 centímetros, resulta un tanto ajustado en cuanto a habitabilidad a lo ancho, aunque compensa con una mayor altura al techo que sus rivales. También su maletero dispone de algo menos de capacidad. En general, los asientos sujetan bien para el uso al que se destinarán estos coches, aunque los del Renault son particularmente blandos, con todos sus pros y contras.

Parece un número mágico, 1.6, y todos juegan a él. Ningún constructor de coches populares puede dejar de estar en este sector del segmento de los compactos de gasolina, ya sea con configuración de tres, cuatro o cinco puertas. En parte, por la ventaja fiscal que representa por su menor impuesto de matriculación. En parte, también, porque esta relativamente reducida cilindrada, con las nuevas generaciones de motores de gasolina con mayores potencias específicas y suave entrega de par, es la más atractiva y equilibrada. Muchos de los constructores han aprovechado, además, para poner al día sus motores y cumplir con las normativas europeas futuras (Euro IV que regirá desde 2005) en materia de contaminación, con reducciones de consumo colaterales. Los recién llegados en este apartado son los motores 1.6 16 válvulas, que ahora embarcan el reestilizado Citroën Xsara y el Seat León. Mientras el Xsara recibe el 1.6 con sistema de admisión con longitud variable del grupo PSA, el León equipa un derivado del 1.4 75 CV del grupo VW y que, en esta cilindrada de 1.6, ya equipaban algunos Volkswagen y el Seat Toledo.

Estos modelos con cinco puertas, que existen en diversos niveles de equipamiento, procuran, por distintos caminos, satisfacer a un vasto perfil de clientes. Aquí entra todo -con el precio en un lugar destacado-, aunque se presume un uso familiar y relativamente tranquilo. Podría opinarse, por ejemplo, que Ford y Seat han preferido sensaciones "a la alemana" en el rodar del Focus y el León, diferentes de las más sensibles, vivas y latinas que dejan translucir los dos productos de origen francés, el Xsara y el Mégane.

El León resulta el mejor insonorizado de los cuatro, el que más placidez transmite a través de la conducción, debido a que su combinación de amortiguadores y muelles es más blanda, con un excelente confort de marcha. El Focus también está bien insonorizado, aunque no tanto como el León, pero como éste, ofrece un confort de marcha de primer orden, comparable en ambos al de berlinas de mayor porte. Aun así, sus amortiguadores son algo más firmes que los del León en la extensión. Ligeramente más sensitivos y dinámicos parecen el Mégane y el Xsara, ambos con motores que se dejan sentir más en el habitáculo, sobre todo el del Mégane y con chasis de ágil respuesta en el Xsara.

También hay una cierta correspondencia en los acabados: el diseño interior del Focus resulta, sin duda, el más audaz, muy moderno, realmente atrevido, con cierta tendencia técnica, pero no por ello menos ergonómico o práctico.

Particularmente elogiable en el Focus y el León es la situación y activación de los mandos de los elevalunas eléctricos situados de manera horizontal en una extensión del apoyabrazos sobre la puerta del conductor. En cambio, el Xsara los ha reposicionado abajo en la consola central y bastante separados, pero sigue sin ser cómodo. El León destaca por su acabado interior con materiales blandos sobre el salpicadero y formas con reminiscencias Audi, que son casi una constante en los vehículos del grupo VW. Formal, sin audacias, apostando por lo seguro, el interior del Xsara re-estilizado y algo más atrevido, con su propio estilo, el del Mégane.

Si es posible dejar que los estilistas imaginen sus propias soluciones para las carrocerías e interiores dentro de ciertos parámetros, en el apartado de equipamientos la mayoría de los constructores están obligados por lo que exigen el mercado y la competencia, sobre todo en materia de seguridad. Sistema de frenos ABS, airbags frontales y laterales son ya elementos insoslayables y están disponibles, ya sea de serie o en opción, en todos los modelos de esta comparativa. Muy interesantes pueden considerarse los controles de tracción y estabilidad, opcionales en el Seat León 1.6 y Ford Focus Ghia. Este último comparte con el Xsara y el Mégane la posibilidad de pedir un radiocasete integrado con mandos en el volante, una verdadera comodidad que también evita separar las manos del mismo. Muy bien conseguida en el Mégane, la relación precio-equipamiento con detalles muy prácticos, como los mandos de la radio en el volante y el sensor de nivel de aceite (presente también en el Xsara).

El León destaca por su amplio equipamiento, aunque con un precio de salida más alto, y porque tiene una amplia lista de opcionales con los que es posible enriquecer el acabado Signa con elementos de lujo y prestigio, propios de berlinas de mayor tamaño, como asientos de piel con memoria, control de crucero y sensor de lluvia.

En habitabilidad trasera, el León resulta algo más cómodo que sus rivales, con uno a dos centímetros más de espacio para las piernas que el Mégane y más anchura (137 centímetros), sobre todo respecto al Xsara, que, con 133 centímetros, queda cuatro centímetros por debajo. El Focus, con sus 72 centímetros, resulta un tanto ajustado en cuanto a habitabilidad a lo ancho, aunque compensa con una mayor altura al techo que sus rivales. También su maletero dispone de algo menos de capacidad. En general, los asientos sujetan bien para el uso al que se destinarán estos coches, aunque los del Renault son particularmente blandos, con todos sus pros y contras.

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