Citroën Saxo 1.4 / Nissan Micra 1.4

Por sus contenidas dimensiones, tanto el Saxo como el Micra tienen clara vocación ciudadana. Con sus motorizaciones 1.4 -estreno en el caso del Micra- consiguen sostener interesantes velocidades de crucero, al tiempo que ofrecen un cierto confort para los desplazamientos periurbanos.
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Citroën Saxo 1.4 / Nissan Micra 1.4
Citroën Saxo 1.4 / Nissan Micra 1.4

El Nissan Micra, Coche del Año en 1993, recibió a finales de 2000 un segundo "restyling", que modificó ligeramente su aspecto. También se aprovechó la oportunidad para introducir una nueva motorización de gasolina 1.4 16 válvulas, designación CGA3, que reemplaza al ya conocido y probado motor 1.3, que le acompañaba desde el lanzamiento comercial europeo, en noviembre de 1992. En el interior también se practicaron muchos cambios, con un nuevo salpicadero bitono y la inclusión de prácticos detalles, como bolsas para mapas y portabotellas o latas en las puertas delanteras. El volante, de cuatro radios, es similar al del Almera, mientras que sobre el salpicadero se dispone de un hueco para tener a mano objetos pequeños. En síntesis, se procuró dar más realce y practicidad al interior del coche, lo que se consiguió, adoptando al mismo tiempo una política redefinida en cuanto al equipamiento. Para las motorizaciones 1.4 con carrocería de cinco puertas hay tres niveles de acabado: la básica, Comfort, otra más equipada, Luxury -70.000 ptas. de sobreprecio, que incluye doble airbag-, y una variante tope, Elegance. Ésta sube la factura a 2.156.000 ptas, pero incorpora airbags laterales y ABS. Todas tienen los mismos revestimientos internos, por lo que a la postre los niveles se pueden resumir en paquetes de opciones agrupadas. Así, el nivel Luxury se corresponde a un nivel por encima del Saxo 1.4 SX e incluye el aire acondicionado, volante regulable en altura y reposacabezas traseros. El primero de estos elementos es un opcional en el Saxo, así como los reposacabezas (suministrados en paquete), mientras que la regulación del volante, la apertura remota de maletero y tapa de combustible no se pueden obtener en el Saxo.

De esta manera, la aparentemente amplia diferencia de precio entre ambos, una vez aplicados los descuentos de campañas promocionales (400.000 en el Saxo y 250.000 en el Micra) se reduce mucho, hasta alrededor de 50.000 pesetas a favor del Saxo. Sin embargo, esta diferencia puede subsanarse si consideramos que la calidad percibida de los revestimientos del Micra es, a nuestro juicio, superior y se dispone de una regulación en el volante adicional, de una guantera y otros detalles ausentes en el Citroën. También es cierto que el diseño del salpicadero del Saxo parece más ordenado, más formal, aunque no es cómoda la posición de los conmutadores de los elevalunas por detrás de la palanca de cambios. Por su parte, el Micra, aún conservando los mandos en posiciones ergonómicas, juega la carta de una mayor alegría y desenfado juvenil.

Cuando se produjo su "restyling" el año pasado, el Saxo vio modificado su frontal y el interior para ganar empaque y zonas de almacenamiento, aunque sigue faltando la guantera. Esta carencia la compensa en parte con una bandeja porta-documentos debajo del asiento delantero derecho y delgados bolsillos rígidos en las puertas traseras. Por lo demás, no cambió para nada el carácter del modelo, escalón de entrada a la gama Citroën.

Ambos vehículos tienen el espacio "justo" en las plazas traseras, con un centímetro para las piernas a favor del Saxo, que, dentro de lo estrecho que resulta, el ancho atrás es un centímetro mayor que en el Nissan. Éste se toma la revancha en la distancia entre banqueta y techo, superando por cinco centímetros al Citroën.

El Nissan Micra, Coche del Año en 1993, recibió a finales de 2000 un segundo "restyling", que modificó ligeramente su aspecto. También se aprovechó la oportunidad para introducir una nueva motorización de gasolina 1.4 16 válvulas, designación CGA3, que reemplaza al ya conocido y probado motor 1.3, que le acompañaba desde el lanzamiento comercial europeo, en noviembre de 1992. En el interior también se practicaron muchos cambios, con un nuevo salpicadero bitono y la inclusión de prácticos detalles, como bolsas para mapas y portabotellas o latas en las puertas delanteras. El volante, de cuatro radios, es similar al del Almera, mientras que sobre el salpicadero se dispone de un hueco para tener a mano objetos pequeños. En síntesis, se procuró dar más realce y practicidad al interior del coche, lo que se consiguió, adoptando al mismo tiempo una política redefinida en cuanto al equipamiento. Para las motorizaciones 1.4 con carrocería de cinco puertas hay tres niveles de acabado: la básica, Comfort, otra más equipada, Luxury -70.000 ptas. de sobreprecio, que incluye doble airbag-, y una variante tope, Elegance. Ésta sube la factura a 2.156.000 ptas, pero incorpora airbags laterales y ABS. Todas tienen los mismos revestimientos internos, por lo que a la postre los niveles se pueden resumir en paquetes de opciones agrupadas. Así, el nivel Luxury se corresponde a un nivel por encima del Saxo 1.4 SX e incluye el aire acondicionado, volante regulable en altura y reposacabezas traseros. El primero de estos elementos es un opcional en el Saxo, así como los reposacabezas (suministrados en paquete), mientras que la regulación del volante, la apertura remota de maletero y tapa de combustible no se pueden obtener en el Saxo.

De esta manera, la aparentemente amplia diferencia de precio entre ambos, una vez aplicados los descuentos de campañas promocionales (400.000 en el Saxo y 250.000 en el Micra) se reduce mucho, hasta alrededor de 50.000 pesetas a favor del Saxo. Sin embargo, esta diferencia puede subsanarse si consideramos que la calidad percibida de los revestimientos del Micra es, a nuestro juicio, superior y se dispone de una regulación en el volante adicional, de una guantera y otros detalles ausentes en el Citroën. También es cierto que el diseño del salpicadero del Saxo parece más ordenado, más formal, aunque no es cómoda la posición de los conmutadores de los elevalunas por detrás de la palanca de cambios. Por su parte, el Micra, aún conservando los mandos en posiciones ergonómicas, juega la carta de una mayor alegría y desenfado juvenil.

Cuando se produjo su "restyling" el año pasado, el Saxo vio modificado su frontal y el interior para ganar empaque y zonas de almacenamiento, aunque sigue faltando la guantera. Esta carencia la compensa en parte con una bandeja porta-documentos debajo del asiento delantero derecho y delgados bolsillos rígidos en las puertas traseras. Por lo demás, no cambió para nada el carácter del modelo, escalón de entrada a la gama Citroën.

Ambos vehículos tienen el espacio "justo" en las plazas traseras, con un centímetro para las piernas a favor del Saxo, que, dentro de lo estrecho que resulta, el ancho atrás es un centímetro mayor que en el Nissan. Éste se toma la revancha en la distancia entre banqueta y techo, superando por cinco centímetros al Citroën.

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